¿Qué jugadores tienen asma?

Asma y Deporte: Un Dúo Ganador

30/06/2026

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El asma, una enfermedad respiratoria crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, a menudo se percibe como un obstáculo insuperable para la práctica deportiva. Sin embargo, la realidad es que con el manejo y control adecuados, las personas con asma no solo pueden hacer ejercicio, sino que éste se convierte en un aliado poderoso para mejorar su salud pulmonar y calidad de vida. Contrario a la creencia popular de limitar la actividad física, el ejercicio aeróbico regular ofrece importantes beneficios.

¿Cuál es el mejor deporte para un asmático?
Los más beneficiosos son los deportes aeróbicos: natación, correr y bicicleta y. La natación puede ser un deporte especialmente beneficioso. Habitualmente se realiza en condiciones cálidas y húmedas, y es menos probable que se asocie al asma de esfuerzo (que es más frecuente en ambientes cálidos y secos).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que más de 237 millones de personas padecen asma a nivel global. En México, aproximadamente el 10% de la población convive con esta condición, caracterizada por ataques recurrentes de disnea (falta de aire) y sibilancias (silbidos en el pecho).

A pesar de estos desafíos, la historia del deporte está llena de ejemplos inspiradores de atletas que han alcanzado la cima en sus disciplinas, demostrando que el asma no es una sentencia que impida la excelencia deportiva. Nombres como los futbolistas David Beckham, Paul Scholes y Frank Lampard, la maratoniana Paula Radcliffe, la regatista Teresa Zabell o el taekwondoin Gabriel Esparza, son prueba viviente de que es posible competir al más alto nivel con un diagnóstico de asma.

El doctor Héctor Martínez Meléndez, director de Medicina y Ciencias Aplicadas de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), enfatiza que, con un tratamiento de control adecuado, el asma no representa un obstáculo para la realización de actividad física. De hecho, el ejercicio mejora significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

Para entender mejor la relación entre asma y ejercicio, es importante distinguir dos escenarios principales. Uno es el asma propiamente dicha, donde la enfermedad es crónica y se desencadena por diversos factores como el frío, el polvo, el polen, las infecciones respiratorias, entre otros. El segundo es el asma inducida por el ejercicio (AIE), una forma específica donde los síntomas aparecen o empeoran durante o, más comúnmente, después de la actividad física intensa.

En el caso del asma general, el objetivo es controlar los factores desencadenantes antes de iniciar el ejercicio. Para quienes padecen AIE, se debe poner especial atención en el tipo y la cantidad de actividad, así como en estrategias preventivas.

Las personas asmáticas que realizan ejercicio de forma regular, incluso si no es el ejercicio lo que desencadena sus síntomas, obtienen amplios beneficios para su salud general y para el control de su enfermedad. La actividad física mejora las capacidades pulmonares, aumentando la capacidad, el volumen y el flujo de aire que los pulmones pueden manejar. Además, fortalece la parte cardiopulmonar, generando más vasos sanguíneos alrededor de los pulmones, el corazón y los músculos, lo que optimiza el transporte de oxígeno.

¿Qué pasa si tienes asma y haces ejercicio?
Existe evidencia que el entrenamiento físico mejora la capacidad cardiopulmonar, los síntomas del asma y la calidad de vida en sujetos asmáticos. Esto sugiere que el entrenamiento y altos niveles de actividad física desempeñan un papel en el curso y la gravedad de la enfermedad.

El ejercicio tiende a mejorar esa resistencia en los pulmones que habitualmente acompaña al asma. Para lograr estos efectos positivos y evitar consecuencias nocivas, se recomienda practicar actividad física aeróbica de intensidad moderada de 3 a 5 veces por semana.

Al elegir una actividad, algunos deportes aeróbicos son especialmente recomendables. La natación, por ejemplo, es a menudo citada como uno de los mejores deportes para asmáticos. El ambiente cálido y húmedo de las piscinas cubiertas minimiza la irritación de las vías respiratorias, y los ejercicios de respiración asociados a la natación pueden ayudar a mejorar el control respiratorio. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en algunas personas, la exposición al cloro en piscinas interiores puede desencadenar síntomas irritativos o empeorar el asma, un efecto que suele ser fácil de identificar.

Otros deportes aeróbicos como correr, el ciclismo, la caminata, las artes marciales o el yoga, también son muy beneficiosos, siempre y cuando se realicen con una intensidad adecuada y el asma esté bajo control. La clave está en encontrar la actividad que más guste y se adapte a las condiciones individuales.

Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, es fundamental asegurarse de que el asma esté bien controlada. Esto significa tener pocos síntomas, usar medicación de rescate con poca frecuencia y no estar en medio de una crisis asmática. Consultar con el médico es crucial para recibir asesoramiento personalizado sobre el tipo de ejercicio más adecuado, las condiciones óptimas para realizarlo y si se necesita medicación preventiva.

Una recomendación vital para los asmáticos que hacen ejercicio es realizar un calentamiento adecuado antes de empezar. Iniciar la actividad de forma suave y progresiva durante 5 a 10 minutos puede ayudar a prevenir el asma desencadenada por el ejercicio. De igual manera, un enfriamiento gradual al finalizar la sesión es aconsejable.

El ambiente en el que se realiza el ejercicio también es importante. Si se practica deporte al aire libre en ambientes fríos, cubrir la boca y la nariz con una bufanda o braga puede ayudar a calentar y humidificar el aire antes de que llegue a los pulmones. En primavera, si se es alérgico al polen, puede ser recomendable evitar el ejercicio al aire libre durante los momentos de máxima polinización o trasladar la actividad a interiores.

¿Qué jugadores tienen asma?
- Existen ejemplos claros de atletas que aun padeciendo asma han destacado en el mundo del deporte, personajes como Teresa Zabell (vela), Gabriel Esparza (taekwondo), David Beckham (fútbol), Paula Radcliffe (maratón), Paul Scholes (fútbol), o Frank Lampard (fútbol).

Siempre se debe tener la medicación de rescate (generalmente un broncodilatador de acción rápida) disponible y a mano durante el ejercicio, y utilizarla si aparecen síntomas o si el médico lo ha recomendado preventivamente antes de la actividad, especialmente en casos de AIE. La respiración nasal es preferible ya que la nariz calienta, humidifica y filtra el aire, aunque durante ejercicio de alta intensidad, la respiración bucal puede ser necesaria.

En resumen, el asma y el deporte pueden ser una excelente combinación. El ejercicio es una herramienta terapéutica no farmacológica que mejora el control del asma, la función pulmonar y la calidad de vida. Con una correcta evaluación médica, un plan de manejo individualizado y la toma de precauciones adecuadas, las personas con asma pueden disfrutar plenamente de los beneficios de la actividad física e incluso destacar en el ámbito deportivo.

Es esencial no dejarse llevar por mitos o consejos de personas no cualificadas. La información médica y la autogestión informada de la enfermedad son las claves para hacer del deporte un pilar de bienestar, no un riesgo. No hay excusas para evitar hacer deporte si se tiene asma, siempre y cuando se haga de forma segura e inteligente.

Aquí respondemos algunas preguntas frecuentes sobre el asma y el ejercicio:

Preguntas Frecuentes sobre Asma y Ejercicio

¿Puedo hacer ejercicio si tengo asma?
Sí, definitivamente. El ejercicio físico regular es altamente recomendable para la mayoría de las personas con asma. Mejora la función pulmonar, el control de los síntomas y la calidad de vida. La única situación en la que se debe limitar es durante una crisis asmática o si el asma no está bien controlada.

¿Qué deportes son mejores para las personas con asma?
Los deportes aeróbicos son muy beneficiosos. La natación es a menudo destacada por el ambiente cálido y húmedo que protege las vías respiratorias. Correr, ciclismo, caminar, artes marciales y yoga también son buenas opciones. La clave es la intensidad moderada y la regularidad.

¿Qué es el asma inducida por el ejercicio (AIE)?
Es una condición en la que los síntomas de asma (tos, sibilancias, dificultad para respirar) se desencadenan durante o, más comúnmente, entre 5 y 15 minutos después de terminar el ejercicio. Los síntomas suelen desaparecer solos en unos 20 minutos. Se puede prevenir con un buen calentamiento y, en algunos casos, con medicación preventiva antes de la actividad.

¿Algún deportista famoso tiene asma?
Los atletas famosos Jerome Bettis, Amy Van Dyken y Dennis Rodman tienen mucho en común. Todos padecen asma y descubrieron que, al controlarla, no solo podrían seguir practicando deportes, sino que también podrían alcanzar grandes logros. Y hay muchos más como ellos.

¿Qué precauciones debo tomar antes de hacer ejercicio con asma?
Es fundamental tener el asma bien controlada. Realiza siempre un calentamiento adecuado. Ten tu medicación de rescate a mano. Considera el ambiente (evita frío o mucho polen sin protección). Consulta a tu médico para un plan personalizado.

¿El ejercicio empeora el asma?
No, si se maneja correctamente. El ejercicio regular mejora el control del asma y la función pulmonar. Aunque el ejercicio intenso puede desencadenar síntomas en personas con AIE o asma mal controlada, esto se puede prevenir con estrategias adecuadas.

¿Hay atletas de élite que tengan asma?
Sí, hay muchos ejemplos. Atletas como David Beckham (fútbol), Paula Radcliffe (maratón), Paul Scholes (fútbol), Frank Lampard (fútbol), Teresa Zabell (vela) y Gabriel Esparza (taekwondo) han competido al más alto nivel a pesar de tener asma.

¿Debo consultar a un médico antes de empezar a hacer ejercicio?
Sí, siempre es recomendable. Un médico puede evaluar tu estado, asegurarse de que tu asma está bien controlada y aconsejarte sobre el tipo de ejercicio más seguro y beneficioso para ti, así como ajustar tu plan de medicación si es necesario.

A continuación, presentamos una tabla comparativa de condiciones y deportes basados en la información proporcionada y su relación con el asma:

Condición/DeporteConsideraciones para AsmáticosRecomendación
Asma Bien ControladaSíntomas mínimos, poco uso de rescate.Ejercicio generalmente seguro y beneficioso.
Asma Mal Controlada o CrisisSíntomas frecuentes o severos.Evitar ejercicio hasta lograr control.
Asma Inducida por Ejercicio (AIE)Síntomas post-ejercicio.Calentamiento clave, posible medicación preventiva.
Ejercicio en Ambiente Frío/SecoPuede irritar vías respiratorias.Cubrir boca/nariz, preferir interiores.
Ejercicio en Ambiente con Polen (si alérgico)Puede desencadenar síntomas.Evitar horas pico, preferir interiores en temporada alta.
Natación (piscina interior)Ambiente cálido y húmedo beneficioso.Precaución con sensibilidad al cloro.
Deportes Aeróbicos (correr, ciclismo, caminar)Altamente recomendados si el asma está controlada.Adaptar intensidad, ambiente.
Deportes Anaeróbicos (levantamiento pesas)Menos estudiados que los aeróbicos para asma, pero generalmente seguros con control.Menos probables de desencadenar AIE intensa.

Esta tabla resume cómo diferentes factores y actividades se relacionan con el asma en el contexto del ejercicio, siempre subrayando la importancia del control médico y las precauciones individuales.

El camino para un asmático que hace ejercicio es uno de autoconocimiento y manejo proactivo. Entender los propios desencadenantes, seguir el plan de tratamiento médico y escuchar al cuerpo son pasos fundamentales para disfrutar de una vida activa y saludable. La historia de los grandes atletas con asma nos recuerda que esta condición no define los límites del potencial humano.

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