30/05/2022
El Entrenamiento Concurrente, que implica combinar sesiones de fuerza y resistencia, ha ganado una enorme relevancia en los últimos años. Ya no se trata solo de una opción para atletas de élite que buscan mejorar aspectos específicos de su rendimiento, sino que se ha convertido en una recomendación fundamental para la salud general y el estado funcional de la población adulta, respaldada por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el American College of Sports Medicine (ACSM).

Tradicionalmente, se pensaba que mezclar fuerza y resistencia generaba interferencias negativas, limitando las adaptaciones de ambas capacidades. Sin embargo, la investigación científica más reciente ha desmentido esta idea, demostrando que una planificación adecuada del entrenamiento concurrente no solo evita estas interferencias, sino que puede potenciar el rendimiento en diversas disciplinas, incluso en deportes de resistencia pura, mejorando aspectos como la economía de movimiento o la capacidad de mantener la velocidad al final de una prueba.
Este enfoque integrado es clave tanto si buscas optimizar tu salud, mejorar tu composición corporal o alcanzar un pico de rendimiento en tu deporte. Pero, ¿cómo se planifica correctamente para obtener todos sus beneficios y minimizar cualquier posible efecto adverso? La clave está en la estrategia y la estructura.
- Por Qué Combinar Fuerza y Resistencia
- Estrategias para Planificar el Entrenamiento Concurrente
- ¿Qué son los Entrenamientos Concurrentes en la Práctica?
- Las Famosas "Interferencias": ¿Deberías Preocuparte?
- La Periodización en el Entrenamiento Concurrente
- Preguntas Frecuentes sobre Entrenamiento Concurrente
- Conclusión
Por Qué Combinar Fuerza y Resistencia
Más allá de las recomendaciones generales de salud, el entrenamiento concurrente es una herramienta poderosa para el rendimiento deportivo. En casi todas las especialidades, desde deportes de equipo hasta disciplinas individuales, se requiere una combinación de fuerza y capacidad cardiorrespiratoria. Incluso en maratonianos o ciclistas de fondo, el entrenamiento de fuerza debidamente incorporado puede mejorar la eficiencia mecánica y la potencia, lo que se traduce en mejores tiempos y un menor desgaste.
La vieja creencia de que el entrenamiento de fuerza te haría "lento" o "pesado" para la resistencia ha quedado obsoleta. Hoy sabemos que, si se planifica bien, el entrenamiento de fuerza puede complementar y mejorar la resistencia, no al revés. Autores como Paavolainen ya demostraron mejoras en el rendimiento en carrera al sustituir parte del volumen de resistencia por fuerza, sin afectar negativamente el VO2max.
Un resumen de las ventajas del entrenamiento concurrente frente al entrenamiento de una sola capacidad, basado en la evidencia actual, nos muestra claramente por qué es la opción preferida para la mayoría de las personas y atletas:
- Desde el punto de vista de la salud, es superior al entrenamiento de resistencia aislado.
- Mejora la fuerza y la potencia más que el entrenamiento de resistencia solo, sin afectar negativamente la capacidad cardiorrespiratoria. La evidencia sugiere que las cargas pesadas orientadas a la fuerza máxima y explosiva son las más efectivas para esto.
- Puede resultar en menores incrementos de fuerza e hipertrofia que el entrenamiento de fuerza aislado, pero a cambio, produce mayores mejoras en la reducción de grasa corporal.
- Curiosamente, si el entrenamiento de resistencia es de alta intensidad y por intervalos (HIIT), las ganancias de fuerza e hipertrofia pueden mantenerse, al tiempo que se desarrollan la resistencia y se mejora la composición corporal.
- El entrenamiento concurrente realizado en bicicleta parece mantener mejor las adaptaciones de fuerza, potencia e hipertrofia que el entrenamiento concurrente basado en carrera.
- Por otro lado, el entrenamiento concurrente basado en carrera logra mayores mejoras en la pérdida de grasa corporal y en el VO2Max que el realizado en bicicleta.
Estas observaciones resaltan la necesidad de una planificación cuidadosa, adaptada a los objetivos específicos y a la modalidad de resistencia utilizada.
Estrategias para Planificar el Entrenamiento Concurrente
Planificar adecuadamente el entrenamiento concurrente es fundamental para maximizar las adaptaciones positivas y minimizar cualquier posible efecto de interferencia. Existen básicamente tres enfoques principales, ordenados de mayor a menor efectividad según la evidencia:
1. Separar los Días de Entrenamiento
Esta es la estrategia más recomendada y la que, según la investigación, ofrece los mejores resultados para maximizar las adaptaciones tanto de fuerza como de resistencia, minimizando al máximo las interferencias. Consiste simplemente en dedicar días específicos a entrenamientos de fuerza y otros días a entrenamientos de resistencia. Por ejemplo, podrías hacer fuerza los lunes, miércoles y viernes, y resistencia los martes, jueves y sábados, dejando el domingo como día de descanso o recuperación activa.
Este enfoque permite que el cuerpo se recupere y se adapte a los estímulos de cada capacidad de forma más aislada, optimizando los procesos moleculares y fisiológicos específicos de cada tipo de entrenamiento (por ejemplo, la síntesis de proteínas musculares para la fuerza y las adaptaciones cardiovasculares y metabólicas para la resistencia).
2. Separar las Sesiones Dentro del Mismo Día
Si la logística o la disponibilidad de tiempo no permiten separar los días de entrenamiento, la siguiente mejor opción es realizar las sesiones de fuerza y resistencia en el mismo día, pero con una separación temporal significativa. La evidencia sugiere que un mínimo de seis horas entre sesiones es lo ideal para permitir una recuperación parcial y reducir la probabilidad de interferencia.
Dentro de esta opción, la recomendación general, respaldada por autores como Robineau y Baar, es realizar primero la sesión de resistencia y, varias horas después, la sesión de fuerza. El esquema sería el siguiente:
- Realizar el entrenamiento de resistencia (ej. carrera, ciclismo) por la mañana.
- Asegurar una adecuada reposición de carbohidratos y líquidos después de la sesión de resistencia para preparar el cuerpo para la sesión de fuerza de la tarde.
- Realizar el entrenamiento de fuerza al menos 3 horas después de finalizar la sesión de resistencia, aunque la separación ideal para optimizar las adaptaciones parece ser de 6 horas o más.
- Consumir proteína de calidad, rica en leucina (como la proteína de suero o whey protein), inmediatamente después del entrenamiento de fuerza para potenciar la recuperación y la síntesis proteica muscular.
Realizar la resistencia primero permite que el cuerpo se enfoque en las adaptaciones cardiovasculares y metabólicas sin la fatiga residual de una sesión de fuerza previa. Luego, la sesión de fuerza se realiza cuando el cuerpo se ha recuperado parcialmente, permitiendo aplicar una intensidad adecuada para generar las adaptaciones neuromusculares deseadas.
3. Realizar las Sesiones de Forma Consecutiva
Esta es la opción menos ideal desde el punto de vista de la optimización de las adaptaciones y la minimización de interferencias, pero a menudo es la única viable debido a limitaciones de tiempo. Si decides realizar las sesiones de fuerza y resistencia una detrás de la otra en la misma sesión, hay ciertos puntos a considerar:
- La fatiga de la primera parte afectará inevitablemente a la segunda. Si haces fuerza primero, tu rendimiento en la resistencia puede verse comprometido. Si haces resistencia primero, tu capacidad para levantar pesos o realizar movimientos explosivos se verá reducida.
- Prioriza tus objetivos: Si tu meta principal es mejorar la fuerza, haz la fuerza primero. Si es mejorar la resistencia, haz la resistencia primero.
- La intensidad o el volumen de una o ambas partes deberán ajustarse para evitar una fatiga excesiva que impida la recuperación y la adaptación.
- Considera la modalidad: El impacto de la carrera puede ser más fatigante para una sesión de fuerza posterior que el ciclismo o la elíptica.
- Aunque no es lo ideal para maximizar ganancias, sigue siendo mucho mejor que no entrenar ninguna de las dos capacidades o entrenar solo una.
A continuación, una tabla comparativa de las estrategias de planificación:
| Estrategia | Efectividad (Adaptaciones) | Separación Sesiones | Riesgo Interferencia | Ideal Para |
|---|---|---|---|---|
| Días Separados | Alta | > 24 horas | Bajo | Optimizar ambas capacidades, atletas. |
| Mismo Día (Separado) | Media-Alta | > 6 horas (ideal) | Medio-Bajo | Buena optimización, limitaciones de tiempo. |
| Misma Sesión (Consecutiva) | Media-Baja | 0 horas | Medio-Alto | Limitaciones extremas de tiempo, mantenimiento general. |
¿Qué son los Entrenamientos Concurrentes en la Práctica?
El término "entrenamiento concurrente" se refiere a la inclusión de estímulos de fuerza y resistencia dentro de tu programa de entrenamiento, ya sea en la misma semana, mismo día o misma sesión. Es crucial entender que no se limita a "pesas" y "correr". Puedes hacer fuerza usando tu peso corporal o bandas elásticas, y puedes hacer "cardio" con ejercicios de fuerza si se realizan a alta intensidad y con poco descanso.
Para la gran mayoría de las personas que entrenan por salud, control del peso corporal y mejora general de la forma física, el entrenamiento concurrente es una excelente opción. Permite abordar múltiples facetas de la condición física de manera eficiente. Desafiar al cuerpo con fatiga muscular previa antes de un esfuerzo cardiovascular, o viceversa, genera adaptaciones globales que no se consiguen con entrenamientos unidireccionales.
Es cierto que, para atletas de élite cuyo objetivo es la máxima optimización de una única capacidad (como un levantador de powerlifting o un maratoniano profesional), la planificación debe ser extremadamente cuidadosa para evitar cualquier mínima interferencia. Sin embargo, para un jugador de rugby o un atleta de CrossFit, cuyas demandas deportivas son multifacéticas, el entrenamiento concurrente es esencial y altamente beneficioso.
Las Famosas "Interferencias": ¿Deberías Preocuparte?
El concepto de interferencias se refiere a los posibles efectos negativos que el entrenamiento de una capacidad (fuerza) pueda tener sobre las adaptaciones de la otra (resistencia), y viceversa. Este es un tema que a menudo genera preocupación, pero que, como se mencionó, es significativamente menos relevante para la población general que para los atletas de élite.
Interferencia de la Resistencia sobre el Crecimiento Muscular
Se postula que el entrenamiento de resistencia, especialmente a alta intensidad o de larga duración, puede activar la vía AMPK, la cual, bajo ciertas condiciones, puede inhibir la vía mTOR. La vía mTOR es crucial para iniciar la síntesis de proteínas musculares y, por lo tanto, el crecimiento del músculo. Un entrenamiento de fuerza activa mTOR significativamente durante horas.
Sin embargo, para que esta interferencia sea significativa, el estímulo de resistencia debe ser considerablemente demandante. Se habla de carreras de 2-3 horas o trabajos por intervalos por encima del 80% de la frecuencia cardíaca máxima. Para alguien que hace 30-45 minutos de cardio moderado varias veces por semana, esta inhibición de mTOR es probablemente insignificante en el contexto de sus ganancias de fuerza o hipertrofia.
De hecho, esta "interferencia" puede ser utilizada deliberadamente por ciertos atletas o personas que desean limitar el crecimiento muscular pero necesitan entrenar fuerza por otros motivos (ej. potencia, salud ósea). Pero, sinceramente, si vas al gimnasio una hora, tres o cuatro días por semana, esta preocupación está muy probablemente fuera de lugar.

Interferencia del Entrenamiento de Fuerza sobre la Resistencia Cardiovascular
La preocupación aquí radica en cómo la fatiga generada por un entrenamiento de fuerza intenso puede afectar métricas de resistencia como el VO2max o el FTP (Functional Threshold Power). Una de las causas propuestas es el agotamiento del glucógeno muscular.
Un entrenamiento de fuerza con cargas pesadas y/o alto volumen, especialmente de la parte inferior del cuerpo (sentadillas, peso muerto), puede agotar una parte significativa de las reservas de glucógeno muscular (estudios muestran agotamientos promedio del 38% en powerlifters/halterófilos). Dado que el glucógeno es un combustible clave para el ejercicio de resistencia y su disponibilidad se correlaciona con la capacidad de resistencia, un agotamiento severo puede mermar el rendimiento en una sesión de resistencia posterior.
Detectar esto sin laboratorio puede hacerse observando la relación entre la potencia o velocidad producida y el esfuerzo percibido (RPE). Si un entrenamiento que normalmente se sentiría como un 7/10 se siente como un 9/10, podría ser un signo de fatiga residual del entrenamiento de fuerza.
Pero, nuevamente, la intensidad y el volumen del entrenamiento de fuerza que causan un agotamiento significativo de glucógeno son típicos de atletas de fuerza de alto nivel. Para la mayoría de las personas que hacen un entrenamiento de fuerza más general, el impacto en sus reservas de glucógeno y, por ende, en su capacidad de resistencia en sesiones posteriores, será mucho menor.
En resumen, si no eres un atleta de élite compitiendo al más alto nivel, las "interferencias" son un concepto teórico que no debería quitarte el sueño. El entrenamiento concurrente te ofrecerá beneficios globales que superan con creces cualquier mínima interferencia que pudieras experimentar.
La Periodización en el Entrenamiento Concurrente
La periodización implica estructurar tu entrenamiento a lo largo del tiempo para alcanzar picos de rendimiento o mantener ciertas capacidades. En el entrenamiento concurrente, la periodización busca desarrollar múltiples cualidades físicas simultáneamente dentro de un ciclo de entrenamiento.
Un ejemplo claro de deporte que se beneficia enormemente de la periodización concurrente es CrossFit. Este deporte exige fuerza, potencia, resistencia cardiovascular, agilidad y habilidades técnicas (halterofilia, gimnasia). Un plan de entrenamiento para CrossFit debe abordar todas estas áreas.
La periodización concurrente en este contexto implica:
- Estructura Variada: Alternar días o bloques de entrenamiento con énfasis en fuerza (máxima, explosiva, hipertrofia), acondicionamiento metabólico (metcon de alta intensidad) y trabajo de habilidad/técnica.
- Sesiones Complementarias: Diseñar las sesiones para que se complementen y gestionen la fatiga. Por ejemplo, si un día tiene un entrenamiento de fuerza pesado, el metcon de ese día podría ser más corto o menos demandante a nivel muscular, y viceversa en otro día. El objetivo es evitar la superposición excesiva de estrés metabólico, articular y muscular.
- Variación de Intensidad y Volumen: Manipular la intensidad y el volumen de cada componente a lo largo del ciclo. Puede haber semanas de mayor volumen de fuerza y menor volumen de resistencia, o viceversa, o semanas de alta intensidad en ambos, pero con menor volumen total.
- Evaluaciones Regulares: Medir periódicamente el progreso en las diferentes áreas (ej. levantamientos máximos, tiempos en WODs de referencia, capacidad aeróbica) para identificar fortalezas y debilidades y ajustar la planificación.
- Adaptación y Flexibilidad: Estar dispuesto a modificar el plan en función de cómo responde el cuerpo, el nivel de fatiga y los resultados de las evaluaciones.
Aunque el ejemplo de CrossFit es muy ilustrativo, estos principios se aplican a cualquier programa de entrenamiento concurrente bien diseñado. La clave es tener un plan que integre sistemáticamente la fuerza y la resistencia, ajustando la frecuencia, el volumen, la intensidad y la separación entre estímulos según tus objetivos, nivel y capacidad de recuperación.
Preguntas Frecuentes sobre Entrenamiento Concurrente
Aquí respondemos algunas dudas comunes:
¿Es el entrenamiento concurrente adecuado para principiantes?
Sí, es muy adecuado. De hecho, iniciar con un programa concurrente desde el principio puede ayudar a desarrollar una base física más completa y equilibrada. La intensidad y el volumen deben ajustarse al nivel del principiante.
Si hago fuerza y resistencia el mismo día, ¿cuál debo hacer primero?
La recomendación general es hacer primero el entrenamiento de resistencia si las sesiones están separadas por varias horas (idealmente 6+). Si las vas a hacer consecutivas, prioriza la capacidad que sea tu objetivo principal o la que requiera mayor frescura neuromuscular (a menudo la fuerza).
¿Cuánto descanso debo tomar entre una sesión de fuerza y una de resistencia en el mismo día?
Idealmente, 6 horas o más. Un mínimo de 3 horas puede ser aceptable si no es posible la separación mayor, pero las adaptaciones podrían no ser óptimas.
¿El entrenamiento concurrente me hará más lento en carrera?
No, si está bien planificado. El entrenamiento de fuerza (especialmente fuerza máxima y explosiva) puede mejorar la economía de carrera y la potencia, lo que te puede hacer más rápido, no más lento.
¿Puedo ganar músculo haciendo entrenamiento concurrente?
Sí, puedes ganar músculo, especialmente si eres principiante o intermedio. Las ganancias pueden ser ligeramente menores que con un entrenamiento de fuerza puramente enfocado en la hipertrofia, pero seguirán siendo significativas, especialmente si incluyes HIIT en tu componente de resistencia.
Conclusión
El Entrenamiento Concurrente es una metodología altamente efectiva y científicamente respaldada para mejorar tanto la salud como el rendimiento físico. La idea de que mezclar fuerza y resistencia genera interferencias insuperables es, en gran medida, una preocupación exagerada para la mayoría de las personas que no son atletas de élite.
La clave para el éxito reside en una planificación inteligente, priorizando la separación de las sesiones (días separados o, si no es posible, horas dentro del mismo día). Al estructurar tu programa para abordar sistemáticamente tanto la fuerza como la resistencia, puedes lograr mejoras significativas en múltiples aspectos de tu condición física, optimizar tu composición corporal y alcanzar tus objetivos de una manera más completa y eficiente.
No dejes que el miedo a las "interferencias" te impida aprovechar los enormes beneficios del entrenamiento concurrente. Para la gran mayoría, es la mejor estrategia para estar en forma y saludable. Empieza a planificar tu entrenamiento concurrente hoy mismo y experimenta la diferencia.
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