¿Qué deportes puedo hacer si estoy embarazada?

Ejercicio Seguro Durante el Embarazo

24/12/2020

Valoración: 4.44 (6121 votos)

El embarazo es una etapa de profundos cambios en el cuerpo de la mujer. Mantenerse activa durante este periodo no solo es posible, sino que ofrece una multitud de beneficios tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, es fundamental abordar el ejercicio con precaución y conocimiento, adaptándolo a las nuevas necesidades y limitaciones del cuerpo gestante. La clave está en elegir actividades seguras y escuchar siempre las señales que te envía tu cuerpo, idealmente bajo la supervisión de un profesional de la salud.

¿Qué deportes no se pueden hacer embarazada?
Están contraindicados el alpinismo, el automovilismo deportivo, el deporte de contacto, el esquí alpino, el esquí náutico y el submarinismo (evitando aquellos que se practiquen en condiciones de poco oxígeno). El ejercicio regular al comienzo del embarazo, de manera pausada, no ha demostrado mayor riesgo de aborto.

Antes de iniciar o modificar cualquier rutina de ejercicio durante el embarazo, es imprescindible consultar con tu médico, fisioterapeuta o profesional de la salud. Ellos podrán evaluar tu estado particular, cualquier condición preexistente o complicación del embarazo, y ofrecerte una guía personalizada para asegurar que el ejercicio sea beneficioso y no represente un riesgo.

Índice de Contenido

Los Múltiples Beneficios de Mantenerse Activa

Realizar ejercicio de forma regular a lo largo del embarazo puede tener un impacto muy positivo en tu bienestar físico y emocional. No se trata solo de mantener la forma, sino de prepararte para las demandas de esta etapa y la maternidad.

Entre los beneficios más destacados se encuentran:

  • Mejor control del aumento de peso durante la gestación.
  • Incremento de los niveles de energía, combatiendo la fatiga común del embarazo.
  • Mejora de la aptitud física general.
  • Reducción del dolor de espalda y pélvico, molestias frecuentes.
  • Disminución del riesgo de complicaciones específicas del embarazo, como la hipertensión inducida por el embarazo y la preeclampsia.
  • Preparación del cuerpo para las exigencias físicas del parto.
  • Posible menor número de complicaciones durante el alumbramiento.
  • Recuperación más rápida en el postparto.
  • Prevención y manejo de la incontinencia urinaria.
  • Mejora de la postura corporal, que se ve afectada por el cambio en el centro de gravedad.
  • Activación de la circulación sanguínea, ayudando a prevenir la hinchazón y las varices.
  • Alivio del estrés y mejora del estado de ánimo.
  • Reducción del riesgo de ansiedad y depresión gestacional.
  • Mejora de la calidad del sueño y manejo del insomnio.
  • Aumento de la capacidad para afrontar las demandas físicas de la maternidad.

Adaptando el Ejercicio a los Cambios del Embarazo

Tu cuerpo experimentará transformaciones significativas durante el embarazo, y algunas de ellas influirán en tu capacidad para hacer ejercicio o requerirán ajustes en tu rutina.

Hormonas como la relaxina provocan que los ligamentos se vuelvan más laxos, lo que aumenta el riesgo de lesiones articulares, como esguinces. Es crucial realizar movimientos controlados y evitar la hiperextensión.

A medida que el embarazo avanza, el aumento de peso y los cambios en la distribución de la masa corporal alteran tu centro de gravedad, pudiendo afectar tu equilibrio y coordinación. Las actividades que requieran mucha estabilidad o agilidad extrema deben ser abordadas con cautela o evitadas.

La frecuencia cardíaca en reposo aumenta durante el embarazo. Por ello, no debes usar tu frecuencia cardíaca máxima objetivo para medir la intensidad del ejercicio. En mujeres embarazadas sanas, la intensidad se puede controlar utilizando la Escala de Esfuerzo Percibido de Borg (RPE), que mide cuán duro sientes que tu cuerpo está trabajando. Una intensidad moderada es aquella en la que puedes hablar con normalidad, pero no cantar, y no te sientes agotada rápidamente.

La presión arterial tiende a disminuir en el segundo trimestre, haciendo importante evitar cambios rápidos de posición (de acostada a de pie y viceversa) para prevenir mareos.

¿Cómo Empezar si Estás Embarazada?

Si has obtenido la aprobación de tu profesional de la salud para ejercitarte, el enfoque inicial dependerá de tu nivel de actividad previo al embarazo.

Si ya eras activa antes del embarazo:

  • Realiza al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada la mayoría de los días de la semana, si no todos.
  • Deja que tu cuerpo sea tu guía. Mantén la intensidad en un punto donde puedas hablar cómodamente.
  • Si estás sana y sin complicaciones, puedes mantener este nivel de actividad durante todo el embarazo, o hasta que te resulte incómodo.
  • Siempre sigue las indicaciones de tu médico o fisioterapeuta.

Si no eras activa antes del embarazo:

  • Comienza con ejercicios de baja intensidad, como caminar o nadar.
  • Aumenta gradualmente la intensidad hasta alcanzar un nivel moderado.
  • Intenta llegar a los 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días. Puedes empezar con sesiones más cortas, de 15 minutos, e ir aumentando la duración.
  • Usa la prueba del habla para controlar la intensidad.
  • Si estás sana y sin complicaciones, continúa este nivel de actividad, adaptándolo si es necesario, hasta el final del embarazo.
  • La consulta médica es fundamental en este punto para asegurar un inicio seguro.

Deportes y Actividades Seguras Durante el Embarazo

Existen numerosas actividades que son generalmente seguras y muy recomendables durante el embarazo, incluso si eres principiante. La clave es la moderación y la escucha activa del cuerpo.

  • Caminar: Es una actividad de bajo impacto, accesible y que se puede adaptar fácilmente a diferentes niveles de condición física. Ayuda a mejorar la circulación y mantener el tono muscular.
  • Nadar: La flotabilidad del agua alivia la presión sobre las articulaciones y la espalda, lo que la convierte en una opción ideal, especialmente en etapas avanzadas del embarazo. Es un excelente ejercicio cardiovascular y de fuerza.
  • Ciclismo (estacionario o al aire libre): El ciclismo estacionario es particularmente seguro ya que elimina el riesgo de caídas. El ciclismo al aire libre es seguro en superficies planas y seguras. Mejora la salud cardiovascular.
  • Jogging/Correr: Si ya eras corredora antes del embarazo, es posible continuar, adaptando la intensidad y la distancia. Si eres principiante, es mejor optar por caminar.
  • Ejercicios de fortalecimiento muscular: Con pesos bajos y un número de repeticiones medio-alto. Evita levantar pesos pesados. Fortalecer los músculos ayuda a soportar el peso extra y mejorar la postura.
  • Ejercicios de suelo pélvico: Cruciales para fortalecer los músculos que soportan la vejiga, el útero y el intestino. Ayudan a prevenir la incontinencia y facilitan la recuperación postparto.
  • Ejercicio en el agua (Aquagym o Aquarobics): Similar a la natación, el agua proporciona soporte y resistencia suave. Es muy beneficioso para la circulación y el alivio de la hinchazón.
  • Yoga, estiramientos y ejercicios de suelo: El yoga prenatal se enfoca en posturas seguras, respiración y relajación. Ayuda a mejorar la flexibilidad, reducir el estrés y preparar el cuerpo para el parto. Los estiramientos suaves son importantes para mantener la movilidad.
  • Pilates: Se centra en el fortalecimiento del core (músculos abdominales profundos y espalda) y la conciencia corporal. Las clases prenatales están adaptadas para el embarazo.
  • Clases de ejercicio prenatal: Diseñadas específicamente para mujeres embarazadas, combinan ejercicios cardiovasculares, de fuerza y flexibilidad, con un enfoque en la seguridad y las necesidades específicas de esta etapa.

Precauciones Clave al Ejercitarse

Aunque el ejercicio es beneficioso, hay ciertas precauciones que debes tomar para asegurar tu seguridad y la de tu bebé:

  • Evita el sobrecalentamiento: No te sumerjas en jacuzzis o saunas calientes y evita ejercitarte hasta el punto de sudoración excesiva. Reduce la intensidad en días calurosos o húmedos. Mantente siempre bien hidratada.
  • No te ejercites hasta el agotamiento: Escucha a tu cuerpo y detente si te sientes excesivamente cansada. El embarazo ya demanda mucha energía.
  • Si haces entrenamiento con pesas, usa pesos bajos y muchas repeticiones. Evita levantar objetos o pesas muy pesadas.
  • Realiza estiramientos de forma controlada y evita la hiperextensión de las articulaciones.
  • No hagas ejercicio si estás enferma o tienes fiebre.
  • Si un día no te apetece hacer ejercicio, no lo hagas. Es importante respetar tus niveles de energía.
  • No aumentes la intensidad de tu programa deportivo mientras estás embarazada. Trabaja siempre por debajo del 75% de tu frecuencia cardíaca máxima (o usa la escala RPE).
  • Si desarrollas alguna enfermedad o complicación del embarazo, habla con tu médico o matrona antes de continuar o reiniciar tu programa de ejercicio.

Actividades a Evitar Absolutamente

Durante el embarazo, ciertos deportes y actividades conllevan un riesgo elevado y deben evitarse por completo. Estos incluyen aquellos que implican:

  • Trauma o presión abdominal: Deportes como el levantamiento de pesas pesado.
  • Contacto o colisión: Artes marciales, fútbol, baloncesto y otros deportes de competición donde el contacto físico es común.
  • Objetos proyectiles duros: Hockey, críquet, sóftbol, donde hay riesgo de impacto.
  • Riesgo de caídas: Esquí alpino, equitación, patinaje (sobre hielo, patines, monopatín). La alteración del equilibrio aumenta este riesgo.
  • Equilibrio, coordinación y agilidad extremos: Gimnasia, donde los movimientos son complejos y el riesgo de caída es alto.
  • Cambios significativos en la presión: Buceo (SCUBA diving), ya que los cambios de presión pueden ser peligrosos para el feto.
  • Levantamiento de peso pesado.
  • Entrenamiento a gran altitud (más de 2000 m): La menor disponibilidad de oxígeno puede ser perjudicial.
  • Posición supina (acostada boca arriba): Especialmente a partir del segundo trimestre. El peso del útero puede comprimir la vena cava, reduciendo el retorno de sangre al corazón. Muchos ejercicios en esta posición se pueden modificar realizándolos de lado.
  • Sentadillas o zancadas muy amplias, debido a la laxitud articular.

El Rol Crucial del Suelo Pélvico y los Abdominales

Los músculos del suelo pélvico se debilitan durante el embarazo y el parto (especialmente el vaginal). Es de suma importancia empezar a acondicionarlos desde el inicio del embarazo.

Un fisioterapeuta especializado puede prescribirte ejercicios apropiados. Es vital continuarlos durante todo el embarazo y retomarlos tan pronto como te sientas cómoda después del parto.

Los músculos abdominales fuertes sostienen la columna vertebral. Los músculos del core interno y el suelo pélvico actúan como un 'corsé' natural que protege la pelvis y la zona lumbar.

Durante el embarazo, es común experimentar la diástasis abdominal, una separación indolora de los músculos abdominales rectos en la línea media. Los ejercicios tradicionales como los sit-ups o abdominales frontales pueden empeorar esta condición y no son efectivos durante el embarazo.

Se recomiendan ejercicios específicos de estabilidad del core durante el embarazo para fortalecer los músculos abdominales. Un ejemplo sencillo es:

  1. Concéntrate en llevar el ombligo hacia la columna vertebral.
  2. Exhala mientras contraes el abdomen.
  3. Mantén la posición y cuenta hasta 10.
  4. Relaja e inhala.
  5. Repite 10 veces, varias veces al día.

Este ejercicio se puede realizar sentada, de pie o a cuatro patas.

Señales de Advertencia: Cuándo Detenerse y Consultar

Si experimentas cualquiera de los siguientes síntomas durante o después de la actividad física, detente inmediatamente y consulta a tu médico:

  • Dolor de cabeza intenso.
  • Mareos o sensación de desmayo.
  • Palpitaciones cardíacas (latidos muy rápidos o irregulares).
  • Dolor en el pecho.
  • Hinchazón repentina de la cara, manos o pies.
  • Dolor o hinchazón en una pierna (especialmente en la pantorrilla).
  • Sangrado vaginal de cualquier tipo.
  • Contracciones uterinas regulares o dolorosas antes de término.
  • Dolor profundo en la espalda, pubis o pelvis.
  • Calambres en la parte baja del abdomen.
  • Dificultades para caminar.
  • Un cambio inusual en los movimientos de tu bebé (menos movimientos de lo habitual).
  • Pérdida de líquido amniótico.
  • Dificultad para respirar inusual o excesiva.
  • Fatiga extrema.
  • Debilidad muscular.

Cualquiera de estos síntomas es una señal de advertencia importante que requiere atención médica inmediata. No los ignores.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo empezar a hacer ejercicio si no estaba activa antes del embarazo?
Sí, pero debes empezar de forma gradual y con actividades de baja intensidad como caminar o nadar. Siempre consulta primero a tu médico y aumenta la duración e intensidad poco a poco, escuchando a tu cuerpo.

¿Cómo sé si me estoy ejercitando a la intensidad adecuada?
Utiliza la prueba del habla. Deberías poder mantener una conversación normal mientras te ejercitas, pero no ser capaz de cantar. No te sientas sin aliento ni agotada rápidamente. Evita ejercitarte por encima del 75% de tu frecuencia cardíaca máxima.

¿Es seguro hacer abdominales durante el embarazo?
Los abdominales tradicionales (sit-ups, crunches) no son recomendables, especialmente a partir del segundo trimestre, y pueden empeorar la diástasis abdominal. Se recomiendan ejercicios de fortalecimiento del core más suaves y específicos, como los que implican llevar el ombligo hacia la columna. Consulta a un fisioterapeuta para ejercicios seguros.

¿Qué hago si siento dolor al hacer ejercicio?
Si sientes dolor, especialmente dolor profundo en la espalda o la pelvis, o calambres abdominales, detén el ejercicio inmediatamente. Si el dolor persiste o es intenso, consulta a tu médico.

Tabla Comparativa: Ejercicio Seguro vs. a Evitar

Deportes y Actividades Generalmente SegurasDeportes y Actividades a Evitar
CaminarLevantamiento de pesas pesado
NadarDeportes de contacto (fútbol, baloncesto, artes marciales)
Ciclismo (estacionario o con precaución al aire libre)Deportes con riesgo de impacto de objetos (hockey, críquet)
Jogging (si ya lo practicabas)Deportes con alto riesgo de caídas (esquí alpino, equitación, patinaje)
Ejercicios de fortalecimiento muscular (pesos bajos)Gimnasia (riesgo de caídas y movimientos extremos)
Ejercicios de suelo pélvicoBuceo (SCUBA diving)
Aquagym / AquarobicsEntrenamiento a gran altitud (>2000m)
Yoga prenatal, estiramientos suavesPosición supina prolongada (acostada boca arriba) - modificar
Pilates prenatalSentadillas o zancadas muy amplias
Clases de ejercicio prenatal

En resumen, el ejercicio moderado y bien elegido es un pilar importante para un embarazo saludable. Escucha a tu cuerpo, mantente informada y, lo más importante, trabaja siempre de la mano de tus profesionales de la salud para disfrutar de los beneficios de estar activa de forma segura durante esta maravillosa etapa de tu vida.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Ejercicio Seguro Durante el Embarazo puedes visitar la categoría Deportes.

Subir