12/05/2019
Sentir mareos mientras haces ejercicio puede ser una experiencia desconcertante e incluso alarmante. Muchas personas lo experimentan en algún momento, y aunque a menudo se debe a razones relativamente simples relacionadas con la actividad física, en ocasiones puede ser una señal de que algo más necesita atención. Comprender las posibles causas es el primer paso para abordar este problema y asegurar que tu rutina de entrenamiento sea segura y efectiva.

Los mareos pueden manifestarse de diversas formas durante o después del ejercicio. Algunas personas sienten una ligera inestabilidad o aturdimiento, mientras que otras pueden experimentar una sensación de que todo a su alrededor da vueltas, conocida como vértigo. La visión borrosa a menudo acompaña a estos síntomas, añadiendo una capa extra de preocupación. Afortunadamente, la mayoría de las veces, estos síntomas tienen explicaciones claras relacionadas con cómo el cuerpo responde al esfuerzo.
- ¿Qué pasa si me mareo al hacer ejercicio?
- Causas comunes de mareo y visión borrosa al ejercitarse
- Cómo prevenir los mareos al hacer ejercicio
- Mareos: Más allá del ejercicio
- ¿Cuándo hay que preocuparse por los mareos?
- Factores de riesgo y complicaciones
- Tabla comparativa: Causas de mareos al ejercitarse
- Preguntas Frecuentes (FAQs)
- ¿Es normal sentir un poco de mareo después de un entrenamiento muy intenso?
- ¿Qué debo hacer inmediatamente si me siento mareado mientras hago ejercicio?
- ¿Puede una mala respiración causar mareos?
- ¿Es mejor comer antes o después de hacer ejercicio para evitar mareos?
- ¿Cuándo debo consultar a un médico por mareos al hacer ejercicio?
¿Qué pasa si me mareo al hacer ejercicio?
Cuando te mareas al hacer ejercicio, tu cuerpo te está enviando una señal. Esta señal puede indicar que no estás recibiendo suficiente oxígeno o glucosa en el cerebro, que tu presión arterial está fluctuando, que estás deshidratado o que simplemente estás llevando tu cuerpo más allá de sus límites actuales. Es crucial escuchar esta señal y detener la actividad física para evitar caídas, lesiones o complicaciones mayores. Sentarse o acostarse, si es posible, puede ayudar a que los síntomas disminuyan. Beber un poco de agua o una bebida con electrolitos también puede ser beneficioso si la deshidratación o los bajos niveles de azúcar son la causa.
Causas comunes de mareo y visión borrosa al ejercitarse
Existen varias razones por las que puedes sentir mareos y visión borrosa durante o después de una sesión de ejercicio. Identificar la causa probable es fundamental para tomar las medidas correctas y prevenir futuros episodios. A continuación, exploraremos las causas más frecuentes:
Deshidratación
El ejercicio aumenta la temperatura corporal, y el cuerpo utiliza el sudor para regularla. Este proceso de sudoración implica la pérdida de líquidos y electrolitos. Si no repones adecuadamente estos líquidos, puedes deshidratarte. La deshidratación reduce el volumen sanguíneo, lo que puede disminuir el flujo de sangre al cerebro y provocar mareos, aturdimiento y, a veces, visión borrosa. Es vital beber suficiente agua antes, durante y después del entrenamiento, especialmente en climas cálidos o durante sesiones intensas. Consumir bebidas isotónicas puede ayudar a reponer electrolitos y glucosa, mitigando síntomas como mareos, taquicardias o calambres.
Esfuerzo excesivo
Llevar el cuerpo a un nivel de intensidad o duración para el que no está preparado es una causa común de mareos. Cuando realizas un esfuerzo mayor al que tu capacidad física actual permite, tu cuerpo puede reaccionar negéndose con náuseas, mareos, aturdimiento, dificultad para respirar e incluso desmayos. Este sobreesfuerzo pone una tensión extrema en el sistema cardiovascular y respiratorio. Es fundamental aumentar la intensidad y duración del ejercicio de forma progresiva. Contar con la guía de un profesional del deporte o entrenador certificado puede ayudarte a diseñar una rutina adecuada a tu nivel de condición física y evitar empujarte demasiado rápido.
Falta de oxígeno
Durante el ejercicio, los músculos activos demandan una mayor cantidad de oxígeno. Esto acelera la frecuencia cardíaca y la respiración. Sin embargo, si no respiras de manera eficiente y profunda, o si contienes la respiración durante el esfuerzo (común al levantar pesas), la cantidad de oxígeno que llega al cerebro puede ser insuficiente. Esta falta de oxígeno cerebral, conocida como hipoxia, puede desencadenar mareos e incluso desmayos. Prestar atención a tu respiración y practicar técnicas de respiración adecuadas durante el ejercicio es crucial para asegurar un suministro constante de oxígeno a todo el cuerpo, incluido el cerebro.
Uso de máquinas en movimiento
Ciertas máquinas de cardio, como las cintas de correr o las elípticas, implican un movimiento continuo que puede afectar tu sistema vestibular, el encargado del equilibrio. Al bajarte de estas máquinas, tu cerebro puede tardar unos segundos en recalibrar su percepción del movimiento, lo que puede causar una sensación de vértigo o aturdimiento temporal. Este fenómeno es una forma de cinetosis, similar al mareo por movimiento en un coche o barco. Generalmente, esta sensación desaparece rápidamente una vez que te detienes y te mantienes quieto.
Presión arterial baja (Hipotensión)
El ejercicio puede influir en la presión arterial. En algunas personas, especialmente después de finalizar una sesión intensa o al pasar rápidamente de estar acostado o sentado a estar de pie, la presión arterial puede descender bruscamente. Esto se conoce como hipotensión ortostática o postural. Una presión arterial significativamente baja (por debajo de 90/60 mmHg) puede reducir temporalmente el flujo sanguíneo al cerebro, causando mareos, visión borrosa, fatiga y sensación de debilidad. Es importante levantarse lentamente después de haber estado en reposo y considerar la posibilidad de tener la presión arterial baja si experimentas estos síntomas regularmente.

Deficiencias nutricionales
Una alimentación inadecuada o insuficiente puede afectar tu capacidad para ejercitarte sin experimentar síntomas desagradables como los mareos. El cuerpo necesita energía y nutrientes para funcionar correctamente durante el esfuerzo físico. Si no consumes suficientes calorías o te faltan vitaminas y minerales esenciales, especialmente aquellos involucrados en el metabolismo energético y el transporte de oxígeno (como las vitaminas del grupo B y el hierro), puedes sentir debilidad, fatiga y mareos. La anemia ferropénica, por ejemplo, reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que puede llevar a mareos durante el ejercicio. Asegurar una dieta balanceada y completa es fundamental para un rendimiento óptimo y para prevenir mareos relacionados con carencias nutricionales.
Bajos niveles de azúcar en sangre (Hipoglucemia)
El ejercicio consume glucosa, que es la principal fuente de energía para los músculos y el cerebro. Si tus niveles de azúcar en sangre son bajos antes o durante el ejercicio, puedes experimentar hipoglucemia. Los síntomas típicos incluyen mareos, debilidad, sudoración, temblores, irritabilidad, hambre intensa y confusión. Esto es particularmente común si haces ejercicio con el estómago vacío, especialmente por la mañana. Consumir una pequeña cantidad de carbohidratos de fácil digestión antes del entrenamiento puede ayudar a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
Arritmias cardíacas
Aunque menos común como causa directa de mareos puramente inducidos por el ejercicio en personas sanas, las alteraciones en el ritmo cardíaco (arritmias) pueden manifestarse o empeorar durante el esfuerzo físico. Las arritmias pueden afectar la eficiencia con la que el corazón bombea sangre, reduciendo el flujo al cerebro y causando mareos, aturdimiento, palpitaciones, sudoración y, en casos severos, desmayos. Si sospechas que tus mareos podrían estar relacionados con problemas cardíacos, es fundamental buscar evaluación médica.
Cómo prevenir los mareos al hacer ejercicio
La buena noticia es que en muchos casos, los mareos durante el ejercicio se pueden prevenir tomando precauciones simples:
- Mantente hidratado: Bebe agua regularmente a lo largo del día, no solo cuando haces ejercicio. Aumenta la ingesta antes, durante y después de tus sesiones.
- Come adecuadamente: No entrenes con el estómago vacío, pero tampoco inmediatamente después de una comida copiosa. Consumir un pequeño snack rico en carbohidratos complejos una o dos horas antes puede proporcionar energía sostenida. Asegúrate de llevar una dieta balanceada que cubra todas tus necesidades nutricionales.
- Calienta y enfría: Realiza un calentamiento adecuado antes de empezar tu rutina para preparar tu cuerpo. Al terminar, dedica tiempo a enfriar gradualmente para permitir que tu frecuencia cardíaca y presión arterial vuelvan a la normalidad de forma paulatina. Evita detenerte bruscamente después de un ejercicio intenso.
- Progreso gradual: Aumenta la intensidad, duración o peso de tus entrenamientos de forma progresiva. No intentes hacer demasiado, demasiado pronto. Escucha a tu cuerpo.
- Respira correctamente: Concéntrate en una respiración rítmica y profunda durante el ejercicio. Evita contener la respiración, especialmente al hacer fuerza.
- Modifica la rutina: Si ciertas máquinas o tipos de ejercicio te causan mareos (como la cinetosis), considera alternativas o reduce el tiempo que pasas en ellas.
- Escucha a tu cuerpo: Si empiezas a sentirte mareado, detente. Descansa, hidrátate y considera si la causa es clara (ej. no has comido o bebido suficiente) o si persiste.
Mareos: Más allá del ejercicio
Es importante distinguir los mareos relacionados específicamente con el ejercicio de aquellos que pueden ser síntomas de condiciones médicas subyacentes no relacionadas directamente con la actividad física. El término "mareo" es amplio y puede incluir sensaciones de aturdimiento, desvanecimiento, inestabilidad o la sensación de que tú o tu entorno giran (vértigo). Mientras que el ejercicio puede desencadenar o exacerbar algunas de estas sensaciones, las causas generales de mareo pueden ser diversas.
El equilibrio es un proceso complejo que involucra la vista, los nervios sensoriales y, crucialmente, el oído interno. Problemas en cualquiera de estas áreas pueden causar mareos o vértigo. Algunas causas generales incluyen:
- Afecciones del oído interno (vértigo postural paroxístico benigno, infecciones virales como neuritis vestibular o laberintitis, enfermedad de Ménière).
- Problemas de circulación (presión arterial baja o fluctuante, ciertas condiciones cardíacas).
- Migrañas vestibulares.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Trastornos de ansiedad.
- Anemia.
- Niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia, no necesariamente ligada al ejercicio, aunque el ejercicio puede agravarla).
- Condiciones neurológicas (como Parkinson o esclerosis múltiple).
- Deshidratación o sobrecalentamiento (estas sí muy relevantes para el ejercicio).
¿Cuándo hay que preocuparse por los mareos?
Si bien los mareos durante el ejercicio a menudo tienen explicaciones benignas, hay situaciones en las que es fundamental buscar atención médica. Debes consultar a un profesional de la salud si experimentas mareos o vértigo de forma recurrente, repentina, intensa o prolongada sin una causa clara. Busca atención médica de emergencia si los mareos o el vértigo son de aparición reciente e intensos y van acompañados de cualquiera de los siguientes síntomas:
- Dolor repentino e intenso (como dolor de cabeza o dolor en el pecho).
- Latidos cardíacos rápidos o irregulares (palpitaciones).
- Pérdida de sensibilidad o movimiento en brazos o piernas, dificultad para caminar o debilidad en la cara.
- Problemas para respirar.
- Convulsiones o desmayos.
- Cambios repentinos en la visión (visión doble) o la audición.
- Confusión o dificultad para hablar.
- Vómitos persistentes.
Estos síntomas pueden indicar una condición médica más seria que requiere evaluación inmediata.
Factores de riesgo y complicaciones
Ciertos factores pueden aumentar la probabilidad de experimentar mareos. La edad es un factor importante, ya que los adultos mayores son más propensos a tener condiciones médicas y tomar medicamentos que pueden causar mareos, además de experimentar una disminución natural en el equilibrio. Haber tenido episodios previos de mareos también aumenta el riesgo de que vuelvan a ocurrir.
Las complicaciones de los mareos no tratados pueden incluir un mayor riesgo de caídas y lesiones, lo cual es especialmente peligroso durante el ejercicio o al realizar actividades cotidianas. Sentirse mareado mientras se conduce o se maneja maquinaria también aumenta significativamente el riesgo de accidentes. Además, si los mareos son un síntoma de una condición médica subyacente, no tratar esa condición puede llevar a complicaciones de salud a largo plazo.

Tabla comparativa: Causas de mareos al ejercitarse
| Causa Común | Síntomas Típicos al Ejercitarse | Prevención / Solución Simple |
|---|---|---|
| Deshidratación | Mareo, aturdimiento, sed excesiva, boca seca, fatiga. | Hidratación adecuada antes, durante y después; bebidas isotónicas. |
| Esfuerzo excesivo | Mareo, náuseas, aturdimiento, dificultad respiratoria, agotamiento. | Progresión gradual, escuchar al cuerpo, asesoría profesional. |
| Falta de oxígeno | Mareo, aturdimiento, sensación de desmayo, respiración rápida/superficial. | Respiración adecuada y profunda; evitar contener la respiración. |
| Uso de máquinas en movimiento | Sensación de vértigo o aturdimiento al detenerse. | Enfriamiento gradual, bajarse lentamente, considerar alternativas. |
| Presión arterial baja | Mareo, visión borrosa, fatiga, debilidad al cambiar de posición. | Levantarse lentamente, enfriamiento gradual, suficiente hidratación. |
| Deficiencias nutricionales | Mareo, debilidad, fatiga, falta de energía. | Dieta balanceada, asegurar ingesta de vitaminas B y hierro. |
| Bajos niveles de azúcar | Mareo, temblores, sudoración, irritabilidad, hambre intensa. | Snack ligero antes del ejercicio (carbohidratos), no entrenar en ayunas. |
| Arritmias cardíacas | Mareo, palpitaciones, latidos irregulares, aturdimiento. | Consulta médica si hay sospecha; seguimiento profesional. |
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Es normal sentir un poco de mareo después de un entrenamiento muy intenso?
Sentir un ligero aturdimiento o inestabilidad justo después de un entrenamiento muy intenso no es raro, especialmente si te detienes bruscamente. Puede deberse a fluctuaciones temporales en la presión arterial o al ajuste del sistema de equilibrio. Sin embargo, si es intenso, persistente o recurrente, o si va acompañado de otros síntomas, no debe considerarse normal y debe investigarse la causa.
¿Qué debo hacer inmediatamente si me siento mareado mientras hago ejercicio?
Detente inmediatamente. Siéntate o acuéstate en un lugar seguro. Respira profundamente. Bebe un poco de agua o una bebida deportiva si tienes a mano. No intentes continuar con el ejercicio hasta que los síntomas desaparezcan por completo. Si los síntomas son intensos, no mejoran rápidamente o aparecen otros síntomas alarmantes, busca ayuda médica.
¿Puede una mala respiración causar mareos?
Sí, definitivamente. Una respiración superficial o contener la respiración durante el esfuerzo puede reducir la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, lo que es una causa común de mareos durante el ejercicio.
¿Es mejor comer antes o después de hacer ejercicio para evitar mareos?
Comer algo ligero y rico en carbohidratos complejos 1-2 horas antes del ejercicio puede ayudar a mantener estables los niveles de azúcar en sangre y prevenir mareos relacionados con la hipoglucemia. Evita comidas copiosas justo antes de entrenar. Asegurar una nutrición general adecuada es clave.
¿Cuándo debo consultar a un médico por mareos al hacer ejercicio?
Debes consultar a un médico si los mareos son frecuentes, intensos, no tienen una causa clara aparente, o si van acompañados de otros síntomas preocupantes como dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar, desmayos o síntomas neurológicos. Es importante descartar cualquier condición médica subyacente.
En conclusión, los mareos durante el ejercicio son a menudo prevenibles y tratables. Prestar atención a la hidratación, la nutrición, la técnica y la progresión gradual, y sobre todo, escuchar a tu cuerpo, son las claves para mantener tu rutina de entrenamiento segura y placentera. No dudes en buscar asesoramiento profesional si tienes preocupaciones.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Mareos al hacer ejercicio: causas y soluciones puedes visitar la categoría Ejercicio.
