06/03/2023
La historia de los recintos deportivos a menudo se entrelaza profundamente con la de sus comunidades. Son más que simples edificios; son lugares de encuentro, superación y memoria. Tal es el caso del legendario Gimnasio Deseret, un establecimiento que marcó la vida de generaciones en Utah. Su cierre en 1997, después de 87 años de operación ininterrumpida, no solo significó el fin de una era para muchos, sino que también abrió paso a nuevos desarrollos en el corazón de Salt Lake City. Ubicado originalmente en el número 60 de North Temple, donde hoy se alza el Centro de Conferencias de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el Deseret Gym fue un epicentro de actividad física y social.

Curiosamente, la memoria de este histórico lugar perdura no solo en las anécdotas de quienes lo frecuentaron, sino también, de forma tangible, en algunos hogares. Imagina tener pisos de madera en tu sala de estar que una vez fueron parte de la cancha donde se jugaban partidos de baloncesto históricos. Es un ejemplo conmovedor de cómo la historia puede ser rescatada y reutilizada, añadiendo un encanto instantáneo y una narrativa única a los espacios modernos. Recuperar elementos arquitectónicos antiguos como pisos, puertas o ventanas es una forma maravillosa de honrar el pasado y darles una nueva vida, integrando la historia en el presente.
Los Orígenes y la Importancia del Deseret Gym
Inaugurado en una época donde la promoción de la salud y el deporte comenzaba a ganar tracción, el Gimnasio Deseret rápidamente se convirtió en un pilar fundamental en la comunidad. En sus inicios, el gimnasio no solo servía como un centro de entrenamiento, sino que también albergó eventos deportivos de gran relevancia. Fue el lugar de encuentro para los partidos de baloncesto tanto de la LDS High School (conocida entonces como Salt Lake Stake Academy), una institución diseñada para preparar estudiantes para la Latter-day Saints University (hoy LDS Business College), como de la Universidad de Utah. Esta dualidad, sirviendo tanto a la educación secundaria como universitaria, subraya su importancia central en el panorama deportivo y educativo de la región.
La visión detrás del Deseret Gym, fuertemente apoyada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, era clara: fomentar la participación de los hombres en actividades atléticas. Se veía el deporte no solo como una forma de mantener la salud física, sino también como una herramienta para el desarrollo del carácter y la camaradería. El gimnasio proporcionaba un entorno ideal para que los hombres entrenaran, compitieran y se relacionaran, consolidando su papel como un espacio vital para la comunidad masculina de la época.
Instalaciones y Actividades Emblemáticas
El Gimnasio Deseret era una instalación vasta y diversa que ofrecía una impresionante gama de actividades para todos los intereses deportivos. Aquellos que lo recuerdan, especialmente los ciudadanos de mayor edad, evocan con nostalgia la piscina cubierta. Esta piscina no era solo un lugar para nadar; fue el escenario de competiciones de natación sincronizada durante años, así como de encuentros de natación y competiciones de clavados. El agua, un elemento central en muchas culturas, era aquí un foco de disciplina, arte y competencia.
Pero el Deseret Gym era mucho más que una piscina. Contaba con salas dedicadas a disciplinas clásicas como la lucha grecorromana y el boxeo, deportes que exigían fuerza, técnica y disciplina. También ofrecía actividades recreativas y competitivas como bolos y tenis, demostrando su versatilidad. Para los entusiastas del fitness general y la agilidad, había una sala de gimnasia bien equipada, una pista para correr o caminar y amplias áreas dedicadas al entrenamiento con pesas. Era, en esencia, un complejo deportivo completo diseñado para atender una amplia variedad de necesidades y preferencias atléticas.
Un aspecto particularmente recordado y, para algunos, controvertido, era la política inicial de la piscina. Durante muchos años, el acceso a la piscina estaba restringido exclusivamente a los hombres. Y lo que es más llamativo, a los usuarios masculinos no se les permitía usar trajes de baño; nadaban desnudos. Esta regla, que hoy podría parecer extraña, era parte de la cultura y las normas de privacidad de la época para ciertos espacios masculinos. Esta política cambió en algún momento durante la década de 1960, cuando las reglas de membresía se modificaron para permitir que las mujeres también disfrutaran de las instalaciones, marcando un paso importante hacia la inclusión y adaptándose a los cambios sociales de la época.
Como cualquier institución que opera durante casi un siglo, el Gimnasio Deseret experimentó transformaciones significativas a lo largo de su existencia. Las tendencias deportivas y las necesidades de la comunidad evolucionaron, y el gimnasio intentó adaptarse. Las salas dedicadas a la lucha y el boxeo, que una vez fueron centrales, eventualmente desaparecieron o se redujeron en importancia, reflejando quizás un cambio en la popularidad de estos deportes o una reasignación de espacio. Por otro lado, el área de gimnasia, que requería equipos específicos y habilidades técnicas, se transformó para dar paso a las clases de aeróbicos. Este cambio fue un reflejo directo de la explosión de popularidad del fitness grupal en las décadas de 1970 y 1980, un fenómeno personificado por figuras como Jane Fonda y su icónico atuendo de spandex y mallas a juego. Las mujeres, ahora plenamente integradas en las instalaciones, encontraron en los aeróbicos una nueva forma de ejercicio y socialización.
La natación sincronizada, que alguna vez fue un evento destacado en la piscina, también perdió relevancia con el tiempo, quizás eclipsada por otras disciplinas o simplemente decayendo en popularidad local. Simultáneamente, el panorama del fitness en el Valle de Salt Lake comenzó a cambiar drásticamente. Gimnasio tras gimnasio, club de salud tras club de salud, empezaron a abrir sus puertas por toda la zona. Esta creciente competencia, ofreciendo instalaciones más modernas, nichos de entrenamiento específicos y horarios más flexibles, presentó un desafío para el Deseret Gym, una institución con una larga historia pero quizás con infraestructuras y modelos de negocio más tradicionales.
El Cierre y el Legado
El destino final del Gimnasio Deseret estuvo ligado a los planes de expansión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el área del centro de Salt Lake City. El club de salud cerró sus puertas en 1997 para dar paso a la demolición y la construcción del nuevo Centro de Conferencias de la Iglesia. Este evento recordó a muchos otro cierre significativo en la historia reciente de la ciudad: el del Hotel Utah. El Hotel Utah, también propiedad de la Iglesia, cerró en 1987 y fue transformado en un espacio privado de vivienda y reuniones, siendo renombrado como el Joseph Smith Memorial Building. Ambos casos ilustran cómo la Iglesia ha reconfigurado propiedades históricas en el centro de la ciudad para adaptarlas a sus necesidades cambiantes, aunque el gimnasio, a diferencia del hotel, fue demolido por completo.
La noticia del cierre y la posterior demolición del Gimnasio Deseret generó una considerable melancolía entre quienes lo habían frecuentado. Para muchos miembros de la comunidad, especialmente aquellos que habían pasado años entrenando, compitiendo o simplemente socializando allí, ver el gimnasio sucumbir ante la excavadora fue un momento triste. Era más que un edificio; era un cofre de recuerdos, un lugar donde se forjaron amistades y se vivieron innumerables momentos de esfuerzo y logro.
El legado del Deseret Gym, aunque el edificio ya no esté en pie, perdura. Vive en las historias que se cuentan, en las habilidades deportivas que se aprendieron dentro de sus muros y, de manera muy literal, en los materiales que fueron rescatados antes de la demolición. La reutilización de la madera de sus pisos es un testimonio tangible de cómo se puede honrar la historia de un lugar. Al igual que las familias que conservan la vajilla o los objetos con el logo del Hotel Utah, manteniendo viva la memoria del lugar a través de su uso cotidiano, quienes incorporaron elementos del Deseret Gym en sus hogares mantienen viva una parte de su esencia. Estos objetos no solo tienen un valor estético o funcional, sino que están cargados de historia, listos para compartir sus silenciosas narrativas con cada nueva generación.
El Gimnasio Deseret fue, en su apogeo, conocido simplemente como EL lugar para ir. Algunos lo apodaron cariñosamente "La Casa del Sudor de los Mormones" ("The Mormon's House of Sweat"), un nombre que refleja tanto su conexión con la comunidad LDS como su propósito fundamental: un lugar para el esfuerzo físico intenso. Es importante reconocer que, como cualquier institución que existe durante mucho tiempo y atrae a un gran número de personas, el gimnasio también tuvo sus aspectos menos positivos. Los amigos que lo frecuentaron en los años 70 y 80 lo conocían como un lugar donde algunos hombres buscaban compañía, y lamentablemente, hubo informes de incidentes de abuso, con al menos un perpetrador condenado y registrado como delincuente sexual. Estos aspectos más oscuros son una parte triste de su historia y recuerdan que incluso los lugares más venerados pueden tener sus desafíos y problemas.
Preguntas Frecuentes sobre el Gimnasio Deseret
- ¿Cuándo cerró el Gimnasio Deseret?
- El Gimnasio Deseret cerró en el año 1997.
- ¿Cuánto tiempo estuvo en operación?
- Estuvo en funcionamiento durante 87 años, desde su apertura hasta su cierre en 1997.
- ¿Dónde estaba ubicado el Gimnasio Deseret?
- Estaba situado en el número 60 de North Temple en Salt Lake City, en el mismo lugar donde ahora se encuentra el Centro de Conferencias de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
- ¿Por qué cerró el Gimnasio Deseret?
- Cerró para permitir la demolición del edificio y la posterior construcción del Centro de Conferencias de la Iglesia.
- ¿Qué tipo de instalaciones tenía el gimnasio?
- Contaba con una piscina cubierta, salas para lucha grecorromana y boxeo, boleras, canchas de tenis, una sala de gimnasia, una pista y áreas de entrenamiento con pesas.
- ¿Se permitía nadar desnudo en la piscina?
- Sí, inicialmente la piscina era solo para hombres y no se permitía el uso de trajes de baño. Esta política cambió en la década de 1960 para permitir la entrada a mujeres y probablemente requerir trajes de baño.
- ¿Se reutilizaron materiales del gimnasio después de su cierre?
- Sí, se sabe que materiales como los pisos de madera fueron rescatados y reutilizados en otros proyectos, incluyendo hogares privados.
En conclusión, el Gimnasio Deseret fue mucho más que un simple lugar para hacer ejercicio. Fue un centro comunitario, un escenario deportivo y un testigo de casi un siglo de cambios en Salt Lake City. Su historia, desde sus inicios promoviendo el atletismo hasta su adaptación a nuevas tendencias y su eventual cierre, refleja la evolución de la sociedad y el deporte. Aunque el edificio físico ya no existe, su espíritu y sus recuerdos perduran en la memoria colectiva y, de formas sorprendentes, en los espacios que hoy habitamos.
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