¿Cómo son las necesidades de agua en un deportista profesional?

Hidratación: Clave del Rendimiento Deportivo

16/06/2019

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¿Sabías que tu rendimiento físico depende en gran medida de que te hidrates adecuadamente mientras practicas tu deporte favorito? Mantener una correcta hidratación en el deporte es, sin lugar a dudas, el aspecto más importante a tener en cuenta a la hora de cuidar la salud de tu cuerpo y optimizar tus resultados.

¿Cómo influye el agua en el deporte?
Los líquidos actúan como un lubricante esencial de nuestras articulaciones. Asimismo, contribuye a realizar el reparto adecuado de los nutrientes. La hidratación en el deporte nos ayuda a combatir los calambres, la fatiga y, por supuesto, las posibles lesiones.

Ante todo nos interesa tu bienestar, por eso hoy te contaremos cuáles son los principales beneficios que aporta una adecuada hidratación a tu organismo, refiriéndonos más concretamente a aquellos que aumentan tu vitalidad cuando haces ejercicio.

Índice de Contenido

La Esencialidad de la Hidratación en el Deporte

Todos los seres vivos requieren de agua para sobrevivir. De hecho, hidratarse es imprescindible para mantener la vida misma y para alcanzar un rendimiento deportivo óptimo. La hidratación, ya sea con agua como con bebidas de reposición específicas para deportistas, es indispensable para la recuperación completa del cuerpo, antes, durante y luego de haber finalizado la actividad física.

Debes tener en cuenta que las bebidas deportivas están diseñadas para aportar a nuestro cuerpo electrolitos de fundamental importancia. Un ejemplo de ellos es el sodio en forma de cloruro de sodio o de bicarbonato sódico. También contienen glucosa o azúcar y muchas incluyen potasio y otros minerales esenciales para el correcto funcionamiento muscular y nervioso.

Cuándo y Cómo Beber Agua Durante la Práctica Deportiva

Una buena hidratación tiene beneficios directos durante la realización de ejercicio físico. Además de ayudar a disminuir la temperatura corporal, también contribuye a reducir el latido cardíaco y favorece un mejor rendimiento muscular. Es crucial entender que, dependiendo del ambiente y la intensidad, en una sesión de ejercicio intenso se pueden llegar a perder cantidades significativas de sudor, hasta 2 litros y medio. Adicionalmente, la sensación de sed a menudo no aparece hasta que ya se ha perdido más de 1 litro y medio de agua, lo que indica que la sed es un indicador tardío de la necesidad de rehidratación.

Por todo ello, es fundamental seguir unos buenos hábitos de hidratación planificada:

1. Ingerir líquidos antes, durante y después del ejercicio.

Es importante procurar una buena hidratación no solo durante el ejercicio sino también antes y después. Se aconseja beber, aproximadamente, un vaso de agua (unos 200 ml) media hora antes de empezar a ejercitarse. Durante el ejercicio, la recomendación general es tomar el equivalente a un vaso de agua (aproximadamente 150-200 ml) cada 15-20 minutos, ajustando esta frecuencia y cantidad según el clima, la duración y la intensidad del esfuerzo. Al finalizar, la rehidratación debe ser abundante y progresiva. Se aconseja beber unos dos litros de agua en las siguientes 3 horas, aunque la cantidad exacta dependerá de la pérdida individual.

2. Planificar adecuadamente las sesiones de ejercicio.

El ambiente es un factor importante que afecta directamente a la cantidad de sudor que perdemos. Los ambientes cálidos y húmedos, así como los de gran altitud, son los que más propician la sudoración y, por ende, la pérdida de líquidos. Si se quiere realizar ejercicio, sobre todo si es intenso o prolongado, es recomendable hacerlo durante las horas de menos calor y humedad para minimizar la pérdida hídrica excesiva.

La vestimenta es otro factor que se debe tener en cuenta para reducir la deshidratación. Una buena vestimenta transpirable ayuda a que el sudor se evapore de manera más eficiente, facilitando la termorregulación y disminuyendo la pérdida total de agua. Además, se debe considerar que algunas personas pueden tener una mayor predisposición a sudar, como las personas con mayor masa corporal.

3. No ingerir bebidas alcohólicas, diuréticas o refrescos.

No solo es importante la cantidad de líquidos ingeridos, sino también el tipo de líquido. No se recomienda ingerir bebidas alcohólicas ni antes, ni durante ni después del ejercicio puesto que es una bebida que deshidrata, más allá de los efectos adversos que provoca sobre la salud general y el rendimiento. Además, no se aconsejan bebidas diuréticas, como ciertos tés o infusiones, ni refrescos azucarados justo después del ejercicio, ya que pueden dificultar la correcta rehidratación o incluso provocar una deshidratación aún mayor debido a su composición.

El agua es la bebida más aconsejable para la hidratación general y para ejercicios de duración moderada. Si el ejercicio es muy intenso, prolongado o en condiciones ambientales adversas, las bebidas isotónicas son una mejor opción por su aporte de electrolitos y carbohidratos.

4. Saber identificar y actuar ante una posible deshidratación.

Pese a seguir los consejos anteriores, ciertas circunstancias, como el calor extremo, la humedad elevada o un ejercicio particularmente intenso y prolongado, pueden hacer que se produzca una deshidratación a pesar de los esfuerzos por evitarla. Es crucial conocer los síntomas tempranos para actuar con rapidez. La sensación de sed intensa o sequedad en la boca, la fatiga inusual, los mareos, el dolor de cabeza o las rampas musculares son algunos de los signos de alarma a los que hemos de prestar atención. Si se experimentan estos síntomas, se debe buscar inmediatamente un sitio con sombra, detener la actividad física e ingerir líquidos de forma inmediata y progresiva para iniciar la rehidratación.

Una buena hidratación corporal es algo muy importante a tener en cuenta cuando se realiza ejercicio físico, pero también cuando no se hace. El nivel de hidratación se puede valorar, de manera sencilla, por el color de la orina. Existiendo una mayor hidratación con orinas más claras (casi transparentes o amarillo pálido) y una mayor deshidratación con orinas más oscuras (amarillo intenso o ámbar). Unos buenos hábitos de hidratación diaria, consumiendo aproximadamente 2 litros de agua al día (esta cantidad puede variar según peso, edad, clima y actividad), ayudan al cuerpo a realizar correctamente todas las funciones vitales.

Necesidades Específicas del Deportista Profesional

Si haces deporte con regularidad habrás comprobado la enorme cantidad de líquido que puedes llegar a beber durante y después de entrenar. Y es natural: el cuerpo requiere rehidratarse para recuperar el agua que pierde al sudar. Más aún, una correcta hidratación en el deporte es crucial para tener un buen rendimiento y una adecuada recuperación.

Mientras que un adulto sedentario debería ingerir por término medio unos dos litros de agua total al día (2,3 litros en embarazadas, 3 litros en lactantes y 2,5 litros en el caso de los hombres, según recomendaciones para temperaturas y actividad física moderadas), los deportistas necesitan tomar mucho más líquido. Durante la actividad física, estas cantidades pueden hasta duplicarse (entre 0,6-0,9 litros/hora), y en competiciones bajo condiciones ambientales exigentes se pueden llegar a perder hasta 3 y 4 litros de agua por hora.

El calor o la humedad son dos de los factores ambientales que más inciden en la necesidad de beber. Pero no son los únicos factores, ni afectan igual a todo el mundo. Las necesidades hídricas dependen también de las características antropométricas y de composición corporal, el género, la edad y, por supuesto, del tipo de ejercicio físico, su intensidad y duración.

¿Cuándo se debe beber agua en la práctica del deporte?
Ingerir líquidos antes, durante y después del ejercicio. Se aconseja beber, aproximadamente, un vaso de agua (unos 200 ml) media hora antes de empezar a ejercitarse. Durante el ejercicio se puede tomar el equivalente a un vaso de agua cada 15-20 minutos dependiendo del clima, la duración y la intensidad del ejercicio.

Habitualmente bebemos a demanda según la sed que tengamos, pero los deportistas profesionales entienden la importancia de controlar su balance hídrico de forma más precisa. Esto implica calcular cuánta agua pierden al sudar para adecuar la rehidratación a esas necesidades específicas. Una forma sencilla de hacerlo es pesarse antes y después de la actividad física. La diferencia en peso, restando cualquier ingesta de líquido o comida durante el ejercicio, representa la cantidad de líquidos que se deben reponer. Por esta misma razón, es importante entender que la pérdida de peso inmediata después de una sesión intensa (como spinning) se debe principalmente a la pérdida de agua por sudoración y no a una pérdida de grasa significativa; este peso se recuperará rápidamente al rehidratarse.

Consecuencias de una Inadecuada Hidratación

Una mala planificación en la estrategia de hidratación puede tener consecuencias negativas que van desde la reducción del rendimiento del deportista hasta ocasionar graves problemas de salud. Entre ellos se encuentran el aumento de la frecuencia cardíaca, el aumento de la tensión arterial, la hiponatremia (bajos niveles de sodio en sangre), la deshidratación con aumento de sodio en plasma (hipernatremia) o, en casos extremos, el golpe de calor. En los escenarios más graves, una deshidratación severa puede incluso producir un fallo orgánico.

Sin llegar a los casos más críticos, se calcula que una pérdida de solo un 2 % del peso corporal debido a la deshidratación puede reducir nuestra capacidad de rendimiento deportivo entre un 20 % y un 30 %. De ahí la vital necesidad de aportar líquidos de forma regular durante la realización de ejercicios prolongados, muy intensos o en condiciones de mucho calor o humedad, así como al finalizar un entrenamiento o competición para asegurar una correcta y rápida recuperación.

La Importancia de los Electrolitos en la Recuperación

Es común preguntarse si es suficiente beber solo agua después de hacer ejercicio. Y la respuesta correcta es sí, el agua es fundamental, pero no siempre es lo único necesario, especialmente después de esfuerzos intensos o prolongados.

Al terminar de entrenar o tras una competición, el deportista necesita con relativa urgencia recuperar el agua perdida al sudar. Sin embargo, paradójicamente, si solo bebe grandes cantidades de agua pura, al cuerpo le resultará más difícil retenerla y tenderá a eliminarla rápidamente a través de la orina. ¿La razón? El cuerpo busca mantener un equilibrio interno (homeostasis). Si con el sudor el deportista pierde tanto agua como electrolitos (los minerales como sodio, potasio, cloro, magnesio), su organismo exige recuperar ambos componentes para restablecer el balance.

Una correcta estrategia de rehidratación debe apuntar a alcanzar un adecuado balance hídrico y electrolítico en las 24 horas posteriores al entrenamiento o competición.

El deportista no solo necesita reponer agua, sino también retenerla eficazmente. Y para ello son necesarios los electrolitos, principalmente el sodio, el cloro y el potasio. Si se bebe solo agua, la concentración de sodio en sangre puede diluirse, y el organismo responderá eliminando el exceso de líquido a través de los riñones para intentar normalizar dicha concentración, complicando así la necesaria rehidratación post ejercicio.

Si alguna vez has 'probado' el sudor, habrás notado un cierto sabor salado. Esto se debe precisamente a que, además de agua, contiene sales minerales, en especial sodio. La falta de sodio (hiponatremia) puede ocasionar síntomas como calambres musculares, debilidad, apatía y, en situaciones graves, poner en riesgo la vida del deportista. Por otro lado, tomar demasiado sodio puede ocasionar hipernatremia (aumento excesivo de sodio en sangre).

Aunque el sodio es el principal electrolito perdido y fundamental para regular el balance hídrico corporal, al sudar también perdemos otros minerales importantes. El potasio es uno de ellos; niveles bajos pueden producir debilidad muscular y somnolencia. La falta de magnesio, por su parte, puede manifestarse con espasmos musculares, calambres y rigidez.

Aunque en menor medida, en la transpiración el deportista también pierde hierro.

Tipos de Bebidas para Deportistas

Las bebidas recuperadoras o deportivas están formuladas teniendo en cuenta estas necesidades de reposición de agua y electrolitos. Además, suelen añadir hidratos de carbono para mejorar la absorción tanto del líquido como de los propios carbohidratos a través del intestino, y para ayudar a reponer los depósitos de glucógeno muscular y hepático, esenciales para la energía. Este tipo de bebidas suelen estar compuestas por agua, carbohidratos simples (glucosa, fructosa) o más complejos (maltodextrinas, polímeros de glucosa) y electrolitos (sodio, potasio, fósforo, cloro, calcio y magnesio). Algunas fórmulas más completas pueden incluir también vitaminas, aminoácidos (como los BCAA) o incluso probióticos, dependiendo de su objetivo específico (hidratación, energía, recuperación).

Es importante vigilar la hidratación durante el ejercicio y al terminar para asegurar una correcta recuperación y mejorar el rendimiento deportivo a largo plazo.

Bebidas Isotónicas, Hipotónicas e Hipertónicas

Estas bebidas se clasifican según su osmolaridad, es decir, la concentración de partículas (carbohidratos, electrolitos) por unidad de volumen, en comparación con la osmolaridad de la sangre. Esta característica influye en la velocidad con la que el cuerpo las absorbe y utiliza.

Tipo de bebidaHidratos de carbonoOsmolaridadSodioCuándo tomarlas
Hipotónica4-6% (20-30 gramos/500 ml)Inferior a la de la sangre (generalmente < 280 mOsm/kg)0,5-0,7 gramos/litroAntes del entrenamiento, o después de ejercicios moderados (< 1 hora). Se absorben muy rápido y son ideales para la hidratación pura.
Isotónica6-9% (30-45 gramos/500 ml)Similar a la de la sangre (aprox. 300 mOsm/l)0,7-1 gramos/litroDurante ejercicios de duración e intensidad media-alta (> 1 hora). Asimilación rápida. Reponen líquidos, electrolitos (sobre todo sodio y cloro) y energía (glucosa). Retrasan la fatiga, ayudan a evitar calambres y mejoran el rendimiento.
Hipertónica9-12% o más (45-60 gramos /500 ml con ratio 2:1 glucosa:fructosa)Mayor a la de la sangre (> 410 mOsm/kg)1-1,5 gramos/litroPost entrenamiento o competición de larga duración o de resistencia, especialmente para optimizar la recuperación energética. No son ideales para hidratar durante el ejercicio porque su absorción es más lenta y pueden causar molestias gastrointestinales.

Suelen llevar distintos tipos de hidratos de carbono para mejorar el rellenado de los depósitos de glucógeno. El más abundante es la glucosa, pero combinada con fructosa mejora el vaciamiento gástrico y la resíntesis de glucógeno hepático. De esta forma se acelera la recuperación postejercicio.

En ocasiones también pueden llevar proteínas (especialmente hidrolizados de suero o whey) para estimular la síntesis proteica muscular y favorecer la reparación del tejido dañado durante el ejercicio intenso.

¿Qué deportes acuáticos se practican en equipos?
El waterpolo se juega entre dos equipos de siete personas que compiten durante cuatro periodos de ocho minutos. Los jugadores se mantienen a flote mientras llevan y se pasan un balón grande, diseñado para sujetarse con una mano. Cada equipo intenta introducir el balón en la portería situada en cada extremo del área de juego.

Recomendaciones Específicas para la Hidratación

En la nutrición deportiva, el concepto de 'hidratarse bien' se cuantifica al máximo para asegurar el mejor rendimiento y recuperación del atleta. Se recomienda beber entre 6 y 8 mililitros de líquido por kilogramo de peso y hora de ejercicio. Esto equivale aproximadamente a 400 a 500 ml/h o, de forma más práctica, unos 150-200 ml cada 20 minutos durante la actividad.

La temperatura ideal del agua o bebida deportiva durante el ejercicio oscila entre 15 y 21 grados Celsius. Bebidas más frías pueden enlentecer el vaciamiento gástrico y, en algunos casos, provocar molestias o lipotimias. Las bebidas más calientes no resultan apetecibles y pueden llevar a beber menos de lo necesario.

La rehidratación post-ejercicio debe iniciarse lo antes posible tras finalizar la actividad. Las pautas de rehidratación post-ejercicio intenso o prolongado suelen ser más agresivas para asegurar una rápida recuperación del balance hídrico y energético:

  • Se recomienda recuperar entre el 150 % y el 200 % del peso perdido durante la actividad en las horas siguientes.
  • La ingesta de líquido debe ser fraccionada, con una ingesta máxima de 0,9-1 litro por hora durante las 4-6 horas posteriores.
  • Idealmente, se deben utilizar bebidas de tipo hipertónico en esta fase de recuperación, ya que están diseñadas para reponer eficazmente carbohidratos y electrolitos.
  • Es beneficioso combinar diferentes tipos de azúcares (como glucosa, maltodextrina, isomaltosa, fructosa) en la bebida o alimentos de recuperación, ya que diferentes transportadores en el intestino permiten una mayor absorción total de carbohidratos.

En caso de ejercicio muy intenso o para optimizar la recuperación muscular, puede resultar interesante añadir otros nutrientes que se encuentran en suplementos específicos para deportistas:

  • Aminoácidos ramificados (BCAA): Conocidos por sus iniciales en inglés (Branched Chain Amino Acids), ayudan a la recuperación muscular y pueden mejorar el sistema inmunológico post ejercicio.
  • Hidrolizados de proteínas de rápida absorción (por ejemplo, proteína de suero o whey): Estimulan la captación de aminoácidos por los músculos y optimizan los procesos de recuperación y síntesis proteica.
  • Creatina: Añadida en dosis pequeñas (aproximadamente 1 gramo en el post-entrenamiento) puede ayudar a optimizar la hidratación celular muscular.

Ejemplos de Batidos Recuperadores

Para ilustrar cómo se pueden combinar estos nutrientes, aquí se presentan ejemplos de batidos recuperadores, tanto con suplementos como con alimentos convencionales:

Batido Recuperador 1:1 con Whey (Suplementos)

Este batido busca una proporción aproximada de 1 gramo de carbohidratos por 1 gramo de proteína.

  • 200 ml de agua
  • 300ml de zumo de fruta (aporta carbohidratos simples)
  • 20 gramos de maltodextrina + 15 gramos de isomaltosa o palatinosa (carbohidratos complejos de liberación sostenida)
  • 25-30 gramos de proteína whey (hidrolizada o aislada para rápida absorción)
  • 1 pizca de sal común (aporta sodio para la rehidratación)

Batido Recuperador 1:1 con Alimentos

Este batido utiliza alimentos convencionales para aportar carbohidratos y proteínas en una proporción similar.

  • 500 ml de leche desnatada UHT (aporta agua, carbohidratos y proteínas)
  • 80g de queso batido desnatado (fuente de proteína)
  • 50g plátano (carbohidratos, potasio)
  • 1 pizca pequeña de sal común (sodio)

Batido Recuperador 2:1 con Alimentos

Este batido prioriza la reposición de carbohidratos (proporción 2 gramos de carbohidratos por 1 gramo de proteína), ideal tras esfuerzos de resistencia.

  • 500 ml de leche desnatada UHT
  • 80g de queso batido desnatado
  • 100g plátano
  • 40g avena de copo fino (carbohidratos complejos)
  • 1 pizca pequeña de sal común

Estos son ejemplos; las cantidades exactas y la composición pueden ajustarse a las necesidades individuales y al tipo de ejercicio realizado.

Evitando Sustancias Nocivas: El Alcohol Después de Entrenar

Hidratación y ejercicio físico son enemigos acérrimos del alcohol. Esta sustancia no solo es un tóxico para el organismo, con múltiples efectos negativos sobre la salud y la recuperación muscular. Además, el alcohol tiene un potente efecto diurético, lo que acelera la deshidratación, que es precisamente lo que queremos revertir y evitar después de entrenar o competir. Si al salir del gimnasio o al terminar una competición vamos a quedar con amigos, la mejor opción para acompañar la charla y la comida es elegir alguna bebida sin alcohol que favorezca la rehidratación en lugar de dificultarla.

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo debo empezar a beber agua durante el ejercicio?
Idealmente, debes empezar a beber antes de sentir sed. Se recomienda tomar pequeños sorbos (150-200 ml) cada 15-20 minutos durante el ejercicio, especialmente si es prolongado o intenso.

¿Cuánta agua debo beber al día si hago deporte?
Además de la ingesta diaria recomendada (aprox. 2 litros), debes añadir la cantidad necesaria para reponer lo perdido por sudor durante el ejercicio. Una regla general es reponer entre 0.6 y 0.9 litros por hora de actividad, aunque esto varía mucho según la persona y las condiciones.

¿Es suficiente beber solo agua después de un entrenamiento intenso?
Después de un entrenamiento intenso o prolongado, no. El sudor contiene electrolitos (principalmente sodio) y carbohidratos se han consumido. Beber solo agua puede diluir los electrolitos en sangre y dificultar la retención de líquido. Es más eficaz reponer tanto agua como electrolitos y carbohidratos, idealmente con una bebida deportiva o alimentos adecuados.

¿Cómo sé si estoy bien hidratado?
Un indicador sencillo es el color de tu orina. Si es clara o amarillo pálido, probablemente estás bien hidratado. Si es amarillo oscuro o ámbar, es probable que necesites beber más líquidos.

¿Pueden las bebidas deportivas reemplazar al agua?
Para la hidratación diaria normal y ejercicios de baja intensidad o corta duración, el agua es suficiente y preferible. Las bebidas deportivas están diseñadas para ejercicios de mayor intensidad, duración o en condiciones de calor, donde se pierden más electrolitos y se necesita un aporte rápido de energía (carbohidratos).

¿Qué síntomas indican que estoy deshidratado?
Sensación de sed intensa, sequedad en la boca, fatiga, mareos, dolor de cabeza, calambres musculares. Si experimentas estos síntomas, detén la actividad y rehidrátate inmediatamente.

¿El alcohol afecta mi recuperación?
Sí, negativamente. El alcohol es diurético y dificulta la rehidratación. También puede interferir con la síntesis de proteínas y otros procesos de recuperación muscular.

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