¿Qué provoca radicales libres en el cuerpo?

Radicales Libres y Ejercicio: ¿Amigos o Enemigos?

27/03/2021

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La práctica constante de ejercicio físico y una alimentación equilibrada ofrecen beneficios invaluables para la salud, incluyendo la prevención de enfermedades crónicas. Sin embargo, existe una paradoja interesante: el ejercicio, al igual que ciertos patrones dietéticos, puede inducir estrés oxidativo. Este desequilibrio ha sido propuesto como causante de daño muscular, inflamación, dolor y fatiga. No obstante, la investigación presenta discrepancias significativas, posiblemente debido a la naturaleza inestable de los radicales libres, desafíos en los métodos de estudio y diferencias entre los sujetos y protocolos de entrenamiento. Curiosamente, estudios recientes sugieren que las especies reactivas del oxígeno (ROS), e incluso el estrés oxidativo, podrían jugar roles positivos, como mejorar la contracción muscular, favorecer la reparación de tejidos y fortalecer las defensas antioxidantes naturales del cuerpo. Este artículo busca clarificar el papel del estrés oxidativo en el ejercicio, considerando la influencia de factores como la dieta y el entorno, y analizando sus efectos biológicos, tanto los potencialmente negativos como los adaptativos y positivos para el deportista.

¿Cuál es el mejor suplemento para combatir los radicales libres?
Los principales antioxidantes que ayudan a regular los radicales libres en el organismo son las vitaminas A, C y E, y el mineral selenio . Los suplementos antioxidantes contienen entre el 70 % y el 1660 % del valor diario (VD) de estos nutrientes clave (4, 5).
Índice de Contenido

Estrés Oxidativo

El estrés oxidativo se define clásicamente como un desequilibrio entre los mecanismos del cuerpo que producen y neutralizan compuestos reactivos capaces de causar daño molecular. Una definición más actualizada, propuesta por Jones, lo describe como un desequilibrio entre oxidantes y antioxidantes, favorable a los primeros, que interrumpe el control y la señalización fisiológica del sistema redox, llevando a daño molecular. Aunque esta definición destaca el daño, también reconoce que los oxidantes y antioxidantes son cruciales para la fisiología normal. Este concepto, aunque parece simple, es complejo en la práctica y dificulta la implementación de medidas específicas.

Radicales Libres y Especies Reactivas del Oxígeno

La estabilidad de una molécula depende de que los electrones en su última capa estén apareados. Cuando un átomo o molécula gana o pierde un electrón, se vuelve inestable y se convierte en un radical libre (FR). Un FR es una especie química con uno o más electrones desapareados en su capa externa, lo que le confiere gran inestabilidad y reactividad. Aunque su vida media es extremadamente corta (milisegundos a nanosegundos), un FR puede generar nuevas formas con diferente estabilidad y toxicidad al reaccionar con otras moléculas.

En organismos que utilizan metabolismo aeróbico, las especies reactivas más importantes se forman durante el metabolismo del oxígeno y se conocen como especies reactivas del oxígeno (ROS). Es vital entender que el término ROS abarca tanto FR propiamente dichos como otras moléculas que, sin ser FR, son altamente reactivas y pueden generar ROS, como el peróxido de hidrógeno (H2O2). Además de las ROS, existen otras familias reactivas derivadas del nitrógeno (RNS), azufre o cloro que pueden interactuar con las ROS o aumentar su producción.

Formación de Especies Reactivas del Oxígeno

La formación de FR está ligada a los procesos de óxido-reducción. Los dos mecanismos principales son:

  1. Adición o pérdida de un electrón en la última capa de una molécula.
  2. Ruptura de una molécula estable en dos fragmentos.

En organismos aeróbicos, la oxidación de sustratos energéticos y diversas reacciones enzimáticas generan ROS de forma continua. Las ROS más comunes incluyen:

  • Anión Superóxido (O2.-): Se forma por la adición de un electrón al oxígeno. Es altamente reactivo y puede dañar lípidos y ADN. Puede dismutar a H2O2 y O2. La interacción entre O2.- y H2O2, en presencia de metales, puede generar el radical hidroxilo (OH•). El O2.- tiene una vida media relativamente mayor que otros FR y puede difundir dentro de la célula. También se origina de la reacción del oxígeno con catecolaminas o durante la fagocitosis.
  • Peróxido de Hidrógeno (H2O2): No es un radical pero se clasifica como ROS por su capacidad de generar otros FR e inducir cascadas oxidativas. En reacciones catalizadas por metales (reacción de Fenton), H2O2 se descompone en un radical OH•, el más tóxico y reactivo, capaz de dañar estructuras estables como lípidos y proteínas.
  • Radical Hidroxilo (OH•): Posee un alto poder oxidante, aunque no difunde bien por las membranas. Causa peroxidación lipídica y daño proteico en el sitio donde se genera debido a su alta reactividad.
  • Oxígeno Singulete (1O2): Una forma no radical con corta vida media que puede difundir por la membrana y participar en reacciones con oxígeno molecular. La dismutación de O2•- también puede producir 1O2. Es oxidante para lípidos, pero no se ha demostrado que el ejercicio muscular aumente su producción.
  • Óxido Nítrico (NO): Sintetizado por enzimas NOS a partir de L-arginina. Tiene un papel fundamental en la señalización celular (activación de guanil ciclasa). Su síntesis excesiva se asocia a estrés nitrosativo y condiciones inflamatorias/neurodegenerativas debido a su reacción rápida con O2•- para formar peroxinitrito (ONOO-). Sin embargo, también puede actuar como antioxidante y neuroprotector en cantidades limitadas. Un papel importante del NO es la vasodilatación y la atenuación del daño endotelial.
  • Peroxinitrito (ONOO-): Se forma por la reacción rápida entre NO y O2•-. Es un agente altamente oxidante que daña el ADN y nitra proteínas. Su formación excesiva agota los grupos tioles y reduce la biodisponibilidad del NO.

La tabla 1, mencionada en el texto original, clasifica los radicales libres. Aquí se presenta una tabla similar basada en la información proporcionada:

FamiliaEspecieAbreviaturaNaturaleza Radical
Oxígeno (ROS)Anión SuperóxidoO2•-
Oxígeno (ROS)Peróxido de HidrógenoH2O2No
Oxígeno (ROS)Radical HidroxiloOH•
Oxígeno (ROS)Oxígeno Singulete1O2No
Nitrógeno (RNS)Óxido NítricoNO
Nitrógeno (RNS)PeroxinitritoONOO-No (Forma estable del radical ONOO•)

Formación de ROS Durante el Ejercicio Físico

La visión tradicional que atribuía la producción de ROS durante el ejercicio principalmente a la hiperactividad mitocondrial ha evolucionado. Ahora se reconoce que diversas fuentes metabólicas contribuyen. La producción de ROS no es simplemente proporcional al consumo de oxígeno, lo que sugiere la participación de otros mecanismos como la isquemia-reperfusión, reacciones enzimáticas e inmunitarias, autooxidación de catecolaminas y producción de ácido láctico. Las características del ejercicio (intensidad, duración, tipo de contracción) y las condiciones ambientales (dieta, temperatura) pueden potenciar estas fuentes, llevando a un desequilibrio.

Las fuentes de ROS durante el ejercicio, aunque fisiológicas, pueden clasificarse en:

  1. Formación Regulada de ROS: Asociada principalmente al sistema inmune (macrófagos, neutrófilos), donde las ROS son necesarias para la eliminación de antígenos y células apoptóticas (estallido oxidativo).
  2. Formación No Regulada de ROS: Producción espontánea y dosis-dependiente en respuesta a estímulos como el ejercicio físico, la dieta, la temperatura, etc. Fluctúa según las necesidades energéticas, el nivel de estrés y la temperatura central.

Formación de ROS durante el Metabolismo Aeróbico

En ejercicio de baja a moderada intensidad, la mayor parte del ATP se obtiene por fosforilación oxidativa en la mitocondria. La cadena de transporte de electrones (CTE) es clave, generando energía y, secundariamente, ROS. Aunque el oxígeno actúa como aceptor final de electrones, aproximadamente 1-5% del oxígeno consumido se convierte en O2•-. Esta producción es proporcional a la actividad de la CTE. Los complejos I, II y III de la CTE son fuentes primarias de O2•-. La liberación de ROS fuera de la mitocondria parece ocurrir principalmente cuando se alcanza un alto potencial de membrana (estado IV).

Formación de ROS durante el Metabolismo Anaeróbico

En ejercicios intensos y cortos (anaeróbicos), la redistribución del flujo sanguíneo puede causar hipoxia temporal en órganos como riñones, bazo e hígado. Al cesar la contracción muscular, el flujo sanguíneo regresa bruscamente, un fenómeno de isquemia-reperfusión. Este es el segundo mecanismo más importante de producción de ROS inducida por el ejercicio. La activación del sistema xantino-oxidasa (XO) en los tejidos reperfundidos cataliza la formación de O2•-. El sistema XD/XO, normalmente involucrado en la formación de ácido úrico, puede convertirse a la forma XO durante la isquemia-reperfusión.

Incremento de la Temperatura Central, Lactato y Catecolaminas

El aumento de la temperatura corporal durante el ejercicio (por calor ambiental o deshidratación) reduce el rendimiento al afectar el gasto cardíaco y la capacidad aeróbica. Esto aumenta la secreción de adrenalina y la producción de lactato. La adrenalina no solo incrementa la actividad mitocondrial, sino que su autooxidación a adrenocromo aumenta la producción de O2•-. Estudios in vitro sugieren que el lactato puede aumentar la producción de O2•- por activación de la NADH oxidasa y reducción del pH celular. La investigación en humanos ejercitándose en calor ha mostrado un aumento en marcadores de peroxidación lipídica y acumulación de lactato, vinculando el estrés metabólico y ambiental con el estrés oxidativo.

Oxidación de la Hemoglobina y Mioglobina

La autooxidación normal de la hemoglobina puede aumentar durante el ejercicio, formando metahemoglobina y O2•-. La mioglobina, importante en el transporte de oxígeno y defensa antioxidante del miocardio, también puede autooxidarse a metmioglobina, siendo otra fuente de ROS relacionada con el daño oxidativo en isquemia-reperfusión. Estos procesos están vinculados a la isquemia-reperfusión y la hipoxia, por el aumento de NADH, producción de H2O2 y acidificación celular.

Hipoxia y ROS

La hipoxia celular, caracterizada por un aumento de equivalentes reducidos (NADH, FADH) debido a la falta de O2, puede generar un ambiente intracelular reductor. Este estado, a veces llamado "estrés reductivo", puede llevar a la formación de ROS y RNS si hay cierta disponibilidad de O2 y actividad de enzimas como ciclooxigenasa, NAD(P)H oxidasa y XO. Situaciones de baja disponibilidad de oxígeno (altitud, apnea del sueño) o periodos intermitentes de isquemia (ejercicio intenso) pueden favorecer este desequilibrio. Estudios en altitud extrema han mostrado daño y estrés oxidativo muscular. En ejercicio sin altitud, la isquemia-reperfusión muscular es una fuente frecuente de hipoxia celular. La presión parcial de oxígeno (PO2) en el músculo es crucial para la generación de ROS durante el ejercicio incremental.

Sistemas Antioxidantes

Un antioxidante es una molécula que previene o bloquea el daño oxidativo al interactuar con oxidantes o interferir en las cascadas de reacción. También se incluyen moléculas que reparan el daño oxidativo. Pueden ser endógenos (sintetizados por el cuerpo) o exógenos (obtenidos de la dieta), y se clasifican en enzimáticos y no enzimáticos.

Antioxidantes Enzimáticos

La mayoría de las células poseen enzimas que neutralizan las ROS. Este sistema es modulado por factores como el ejercicio físico. Las enzimas antioxidantes principales son:

  • Superóxido Dismutasa (SOD): Cataliza la dismutación de O2•- a H2O2 y O2. Tiene isoformas Cu/Zn SOD (citoplasma, núcleo, vascular) y Mn SOD (matriz mitocondrial).
  • Catalasa (CAT): Se encuentra principalmente en peroxisomas y convierte H2O2 en H2O y O2. Es más eficiente con altas concentraciones de H2O2.
  • Glutatión Peroxidasa (GPx): Enzima con selenio, localizada en citosol, mitocondria y membrana. Cataliza la reducción de H2O2 e hidroperóxidos usando glutatión reducido (GSH), convirtiéndolo en glutatión oxidado (GSSG). Es más eficiente con bajas concentraciones de H2O2.

Estas enzimas, junto con otros compuestos como ferritina, lactoferrina y ceruloplasmina, forman el primer nivel de defensa antioxidante. Otros sistemas enzimáticos relevantes en el citoplasma son las tiorredoxinas y glutarredoxinas, que mantienen el equilibrio redox y modulan procesos celulares.

Antioxidantes No Enzimáticos

Existe una variedad de compuestos antioxidantes no enzimáticos que actúan intracelular, extracelular o en ambos compartimentos. La tabla 2, mencionada en el texto original, clasifica estos antioxidantes. Aquí se presenta una tabla similar basada en la información proporcionada:

LocalizaciónCompuesto
IntracelularGlutatión Reducido (GSH)
IntracelularÁcido Lipoico
IntracelularCoenzima Q10
IntracelularErgotioneína
IntracelularUratos
ExtracelularÁcido Ascórbico (Vitamina C)
ExtracelularÁcido Úrico
ExtracelularBilirrubina
ExtracelularAlbúmina
ExtracelularTransferrina
ExtracelularCeruloplasmina
Intra/ExtracelularVitamina E (Tocoferoles/Tocotrienoles)
Intra/ExtracelularCarotenoides
Intra/ExtracelularFlavonoides y Polifenoles

Entre los antioxidantes intracelulares, el Glutatión Reducido (GSH) es el principal tiol y es fundamental en la defensa antioxidante del miocito. Actúa directamente con FR, sirve de sustrato para la GPx y recicla vitaminas C y E oxidadas. El estrés oxidativo oxida GSH a GSSG, reduciendo las reservas de GSH o aumentando GSSG. La concentración de GSH y la relación GSH/GSSG son indicadores clave del estrés oxidativo inducido por el ejercicio. Estudios han mostrado que el contenido muscular de GSH puede aumentar con el ejercicio de resistencia de alta intensidad.

Efectos Biológicos de las ROS

La investigación sobre las ROS y el ejercicio se ha centrado en su relación con la fatiga, la inflamación y el dolor muscular. Sin embargo, hallazgos recientes sugieren efectos positivos, como la mejora de la contracción muscular, la biogénesis muscular, la recuperación de glucógeno y el aumento de la fuerza.

¿Qué son los radicales libres en el deporte?
Los radicales libres son compuestos altamente reactivos que se producen como resultado de la actividad metabólica de las células en los sistemas biológicos. Tanto el ejercicio físico aeróbico, como anaeróbico, provocan un incremento en la producción de diferentes radicales libres.

ROS y Ejercicio Físico Agudo

La sobreproducción de ROS en una sesión aguda de ejercicio depende del tipo de ejercicio (especialmente el componente excéntrico), la intensidad, la duración y el nivel de entrenamiento del individuo. Las respuestas en marcadores de daño y defensa antioxidante varían.

Implicaciones de ROS en la Contracción Muscular

Una presencia moderada de ROS es crucial para la efectividad de la contracción muscular. Se propone un efecto bifásico: pequeñas cantidades de ROS son necesarias para la contracción isométrica óptima, e incluso un modesto aumento puede maximizar la fuerza. Un incremento excesivo de ROS, sin embargo, reduce la fuerza muscular de forma dosis-dependiente. El NO es un modulador clave de la contracción muscular esquelética, y su síntesis aumenta con la contracción repetida. La inhibición de la NOS afecta las propiedades contráctiles, lo que subraya la necesidad de ciertas cantidades de NO y posiblemente otras ROS para la función muscular normal. Al inicio del ejercicio, el músculo podría generar ROS fisiológicamente para optimizar la contracción dinámica. No obstante, si la intensidad o duración exceden un umbral, la sobreproducción podría reducir la capacidad contráctil. En el caso del NO, esto podría deberse a su reacción con O2•- formando ONOO-, que agota antioxidantes tiólicos y daña proteínas, además de reducir la biodisponibilidad del NO.

ROS y Fatiga Muscular

Existe una relación dosis y tiempo dependiente entre la concentración de ROS y la reducción de la contractilidad muscular y la fatiga. La hipótesis con mayor evidencia es la interferencia en la producción de energía mitocondrial. Las estructuras cercanas al sitio de producción de ROS, como la membrana mitocondrial, son objetivos primarios de daño. La oxidación intensa de proteínas mitocondriales se ha observado en modelos animales tras exposición aguda a OH•. La reducción de la producción de ATP por unidad de oxígeno consumido en mitocondrias aisladas expuestas a ROS apoya esta idea. El deterioro oxidativo de la membrana mitocondrial interna afectaría la eficiencia de la fosforilación oxidativa, reduciendo la transferencia de electrones y la formación de ATP, lo que podría favorecer el metabolismo anaeróbico, la acidosis y la fatiga.

Los estudios sobre el uso de antioxidantes para retrasar la fatiga muscular en humanos son contradictorios. La mayoría de los suplementos con vitaminas antioxidantes (A, C) no han mejorado el rendimiento en ejercicios de larga duración. Sin embargo, la N-acetilcisteína (NAC), un dador de tioles, ha mostrado efectividad en retrasar la fatiga en ejercicios submáximos, aunque no parece igual de efectiva en ejercicios máximos. Se necesitan más estudios sobre antioxidantes farmacológicos y la fatiga muscular.

Daño Oxidativo de los Lípidos: Peroxidación Lipídica y Lipoproteínas de Baja Densidad Oxidadas

La peroxidación lipídica es un proceso degenerativo por estrés oxidativo que daña membranas celulares y lipoproteínas. Resulta en la formación de productos primarios (dienos conjugados, hidroperóxidos) y secundarios (MDA, F2-isoprostanos). El ejercicio puede inducir la producción de O2•- y H2O2, que inician la peroxidación, siendo más lesivos al interactuar con otras ROS (ej: formación de peroxinitrito). La medición de dienos conjugados, hidroperóxidos y MDA son métodos comunes, aunque con distinta especificidad y reflejan fases diferentes del proceso.

La mayoría de estudios sobre estrés oxidativo por ejercicio incluyen marcadores de peroxidación lipídica. La intensidad parece ser clave en el ejercicio aeróbico continuo; intensidades superiores al 75-80% del VO2máx se asocian con aumento de MDA. En ejercicios anaeróbicos, la peroxidación podría depender de los fenómenos de isquemia-reperfusión. Ejercicios isométricos con periodos frecuentes de isquemia-reperfusión muestran mayor peroxidación lipídica que ejercicios isotónicos o excéntricos. Parece haber evidencia de que los ejercicios anaeróbicos podrían causar mayor daño oxidativo a lípidos que los aeróbicos en ciertas circunstancias.

La interpretación biológica del aumento de lipoperóxidos por ejercicio es limitada. En sedentarios, la lipoperoxidación contribuye a enfermedades crónicas. En deportistas, el efecto negativo podría ser compensado por la reducción del riesgo cardiovascular asociada al ejercicio. Se propone que los hidroperóxidos actúan como señales para vías metabólicas que promueven la citoprotección, como la regulación positiva de la defensa antioxidante enzimática. Cantidades moderadas de ROS inducidas por el ejercicio son importantes para el crecimiento celular, modificación de proteínas y expresión génica.

La oxidación de lipoproteínas de baja densidad (LDL) circulantes indica daño oxidativo en el plasma. El ejercicio puede inducir oxidación de LDL, especialmente en programas de entrenamiento de muy larga duración (ultrarresistencia). Alto volumen de entrenamiento se asocia con cambios oxidativos en LDL en deportistas de élite (fútbol, baloncesto, maratonianos). Aunque en sedentarios la oxidación de LDL aumenta la citotoxicidad y el potencial aterogénico, no hay evidencia de que cause manifestaciones clínicas a corto plazo en atletas profesionales.

No está claro si la oxidación de LDL disminuye con la persistencia del estímulo oxidante o si hay un aumento adaptativo de la capacidad antioxidante plasmática. Algunos estudios sugieren un ligero aumento en la capacidad antioxidante total plasmática acompañando el aumento de ox-LDL en maratonianos, indicando una posible adaptación. La oxidación de LDL también depende de la composición lipídica plasmática. La hipertrigliceridemia se correlaciona positivamente con ox-LDL, y la modificación estructural de las partículas LDL (más pequeñas y densas) en presencia de triglicéridos las hace más susceptibles a la oxidación. Aunque no se ha estudiado específicamente en ejercicio, una alteración lipídica podría interactuar con el ejercicio e incrementar la generación de ROS y la oxidación de LDL. Un estudio reciente mostró que la ingesta de fructosa antes del ejercicio aeróbico se asoció con aumento de trigliceridemia y estrés oxidativo (ox-LDL), lo que no ocurrió con ejercicio predominantemente glucolítico o solo glucosa, sugiriendo que la necesidad de glucosa durante el ejercicio podría modular el destino metabólico de los carbohidratos ingeridos y su efecto sobre la generación de ROS.

ROS y Sistemas Antioxidantes Intracelulares

El GSH es el principal antioxidante intracelular no enzimático. Actúa directamente con radicales libres, es sustrato de la GPx y recicla otras vitaminas. Las ROS oxidan GSH a GSSG, por lo que la ratio GSH/GSSG es un indicador clave del estrés oxidativo inducido por el ejercicio. Una reducción de la ratio GSH/GSSG se observa en condiciones de estrés oxidativo agudo por ejercicio. La depleción de GSH sanguíneo, rápida y temporal, se describe tras ejercicios intensos o submáximos, acompañada de un aumento de GSSG. Los niveles de GSH suelen normalizarse rápidamente tras el ejercicio. La intensidad del estrés oxidativo inducido por el ejercicio en individuos sanos está influenciada por la homeostasis previa del glutatión (ratio GSH/GSSG). El control del estado oxidativo basal es crucial para reducir la variabilidad del estrés oxidativo inducido por el esfuerzo.

Entre las enzimas antioxidantes intracelulares (SOD, CAT, GPx), la actividad de una o varias puede aumentar agudamente por el estrés oxidativo inducido por el ejercicio. Determinar su actividad permite una interpretación cualitativa de la intensidad del estrés oxidativo. Algunos ejercicios de alta intensidad aumentan sustancialmente la SOD, y este aumento puede correlacionarse con CAT pero no con GPx, o viceversa. Esto sugiere que la intensidad del estrés oxidativo modula la respuesta enzimática: un estrés intenso podría saturar la GPx (afinidad por bajas concentraciones de H2O2) y activar la CAT (menos saturable), mientras que un estrés leve podría ser contrarrestado principalmente por la GPx. SOD, CAT y GPx son cruciales en la adaptación.

ROS y Ejercicio Físico Crónico: Regulación Positiva de las Defensas Antioxidantes

El ejercicio crónico, especialmente el de resistencia, aumenta las demandas de energía muscular y la capacidad oxidativa (densidad mitocondrial, producción de ATP), lo que también incrementa la producción de ROS. Fuentes extracelulares como la XO también juegan un papel. Una cuestión clave es si el ejercicio crónico, como fuente de ROS, induce una regulación positiva (adaptación) del sistema antioxidante.

En humanos, la relación entre el nivel de entrenamiento y el comportamiento de los sistemas antioxidantes ha sido contradictoria. Inicialmente se propuso una relación lineal entre SOD muscular y estado de entrenamiento, pero otros estudios no encontraron esta vinculación con SOD, GPx y glutatión reductasa. Estas discrepancias podrían deberse a diferencias metodológicas y al tipo de músculo analizado; músculos con predominio de fibras oxidativas (como el sóleo) tienen mayor contenido de GSH, GPx y glutatión reductasa. La modulación específica de los sistemas antioxidantes por el entrenamiento crónico podría depender del músculo estudiado, explicando por qué el cambio en la capacidad oxidativa muscular no predice linealmente la adaptación crónica del sistema antioxidante.

¿Qué son los radicales libres en el deporte?
Los radicales libres son compuestos altamente reactivos que se producen como resultado de la actividad metabólica de las células en los sistemas biológicos. Tanto el ejercicio físico aeróbico, como anaeróbico, provocan un incremento en la producción de diferentes radicales libres.

Pocos estudios longitudinales en humanos han evaluado las adaptaciones específicas de los sistemas antioxidantes tras entrenamiento aeróbico sistemático. Programas de entrenamiento moderado de 6 semanas que aumentaron la capacidad oxidativa muscular no mostraron incremento en la capacidad enzimática antioxidante o el estado del glutatión muscular. Se especula que la persistencia del desequilibrio inicial es necesaria para la regulación positiva. Un programa de 8 semanas tampoco modificó la actividad enzimática antioxidante ni la homeostasis del glutatión, a pesar de las adaptaciones fisiológicas del metabolismo energético.

La duración del estímulo sistemático del ejercicio es la variable menos conocida en relación con la adaptación del sistema antioxidante. Sin embargo, existe consenso sobre la importancia de la intensidad moderada y la repetición sistemática. Se sugiere que el ejercicio aeróbico con una intensidad de al menos 50% del VO2máx es necesario para que la producción de ROS supere la capacidad antioxidante normal e induzca estrés oxidativo. Cada sesión de ejercicio generaría señales de estrés oxidativo no patológico que, acumuladas, llevarían a la adaptación crónica. Este mecanismo se apoya en modelos animales, donde la regulación positiva del sistema antioxidante (aumento de SOD y GPx mitocondrial) redujo el daño oxidativo por ejercicio extenuante en ratas entrenadas frente a sedentarias. Estudios posteriores en animales han mostrado que 6-10 semanas de entrenamiento de resistencia aumentan el contenido de GSH en músculo e hígado, y la GPx y glutatión reductasa muscular. Se propone que la regulación positiva enzimática se activa a través de vías de señalización como el factor nuclear κβ (NF-κβ), cuya transcripción aumenta tras el ejercicio.

Factores Extrínsecos: Dieta y Entorno

Factores externos al ejercicio pueden aumentar la producción de ROS o deteriorar la defensa antioxidante. Las condiciones ambientales y la dieta actúan como cofactores de riesgo oxidativo, sumando su efecto a las fuentes de ROS del ejercicio.

Dieta, Ejercicio y ROS

Una dieta rica y variada en frutas y vegetales, como la mediterránea, protege contra el estrés oxidativo por su aporte de antioxidantes exógenos (vitaminas E, C, carotenoides, polifenoles) y micronutrientes (selenio). Una dieta pobre en estos alimentos y alta en calorías, sal y grasas saturadas aumenta el riesgo al favorecer la formación de ROS y reducir el aporte de antioxidantes. La dieta del deportista puede ser protectora o un factor de riesgo. Muchos deportistas tienen ingestas adecuadas o superiores a las recomendadas de vitaminas antioxidantes. Sin embargo, algunos pueden tener ingestas inadecuadas por bajo consumo de vegetales/frutas (dietas muy altas en carbohidratos) o restricción de grasas (deportes estéticos). Otros pueden tener mayor demanda de antioxidantes por entrenamiento en condiciones extremas o tabaquismo. Las deficiencias marginales de vitaminas antioxidantes no parecen afectar significativamente el rendimiento. La suplementación con dosis superiores a las recomendadas tampoco ha demostrado mejorar el rendimiento. Dada la posibilidad de efectos pro-oxidantes de megadosis de suplementos, una dieta variada y rica en alimentos vegetales es la estrategia más segura para reducir el riesgo de estrés oxidativo inducido por el ejercicio.

Estado Postprandial, Ejercicio y ROS

En reposo postprandial, la hiperglucemia e hipertrigliceridemia pueden inducir estrés oxidativo. La hiperglucemia aumenta rápidamente el MDA y la respuesta de enzimas antioxidantes. La autooxidación de glucosa genera ROS (O2•-, OH•, H2O2) que dañan lípidos/proteínas e inactivan compuestos vasculares como el NO. Otra fuente de ROS depende del destino metabólico de los carbohidratos (HC) ingeridos, como la síntesis de triglicéridos o la acumulación de glucosa/metabolitos intermedios.

En relación con el ejercicio, los fenómenos vinculados a la respuesta glucémica son frecuentes debido a la suplementación con HC en deportistas. El estado postprandial podría ser un factor de riesgo oxidativo adicional al estrés oxidativo del ejercicio. Las necesidades de HC varían según el tipo de ejercicio (aeróbico vs. anaeróbico), lo que podría modificar el destino metabólico de los HC ingeridos y su efecto sobre la generación de ROS. Un estudio mostró que la ingesta de fructosa combinada con glucosa antes de ejercicio aeróbico moderado aumentó la trigliceridemia y el estrés oxidativo (ox-LDL), lo cual no ocurrió con la misma suplementación antes de ejercicio glucolítico o con solo glucosa. Esto sugiere que la demanda de glucosa durante el ejercicio podría modular el destino metabólico del HC ingerido y su impacto oxidativo.

La fructosa es relevante por su relación con el estrés oxidativo y su presencia en bebidas/alimentos deportivos. En reposo, la fructosa induce menor glucemia e insulinemia que la glucosa, pero su alta concentración en hígado activa vías de estrés oxidativo metabólico. La fructosa evita pasos reguladores de la glucólisis, acumulando productos intermediarios que pueden formar productos de glucación y ROS, y activar vías inflamatorias. La fructosa combinada con glucosa (sacarosa, jarabe de maíz) aumenta agudamente los triglicéridos plasmáticos. La síntesis de triglicéridos hepáticos, más rápida con la combinación glucosa+fructosa, genera VLDL que transportan estos triglicéridos, los cuales pueden autooxidarse o modificar el estado oxidativo del plasma al interactuar con LDL. Se necesitan más estudios sobre la suplementación con carbohidratos y el estado oxidativo durante el ejercicio.

Conclusiones

El ejercicio físico induce un estrés oxidativo variable que desequilibra la homeostasis oxidantes/antioxidantes a favor de los oxidantes. Múltiples mecanismos fisiológicos contribuyen a la producción de ROS durante el ejercicio. Además, factores extrínsecos como la dieta, el estado postprandial, la temperatura, la hidratación y el nivel de entrenamiento actúan como cofactores de riesgo, potenciando el estrés oxidativo. Aunque el estrés oxidativo se relaciona con la fatiga muscular, la recuperación y quizás el rendimiento, un número creciente de estudios lo vinculan con fenómenos adaptativos del sistema inmunológico y la defensa antioxidante del deportista, lo que resulta en mayor citoprotección y resistencia biológica. La adaptación a largo plazo es clave.

Preguntas Frecuentes

¿Qué causa la formación de radicales libres en el cuerpo durante el ejercicio?

Durante el ejercicio, los radicales libres y las especies reactivas del oxígeno (ROS) se forman a través de varios mecanismos fisiológicos. Estos incluyen la producción durante el metabolismo aeróbico en las mitocondrias, el fenómeno de isquemia-reperfusión en ejercicios intensos, el aumento de la temperatura corporal, la producción de lactato y catecolaminas, y la oxidación de la hemoglobina y mioglobina. Además, situaciones de hipoxia o el llamado estrés reductivo también pueden contribuir a su formación.

¿Son siempre perjudiciales los radicales libres en el deporte?

No necesariamente. Si bien un exceso de radicales libres y estrés oxidativo se relaciona con daño muscular, inflamación, fatiga y daño molecular, estudios recientes sugieren que una producción moderada de ROS puede tener efectos positivos. Estos incluyen la mejora de la contracción muscular, la promoción de la reparación de tejidos, el estímulo de las defensas antioxidantes naturales del cuerpo y la contribución a la adaptación crónica al entrenamiento. Existe un modelo teórico que propone un efecto bifásico, donde pequeñas cantidades de ROS son beneficiosas para la función muscular, pero cantidades excesivas son perjudiciales.

¿Cómo se defiende el cuerpo de los radicales libres generados por el ejercicio?

El cuerpo posee sistemas antioxidantes que contrarrestan a los radicales libres. Estos sistemas incluyen enzimas antioxidantes como la Superóxido Dismutasa (SOD), la Catalasa (CAT) y la Glutatión Peroxidasa (GPx), así como compuestos no enzimáticos como el Glutatión Reducido (GSH) y vitaminas (C, E). El ejercicio crónico, especialmente de intensidad moderada y repetido sistemáticamente, puede inducir una adaptación positiva de estos sistemas, aumentando su capacidad para neutralizar las ROS y proteger las células.

¿La dieta influye en la producción de radicales libres durante el ejercicio?

Sí, la dieta es un factor extrínseco importante. Una dieta rica en frutas y vegetales aporta antioxidantes exógenos que ayudan a la defensa contra el estrés oxidativo. Por el contrario, una dieta deficiente en estos alimentos o con exceso de calorías, grasas saturadas y sal puede aumentar el riesgo de estrés oxidativo. El estado postprandial, especialmente tras la ingesta de ciertos carbohidratos como la fructosa (a menudo combinada con glucosa en suplementos deportivos), puede interactuar con el ejercicio y potenciar la generación de ROS y el daño oxidativo, por ejemplo, a través del aumento de triglicéridos.

¿Debería tomar suplementos antioxidantes para combatir los radicales libres del ejercicio?

Según la información proporcionada, la suplementación con altas dosis de antioxidantes (como vitaminas C y E) no ha demostrado mejorar el rendimiento deportivo en la mayoría de los casos y, de hecho, puede interferir con las adaptaciones beneficiosas del cuerpo al ejercicio. Algunos suplementos, como el beta-caroteno (precursor de la vitamina A), se han asociado incluso con un aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer. La vitamina A en altas dosis también puede causar defectos de nacimiento. La estrategia más segura y recomendada para gestionar el estrés oxidativo es mantener una dieta variada y rica en alimentos vegetales, que aportan antioxidantes de forma natural y equilibrada.

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