02/02/2022
Es una imagen común en ciertos deportes de fuerza o de gran impacto: justo antes de un levantamiento crucial, un golpe decisivo o una acción explosiva, el atleta acerca algo a su nariz e inhala profundamente. Un gesto casi ritual que, para el público general, puede resultar enigmático. ¿Qué es lo que huelen? La respuesta, aunque sorprendente por su origen doméstico, es el amoníaco, una sustancia con un olor penetrante y una historia particular en el ámbito deportivo, utilizada como un peculiar tipo de estimulante.

Esta práctica no es nueva y trasciende disciplinas. Aunque recientemente saltó a la palestra mediática por su supuesto uso en futbolistas rusos durante el Mundial de 2018, el amoníaco ha sido un compañero silencioso de atletas en deportes como la halterofilia, el powerlifting, el hockey, la lucha, las artes marciales, el boxeo e incluso el running y los deportes de equipo como el baloncesto y el fútbol americano.

¿Qué es Exactamente el Amoníaco y por qué se Usa?
El amoníaco (NH3) es un compuesto químico formado por nitrógeno e hidrógeno. Es un gas incoloro con un olor muy fuerte y característico. La mayoría de la gente lo conoce por su uso en productos de limpieza del hogar, como los limpiacristales, o en las tradicionales sales aromáticas que se usaban para reanimar a personas desmayadas. En solución acuosa, se le conoce como hidróxido de amonio o simplemente "amoníaco líquido". También existe en forma de sales, como el cloruro de amonio (NH4Cl).
En el contexto deportivo, el objetivo de inhalar amoníaco es provocar una reacción fisiológica inmediata que prepare al atleta para el esfuerzo máximo. Daniel Tejero Aguilar, excordman de España en halterofilia y actual presidente de la Federación Aragonesa de Halterofilia, describe la sensación y el propósito de esta práctica: «Noto que las sales de amoníaco me ayudan a limpiar mi mente, a abrírmela para buscar una mayor capacidad de concentración. También sientes un estímulo que te activa un poco más, como que empiezas a levantar con el sistema circulatorio en marcha... Cuando en alguna competición importante tienes que realizar el movimiento para levantar un gran peso en apenas un segundo, inhalas el amoníaco sintiendo que tomas todo el aire posible de forma contenida para poderlo aplicar luego en ese movimiento rápido. Coges aire, lo comprimes y ejerces una fuerza máxima, compactada».
La inhalación de amoníaco provoca una irritación aguda en las mucosas nasales y pulmonares. Esta irritación es lo que desencadena una respuesta refleja en el cuerpo: una inhalación rápida e involuntaria, un aumento del flujo sanguíneo y una leve aceleración del ritmo cardíaco. Es, literalmente, una "bofetada" sensorial que busca sacudir el sistema nervioso y aumentar el estado de alerta del deportista en un momento crítico.
De la Botella Doméstica a la Ampolla Deportiva
La forma en que los atletas han accedido y utilizado el amoníaco ha evolucionado. Daniel Tejero recuerda que «hace años se usaba el amoníaco de toda la vida, el de la botella empapado en algodón». Este método, aunque rudimentario, era efectivo para obtener la concentración necesaria de vapores. Sin embargo, implicaba manejar un producto de limpieza concentrado, con los riesgos inherentes de derrames o de inhalar una dosis excesivamente alta.
Hoy en día, el mercado deportivo ofrece presentaciones más específicas y, supuestamente, controladas. Se comercializa bajo la forma de ampollas, cápsulas o botecitos de sales de carbonato de amoníaco en polvo que requieren añadir agua. Estas presentaciones suelen contener una mezcla de amoníaco, alcohol, agua, aceites aromáticos e incluso colorantes. La idea es que el atleta rompa la ampolla o cápsula, o inhale directamente del bote de sales, liberando los vapores de amoníaco de forma más práctica y portátil.
Un ejemplo citado en la información proporcionada son las cápsulas utilizadas en la NBA, descritas como pequeñas ampollas de plástico con una composición específica. Al apretarlas, se mezclan los componentes y se liberan los vapores para ser inhalados, produciendo ese efecto inmediato y agudo en la nariz y el sistema respiratorio superior.
¿Es el Amoníaco una Sustancia Dopante?
Esta es una pregunta clave que surge al hablar de estimulantes en el deporte. A pesar de su uso para "activar" al atleta y, según algunos, mejorar el rendimiento, el amoníaco no figura en la lista de sustancias prohibidas por agencias antidopaje como la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) o por federaciones deportivas como la FIFA.
La razón principal de esto es que, técnicamente, no se considera un agente dopante en el sentido tradicional, ya que no mejora directamente la capacidad fisiológica del cuerpo (como el transporte de oxígeno o la construcción muscular) ni enmascara otras sustancias prohibidas de forma significativa. Su efecto es agudo, sensorial y principalmente neurológico, centrado en aumentar el estado de alerta y la concentración a través de una respuesta irritante. El doctor Eduard Bezuglov, galeno de la selección rusa de fútbol, confirmó su uso precisamente argumentando que la sal de amonio no está prohibida por la FIFA.
Por lo tanto, aunque se utiliza con fines estimulantes, el uso de amoníaco inhalado no constituye dopaje según las normativas actuales.
Los Efectos Fisiológicos y la Evidencia Científica
Más allá de la percepción subjetiva de los atletas, ¿qué dice la ciencia sobre los efectos de inhalar amoníaco? Un estudio de 2011, aunque mencionado como realizado sobre muestras pequeñas, señala varios efectos documentados:
- Irritación inmediata de los pulmones y la cavidad nasal.
- Una inhalación de aire rápida e involuntaria (el reflejo de sobresalto).
- Un aumento considerable del flujo sanguíneo.
- Un incremento liviano de la frecuencia cardíaca (efecto levemente estimulante).
- Un incremento de la perfusión (irrigación) y vascularización cerebral.
Estos efectos explican la sensación de "activación" y alerta que experimentan los deportistas. Es una respuesta de alarma del cuerpo ante un irritante potente.
Sin embargo, la comunidad médica y científica es cautelosa respecto a las supuestas mejoras significativas en el rendimiento deportivo atribuidas al amoníaco. El doctor Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, es escéptico: «Hay pocos trabajos científicos sobre el uso deportivo del amoníaco, y todos ellos realizados sobre muestras muy pequeñas y por tanto sin conclusiones que podamos considerar válidas. Creo que el uso de las sales de amoníaco pueden estar más cerca del placebo que de otra cosa».

Según el Dr. Manonelles, no hay una demostración científica evidente de que el amoníaco mejore el rendimiento de forma sustancial o sostenida. Si bien puede aumentar el estado de alerta, este efecto es «volátil y muy fugaz». En esencia, la ayuda ergogénica (mejora del rendimiento físico) del amoníaco no está científicamente probada, quedando su efecto real limitado a un aumento temporal de la alerta mental y la concentración.
Riesgos y Peligros de Inhalar Amoníaco
A pesar de no ser considerado doping, el uso de amoníaco como estimulante deportivo no está exento de riesgos. El amoníaco es una sustancia corrosiva, y su inhalación, especialmente en concentraciones elevadas o de forma repetida, puede ser perjudicial.
Los médicos deportivos a menudo desaconsejan esta práctica debido a sus potenciales peligros:
- Irritación y Daño a las Mucosas: La inhalación irrita severamente las vías respiratorias, pudiendo causar irritación y sangrado de las mucosas nasales, tos y problemas pulmonares a largo plazo con exposición crónica.
- Mareos y Vómitos: Aunque se usaba para tratar desmayos, la inhalación de amoníaco puede, paradójicamente, provocar mareos y náuseas en algunas personas.
- Enmascaramiento de Lesiones: En deportes de contacto, la "sacudida" que produce el amoníaco puede dificultar la evaluación médica de un deportista tras un golpe, especialmente en casos de conmoción cerebral. El aumento del estado de alerta podría ocultar síntomas de una lesión seria.
- Toxicidad Aguda: La exposición a altas concentraciones de amoníaco, como la que podría ocurrir por accidente con productos de limpieza concentrados, es altamente tóxica y potencialmente mortal. Aunque las ampollas deportivas buscan un uso controlado, siempre existe el riesgo de inhalar una dosis excesiva o de reacciones adversas individuales.
Es crucial recordar que mezclar amoníaco con otros productos de limpieza, como la lejía, genera gases extremadamente tóxicos y mortales, aunque esto no esté directamente relacionado con su uso deportivo inhalado, subraya la naturaleza peligrosa de la sustancia si no se maneja con extremo cuidado.
Preguntas Frecuentes sobre el Amoníaco en el Deporte
Aquí respondemos algunas de las dudas más comunes sobre esta particular práctica:
¿Por qué los atletas huelen amoníaco? Lo huelen para intentar aumentar su estado de alerta, concentración y "activación" física y mental justo antes de un esfuerzo máximo. Buscan una respuesta rápida del cuerpo a través de la irritación nasal y pulmonar.
¿Es legal usar amoníaco en competición? Sí, actualmente el amoníaco (sales de amonio) no está incluido en las listas de sustancias prohibidas por las principales agencias y federaciones antidopaje, por lo que su uso es legal en la mayoría de las competiciones deportivas.
¿Realmente mejora el rendimiento físico? La evidencia científica es limitada y no concluyente. Los estudios sugieren que puede aumentar el estado de alerta y la concentración temporalmente, pero no hay pruebas sólidas de que mejore directamente la fuerza muscular o la capacidad ergogénica de forma significativa o duradera. Muchos expertos creen que su efecto puede ser principalmente psicológico o de placebo.
¿Es peligroso inhalar amoníaco? Sí, puede ser peligroso. El amoníaco es corrosivo e irritante. La inhalación puede causar daños a las vías respiratorias, sangrado nasal, mareos y, en casos de exposición alta o crónica, problemas más graves. También puede dificultar la detección de lesiones como conmociones cerebrales.
¿Cuál es la diferencia entre el amoníaco doméstico y el deportivo? El amoníaco doméstico suele ser una solución acuosa con una concentración relativamente baja (5-10%). Las presentaciones deportivas vienen en formas como sales o cápsulas y pueden tener concentraciones de amoníaco más altas o mezclas diseñadas para una liberación rápida de vapores. Sin embargo, el principio activo y su efecto irritante son los mismos.
¿Se usa solo en levantamiento de pesas? No, aunque es muy visible en deportes de fuerza como la halterofilia y el powerlifting, también se ha documentado su uso en otros deportes que requieren ráfagas de esfuerzo intenso y concentración, como el hockey, la lucha, el boxeo, el fútbol americano, el baloncesto y ciertos eventos de running.
¿Hay alguna forma segura de usarlo? Los profesionales médicos desaconsejan su uso debido a los riesgos inherentes. Incluso las presentaciones deportivas conllevan peligro de irritación y otros efectos adversos. No existe una forma "segura" de inhalar un irritante y corrosivo como el amoníaco.
Conclusión
El uso de amoníaco inhalado en el deporte, aunque no califica como dopaje y carece de evidencia científica robusta que respalde una mejora significativa del rendimiento, persiste como una práctica arraigada en diversas disciplinas. Impulsado quizás más por un efecto psicológico o de alerta que por una verdadera ayuda ergogénica, este "estimulante" legal no está exento de peligros. La irritación severa que provoca, junto con el riesgo de enmascarar síntomas de lesiones, lleva a muchos expertos a desaconsejar su uso. Así, la próxima vez que veas a un atleta realizando este peculiar ritual de inhalación, sabrás que no está recurriendo a una sustancia prohibida, sino a un irritante potente cuyo principal efecto parece ser el de una intensa "bofetada" sensorial para espabilar la mente y el cuerpo en el momento preciso.
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