16/10/2020
La llegada de la vejez presenta desafíos únicos, especialmente en lo que respecta a mantener un estilo de vida activo. En ocasiones, la movilidad reducida o la necesidad de asistencia pueden dificultar la realización de ejercicios, una realidad bien conocida por quienes cuidan a adultos mayores.

Sin embargo, la evidencia científica es clara: el ejercicio en esta etapa de la vida es fundamental. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la actividad física es una de las mejores herramientas para mejorar la salud ósea, optimizar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, e incluso prevenir la depresión y el deterioro cognitivo. Lejos de ser una opción, el movimiento se convierte en un pilar esencial para un envejecimiento saludable y pleno.

Este artículo profundiza en las recomendaciones de actividad física adaptadas a diferentes rangos de edad dentro de la vejez, proporcionando una guía práctica para mantener el bienestar físico y psicológico.
Actividad Física a Partir de los 60 Años: El Poder del Movimiento Aeróbico
La década de los 60 marca un momento crucial para adoptar o intensificar rutinas de ejercicio que sienten las bases para un envejecimiento activo. Según la revista de salud y bienestar Webconsultas, los ejercicios aeróbicos son especialmente recomendados en esta fase.
Un estudio reciente de la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría (SEGG) respalda firmemente esta recomendación, destacando los múltiples beneficios de los ejercicios aeróbicos para este grupo etario:
- Ayudan a perder peso y a mantener el corazón en un estado óptimo de salud.
- Contribuyen al fortalecimiento de los huesos y la musculatura.
- Mejoran significativamente las funciones cardiovasculares y ventilatorias.
- Disminuyen la frecuencia cardíaca basal y la tensión arterial, factores clave para la salud cardiovascular.
- Contribuyen al descenso de las cifras sanguíneas de glucosa y colesterol, ayudando a controlar o prevenir enfermedades metabólicas.
Para obtener estos beneficios, el estudio de la SEGG sugiere que las personas a partir de los 60 años realicen ejercicios aeróbicos al menos 5 días a la semana, con una duración que oscile entre los 20 y los 70 minutos por sesión. La clave está en la constancia y en encontrar actividades que resulten placenteras y sostenibles en el tiempo.
Ejercicios Aeróbicos Recomendados para los 60+
La variedad de opciones permite adaptar la rutina a las preferencias y capacidades individuales. Entre las actividades más recomendadas se encuentran:
- Caminar: Una opción accesible y de bajo impacto que puede realizarse casi en cualquier lugar. Caminar a paso ligero es excelente para el corazón y la circulación.
- Nadar: Ideal para trabajar todo el cuerpo sin impacto en las articulaciones. La natación mejora la capacidad pulmonar y la resistencia.
- Pedalear en bicicleta: Ya sea estática en casa o al aire libre, el ciclismo es un gran ejercicio cardiovascular que también fortalece las piernas.
- Remar: En máquinas de remo o en el agua, esta actividad involucra múltiples grupos musculares y es muy efectiva para el sistema cardiorrespiratorio.
- Subir escaleras: Una actividad cotidiana que, realizada de forma consciente y a un ritmo adecuado, se convierte en un excelente ejercicio aeróbico.
- Bailar: Las rutinas de dificultad moderada son divertidas y beneficiosas. El baile mejora la coordinación, el equilibrio y el estado de ánimo.
La elección de una o varias de estas actividades, combinada con la frecuencia y duración recomendadas, puede marcar una diferencia sustancial en la calidad de vida a partir de los 60 años.
Ejercicios Recomendados a Partir de los 70 Años: Enfoque en la Fuerza
Con el paso de los años, a partir de los 70, es común que aumenten las limitaciones físicas. Las enfermedades crónicas, los accidentes y la fragilidad se vuelven más recurrentes, impactando la movilidad. De hecho, la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile (SGGCh) señala un aumento significativo a nivel mundial en la población adulta mayor frágil.
Aunque la movilidad pueda ser un impedimento para ciertas actividades, esto no significa que el ejercicio deba cesar. En esta etapa, los ejercicios de fuerza cobran una relevancia fundamental. Son ideales incluso para personas con movilidad reducida, que pueden realizarlos desde una silla de ruedas o una cama clínica, adaptando la intensidad y el tipo de movimiento.
Médicos especialistas del centro Sanitas destacan los importantes beneficios de entrenar la fuerza en la vejez:
- Tonifica y ayuda a generar masa muscular, contrarrestando la sarcopenia (pérdida de músculo relacionada con la edad).
- Previene patologías óseas como la osteoporosis, al fortalecer los huesos.
- Facilita una mayor coordinación y control corporal, esenciales para las actividades diarias.
- Mejora la postura y el equilibrio, aspectos clave para la seguridad.
- Incrementa la fuerza y la facilidad para realizar movimientos cotidianos, mejorando la autonomía.
La SEGG recomienda que las personas mayores de 70 años realicen ejercicios de fuerza al menos 2 veces por semana. Se sugiere repetir cada ejercicio en series de entre 8 y 15 veces, ajustando el número a su estado físico, y descansando un minuto entre cada serie.
Ejercicios de Fuerza Adaptados para los 70+ (Incluso Sentado/Acostado)
La clave está en utilizar el peso corporal o pesas ligeras (botellas de agua, bandas elásticas) y realizar movimientos controlados. Algunas actividades recomendadas incluyen:
- Levantar brazos: Elevar pesas ligeras hacia los costados hasta la altura de los hombros, manteniendo los brazos estirados o ligeramente flexionados.
- Flexión de hombros: Levantar pesas ligeras hacia el frente hasta la altura de los hombros.
- Ejercicios de bíceps: Sentado o de pie, alzar pesas doblando el antebrazo con la palma de la mano hacia el pecho.
- Extensión de tríceps: Sentado o de pie, subir pesas por encima de la cabeza y doblar el brazo llevando el peso hacia el hombro opuesto.
- Extensión de rodillas: Sentado en una silla, extender una pierna hacia el frente lentamente hasta que quede paralela al suelo. Alternar piernas.
- Fortalecimiento de muslos: Sentado, cruzar una pierna sobre la otra y presionar suavemente, cambiando de posición.
Estos ejercicios, aunque parezcan sencillos, son muy efectivos para mantener la musculatura activa y funcional, lo cual es vital para la independencia y la prevención de lesiones en esta etapa.

Mejorando el Equilibrio a Partir de los 80 Años: Previniendo Caídas
A partir de los 80 años, uno de los problemas de salud más graves y frecuentes son las caídas. Datos del portal Geriatricaria señalan que las caídas constituyen un problema epidemiológico significativo para este grupo de edad, con consecuencias que pueden ser muy severas, incluyendo fracturas y pérdida de autonomía.
Para hacer frente a este riesgo, los ejercicios de equilibrio son la herramienta más efectiva. Aunque puedan parecer desafiantes, existen prácticas sencillas que pueden ayudar significativamente a mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de accidentes.
Los resultados de incorporar ejercicios de equilibrio en la rutina son muy positivos:
- Evitan caídas, el objetivo principal.
- Reducen el riesgo de daños en extremidades inferiores (rodilla y tobillo) asociados a tropiezos o desequilibrios.
- Disminuyen la posibilidad de sufrir fracturas graves como la de cadera, que a menudo resultan de una caída.
Un estudio sobre el equilibrio en adultos publicado en la revista Sports Medicine sugiere realizar entre 3 y 6 sesiones de entrenamiento por semana, con aproximadamente 4 ejercicios por sesión, para obtener los mejores resultados en la mejora del equilibrio.
Ejercicios de Equilibrio Recomendados para los 80+
Es fundamental que estos ejercicios se realicen inicialmente con un punto de apoyo seguro, como una silla o una pared, para prevenir caídas durante la práctica. Conforme se gane confianza y estabilidad, se puede reducir gradualmente la necesidad de apoyo.
- Caminar en línea recta: Practicar caminando colocando el talón de un pie justo delante de la punta del otro. Otras variaciones incluyen elevar las rodillas al caminar o coordinar el movimiento de brazos y piernas (subir brazos al mismo tiempo que se lleva la pierna hacia atrás).
- Mantenerse en un pie: Utilizando una silla o pared como apoyo, levantar una rodilla y tratar de mantener el equilibrio sobre la otra pierna durante unos segundos. Alternar piernas.
- Practicar tai chi, yoga o pilates adaptados: Existen sesiones diseñadas específicamente para adultos mayores que se enfocan en movimientos suaves, controlados y que mejoran la conciencia corporal y el equilibrio.
- Postura de flamenco: Pararse con apoyo y doblar una rodilla para levantar ligeramente el pie del suelo hacia atrás. Mantener la postura unos segundos.
- Postura de extremidad: De pie con apoyo, elevar un brazo sobre la cabeza y, simultáneamente, levantar la pierna del mismo lado hacia adelante.
- Elevar lateralmente las piernas: Situarse detrás de una silla o respaldo de una cama, sosteniéndose con una o ambas manos, y levantar una pierna extendida hacia un lado. Alternar piernas.
La práctica regular de estos ejercicios, adaptados a la capacidad individual, puede marcar una gran diferencia en la seguridad y la confianza al moverse.
Preguntas Frecuentes sobre Ejercicio en la Vejez
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Cuál es el ejercicio número uno para las personas mayores? | No existe un único "ejercicio número uno" universal. La actividad más beneficiosa depende de la edad, el estado de salud, la movilidad y las preferencias de cada persona. Lo ideal es combinar diferentes tipos de ejercicio (aeróbico, fuerza, equilibrio) según las recomendaciones por edad y, sobre todo, encontrar actividades que se disfruten para asegurar la constancia. |
| ¿Con qué frecuencia deben hacer ejercicio los mayores de 60 años? | Según la SEGG, se recomiendan ejercicios aeróbicos al menos 5 días a la semana, con sesiones de 20 a 70 minutos de duración. |
| ¿Pueden hacer ejercicio las personas mayores con movilidad reducida? | Sí, absolutamente. Existen ejercicios adaptados, como los de fuerza que se pueden realizar sentado o incluso acostado, diseñados específicamente para mantener la actividad física a pesar de las limitaciones de movilidad. |
| ¿Por qué es importante el equilibrio en la vejez? | La mejora del equilibrio es crucial a partir de los 80 años, ya que es la forma más efectiva de prevenir caídas, que son un riesgo significativo en esta etapa y pueden tener consecuencias graves como fracturas. |
Conclusión
La salud y el bienestar físico y emocional de los adultos mayores son primordiales. Incorporar la actividad física en su rutina diaria, adaptada a su edad y condición, es una de las mejores inversiones para reducir el riesgo de enfermedades, mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida. Motivarles a moverse, ya sea caminando, nadando, haciendo ejercicios de fuerza suave o practicando equilibrio, es fundamental.
Sin embargo, es crucial recordar que antes de iniciar cualquier nueva rutina de ejercicios, especialmente si existen condiciones de salud preexistentes o limitaciones físicas, se debe consultar primero a un médico. Un profesional de la salud podrá evaluar el estado físico del adulto mayor y recomendar las actividades más seguras y adecuadas para sus necesidades específicas.
El movimiento es vida, y nunca es tarde para empezar a cosechar sus incontables beneficios. Animar a nuestros seres queridos mayores a mantenerse activos es cuidar su futuro y su felicidad.
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