27/05/2019
Históricamente, la idea de hacer ejercicio con problemas renales generaba dudas e incluso se desaconsejaba. Existía la preocupación de que la actividad física pudiera empeorar la función del riñón. Sin embargo, la investigación moderna ha arrojado luz sobre este tema, revelando que, lejos de ser perjudicial, el ejercicio físico regular y adaptado puede ser un pilar fundamental en el manejo de ciertas enfermedades renales.

Este artículo se basa en información revisada y estudios recientes para explorar el impacto del ejercicio en la Enfermedad Renal Crónica (ERC) y la Enfermedad Renal Poliquística (ERPQ), dos condiciones que afectan a millones de personas. Contrario a viejas creencias, el sedentarismo es un factor de riesgo conocido tanto para el desarrollo como para la progresión de la enfermedad renal. Por lo tanto, la intervención a través del ejercicio se presenta como una estrategia modificable con un impacto positivo potencial en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.

Abordaremos los beneficios comprobados, las recomendaciones generales, y qué precauciones son necesarias, siempre recordando la importancia de la supervisión médica.
El Ejercicio Físico en la Enfermedad Renal Crónica (ERC)
La Enfermedad Renal Crónica es un estado complejo asociado a estrés oxidativo, inflamación y malnutrición. Afecta a múltiples sistemas del cuerpo, incluido el cardiovascular y el musculoesquelético, llevando a una reducción de la capacidad física, sarcopenia (pérdida de masa muscular) y un aumento del riesgo de mortalidad.
La buena noticia, respaldada por estudios sistemáticos, es que el ejercicio físico regular puede contrarrestar muchos de estos efectos negativos. La investigación ha buscado determinar no solo si el ejercicio es seguro, sino también qué tipo, intensidad y frecuencia son más beneficiosos para los pacientes con ERC que aún no requieren diálisis o trasplante.

Beneficios Comprobados del Ejercicio en la ERC
La evidencia actual sugiere firmemente que el ejercicio físico moderado ofrece múltiples beneficios:
- Mejora de la Capacidad Aeróbica y Funcional: Los pacientes con ERC a menudo presentan baja tolerancia al ejercicio. Programas de entrenamiento aeróbico combinado con resistencia han demostrado una mejora significativa en el consumo pico de oxígeno (VO2 máx) y la capacidad funcional, medida por pruebas como el test de caminata de 6 minutos. Esta mejora es crucial, ya que una mayor capacidad funcional se correlaciona con una mejor calidad de vida y menor mortalidad.
- Impacto en la Calidad de Vida: La ERC puede limitar las actividades diarias y afectar el bienestar psicológico. El ejercicio ha mostrado efectos positivos significativos en el componente físico de la calidad de vida, que es uno de los más afectados en estos pacientes.
- Control de la Presión Arterial: La hipertensión es un factor de riesgo importante para la progresión de la ERC y eventos cardiovasculares. Aunque los estudios no siempre alcanzan significancia estadística en todos los parámetros, se observa una tendencia positiva hacia un mejor control de la presión arterial sistólica a corto y medio plazo con el ejercicio aeróbico.
- Mejora de Parámetros Hematológicos: Se ha constatado un aumento en los niveles de hemoglobina con el entrenamiento, lo cual puede ayudar a reducir la sensación de astenia (fatiga) común en pacientes con ERC.
- Efectos Antropométricos: El ejercicio, especialmente la combinación de aeróbico y resistencia, se relaciona con una reducción en el Índice de Masa Corporal (IMC) y la circunferencia de la cintura, ambos predictores de riesgo cardiovascular y de progresión de la ERC.
- Fuerza Muscular: Se ha observado una mejora en la fuerza de miembros superiores con programas de entrenamiento. La evidencia sobre la fuerza en miembros inferiores es prometedora pero requiere más estudios.
- Seguridad en la Función Renal: Crucialmente, los estudios revisados no mostraron que la práctica de ejercicio moderado se relacione con cambios negativos en el filtrado glomerular ni con un aumento significativo de la proteinuria. Si bien el ejercicio intenso puede favorecer la proteinuria temporalmente, el ejercicio moderado parece ser seguro en este aspecto para los pacientes con ERC.
Estos hallazgos apoyan la inclusión del ejercicio como un componente esencial en la atención integral del paciente con ERC.
Recomendaciones Generales para el Ejercicio en ERC
Basándose en la evidencia, las recomendaciones para pacientes con ERC (no en diálisis) suelen incluir:
- Tipo de Actividad: Combinación de ejercicio aeróbico (caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar) y ejercicios de resistencia (fuerza).
- Frecuencia: Generalmente 3 a 5 veces por semana.
- Duración: Aproximadamente 30 minutos por sesión, pudiendo incrementarse gradualmente hasta 45-50 minutos.
- Intensidad: Leve a moderada. Esto significa una intensidad suficiente para aumentar la frecuencia cardíaca y respiratoria y provocar sudoración, pero que aún permita mantener una conversación. En escalas técnicas, puede situarse entre el 40-60% del volumen máximo de oxígeno o en una Escala de Esfuerzo Percibido (RPE) de 11-15 sobre 20.
Es vital que la intensidad y la frecuencia se adapten a la tolerabilidad de cada paciente y que el programa sea supervisado, al menos inicialmente, por profesionales de la salud.
Ejercicio y Cuidados en la Enfermedad Renal Poliquística (ERPQ)
La Enfermedad Renal Poliquística es una condición hereditaria caracterizada por el desarrollo de múltiples quistes en los riñones (y a veces en otros órganos) que crecen con el tiempo y pueden llevar a la pérdida de función renal. La gravedad varía enormemente entre individuos.

Cuidados Clave en la ERPQ
El tratamiento de la ERPQ se centra en el manejo de los síntomas y la ralentización de la progresión:
- Control de la Presión Arterial: Mantener la presión arterial en niveles saludables es fundamental para retrasar el daño renal. Esto a menudo requiere medicamentos (como inhibidores de la ECA o ARA II), junto con cambios en el estilo de vida (dieta baja en sodio y grasas, moderada en proteínas, no fumar, ejercicio, reducción del estrés).
- Hidratación: Beber suficientes líquidos a lo largo del día, principalmente agua, puede ayudar a ralentizar el crecimiento de los quistes y la pérdida de función renal. Seguir una dieta baja en sal y con menos proteínas puede potenciar este efecto.
- Manejo del Dolor: El dolor causado por los quistes puede controlarse con analgésicos de venta libre como el acetaminofén. Se deben evitar los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como ibuprofeno o naproxeno debido a su potencial impacto negativo en la función renal con el uso prolongado. En casos de dolor severo, puede ser necesaria la intervención médica para drenar o extirpar quistes.
- Tratamiento de Infecciones: Las infecciones de vejiga o riñón deben tratarse rápidamente con antibióticos para prevenir daño renal adicional.
- Control del Crecimiento de Quistes: En ciertos adultos con ERPQ autosómica dominante que empeora rápidamente, medicamentos como el tolvaptán pueden retrasar el crecimiento de los quistes y el deterioro de la función renal, pero su uso requiere supervisión especializada debido a posibles efectos secundarios.
- Manejo de la Función Renal y Diálisis/Trasplante: A medida que la función renal disminuye, puede ser necesaria la diálisis o un trasplante de riñón. Mantener un peso saludable y seguir las indicaciones médicas ayuda a preservar la función renal el mayor tiempo posible.
- Detección de Aneurismas: Las personas con ERPQ y antecedentes familiares de aneurismas cerebrales rotos pueden requerir exámenes de detección periódicos.
El tratamiento precoz y una gestión proactiva son clave para retrasar el avance de la enfermedad.
¿Se Puede Hacer Ejercicio con ERPQ?
Sí, generalmente las personas con Enfermedad Renal Poliquística pueden hacer ejercicio. La clave es encontrar una actividad que sea cómoda y agradable. La mayoría de las actividades físicas son seguras a menos que causen síntomas específicos relacionados con los quistes.
Las actividades que son menos "agresivas" o que implican menos impacto para los riñones, que pueden ser grandes y sensibles debido a los quistes, incluyen:
- Caminar
- Nadar
- Andar en bicicleta
Sin embargo, la recomendación más importante es consultar siempre con un médico antes de iniciar o modificar un programa de ejercicio. El profesional de la salud puede ofrecer orientación específica sobre qué actividades son más adecuadas para tu condición particular y cuáles evitar, especialmente si experimentas:
- Sangre en la orina
- Dolor en la espalda, flanco o abdomen durante o después del ejercicio
Mantenerse bien hidratado es fundamental al hacer ejercicio, especialmente para pacientes con ERPQ, ya que la hidratación es un pilar en el manejo de la enfermedad.

Resumen de Beneficios del Ejercicio (ERC y ERPQ)
Aunque la base de evidencia es más robusta para la ERC en general, los principios de los beneficios del ejercicio en la mejora de la salud cardiovascular, la fuerza muscular, la condición física general y la calidad de vida son aplicables y relevantes para pacientes con ERPQ, siempre adaptando el tipo de ejercicio a las particularidades de la condición.
Aquí una tabla resumen de los beneficios generales del ejercicio moderado en pacientes con enfermedad renal (principalmente ERC según la evidencia revisada):
| Área de Beneficio | Impacto del Ejercicio |
|---|---|
| Capacidad Aeróbica y Funcional | Mejora significativa (VO2 máx, test de caminata) |
| Calidad de Vida | Mejora en el componente físico |
| Presión Arterial | Tendencia a mejor control (PAS) |
| Parámetros Hematológicos | Aumento de hemoglobina (reduce fatiga) |
| Composición Corporal | Reducción de IMC y circunferencia de cintura |
| Fuerza Muscular | Mejora (especialmente miembros superiores) |
| Función Renal (ERC) | No muestra efectos negativos (filtrado glomerular, proteinuria) |
Preguntas Frecuentes
- ¿El ejercicio puede dañar mis riñones si tengo ERC?
- Según la evidencia revisada, el ejercicio moderado realizado de forma rutinaria no parece tener efectos negativos sobre la función renal (filtrado glomerular) ni aumentar la proteinuria en pacientes con ERC.
- ¿Qué tipo de ejercicio es mejor para alguien con ERC?
- Una combinación de ejercicio aeróbico (caminar, nadar, bicicleta) y de resistencia (fuerza) se considera beneficiosa. Lo importante es que sea regular y de intensidad leve a moderada.
- ¿Cuánto ejercicio debo hacer si tengo ERC?
- Las recomendaciones típicas son de 3 a 5 veces por semana, con sesiones de 30 a 50 minutos, a una intensidad moderada.
- Si tengo quistes en los riñones (ERPQ), ¿puedo hacer cualquier deporte?
- Generalmente sí, pero debes evitar actividades que causen dolor significativo en la espalda, flanco o abdomen, o que provoquen sangre en la orina. Actividades de bajo impacto como caminar, nadar o andar en bicicleta suelen ser buenas opciones. Siempre consulta a tu nefrólogo antes.
- ¿Es importante la hidratación al hacer ejercicio si tengo ERPQ?
- Sí, mantenerse bien hidratado es crucial tanto para el manejo general de la ERPQ como al hacer ejercicio.
- ¿El ejercicio puede curar o detener la progresión de la ERC o la ERPQ?
- El ejercicio no cura estas enfermedades, pero puede ralentizar la progresión en algunos aspectos, mejorar la función cardiovascular, la condición física y la calidad de vida, lo cual impacta positivamente en la salud general y la supervivencia.
- ¿Necesito supervisión para hacer ejercicio con una enfermedad renal?
- Es altamente recomendable, especialmente al inicio, contar con la guía de un profesional de la salud o un fisioterapeuta con experiencia en pacientes con enfermedades crónicas. La adaptación del programa a tu estado es clave.
En conclusión, el ejercicio físico, adaptado a la condición individual y realizado bajo supervisión médica cuando sea necesario, es una herramienta poderosa y segura para mejorar la salud y la calidad de vida de los pacientes con Enfermedad Renal Crónica y Enfermedad Renal Poliquística. Romper con el sedentarismo es un paso fundamental hacia un mejor manejo de estas condiciones.
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