29/01/2022
Cuando hablamos del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, una imagen animal surge casi de inmediato en la mente de los aficionados y del público en general. ¿Qué animal representa a este histórico club? La respuesta es clara y resonante: el Lobo. Este apodo, arraigado en la identidad del club platense, no es solo un símbolo en el escudo o una referencia histórica, sino que cobra vida a través de sus carismáticas mascotas, conocidas cariñosamente como El Lobo y El Lobito.

Estas figuras, que representan el espíritu aguerrido y la conexión con el 'Bosque' (el estadio del club), son mucho más que simples disfraces. Son embajadores de la institución, presentes no solo en el campo de juego durante los partidos, sino también en una variedad de eventos solidarios y comunitarios, llevando la alegría y el sentimiento Tripero a cada rincón. Detrás de estas máscaras se encuentran dos personas con una conexión especial con el club y entre sí, aunque no los una un lazo de sangre, se sienten como una verdadera familia.
El Lobo 'adulto' es Héctor Rodríguez, un hombre de 45 años cuya dedicación a este rol se extiende por casi una década. Para Héctor, representar al Lobo de Gimnasia no es un trabajo, a pesar de que sus tareas fuera del traje implican un compromiso considerable. Él mismo lo describe con una palabra poderosa: pasión. Una pasión que lo impulsa a dedicar tiempo y energía sin esperar nada a cambio, realizando esta labor “de corazón”, sin recibir un solo peso del club. Su motivación es pura y genuina: el amor por los colores azul y blanco.
El recorrido de Héctor como El Lobo comenzó de una manera muy cercana a la gente, visitando barrios, llevando alegría a comedores infantiles, hospitales y otros lugares donde la presencia de la mascota podía dibujar una sonrisa o llevar un momento de distensión. Esta faceta solidaria es una parte fundamental de la identidad de las mascotas de Gimnasia, mostrando el lado humano y comprometido del club con su comunidad.
Sin embargo, hubo un momento que catapultó la figura de El Lobo a una dimensión inesperada, un instante que quedó grabado en la memoria colectiva de los hinchas y trascendió las fronteras del club. Ese momento mágico llegó de la mano de una leyenda del fútbol mundial: Diego Armando Maradona. Cuando 'el 10' asumió como director técnico de Gimnasia en 2019, el encuentro entre la mascota y el ídolo generó una repercusión sin precedentes.
Héctor, en su rol de El Lobo, tuvo el privilegio de protagonizar una escena icónica durante el primer entrenamiento de Maradona. Se acercó a Diego y, en un gesto lleno de simbolismo y emoción, le entregó una bandera argentina. La imagen de El Lobo arrodillado frente a Maradona, ofreciéndole el símbolo patrio, se volvió viral instantáneamente. Héctor recuerda ese momento con una emoción palpable, la voz quebrándose al evocar la reacción de Diego, quien apretó las manos, miró al cielo y susurró “mamá, ¿qué es esto?”.
Esa conexión instantánea y profunda con el ídolo fue, para Héctor, la anécdota más importante y conmovedora de su vida como mascota. La sensación de tener a Maradona tan cerca, de escuchar sus palabras, de presenciar la emoción en su rostro, fue algo que él describe como un privilegio único, algo que solo ocurre “una sola vez en la vida”. La emoción no solo lo embargó a él, sino que al darse vuelta, vio a la gente en las tribunas llorando, compartiendo esa catarsis colectiva. Para Héctor, Diego Maradona siempre significó todo, desde la infancia, inspirándolo a jugar al fútbol y marcando su vida de innumerables maneras. La figura de Maradona, asegura, está a un nivel casi divino para él y para muchos argentinos.
Por otro lado, la familia de mascotas de Gimnasia se completa con El Lobito. Este papel es interpretado por Facundo Morales, un niño de 9 años. Inicialmente, el rol del Lobito fue cubierto por un adolescente, pero la búsqueda de una mayor conexión y ternura llevó a la elección de un niño más pequeño. Facundo, un fanático del club que comparte la pasión con su padre, resultó ser la elección perfecta. Su llegada a la cancha fue un éxito rotundo, generando una repercusión “terrible” en redes sociales y entre los hinchas.
La vida de Facundo, a pesar de su particular rol como mascota, se mantiene tan normal como la de cualquier niño de su edad: escuela, familia, amigos y, cuando tiene ganas, la cancha. Su padre, Juan Ignacio, enfatiza que la labor de Facundo como Lobito no es una obligación ni un “trabajo” en el sentido remunerado, ya que, al igual que Héctor, lo hacen todo “gratis y por amor a Gimnasia”. La espontaneidad de Facundo es su mayor virtud en este papel. Cuando entra al campo de juego, simplemente “le sale lo que le sale en el momento”. No hay un guion, no hay indicaciones estrictas; es pura autenticidad.
La condición inquebrantable para que Facundo salga a la cancha es la presencia de El Lobo mayor. “Si él no está en la cancha, yo no entro”, afirma Facundo con la determinación de un niño que valora profundamente el lazo que lo une a Héctor. Describe a Héctor como alguien “bueno” y “como mi mejor amigo”, resaltando que “siempre está al lado mío”. Esta relación entre el Lobo y el Lobito, aunque no sea biológica, se nutre del cariño mutuo, el respeto y la complicidad que se forja en cada partido y evento compartido.
La interacción del Lobito con el público es uno de los momentos más esperados por los hinchas. La gente lo ama, lo aplaude, lo saluda, lo quiere, lo abraza y se saca fotos sin parar. Su espontaneidad, especialmente cuando se pone a bailar, desata la euforia en las tribunas, generando aplausos y aliento. La admiración por Facundo es tal que en eventos especiales, como el aniversario del Estadio Juan Carmelo Zerillo, la cantidad de fotos solicitadas fue abrumadora, al punto que tuvieron que sacarlo en hombros porque el niño ya no daba más.
Esta dupla de mascotas, El Lobo y El Lobito, encarna de manera perfecta la identidad del club y su conexión con la gente. Son el rostro visible de la pasión Tripera, uniendo generaciones y llevando el espíritu de Gimnasia más allá de lo puramente deportivo. Su labor voluntaria, movida por un amor incondicional al club, los convierte en figuras queridas y respetadas por toda la comunidad albiazul.
La historia compartida con Diego Maradona es un capítulo imborrable para ambos. Para Héctor, fue la cúspide de su experiencia como Lobo. Para Facundo y su familia, es un recuerdo preciado de momentos compartidos que simbolizan un amor que perdura más allá de la partida física del ídolo. Estos recuerdos, aseguran, son muchos y se atesoran con profundo afecto.
En esencia, El Lobo y El Lobito son mucho más que mascotas; son el corazón latente de Gimnasia, un símbolo de la fuerza, la resiliencia y la calidez de un club arraigado en su pueblo. Representan la continuidad, la transmisión de la pasión de una generación a otra, el adulto experimentado guiando al pequeño en el camino de representar al club que aman. Su presencia en el estadio y en la comunidad refuerza el sentido de pertenencia y celebra la identidad única del Lobo platense.
La dedicación que Héctor y Facundo, junto al padre de este último y el resto de la agrupación “Dale Lobo”, ponen en su rol es un ejemplo de lo que significa ser hincha. No se trata solo de alentar en la tribuna, sino de encarnar los valores del club, de dedicar tiempo y esfuerzo de forma desinteresada por el simple placer de ver a su equipo y a su gente felices. Su labor es un recordatorio constante de que el fútbol, más allá del negocio y la competencia de élite, sigue siendo un espacio de encuentro, de pasión compartida y de construcción de comunidad.
La figura del Lobo, como animal que representa a Gimnasia, evoca características como la astucia, la fuerza y el sentido de manada, valores que se reflejan en el espíritu de lucha del equipo y la unión de sus hinchas. Las mascotas personifican estas cualidades de una manera accesible y amigable, creando un vínculo emocional directo, especialmente con los más jóvenes, quienes ven en El Lobito un par con el que se pueden identificar fácilmente.

La relación entre Héctor y Facundo, este “tío postizo” y su “sobrino postizo”, es un hermoso ejemplo de cómo el amor por un club puede crear lazos tan fuertes como los familiares. Se cuidan mutuamente, se apoyan y comparten la alegría de representar al Lobo. Esta dinámica se percibe en la cancha y en cada evento, transmitiendo una sensación de calidez y unidad que contagia a los presentes.
Podríamos intentar comparar algunos aspectos de su rol, aunque sus funciones se complementan más de lo que compiten:
Comparativa de Roles:
El Lobo (Héctor): Representa la figura adulta, la experiencia. Mayor tiempo en el rol. Interacción clave con figuras institucionales y momentos históricos (Maradona). Mayor presencia en eventos comunitarios y solidarios iniciales.
El Lobito (Facundo): Representa la figura infantil, la espontaneidad. Menor tiempo en el rol. Gran impacto por su carisma y ternura, especialmente con el público joven. Interacción espontánea y lúdica en la cancha (bailes, juegos).
Ambos: Realizan su labor de forma voluntaria por amor a Gimnasia. Son embajadores del club. Generan conexión emocional con los hinchas. Sienten un fuerte lazo de “familia” entre sí.
La historia de El Lobo y El Lobito es un recordatorio de que el alma de un club reside en su gente y en las historias que se construyen a su alrededor. Son guardianes de la identidad Tripera, llevando el legado del Lobo con orgullo y alegría.
Preguntas Frecuentes sobre las mascotas de Gimnasia:
¿Qué animal simboliza a Gimnasia y Esgrima La Plata?
R: El animal que representa a Gimnasia es el Lobo.
¿Quiénes son las mascotas actuales del club?
R: Las mascotas son El Lobo y El Lobito.
¿Cómo se llaman las personas que interpretan a las mascotas?
R: El Lobo es interpretado por Héctor Rodríguez y El Lobito por Facundo Morales.
¿Las mascotas de Gimnasia reciben un sueldo?
R: No, tanto Héctor como Facundo realizan su labor de forma voluntaria, por pasión y amor al club.
¿Tienen alguna relación de parentesco entre sí?
R: No tienen lazo sanguíneo, pero aseguran sentirse como una familia.
¿Cuál fue el momento más memorable para El Lobo?
R: El momento más memorable para Héctor (El Lobo) fue entregarle una bandera argentina a Diego Armando Maradona en su primer entrenamiento con el club.
¿Por qué El Lobito es tan popular?
R: Su popularidad se debe a su carisma, ternura y espontaneidad al interactuar con los hinchas, especialmente cuando baila.
¿Qué tipo de eventos realizan las mascotas además de ir a la cancha?
R: Participan en eventos solidarios, visitan barrios, comedores y hospitales, llevando la alegría del club a la comunidad.
El Lobo y El Lobito son, sin duda, figuras entrañables que personifican la pasión y el arraigo de Gimnasia en su comunidad. Su dedicación voluntaria y el amor que transmiten son un verdadero tesoro para el club.
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