¿Qué es la pretemporada en running?

Claves de la Pretemporada para Runners

01/08/2019

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La pretemporada en el mundo del running, al igual que en muchos otros deportes, es un período fundamental que a menudo se subestima. Lejos de ser un simple descanso prolongado o un tiempo para correr sin rumbo, representa una fase estratégica diseñada para sentar las bases de un rendimiento óptimo y, lo que es igual de importante, para minimizar el riesgo de lesiones a lo largo de la temporada de competencias. Es el momento de trabajar en aquellos aspectos que, durante el pico de las carreras, quedan relegados a un segundo plano debido a la necesidad de enfocar el entrenamiento en la especificidad de las distancias y ritmos de competición.

Piensa en la pretemporada como los cimientos de una gran edificación. Para que una casa sea fuerte y duradera, necesita una base sólida que soporte toda la estructura. De la misma manera, un corredor necesita una base física robusta construida durante la pretemporada para soportar las exigencias del entrenamiento intenso y las carreras a lo largo del año. Sin estos cimientos, el riesgo de sufrir contratiempos, estancamientos en el rendimiento o, peor aún, lesiones, aumenta considerablemente.

¿Qué es la pretemporada en running?
Tal como su nombre lo indica, la pretemporada es el tiempo que se destina a entrenamientos específicos antes de una etapa de competencias. Y en la mayoría de los casos, se basa en un conjunto de ejercicios y entrenamientos menos específicos que los que se realizan durante la temporada de carreras.
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¿Qué Implica Realmente la Pretemporada en Running?

Tal como su nombre sugiere, la pretemporada es el tiempo dedicado a entrenamientos específicos antes de que comience el período de competencias. A diferencia de la temporada de carreras, donde el foco está en acumular kilómetros a ritmos determinados y realizar entrenamientos de alta intensidad específicos para la distancia objetivo, la pretemporada se centra en un conjunto de ejercicios y trabajos menos específicos pero sumamente importantes. Estos incluyen:

  • Trabajos de fuerza general y específica.
  • Ejercicios de coordinación y agilidad.
  • Mejora de la movilidad articular.
  • Desarrollo de la potencia muscular.
  • Entrenamiento de la propiocepción (conciencia de la posición del cuerpo en el espacio).
  • Perfeccionamiento de la técnica de carrera.

El objetivo principal es construir una base física y muscular que te permita afrontar los entrenamientos más exigentes de la temporada con mayor eficiencia y menor riesgo de lesión. Es un tiempo para “reparar” desbalances musculares, fortalecer puntos débiles y mejorar la economía de carrera desde sus fundamentos.

La Fuerza: El Pilar Fundamental de la Pretemporada

Una de las causas más comunes de estancamientos en el rendimiento deportivo, tanto en corredores novatos como en los más experimentados, es la falta de fuerza y potencia muscular. Correr es una actividad que, aunque parezca lineal, requiere una gran cantidad de fuerza en piernas, cadera y core para mantener una postura eficiente, impulsar el cuerpo hacia adelante y amortiguar el impacto. Si esta fuerza falta, el cuerpo tiende a compensar con otros músculos o estructuras, lo que puede llevar a fatiga prematura, pérdida de eficiencia y, finalmente, a lesiones.

La pretemporada es, sin duda, el mejor momento del año para poner un énfasis considerable en el entrenamiento de fuerza. Dado que no tienes la presión de rendir en una carrera próxima, puedes dedicar el tiempo y la energía necesarios para levantar pesas, trabajar con bandas elásticas, realizar ejercicios con tu propio peso corporal o incorporar trabajos específicos como las cuestas o los saltos. Estos últimos, al realizarse en desnivel o implicar movimientos explosivos, son excelentes para desarrollar potencia muscular, transfiriendo directamente los beneficios al gesto de correr.

¿Cómo Integrar el Entrenamiento de Fuerza?

Idealmente, durante el primer tercio de tu pretemporada, el trabajo de fuerza debería ser una prioridad. Esto no significa dejar de correr por completo, pero sí reducir el volumen y la intensidad del running para permitir que el cuerpo se adapte y se recupere del estímulo de fuerza. Puedes incluir sesiones en el gimnasio (trabajando piernas, glúteos, core, espalda) o rutinas en casa o al aire libre (sentadillas, zancadas, flexiones, planchas). Sumar sesiones de running en cuestas cortas y explosivas o ejercicios pliométricos suaves (saltos) también es muy beneficioso en esta fase.

A medida que avanzas en la pretemporada, puedes ir reduciendo gradualmente el volumen del entrenamiento de fuerza, manteniéndolo como un complemento importante, pero dedicando más tiempo a aumentar progresivamente el volumen y la intensidad de tus sesiones de carrera. La idea es que el trabajo de fuerza no se abandone, sino que pase de ser el protagonista a un actor de reparto esencial durante la temporada de competencias.

Estructurando Tu Pretemporada: Un Enfoque Progresivo

Aunque la duración y estructura exacta de la pretemporada pueden variar según el nivel del corredor, sus objetivos y el calendario de carreras, una estructura común podría dividirse en fases:

  1. Fase Inicial (Foco en Fuerza y Base General): Dura aproximadamente el primer tercio de la pretemporada. El énfasis está en el trabajo de fuerza en gimnasio o con peso corporal, movilidad y técnica. Las sesiones de running son más cortas, a ritmos suaves y controlados, con el objetivo principal de mantener la continuidad y la sensación de carrera. Es un buen momento para incluir rodajes en terrenos variados, como cuestas, para combinar fuerza y running.

  2. Fase Intermedia (Transición): Durante el segundo tercio, se reduce ligeramente el volumen del trabajo de fuerza, pero se mantiene su frecuencia. Se incrementa progresivamente el volumen de los rodajes de carrera y se empiezan a introducir ritmos ligeramente más rápidos, aunque aún lejos de la intensidad de competición. El objetivo es empezar a adaptar el cuerpo a mayores cargas de running manteniendo los beneficios de la fuerza ganada.

  3. Fase Final (Introducción a la Velocidad): En las últimas semanas de la pretemporada, el trabajo de fuerza pasa a ser de mantenimiento (menos volumen, quizás más enfocado en potencia). Se empiezan a incluir trabajos de velocidad más específicos, como cambios de ritmo cortos o series a ritmos ligeramente superiores a los de rodaje. Esto prepara al cuerpo para los entrenamientos más intensos que vendrán al inicio de la temporada de carreras.

Es crucial entender que esta es solo una propuesta y debe adaptarse a cada individuo. La clave es la progresión lógica, construyendo primero la base y luego aumentando gradualmente la especificidad del entrenamiento.

Más Allá de la Fuerza: Otros Componentes Clave

Si bien la fuerza es un pilar, la pretemporada es también el momento ideal para trabajar en otros aspectos que mejoran la eficiencia y previenen lesiones:

  • Movilidad Articular: Mejorar el rango de movimiento en tobillos, caderas y columna es vital para una zancada eficiente y para reducir la tensión en músculos y tendones. Incorpora rutinas de movilidad dinámica.

  • Técnica de Carrera: Analizar y mejorar tu forma de correr puede reducir el gasto energético y el impacto. La pretemporada ofrece el tiempo para hacer ejercicios específicos de técnica (drills) sin la fatiga acumulada de entrenamientos de alto volumen.

  • Propiocepción: Trabajar el equilibrio y la estabilidad, especialmente en los tobillos y las caderas, es crucial para prevenir torceduras y otras lesiones comunes. Ejercicios sobre superficies inestables o a una sola pierna son muy útiles.

  • Descanso y Recuperación: La pretemporada también puede incluir un período de descanso activo o incluso completo al inicio, especialmente si vienes de una temporada intensa. Este tiempo es fundamental para la recuperación física y mental.

¿Puede un Gran Reto Personal ser mi Pretemporada?

Realizar un reto personal de alto volumen, como correr una gran distancia durante varios días, puede servir como una excelente base aeróbica y mental para la temporada. Un desafío así demuestra una gran capacidad de resistencia y disciplina. Sin embargo, para que sea una pretemporada completa y efectiva, debe complementarse con los trabajos mencionados anteriormente: fuerza, movilidad, elongación y técnica de carrera. Un reto de volumen por sí solo puede dejar de lado aspectos cruciales para el rendimiento a largo plazo y la prevención de lesiones. Si has completado un reto de este tipo, dedica las semanas posteriores a incorporar estos entrenamientos complementarios para redondear tu preparación.

Preguntas Frecuentes sobre la Pretemporada en Running

Aquí respondemos algunas dudas comunes que surgen al planificar esta fase del entrenamiento:

¿Cuánto debe durar la pretemporada?

No hay una duración única. Puede variar desde 4-6 semanas para corredores con calendarios de carrera muy seguidos, hasta 8-12 semanas o más para quienes planifican una temporada con objetivos más espaciados o que buscan una transformación física más profunda. Depende de tus objetivos, tu nivel actual y de cuánto tiempo dispongas antes de tu primera carrera importante.

¿Tengo que dejar de correr en la pretemporada?

Generalmente no se recomienda parar por completo (a menos que sea necesario por lesión o fatiga extrema al inicio). La pretemporada implica un cambio de enfoque, no una interrupción total. Se corre, pero a menor volumen e intensidad en las primeras fases, priorizando otros estímulos como la fuerza y la técnica.

¿Es aburrida la pretemporada?

Puede serlo si solo piensas en correr kilómetros. Pero si la ves como una oportunidad para variar tus entrenamientos, probar nuevas actividades (gimnasio, yoga, natación, ciclismo como complemento), mejorar aspectos técnicos y fortalecer tu cuerpo, puede ser una fase muy dinámica y motivadora.

¿Puedo incluir alguna carrera corta en la pretemporada?

Sí, algunas carreras cortas a modo de entrenamiento o test pueden ser útiles en las fases finales de la pretemporada para ir recuperando la sensación de competición, pero no deberían ser el foco principal ni interferir con el plan de construcción de base.

Conclusión

La pretemporada es un periodo de inversión. Inviertes tiempo y esfuerzo en construir una base sólida que te permitirá cosechar los frutos en la temporada de carreras. Enfocarte en la fuerza, la movilidad, la técnica y la recuperación no solo mejorará tu rendimiento, sino que también es tu mejor póliza de seguro contra las lesiones. No la subestimes; una pretemporada bien planificada y ejecutada es el primer paso hacia una temporada de running exitosa, saludable y gratificante.

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