¿Quién ganará los Juegos Olímpicos de 2032?

Suspensiones y Prohibición Olímpica

16/03/2020

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Los Juegos Olímpicos, símbolo universal de unión y competencia pacífica, han superado innumerables desafíos a lo largo de su extensa historia. Sin embargo, no siempre han podido celebrarse de forma ininterrumpida. Tanto en su formato antiguo, nacido en la cuna de la civilización griega, como en su renacimiento moderno a finales del siglo XIX, fuerzas mayores han obligado a detener temporalmente o incluso a prohibir este magno evento deportivo y cultural. Conocer las causas de estas interrupciones nos ofrece una perspectiva única sobre los convulsos períodos históricos que ha atravesado la humanidad.

¿Porque se suspendieron los Juegos Olímpicos?
La pandemia del Covid-19 ha obligado este año a posponer los Juegos Olímpicos a 2021. El COI se vio forzado a tomar esta decisión y ya hay fechas para el año que viene: tendrán lugar del 23 de julio al 8 de agosto.
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Las Suspenciones de los Juegos Olímpicos Modernos

Desde que el barón Pierre de Coubertin reavivara la llama olímpica en Atenas en 1896, los Juegos de la era moderna han aspirado a ser un encuentro cuatrienal inquebrantable. No obstante, el siglo XX, marcado por conflictos a escala global, impidió su celebración en tres ocasiones. Todas ellas estuvieron directamente relacionadas con las grandes conflagraciones que asolaron el planeta: las dos Guerras Mundiales.

Berlín 1916: La Primera Víctima de la Gran Guerra

La Primera Guerra Mundial, iniciada en 1914, se recrudeció a lo largo de los años siguientes, envolviendo a gran parte de Europa y otras regiones del mundo. Para 1916, año en que Berlín, Alemania, estaba programada para albergar la sexta edición de los Juegos Olímpicos modernos, el conflicto bélico había escalado de tal manera que hizo inviable cualquier intento de celebración. Alemania llevaba dos años inmersa en la contienda, y la prioridad de las naciones participantes y de los atletas no era la competición deportiva, sino la supervivencia y el esfuerzo bélico. A pesar de los preparativos iniciales, la magnitud y la devastación de la guerra obligaron a la cancelación total. Fue un duro golpe para el movimiento olímpico naciente, que veía cómo su ideal de paz y confraternidad se estrellaba contra la cruda realidad del enfrentamiento armado a gran escala. La guerra se prolongaría hasta 1918, dejando una profunda cicatriz en el continente y en la historia de los Juegos.

Tokio 1940 y Londres 1944: Detenidos por la Segunda Guerra Mundial

Apenas dos décadas después del fin de la Primera Guerra Mundial, el mundo se vio sumido en un conflicto aún más destructivo: la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Esta guerra tuvo un impacto doble en el calendario olímpico.

Los Juegos de 1940 estaban inicialmente asignados a Tokio 1940. Sin embargo, la invasión japonesa de China en 1937, que escaló a un conflicto mayor en Asia, llevó a Japón a renunciar a la organización de los Juegos un par de años antes de la fecha prevista. Ante esta situación, el Comité Olímpico Internacional (COI) buscó una alternativa y decidió trasladar la sede a Helsinki, Finlandia, en un intento desesperado por salvar la edición. Lamentablemente, el estallido de la guerra en Europa en septiembre de 1939, con la invasión de Polonia por parte de Alemania y la posterior invasión de Finlandia por la Unión Soviética (Guerra de Invierno), hizo que la celebración en Helsinki también se volviera imposible. Los Juegos de 1940 fueron cancelados definitivamente.

La guerra continuó intensificándose, abarcando prácticamente todo el globo y causando una pérdida de vidas sin precedentes, superando los 50 millones de fallecidos. La crisis humanitaria y económica global que siguió, sumada a la continuación de las hostilidades, imposibilitó la organización de los Juegos de 1944. Londres 1944 había sido designada como sede para los Juegos de Verano, mientras que Cortina d'Ampezzo, Italia, albergaría los Juegos de Invierno ese mismo año. Sin embargo, con la guerra aún en pleno apogeo, ambos eventos tuvieron que ser suspendidos. El mundo estaba demasiado ocupado luchando por su futuro como para dedicarse a la competición deportiva. La suspensión de las ediciones de 1940 y 1944 marcó la segunda y tercera vez que la guerra detenía el movimiento olímpico moderno.

No fue sino hasta 1948, con el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y un lento proceso de recuperación global, que los Juegos Olímpicos pudieron regresar. Nuevamente, Londres tuvo el honor de ser la ciudad anfitriona, organizando unos Juegos de la XIV Olimpiada marcados por la austeridad, pero cargados de simbolismo y esperanza en un futuro de paz y cooperación internacional.

La Prohibición Definitiva de los Juegos Olímpicos Antiguos

La historia de los Juegos Olímpicos se remonta mucho más atrás, a la Antigua Grecia. Celebrados en Olimpia en honor a Zeus, estos juegos no eran solo un evento deportivo, sino un pilar fundamental de la cultura, la religión y la política helénica. Durante siglos, se mantuvieron como una tradición ininterrumpida, pero eventualmente, cambios drásticos en el panorama político y religioso llevaron a su prohibición.

El Contexto de los Juegos Antiguos: Religión, Tregua y Unidad

Los Juegos de Olimpia eran parte de un festival religioso. La vida pública en las ciudades griegas quedaba paralizada durante las festividades, con la suspensión de toda actividad oficial salvo los asuntos de extrema urgencia. Ejercían una enorme influencia en las relaciones entre los Estados griegos, atrayendo participantes y espectadores desde los rincones más remotos del mundo helénico.

¿Cuándo y por qué se prohibieron los Juegos Olímpicos?
C., casi doce siglos después de sus comienzos. Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio romano con el Edicto de Tesalónica (27 de febrero de 380 d. C.), el emperador Teodosio prohibió toda celebración pagana, incluidos los Juegos Olímpicos.

Uno de los aspectos más cruciales era la Tregua Sagrada (ekekheiría). Su origen se remonta a tiempos legendarios y estaba inscrita en un disco conservado en el templo de Hera. Esta tregua imponía la prohibición de toda actividad bélica durante un período que se extendía antes, durante y después de los juegos, permitiendo a atletas, espectadores y peregrinos viajar con seguridad a Olimpia. Las ciudades que no aceptaban o violaban la tregua eran excluidas de la participación y sus representantes podían ser expulsados o enfrentarse a multas considerables. Los juegos se convirtieron en una ocasión de acercamiento y unidad, funcionando como verdaderas asambleas generales del pueblo griego y fomentando un sentimiento de pertenencia a una estructura panhelénica superior a la de la polis individual.

Organización y Participación en la Antigüedad

La organización de los juegos se volvió compleja con el tiempo. La dirección técnica y administración económica recaía en la Boulé de Olimpia (Consejo Olímpico), encargada de elegir a los jueces (helanódicas), supervisar entrenamientos e instalaciones, dirigir las pruebas y premiar a los ganadores. Los helanódicas tomaban su cargo con mucha antelación y permanecían en él por una Olimpíada. También estaban los theócolos, altos sacerdotes con funciones litúrgicas.

Las normas existían, aunque las sanciones por violarlas eran aparentemente arbitrarias, sin constancia de prisión. Se prohibía matar al adversario (salvo en el pancracio) o empujar en las carreras. Se conocen casos de sobornos sancionados con multas. Para participar, se requería ser hombre griego y libre, realizar entrenamiento reglamentario en Elis y prestar juramento. Inicialmente usaban taparrabos, pero a partir del siglo V a.C. compitieron desnudos, en parte para impedir la participación femenina encubierta y también se untaban en aceite.

La presencia de mujeres era restringida. Las casadas o viudas tenían prohibida la asistencia, aunque Pausanias menciona que las doncellas sí podían ir (punto debatido). La sacerdotisa de Deméter Camine tenía un lugar preferente. Las mujeres podían ganar en las carreras de carros, pero porque el premio se otorgaba al propietario del carro o caballo, no al auriga.

El programa duraba unos cinco días con hasta 23 concursos. Incluía carreras (estadio, diaulo, dólico, con armas), lucha, pugilato, pancracio, pentatlón y pruebas ecuestres (carreras de carros y caballos), siendo estas últimas las más costosas y aristocráticas.

Los premios eran simbólicos pero de inmenso prestigio: una corona de olivo salvaje, una cinta de lana en la cabeza y, posteriormente, una hoja de palma. Los ganadores eran aclamados, se les permitía dedicar una estatua y sus nombres se registraban oficialmente. Al regresar a sus ciudades, eran recibidos como héroes, celebrados por poetas y oradores, y en algunas polis recibían recompensas monetarias.

El Ocaso y la Prohibición Final

El declive de los Juegos Olímpicos antiguos fue un proceso gradual influenciado por múltiples factores. La pérdida de la autonomía política griega tras la conquista macedonia (aunque Filipo II y los macedonios participaron y ganaron) y posteriormente la romana, diluyó su carácter panhelénico original. Los romanos también participaron, pero el espíritu fue cambiando.

Entre las causas del declive se mencionan el aumento del profesionalismo, que podía llevar a mayor brutalidad y corrupción; la organización de juegos deportivos alternativos en otras ciudades, restando prestigio a Olimpia; la influencia de nuevos pensamientos filosóficos y sociales; y factores socioeconómicos y desastres naturales.

¿Porque se suspendieron los Juegos Olímpicos?
La pandemia del Covid-19 ha obligado este año a posponer los Juegos Olímpicos a 2021. El COI se vio forzado a tomar esta decisión y ya hay fechas para el año que viene: tendrán lugar del 23 de julio al 8 de agosto.

Sin embargo, la puntilla final llegó con el auge del cristianismo. A partir del siglo IV d.C., el Imperio Romano adoptó el cristianismo como su religión oficial. El emperador Teodosio I, un ferviente cristiano, emitió en el año 392 d.C. un edicto que prohibía todos los Ritos Paganos, incluyendo los Juegos Olímpicos, al considerarlos una manifestación de la religión politeísta tradicional. Aunque algunos historiadores debaten si el edicto de 392 d.C. prohibió explícitamente los juegos o si fue una consecuencia de la prohibición general de cultos paganos, lo cierto es que tras esta fecha no hay registros de su celebración.

El último ganador olímpico conocido fue Varazdat, un príncipe armenio, en el año 385 d.C., justo antes del edicto de Teodosio I. El fin de los juegos fue acompañado por la destrucción física de las instalaciones. En 395-396 d.C., las hordas godas invadieron y saquearon Olimpia. Posteriormente, en 408 d.C., los emperadores Teodosio II y Honorio decretaron la destrucción de los templos y lugares dedicados a dioses paganos, lo que culminó en el incendio de los templos y edificios de Olimpia en 426 d.C., sepultando bajo tierra lo que una vez fue el corazón del mundo deportivo antiguo.

Comparativa de Interrupciones Olímpicas

PeriodoTipo de InterrupciónMotivo PrincipalDuración del EventoLugar PrincipalÚltima Edición PreviaPrimera Edición Posterior
AntigüedadProhibición DefinitivaCambio religioso (Fin del paganismo)Aprox. 11 siglos (776 a.C. - 392 d.C.)Olimpia, GreciaAprox. 385 d.C.N/A
Era ModernaSuspensiones TemporalesGuerras MundialesPocos días/semanas por ediciónVarias ciudades (Berlín, Tokio/Helsinki, Londres/Cortina)1912, 1936, 19361920, 1948, 1948
CaracterísticaJuegos AntiguosJuegos Modernos
Propósito PrincipalFestival religioso en honor a Zeus, unidad panhelénicaCompetición deportiva internacional, fomento de la paz
Participantes OriginalesHombres griegos libresAtletas de todas las nacionalidades
Presencia FemeninaProhibida la asistencia a mujeres casadas/viudas; podían ganar como propietarias de carrosParticipación plena de mujeres en la mayoría de deportes
PremiosCorona de olivo, honor, fama localMedallas (Oro, Plata, Bronce), fama global
InterrupcionesProhibición única y definitiva por edicto imperialSuspensiones temporales debido a guerras mundiales

Preguntas Frecuentes sobre las Interrupciones Olímpicas

¿Por qué se prohibieron los Juegos Olímpicos en la Antigüedad?
Fueron prohibidos principalmente por motivos religiosos. Con la cristianización del Imperio Romano, el emperador Teodosio I emitió un edicto en 392 d.C. que prohibía los cultos paganos, y los Juegos Olímpicos, al ser un festival en honor a Zeus y parte de la religión politeísta griega, fueron incluidos en esta prohibición.

¿Cuántas veces se han suspendido los Juegos Olímpicos modernos y por qué?
Los Juegos Olímpicos modernos se han suspendido en tres ocasiones: en 1916 (Berlín) debido a la Primera Guerra Mundial, y en 1940 (Tokio/Helsinki) y 1944 (Londres/Cortina d'Ampezzo) debido a la Segunda Guerra Mundial. Las guerras a gran escala hicieron imposible su organización y celebración.

¿Se han suspendido los Juegos Olímpicos por otras razones además de las guerras?
Según la información histórica disponible, las únicas suspensiones completas de los Juegos Olímpicos modernos han sido causadas por las dos Guerras Mundiales. Otros eventos como boicots políticos (por ejemplo, en 1980 y 1984) o crisis sanitarias (como la pandemia de COVID-19, que causó un aplazamiento de Tokio 2020 a 2021, pero no una suspensión total) han afectado a los juegos, pero no resultaron en su cancelación completa.

¿Están planeados los próximos Juegos Olímpicos de Verano? ¿Se espera alguna suspensión?
Sí, los próximos Juegos Olímpicos de Verano están planeados. Después de París 2024, la siguiente edición se celebrará en Brisbane, Australia, en 2032. La información disponible indica que los preparativos están en marcha desde que Brisbane fue seleccionada como sede en 2021. Actualmente, no hay indicios de que se espere una suspensión; la planificación avanza con el objetivo de celebrar el evento según lo previsto.

Conclusión: La Resiliencia del Espíritu Olímpico

La historia de las interrupciones olímpicas, tanto la prohibición milenaria en la Antigüedad como las suspensiones temporales en la era moderna, subraya cómo fuerzas externas de gran magnitud pueden impactar incluso en los eventos más arraigados. La prohibición antigua fue un reflejo de un cambio civilizacional profundo, el fin de una era religiosa y cultural. Las suspensiones modernas fueron cicatrices dejadas por los conflictos bélicos más devastadores de la historia.

Sin embargo, la capacidad de los Juegos para resurgir, primero tras siglos de olvido en 1896 y luego tras cada guerra mundial en 1920 y 1948, demuestra la notable resiliencia del espíritu olímpico. A pesar de las pausas forzadas, el ideal de la competencia pacífica y la unión de los pueblos a través del deporte ha persistido, adaptándose a nuevos tiempos y reafirmándose como uno de los eventos más significativos y esperados a nivel global.

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