¿Quién es el periodista deportivo ciego?

Periodistas Deportivos: Polémica y Superación

28/10/2023

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El mundo del periodismo deportivo es tan vasto y diverso como los deportes que cubre. En él encontramos figuras que marcaron época con su estilo único, algunos envueltos en la polémica y otros que inspiran con su capacidad para superar barreras. A veces, la historia de un periodista se entrelaza de maneras inesperadas con los eventos que relata, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados.

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Guillermo Nimo: El Polémico Árbitro Convertido en Periodista

En el rico y a menudo caótico tapiz del fútbol argentino, hay nombres que resuenan no solo por sus logros en la cancha, sino también por su influencia fuera de ella. Uno de esos nombres es el de Guillermo Nimo. Recordado por muchos por su inconfundible estilo mediático y su famosa frase, Nimo tuvo una trayectoria que lo llevó del césped, portando el silbato, a los estudios de televisión, opinando sobre el juego que antes dirigía.

¿Qué periodista decía
Vélez, que era dirigido por Giúdice, recibió una gran mano del árbitro. Un personaje que después dejó el arbitraje y se transformó en discutible periodista deportivo. Me refiero a Guillermo Nimo”, dijo y nuevamente hizo silencio. Esto era nada más que para aumentar nuestro interés.

La transición de árbitro a comentarista deportivo no es inusual, pero en el caso de Nimo, estuvo marcada por una controversia que, según el relato popular y de quienes la vivieron, influyó directamente en la definición de un campeonato histórico. La frase que se convertiría en su sello personal, "así lo veo yo", adquirió un significado particular a la luz de ciertos episodios de su carrera como referí, donde su 'visión' de los hechos fue objeto de intenso debate.

Uno de los momentos más recordados y discutidos que involucran a Nimo ocurrió en la recta final del Campeonato Nacional de 1968. Este torneo es especialmente significativo porque vio a Vélez Sarsfield coronarse campeón por primera vez en el profesionalismo, un hito para un club considerado "chico" en aquel entonces, siguiendo la estela de Estudiantes de La Plata que lo había logrado el año anterior en el Metropolitano de 1967. Sin embargo, la victoria de Vélez, aunque producto del esfuerzo de un buen equipo con figuras como Daniel Willington, Omar Jebe y un joven Carlos Bianchi que ya mostraba su olfato goleador, quedó teñida por las decisiones arbitrales en un partido clave.

El encuentro en cuestión se disputó el 22 de diciembre de 1968, una semana antes de la consagración de Vélez. Enfrentó a dos contendientes directos por el título: River Plate y Vélez Sarsfield. Con el partido empatado 1 a 1 en los últimos minutos, una jugada desató la polémica que perdura hasta hoy. Daniel Onega, de River, buscó un centro de Cubilla, cabeceó hacia atrás superando a los defensores. Zóttola intentó una chilena sobre el cuerpo de Recio, y el balón, nuevamente cabeceado, se dirigía hacia el arco defendido por Gallo. Fue en ese instante que se produjo la acción que nadie en el estadio pudo creer. El defensor de Vélez, tirándose en una especie de 'palomita', detuvo el balón sobre la línea con la mano izquierda. Era un penal clarísimo, una mano deliberada que impidió un gol seguro que le habría dado la ventaja a River a solo siete minutos del final del segundo tiempo.

La indignación fue generalizada. Miles de espectadores vieron la flagrante mano. Los jugadores de River protestaron airadamente, conscientes de que esa jugada podía definir el campeonato. El ambiente en el estadio era de incredulidad total ante la pasividad del árbitro. Todo indicaba penal y posible expulsión para el defensor velezano. Sin embargo, Guillermo Nimo, quien estaba posicionado cerca de la jugada y con una visión aparentemente clara, decidió no sancionar nada. "Nimo no vio lo que vieron todos", se convirtió en el lamento de los hinchas de River y en el comentario incrédulo de los aficionados al fútbol en general que presenciaron o se enteraron del incidente. Esta decisión, o la falta de ella, fue determinante. Si River hubiera convertido ese penal, probablemente habría ganado el partido y llegado a la última fecha con una mejor posición, alterando drásticamente el desenlace del campeonato de ese año. Una semana después, Vélez venció a Racing 4-2 y se consagró campeón, con la sombra de aquella jugada no cobrada planeando sobre la celebración y alimentando la teoría de que el arbitraje influyó de manera crucial en el resultado.

La actuación de Nimo en aquel partido, y otras decisiones controvertidas a lo largo de su carrera como referí, contribuyeron a forjar su imagen pública como un árbitro de criterio particular, a veces impredecible, que no temía tomar decisiones impopulares o, como en este caso, no tomarlas. Cuando dejó el arbitraje y se volcó al periodismo deportivo, su figura ya generaba debate y atraía la atención. Su estilo directo, a veces confrontativo y teatral –siendo descrito como "poco menos que un actor" tanto en la cancha como en la televisión–, y su omnipresente frase "así lo veo yo", parecían un guiño constante a aquellos momentos en los que su particular 'visión' de los hechos había sido tan determinante y polémica. Se convirtió en un personaje mediático, cuya opinión era esperada tanto por sus seguidores, que veían en él autenticidad, como por sus detractores, que nunca olvidaron episodios como el de 1968. La anécdota (probablemente apócrifa pero reveladora del sentir popular, especialmente entre los hinchas de River) sobre una supuesta colecta para comprarle anteojos resumía el sentimiento de aquellos que sintieron que su 'ceguera' en momentos clave no era casual y que su 'visión' como periodista seguía teniendo un sesgo particular.

Allan Wylie: La Voz que Rompe Barreras en el Comentario Deportivo

Si la historia de Nimo habla de una 'visión' selectiva que generó controversia y debate, la de Allan Wylie es una historia completamente diferente, una historia de superación, talento y dedicación que demuestra que la verdadera 'visión' en el periodismo deportivo va mucho más allá de lo que captan los ojos. Allan es un joven comentarista ciego que ha logrado hacerse un lugar en el competitivo mundo de la transmisión deportiva, inspirando a muchos con su notable capacidad y su pasión inquebrantable por el baloncesto.

Sentado a pie de cancha en un estadio de baloncesto, en medio del bullicio de la multitud, el chirrido de las zapatillas y el bote del balón, Allan Wylie se distingue no solo por sus gafas oscuras y su postura concentrada, sino por el hecho de que, a pesar de no poder ver la acción que se desarrolla ante él, es capaz de ofrecer un comentario lúcido, informado y dinámico. Como comentarista de color para los Delaware Blue Coats, el equipo de la G League afiliado a los Philadelphia 76ers de la NBA, Allan trabaja en tándem con el narrador principal del partido, escuchando atentamente la descripción jugada a jugada del juego y aportando su análisis experto, contexto y perspectiva de manera fluida y oportuna.

Su habilidad para seguir el ritmo vertiginoso del partido, identificar a los jugadores por la narración, comentar jugadas específicas, ofrecer estadísticas o antecedentes relevantes del juego sin la ayuda visual de una planilla de anotaciones, una pantalla de estadísticas o la cancha misma es verdaderamente asombrosa y admirable. Se basa completamente en lo que escucha del narrador principal, en los sonidos ambientales del juego (el bote, los silbatos, el contacto) y, fundamentalmente, en su profundo conocimiento del baloncesto, de los equipos que cubre y de los jugadores. Un ejemplo de su agudeza y preparación se manifestó al comentar sobre el jugador Jaylen Martin, destacando su reciente actuación estelar de 35 puntos y su rol como una "chispa" ofensiva clave para el equipo, información que maneja y presenta con la naturalidad y profesionalidad de cualquier otro comentarista experimentado que sí tiene la capacidad de ver el partido.

La historia de Allan es particularmente conmovedora e inspiradora porque ha sido ciego de nacimiento. Esta condición no le ha impedido perseguir su pasión por el deporte y la comunicación, demostrando que las limitaciones físicas no definen el potencial de una persona. Actualmente es estudiante de primer año en la Universidad de Rowan en Glassboro, Nueva Jersey, combinando sus estudios académicos con su trabajo profesional como comentarista de baloncesto. Su talento, dedicación y la singularidad de su situación no han pasado desapercibidos; se ha convertido en una verdadera "sensación mediática", atrayendo la atención y siendo objeto de reportajes en medios locales y nacionales que buscan contar su inspiradora historia como un ejemplo de superación y éxito.

La presencia de Allan Wylie en las transmisiones deportivas es un poderoso recordatorio de que las barreras físicas, por significativas que parezcan, no tienen por qué limitar la capacidad de una persona para sobresalir en el campo elegido, especialmente cuando se cuenta con talento, pasión y el apoyo adecuado. Su éxito desafía las convenciones sobre quién puede o no puede ser un comentarista deportivo y abre caminos para otras personas con discapacidades en el mundo de los medios y el deporte. Su voz, que narra y analiza el juego que no puede ver, se ha convertido en un símbolo de determinación, talento y la poderosa idea de que la verdadera comprensión y apreciación de un evento deportivo a veces reside más en la audición atenta, el conocimiento profundo y la capacidad de análisis que en la simple observación visual. Su historia nos invita a reflexionar sobre nuestras propias percepciones de las limitaciones y el potencial humano.

¿Qué periodista decía
Vélez, que era dirigido por Giúdice, recibió una gran mano del árbitro. Un personaje que después dejó el arbitraje y se transformó en discutible periodista deportivo. Me refiero a Guillermo Nimo”, dijo y nuevamente hizo silencio. Esto era nada más que para aumentar nuestro interés.

Contrastes y Legados en el Periodismo Deportivo

Las figuras de Guillermo Nimo y Allan Wylie, aunque separadas por generaciones, contextos culturales y realidades personales completamente diferentes, ofrecen una perspectiva interesante y contrastante sobre la naturaleza de la 'visión' en el periodismo deportivo. Nimo, un ex-árbitro cuya 'visión' en el campo fue a menudo cuestionada y generó controversia, se labró una exitosa carrera mediática marcada por su frase "así lo veo yo", casi como un desafío a quienes criticaban sus decisiones pasadas y presentes. Su legado está intrínsecamente ligado a decisiones polémicas, a una personalidad mediática única y a una frase que encapsula la subjetividad de la opinión.

Por otro lado, Allan Wylie, un joven comentarista que literalmente no puede ver el juego que describe, utiliza su audición excepcional, su conocimiento enciclopédico del deporte, su capacidad de análisis y su pasión para ofrecer una perspectiva valiosa, perspicaz y, sobre todo, inspiradora. Su historia es una fuente de inspiración para deportistas, periodistas y el público en general, y un poderoso ejemplo de cómo la discapacidad no define la capacidad. Su legado está en plena construcción, pero ya se perfila como un pionero que demuestra que el talento, la dedicación y la capacidad de adaptación pueden superar las limitaciones físicas y abrir nuevas posibilidades en el mundo de la comunicación deportiva.

Ambos, a su manera, demuestran que el periodismo deportivo es un campo donde la subjetividad, la interpretación y la perspectiva personal juegan un papel crucial. Ya sea una 'visión' polémica que desafía la percepción general desde el campo de juego o una 'visión' analítica construida meticulosamente a través del sonido y el conocimiento, lo que los comentaristas y analistas aportan es su particular forma de entender, procesar y comunicar el deporte al público, enriqueciendo la experiencia del aficionado.

Preguntas Frecuentes

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información presentada en este artículo:

  • ¿Qué periodista deportivo es conocido por la frase "así lo veo yo"?

    La frase "así lo veo yo" es famosa por ser el sello distintivo de Guillermo Nimo, quien tuvo una carrera como árbitro de fútbol en Argentina antes de convertirse en un muy conocido periodista y comentarista deportivo televisivo, donde popularizó esta expresión.

  • ¿Quién es el periodista deportivo ciego mencionado en el artículo?

    El periodista deportivo ciego del que se habla en el artículo es Allan Wylie. Es un joven que trabaja como comentarista de color para el equipo de baloncesto Delaware Blue Coats de la NBA G League, logrando destacarse en su labor a pesar de ser ciego de nacimiento.

  • ¿Cuál fue la controversia principal relacionada con Guillermo Nimo como árbitro?

    Una de las controversias más sonadas y recordadas de su carrera como árbitro fue su actuación en un partido crucial entre River Plate y Vélez Sarsfield en el Campeonato Nacional de 1968. En ese encuentro, no sancionó un clarísimo penal por mano de un defensor de Vélez sobre la línea de gol en los minutos finales, una decisión que, según muchos, fue determinante para que Vélez ganara el campeonato esa temporada por primera vez en su historia profesional.

  • ¿Para qué equipo de baloncesto comenta Allan Wylie?

    Allan Wylie comenta para los Delaware Blue Coats. Este equipo es una franquicia de la NBA G League, que es la liga oficial de desarrollo de la National Basketball Association (NBA). Los Blue Coats están afiliados al equipo de la NBA Philadelphia 76ers.

  • ¿Cómo logra Allan Wylie comentar un partido de baloncesto sin poder verlo?

    Allan Wylie se basa completamente en su sentido del oído y su vasto conocimiento del baloncesto. Escucha atentamente la narración detallada jugada a jugada que le proporciona su colega en la cabina de transmisión, así como los sonidos de la cancha. Procesando esta información y combinándola con su conocimiento de los equipos, jugadores y estrategias, es capaz de ofrecer análisis, contexto y comentarios perspicaces como lo haría cualquier otro comentarista visual.

En conclusión, el periodismo deportivo, en sus diversas formas, continúa evolucionando y presentando figuras que, desde ángulos muy diferentes –ya sea a través de la polémica o la superación personal–, nos muestran la pasión, la complejidad y la capacidad de romper límites que definen tanto al deporte en sí como a quienes tienen la tarea de relatarlo y analizarlo para el público.

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