¿Quién creó el primer polo?

Historia del Polo en España: De Jerez a Madrid

16/04/2022

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El deporte del polo, conocido por su velocidad, estrategia y la elegancia de jinetes y caballos, tiene una historia rica y fascinante en España que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Aunque sus orígenes globales se pierden en la antigüedad de Asia, su llegada a la península ibérica es una epopeya particular, marcada por la pasión de unos pocos pioneros y el apoyo de la más alta nobleza y la realeza.

¿Quién inventó el deporte del polo?
El señor Hartopp escribió una corta lista de reglas de juego, pero la persona a la que se le acreditan las primeras reglas de juego es a John Watson (1856-1908) cuando él estaba destinado en la India en el año 1870.

La semilla del polo en España fue plantada por un jerezano visionario: don Pedro Nolasco González, el Marqués de Torresoto. Tras pasar un tiempo en tierras británicas hacia 1850, donde tuvo contacto con el deporte bajo el cuidado de parientes en Kent, regresó a su Jerez natal en 1870 imbuido de un entusiasmo contagioso. Reunió a sus amigos y conocidos, logrando transmitirles su pasión por este deporte a caballo. Este impulso inicial fue tan efectivo que, en poco tiempo, se fundó el “Jerez Polo Club”, un hito indiscutible que marca a Jerez como la ciudad donde el polo se practicó por primera vez en España.

Los socios fundadores de este club pionero fueron figuras notables de la sociedad jerezana y británica afincada en la zona, incluyendo al propio D. Pedro González (Mr. Smilia), D. Francisco Díaz (Mr. Gibbett), D. Guillermo Ochoteco (Mr. John Carey Foster), D. Juan Murube (Mr. Rodderick Creswell), y Mr. Richard H. Davis. Este grupo inicial no solo fundó el club, sino que se dedicó activamente a la práctica del deporte, jugando casi todo el año.

En sus inicios, los campos de juego eran improvisados. Durante los meses de invierno, se trasladaban a la llanura de Torre de Mengarejo, situada a unos nueve kilómetros y medio de Jerez. El viaje hasta allí se hacía más llevadero gracias a la inventiva de los jinetes, que organizaban carreras improvisadas para combatir el aburrimiento del camino, demostrando ya el espíritu competitivo y aventurero asociado al polo. En verano, aprovechaban las marismas secas cerca de Puerto Rey y la Tapa del Puerto para establecer sus campos.

El Marqués de Torresoto era un verdadero promotor del polo. Para fomentar su práctica y hacerla accesible a más personas, él mismo ponía a disposición los tacos, las bolas y los caballos necesarios, facilitando así que los entusiastas pudieran jugar sin grandes impedimentos. Los colores distintivos del Jerez Polo Club de aquella época eran un jersey y una gorra a rayas rojas y verdes, emblemas del club pionero en España.

Sin embargo, las condiciones de los campos improvisados presentaban riesgos. Tras un par de accidentes graves, uno sufrido por don Salvador Diez y otro por el propio Marqués, surgió la necesidad imperiosa de contar con un campo en condiciones óptimas. Fue entonces cuando el Marqués de Torresoto, con su característico entusiasmo, decidió convertir una parte de uno de sus famosos viñedos en la finca “El Pinar” en un espléndido campo de polo. Este nuevo campo estaba magníficamente acondicionado, sembrado de césped y estratégicamente situado a unos cuatro kilómetros de Jerez, en una zona pintoresca de la finca. Una vez finalizado, este campo fue arrendado por la Real Sociedad Jerezana de Polo, asegurando un lugar de juego de calidad. Para no castigar excesivamente este campo principal, adquirieron otro terreno en San Benito que utilizaban para practicar.

Los jugadores jerezanos de esta época se midieron a menudo con equipos de oficiales de la guarnición de Gibraltar. Existe documentación de un partido tan antiguo como el 5 de enero de 1900, donde el equipo de Jerez, compuesto por D. Diego de Agreda, D. Luis de Isasi, Mr. Carl Williams y D. Manuel Isasi, se enfrentó a un equipo de Gibraltar. El Marqués de Torre-Soto actuó como árbitro en aquella ocasión y el equipo “RojoVerdes” (Jerez) resultó ganador. La tradición de enfrentamientos entre Jerez y Gibraltar continuó durante años, con partidos documentados en El Pinar hasta fechas tan tardías como el 22 y 24 de febrero de 1927.

Un detalle interesante de los últimos partidos en El Pinar contra Gibraltar en 1927 es la composición del equipo jerezano: Major Hankey, Major Bell Wise, Mr. Curro Larios y Mr. Frank Imossi por Gibraltar, frente a D. Pedro Domecq, D. Manuel González Gordon, D. Fernando González Gordon y D. Ricardo González Gordon por Jerez. La lista de jugadores jerezanos muestra una fuerte presencia familiar, con tres hermanos que eran hijos del Marqués de Torresoto, y otro jugador que era su nieto. Esta conexión familiar con el deporte se evidenció de forma aún más notable el 19 de marzo de 1927, durante las bodas de Oro de los Marqueses de Torre-Soto, cuando se organizó un partido especial en el que participaron el Marqués y sus siete hijos, con su nieto, D. Pedro Domecq, arbitrando el encuentro. Este evento subraya la profunda arraigo del polo en la familia Torresoto y en la sociedad jerezana.

Mientras el polo se afianzaba en Andalucía, también comenzaba a dar sus primeros pasos en la capital. Según los antecedentes más auténticos disponibles, parece cierto que se jugó al polo en la Real Casa de Campo de Madrid en 1876. Este hecho es crucial, ya que permite considerar a Su Majestad el Rey Don Alfonso XII como un protector fundamental del polo en España. El Rey impulsó la construcción de un campo de polo en ese Real sitio, proporcionando un espacio dedicado para su práctica en Madrid.

En Madrid, al principio, los partidos solían improvisarse, no siguiendo un calendario fijo como es común hoy en día. Se jugaban de forma accidental, reunidos los aficionados del momento. La mayoría de los jugadores en esta etapa temprana eran amigos cercanos del Rey, incluyendo figuras de la alta nobleza y personalidades destacadas como el duque de Alba, el duque de Tamames, el marqués de Ahumada, los condes de Morny, Villanueva y Carlet, el marqués de Bogaraya, Mr. Charles Huntington y don Manuel Sánchez.

Determinar cómo se introdujo exactamente esta primera afición en Madrid y cómo aprendieron a jugar estos pioneros es algo complejo, pero la explicación más probable se relaciona con la visita de Su Alteza Real el Príncipe de Gales (quien más tarde sería el Rey Eduardo VII de Inglaterra) a España en 1876, de regreso de la India. El Príncipe de Gales era un gran aficionado al polo y fue huésped de S.M. el Rey Don Alfonso XII. Es muy posible que, durante su estancia, surgiera la conversación sobre el polo, quizás mencionando un mítico partido entre ingleses y Mianipures que él había presenciado en Calcuta. Otra posibilidad es que se hablara del partido organizado en Sevilla en su honor por aficionados andaluces, entre ellos el Marqués de Torresoto y don Cristóbal de Murrieta. Lo cierto es que, a partir de entonces, S.M. Alfonso XII se convirtió en un gran aficionado. Él y su sucesor, el Rey Don Alfonso XIII, son los únicos monarcas reinantes en la historia de Europa que se sabe que practicaron el polo.

Con el impulso real, se hizo necesario establecer reglas de juego. El Rey encargó la adaptación del Reglamento de Hurlingham, el club de polo más prestigioso de Inglaterra, a uno de sus profesores, el coronel Hamley. Esta adaptación constituyó el primer reglamento formal del polo en España.

¿Quién inventó el deporte del polo?
El señor Hartopp escribió una corta lista de reglas de juego, pero la persona a la que se le acreditan las primeras reglas de juego es a John Watson (1856-1908) cuando él estaba destinado en la India en el año 1870.

La afición por el polo en Madrid creció significativamente en los años posteriores al fallecimiento del Rey Alfonso XII. La necesidad de un campo adecuado se hizo patente nuevamente. En 1893, comenzaron a jugar en un terreno militar conocido como “Moratalá”, pero pronto encontraron un lugar más céntrico y conveniente: el centro del Hipódromo de la Castellana. Este traslado fue fundamental y llevó a la formación del “Madrid Polo Club”, que con el tiempo evolucionaría para convertirse en el prestigioso Real Puerta de Hierro Polo Club.

Durante la primera junta del Madrid Polo Club, se gestó un evento de gran relevancia: el desafío a los oficiales ingleses de Gibraltar para un partido. Los duques de Santoña y de Frías, junto a otros socios como don José Amelio Larios de Cádiz, plantearon el reto, que fue aceptado por el Gibraltar Garrison Polo Club. El conde de Benalúa aportó los premios para este encuentro, que se convertiría en la primera “Copa Internacional” disputada en España. El partido histórico tuvo lugar el 21 de julio de 1897 en el campo de Armilla, Granada. El equipo español estaba formado por miembros de la influyente familia Larios y la nobleza: D. José Larios (Marqués de Larios), D. Ernesto Larios, D. Leopoldo Larios y el Duque de Airón. El equipo de Gibraltar estaba compuesto íntegramente por miembros del “Gibraltar Garrison Polo Club”, fundado en 1881, probablemente oficiales de los Cameron Highlanders.

La celebración de esta primera Copa Internacional en Granada marcó un hito y sentó un precedente para futuras competiciones. Al año siguiente, se iniciaron contactos entre los clubes de Madrid y Barcelona, culminando en el primer partido entre ambos clubes en 1899. El reconocimiento oficial y el prestigio del Madrid Polo Club se consolidaron el 4 de junio de 1901, con el ingreso de S.M. el Rey Don Alfonso XIII como Presidente Honorario y S.A.R. el Príncipe de Asturias como Socio Honorario.

Granada continuó siendo sede de partidos de polo durante tres años consecutivos tras la Copa Internacional de 1897, con enfrentamientos regulares entre equipos de Madrid y Gibraltar. Sin embargo, esta tradición granadina cesó por falta de jugadores locales. La actividad se trasladó entonces a Sevilla, donde, gracias a la labor de don Manuel Goyena y Errazu, un conocido jugador, se pudieron organizar partidos. El 23 de abril de 1898, se celebró un partido en el campo de Tablada entre oficiales de Gibraltar y un equipo de Madrid, aunque no constan los nombres de los jugadores ni el resultado. El premio fue ofrecido por la Sociedad de Carreras de Caballos de Sevilla, y parece que se continuó jugando en esta ciudad hasta 1909. Ese año fue relevante, ya que se instituyó la Challenge Cup, un trofeo que se disputó durante varios años. Los equipos que jugaron la primera Challenge Cup incluyeron a Don Leopoldo de la Maza, el Marqués de Viana, Mr. George Miller y el Duque de Arion.

Otro partido destacado en la historia temprana del polo madrileño tuvo lugar el 17 de mayo de 1902, coincidiendo con el año de la Jura de la Constitución por S.M. el Rey Don Alfonso XIII. Se celebró un interesante encuentro entre el “Gibraltar Garrison Polo Club” y el “Madrid Polo Club” para disputar una copa ofrecida por el Excmo. Ayuntamiento de Madrid.

A lo largo de estas décadas pioneras, el polo en España evolucionó desde una afición introducida por un entusiasta individual hasta convertirse en un deporte organizado con clubes establecidos, campos de juego dedicados, reglamentos adaptados y el apoyo de la Casa Real. Las competiciones, especialmente contra equipos británicos, jugaron un papel crucial en el desarrollo y la difusión del deporte en el país. La historia del polo en España es, en gran medida, la crónica de la perseverancia de sus primeros jugadores, el impulso de mecenas como el Marqués de Torresoto y los reyes Alfonso XII y XIII, y la consolidación de clubes que sentaron las bases del polo moderno en la península.

La Llegada a Jerez: Pioneros en Andalucía

Todo comenzó en Jerez, con el regreso del Marqués de Torresoto. Su experiencia en Inglaterra le hizo ver el potencial de este deporte ecuestre. No solo trajo la idea, sino que activamente facilitó su práctica. La formación del Jerez Polo Club fue un paso fundamental. Imaginen la escena: un grupo de amigos, en las llanuras de Torre de Mengarejo o las marismas secas, improvisando un campo, el Marqués proporcionando caballos y equipo, todos unidos por la novedad y la emoción del juego. El viaje al campo, aunque largo, se convertía en parte de la aventura, con carreras espontáneas que añadían un toque de camaradería y competencia. La decisión de invertir en un campo propio en El Pinar, tras los accidentes, demuestra el compromiso serio que adquirieron con el deporte. Pasar de terrenos improvisados a un campo de césped cuidado fue un salto cualitativo enorme, que atrajo a más jugadores y permitió la organización de partidos más formales. Los enfrentamientos con los oficiales de Gibraltar no eran solo deportivos; eran encuentros sociales y culturales, una forma de medir fuerzas y habilidades en el campo de juego, creando rivalidades sanas que impulsaron el nivel del juego en Jerez.

El Impulso Real: Alfonso XII y el Polo en Madrid

La influencia de la realeza fue vital para la expansión del polo más allá de Andalucía. La posible conversación entre Alfonso XII y el Príncipe de Gales en 1876 pudo ser el catalizador. Que el Rey se aficionara y decidiera construir un campo en la Real Casa de Campo legitimó el deporte y lo elevó a un estatus de prestigio. Jugar con amigos del Rey, miembros de la alta sociedad, significaba que el polo se convertía en un deporte de élite, lo cual, si bien restringía el acceso, garantizaba recursos y visibilidad. La adaptación de las reglas de Hurlingham por el coronel Hamley fue un paso crucial para estandarizar el juego en España, permitiendo competiciones más justas y organizadas. La figura de Alfonso XII como protector sentó un precedente que continuaría con su hijo, Alfonso XIII, quien no solo lo apoyó, sino que también lo practicó activamente, un hecho excepcional entre los monarcas europeos.

La Expansión y las Primeras Copas

El crecimiento de la afición en Madrid llevó a la búsqueda de nuevos espacios de juego. El paso de Moratalá al Hipódromo de la Castellana, un lugar mucho más céntrico y accesible, fue fundamental para la consolidación del Madrid Polo Club. Este club se convirtió en el epicentro del polo en la capital y, posteriormente, en uno de los clubes más importantes de España, el Real Puerta de Hierro Polo Club. La organización de la primera Copa Internacional en Granada en 1897 fue un evento trascendental. Reunir equipos de diferentes regiones (Madrid) y de fuera del país (Gibraltar) elevó el nivel competitivo y atrajo la atención. La composición del equipo español, dominada por la familia Larios, muestra cómo ciertas familias se convirtieron en pilares del deporte. La rivalidad con Gibraltar se convirtió en un clásico, repitiéndose en diferentes sedes como Granada y Sevilla. La institución de la Challenge Cup en 1909 fue otro paso hacia la formalización de las competiciones, proporcionando un objetivo anual y un trofeo de prestigio por el que luchar. El apoyo continuo de Alfonso XIII, incluso aceptando la presidencia honoraria del Madrid Polo Club, aseguró el futuro del deporte en un momento clave de su desarrollo en España.

Figuras Clave en la Historia del Polo Español

La historia del polo en España está tejida con los nombres de personas que dedicaron su tiempo y recursos a este deporte. El Marqués de Torresoto es, sin duda, la figura central de sus inicios, el impulsor que lo trajo y lo arraigó en Jerez. Los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII proporcionaron el apoyo institucional y el prestigio necesario para su expansión a nivel nacional. Familias como los Larios, los González Gordon y los Murrieta fueron fundamentales, aportando jugadores, campos y recursos. Jugadores como los que formaron el primer equipo de Jerez en 1900 o el equipo español en la Copa Internacional de 1897 son los héroes de esta historia, aquellos que, sobre sus caballos y con sus tacos, escribieron los primeros capítulos del polo en España.

Equipos de la Primera Copa Internacional (Armilla, Granada, 1897)
EquipoJugador 1Jugador 2Jugador 3Jugador 4
España (Madrid)D. José Larios (Marqués de Larios)D. Ernesto LariosD. Leopoldo LariosDuque de Airón
GibraltarJugadores del “Gibraltar Garrison Polo Club” (nombres no especificados en el texto, probablemente oficiales de los Cameron Highlanders)

Preguntas Frecuentes sobre el Polo en España

  • ¿Quién introdujo el deporte del polo en España?
    Fue don Pedro Nolasco González, el Marqués de Torresoto, quien lo trajo de Inglaterra a Jerez de la Frontera en 1870.
  • ¿Dónde se practicó el polo por primera vez en España?
    La primera ciudad donde se practicó fue Jerez de la Frontera, con la fundación del Jerez Polo Club.
  • ¿Tuvo el polo apoyo de la monarquía española en sus inicios?
    Sí, S.M. el Rey Don Alfonso XII fue un protector del polo, impulsando la construcción de un campo en la Real Casa de Campo en Madrid. Su hijo, Alfonso XIII, también fue un gran aficionado y practicante.
  • ¿Cuál fue el primer club de polo fundado en España?
    El primer club fue el “Jerez Polo Club”, fundado alrededor de 1870.
  • ¿Cuándo se jugó la primera competición internacional de polo en España?
    La primera “Copa Internacional” documentada se jugó el 21 de julio de 1897 en Armilla, Granada, entre un equipo español (Madrid) y el Gibraltar Garrison Polo Club.
  • ¿Qué familias fueron importantes en los inicios del polo español?
    Familias como los González Gordon (Torresoto), los Larios y los Murrieta tuvieron un papel destacado como jugadores y promotores del deporte.
  • ¿Dónde se fundó el precursor del Real Puerta de Hierro Polo Club?
    El origen está en el “Madrid Polo Club”, que empezó jugando en el Hipódromo de la Castellana a finales del siglo XIX.

La historia del polo en España es un testimonio de cómo un deporte, importado de otras latitudes, puede arraigar y crecer gracias al empeño y la pasión de individuos y familias. Desde los campos improvisados de Jerez hasta los clubes consolidados de Madrid y las competiciones internacionales, el polo ha dejado una huella imborrable en el panorama deportivo y social español.

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