¿Qué pasa si hago ejercicio en la noche adelgaza?

¿Gym Antes de Dormir? Lo Que Dice la Ciencia

19/04/2021

Valoración: 4.52 (4266 votos)

Si alguna vez te has preguntado si esa sesión de gimnasio nocturna está afectando tu descanso, no estás solo. La relación entre el ejercicio físico y la calidad del sueño es un tema de debate común, especialmente cuando se trata de entrenar en las horas previas a acostarse. Mientras que la actividad física regular es un pilar fundamental para una vida saludable y a menudo se asocia con una mejora en el descanso nocturno, el momento exacto en que realizamos nuestro entrenamiento puede tener un impacto significativo y, a veces, inesperado en la facilidad para conciliar el sueño y la profundidad del mismo.

¿Es bueno ir al gimnasio antes de dormir?
Hacer ejercicio es bueno y ayuda a dormir mejor, a no ser que lo hagas en las dos horas previas antes de acostarte. Entonces el efecto es el contrario: dormimos peor. Unos investigadores han demostrado que el ejercicio altera las fases del sueño.

Diversas investigaciones se han volcado en desentrañar este misterio, comparando los efectos de ejercitarse a diferentes horas del día. Los hallazgos sugieren que no hay una respuesta única que sirva para todos, pero sí existen pautas claras basadas en evidencia científica que pueden ayudarte a optimizar tanto tu rendimiento deportivo como tu descanso nocturno. Analicemos qué dicen los expertos sobre si es bueno (o malo) ir al gimnasio justo antes de dormir.

Índice de Contenido

El Momento Clave: ¿Cuándo Afecta el Ejercicio a tu Sueño?

La creencia popular y diversos estudios previos han coincidido en que el ejercicio de alta intensidad realizado justo antes de ir a la cama puede ser perjudicial para el descanso. Pero, ¿por qué ocurre esto exactamente y cuál es el margen de tiempo seguro?

Investigadores de la Universidad Concordia en Montreal llevaron a cabo un análisis exhaustivo de múltiples estudios para arrojar luz sobre esta cuestión. Confirmaron que, efectivamente, el momento del entrenamiento es un factor determinante. Su revisión de quince estudios previos les permitió identificar patrones y matices que antes no estaban tan claros. Uno de los principales hallazgos fue la importancia de la ventana de tiempo entre el fin del ejercicio y el momento de acostarse.

Según el profesor Emmanuel Frimpong, coautor del estudio, "Cuando comparamos los estudios vimos que había resultados muy diversos y que variaba según cuándo se hacía el ejercicio y del estado de forma de los participantes". Esto llevó a segmentar los resultados para entender mejor las diferencias.

La conclusión principal es clara: si el ejercicio finaliza al menos dos horas antes de ir a la cama, los efectos sobre el sueño son positivos. Ejercitarse dos o más horas antes de acostarse facilita conciliar el sueño más rápidamente y contribuye a aumentar su duración total. Por el contrario, cuando la sesión de ejercicio terminaba menos de dos horas antes de acostarse, los participantes tardaban más en dormirse y la duración de su sueño se veía reducida.

Es interesante notar que no se encontraron diferencias significativas en estos efectos basadas en el sexo o la edad de los participantes. Sin embargo, sí hubo variaciones importantes dependiendo del tipo específico de ejercicio realizado y de la duración de la sesión. Esto subraya que la recomendación no es un simple 'sí' o 'no', sino que depende de cómo y cuándo integremos la actividad física en nuestra rutina diaria, especialmente en relación con nuestras horas de descanso.

¿Qué Tipo de Ejercicio y a Qué Hora Ofrece Mejores Resultados?

Profundizando en los resultados de las comparativas, se observaron algunas tendencias específicas sobre qué tipo de actividad física y en qué momento del día parece ser más beneficiosa para el sueño, siempre considerando la necesidad de dejar un margen de tiempo adecuado antes de dormir.

Se constató que el ejercicio intenso, si bien puede ser perjudicial si se hace muy tarde, realizado temprano por la tarde o al atardecer, puede ayudar a dormir más y a conciliar el sueño antes. Este beneficio fue especialmente pronunciado en personas que previamente eran sedentarias, sugiriendo que el ejercicio puede tener un impacto particularmente positivo en el descanso de quienes están comenzando a incorporar actividad física en sus vidas.

En cuanto a la duración, se encontró que, en general, una sesión de ejercicio intenso de entre 30 a 60 minutos ya es suficiente para notar mejoras significativas en la calidad del sueño. No siempre es necesario realizar entrenamientos extremadamente largos para obtener beneficios relacionados con el descanso; la consistencia y el momento oportuno son a menudo más relevantes.

Curiosamente, dentro de los tipos de ejercicio analizados, el que demostró conseguir los mejores resultados en términos de mejora del sueño fue el ciclismo. Si bien otros ejercicios también son beneficiosos, la bicicleta parece tener una influencia particularmente positiva en los patrones de descanso cuando se practica con la antelación necesaria antes de acostarse.

Estos hallazgos sugieren que, si buscas optimizar tu descanso a través del ejercicio, considerar no solo la intensidad y duración, sino también el tipo de actividad y, fundamentalmente, el momento en que la realizas, puede marcar una gran diferencia en la calidad de tu sueño nocturno.

El Enigma de la Fase REM: ¿Por Qué el Ejercicio Tarde Puede Perjudicar?

Más allá de la dificultad para conciliar el sueño o la reducción de su duración total, los investigadores también examinaron el impacto del ejercicio en las diferentes etapas del ciclo de sueño. Un factor clave que parece explicar por qué el ejercicio muy tardío puede entorpecer el descanso es su afectación en la fase REM (Rapid Eye Movement o Movimiento Rápido de Ojos).

La fase REM es una etapa fundamental del sueño, caracterizada por una intensa actividad cerebral y asociada comúnmente con el acto de soñar. Durante esta fase, el cuerpo se recupera de maneras distintas a las fases de sueño profundo no-REM. Diversos estudios sugieren que un tiempo insuficiente en la fase REM puede tener un efecto negativo en las capacidades cognitivas, incluyendo la memoria, el aprendizaje, la creatividad y la concentración. Es una fase vital para la consolidación de recuerdos y el procesamiento emocional.

Lo que se ha observado en estos análisis es que el ejercicio intenso realizado en las horas muy cercanas a acostarse tiende a reducir el tiempo que pasamos en esta importante fase REM. Esto podría estar relacionado con la elevación de la temperatura corporal central y la activación del sistema nervioso simpático que provoca el ejercicio intenso, efectos que tardan un tiempo en disiparse y que pueden ser incompatibles con la entrada suave en las fases más profundas del sueño, incluida la REM.

Esta interferencia con la fase REM es una de las razones más significativas por las que el entrenamiento nocturno inoportuno no solo dificulta el descanso inmediato, sino que también puede afectar la calidad reparadora general del sueño y, potencialmente, nuestras funciones cerebrales al día siguiente.

Por ello, la recomendación de los expertos, como el profesor Frimpong, se reafirma: "Nuestra recomendación es que se haga ejercicio al atardecer pero temprano y que no se varíe mucho de horario". Mantener una rutina consistente y evitar el ejercicio intenso justo antes de dormir ayuda a proteger esta valiosa fase del sueño y asegura un descanso más completo y reparador.

¿Qué pasa si entreno muy noche?
“Si uno cena y luego se pone a entrenar, en su organismo la sangre que va al estómago para hacer la digestión está compitiendo con la que pide el músculo. Y en esa competencia, si pierde el músculo, puede producirse un calambre, y si pierde el estómago, pueden producirse vómitos —explica el médico cardiólogo—.

Consideraciones Individuales y la Higiene del Sueño

Si bien las pautas generales basadas en la investigación son muy útiles, es crucial recordar que cada persona es única y responde de manera ligeramente diferente al ejercicio y a los estímulos externos. Los investigadores subrayan que estos consejos no deben aplicarse de manera estrictamente rígida, ya que existen factores individuales que entran en juego y pueden modificar el impacto del ejercicio en el sueño.

Uno de estos factores es el cronotipo, que describe la predisposición natural de una persona a estar activa a ciertas horas del día. Algunas personas son "alondras" (más activas, alerta y productivas por la mañana), mientras que otras son "búhos" (prefieren las horas de la tarde y noche para estas actividades). Una persona con cronotipo de alondra, cuyo pico de energía es temprano, podría experimentar más problemas de sueño si intenta hacer ejercicio intenso a última hora de la tarde o por la noche, ya que iría en contra de su ritmo biológico natural de desaceleración. Por el contrario, un "búho" podría tolerar mejor el ejercicio más tarde, siempre respetando el margen de tiempo necesario antes de acostarse.

Es fundamental que cada persona observe cómo reacciona su propio cuerpo al ejercicio en diferentes momentos del día. Experimentar y ajustar el horario de entrenamiento según tu propia respuesta te permitirá encontrar el equilibrio ideal entre actividad física y descanso.

Además, es vital recordar que el ejercicio es solo uno de los componentes de una buena higiene del sueño. Como señalan los expertos, "Hay que seguir otros hábitos de higiene del sueño para un buen descanso". Factores como la exposición a pantallas de dispositivos electrónicos (móviles, tabletas, ordenadores) antes de dormir (cuya luz azul suprime la melatonina, la hormona del sueño), el ambiente del dormitorio (mantenerlo oscuro, fresco y silencioso), evitar la cafeína y el alcohol en las horas previas a dormir, y no realizar comidas pesadas justo antes de acostarse, también juegan un papel fundamental en la calidad de nuestro descanso.

Optimizar tu descanso requiere una aproximación integral, donde el horario estratégico de tu ejercicio se combine armoniosamente con una rutina de higiene del sueño sólida y adaptada a tus necesidades individuales.

Beneficios Adicionales de Entrenar en la Tarde o al Anochecer

Dejando a un lado el impacto directo en el sueño inmediato (siempre y cuando se respete el margen de tiempo adecuado), ejercitarse en las últimas horas de la tarde o las primeras de la noche puede ofrecer otros beneficios interesantes para la salud y el rendimiento físico que vale la pena considerar.

Una investigación conjunta de la Universidad Católica Australiana y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, que estudió a hombres inactivos en riesgo de diabetes tipo 2, encontró que aunque el ejercicio matutino y vespertino mejoraban la aptitud cardiorrespiratoria de forma similar, solo los entrenamientos al final del día lograron reducir significativamente los niveles de glucosa durante la jornada nocturna. Esto es de particular importancia para personas diabéticas o con problemas de regulación de azúcar en sangre, ya que un mejor control glucémico nocturno contribuye a una salud metabólica más estable.

Además, estudios como el publicado en el Journal of Sports Science & Medicine sugieren que el rendimiento muscular máximo tiende a producirse en la tarde y las primeras horas de la noche. Esto se atribuye a fluctuaciones naturales en los niveles hormonales (como el cortisol y la testosterona) y a la temperatura corporal central, que suele ser ligeramente más alta en estas horas. Un cuerpo con una temperatura óptima y niveles hormonales adecuados puede realizar esfuerzos musculares con mayor eficiencia y potencia.

Y para aquellos interesados en el control del peso, un estudio de la Universidad de Jyväskylä en Finlandia apuntó a que ejercitarse por la noche puede favorecer la pérdida de peso. Cuando entrenas por la noche, el metabolismo puede acelerar sus funciones, resultando en una mayor quema de calorías en las horas posteriores al ejercicio en comparación con el entrenamiento matutino. Además, la actividad física en general ayuda a regular los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que en altos niveles puede dificultar la pérdida de peso y promover el almacenamiento de grasa abdominal. Entrenar por la noche, especialmente si ayuda a aliviar el estrés del día, podría contribuir a este efecto.

No obstante, incluso buscando estos beneficios, se mantiene la recomendación clave: evita el ejercicio de alta intensidad justo antes de acostarte. Dar un margen de al menos dos horas entre el final de tu entrenamiento y el momento de ir a la cama sigue siendo la pauta más segura para no interferir negativamente con el inicio del sueño, permitiendo que el cuerpo transicione adecuadamente hacia un estado de descanso.

Otras Ventajas Reportadas del Deporte Nocturno

Más allá de los efectos metabólicos, de rendimiento y el impacto en el sueño (cuando se maneja correctamente), muchas personas encuentran que entrenar por la tarde o noche les ofrece beneficios prácticos, psicológicos y físicos adicionales que se adaptan mejor a sus estilos de vida y preferencias:

  • Ayuda a Conciliar el Sueño (en algunos casos): Contrario a la preocupación común, algunas personas (aunque parece ser una minoría según ciertos datos) encuentran que el ejercicio nocturno moderado, sin el uso de estimulantes pre-entreno, les ayuda a liberar tensiones acumuladas durante el día y, paradójicamente, a relajarse lo suficiente como para dormir mejor y conciliar el sueño más rápido. Esto podría estar relacionado con la reducción del estrés o simplemente con la respuesta individual de su sistema nervioso.
  • Alivia el Estrés del Día: Una sesión de ejercicio puede ser una excelente forma de "desconectar" del trabajo y las preocupaciones diarias. La liberación de endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad o el bienestar, post-ejercicio puede mejorar significativamente el humor, reducir la ansiedad y generar una sensación general de relajación y paz mental antes de ir a dormir.
  • Mejor Concentración y Menos Distracciones: A última hora del día, los gimnasios suelen estar menos concurridos, las máquinas más disponibles y el ambiente general más tranquilo. Si prefieres entrenar al aire libre, las calles y parques también suelen tener menos gente. Esto puede permitir un entrenamiento más enfocado, concentrado y sin interrupciones, lo que muchos encuentran más productivo.
  • Menor Riesgo de Lesiones: Después de haber estado activo durante todo el día, los músculos, tendones y articulaciones suelen estar más calientes, flexibles y preparados para el movimiento que por la mañana, cuando el cuerpo aún está "frío". Esto, potencialmente, podría reducir ligeramente el riesgo de ciertas lesiones musculares o articulares, siempre y cuando se realice un calentamiento adecuado. El cuerpo ya ha pasado por su proceso natural de "despertar" y está más receptivo al esfuerzo físico.

Estas ventajas hacen que, para muchas personas, la tarde o la noche sea el momento preferido para realizar su actividad física, siempre teniendo en cuenta la importancia de terminar el entrenamiento con suficiente antelación antes de la hora de dormir para no comprometer la calidad del descanso.

Preguntas Frecuentes sobre Ejercicio y Sueño Nocturno

A continuación, abordamos algunas de las dudas más comunes que surgen al considerar la hora ideal para hacer ejercicio y su impacto en el descanso:

¿Es realmente malo hacer ejercicio justo antes de acostarse?
Sí, el ejercicio de alta intensidad realizado en las dos horas previas a dormir puede dificultar conciliar el sueño (tardas más en dormirte), reducir su duración total y afectar negativamente la fase REM, un componente crucial del descanso reparador y las funciones cognitivas.
¿Cuánto tiempo debo dejar entre mi entrenamiento y la hora de dormir?
La mayoría de los estudios sugieren que dejar un margen de al menos dos horas es ideal. Esto permite que tu cuerpo se relaje, la temperatura central disminuya gradualmente y los niveles hormonales (como la adrenalina y el cortisol) se normalicen antes de intentar dormir, facilitando la transición al estado de reposo.
¿Hacer ejercicio por la noche ayuda a perder peso?
Algunas investigaciones sugieren que el entrenamiento nocturno puede acelerar el metabolismo y aumentar la quema de calorías en las horas posteriores. Además, ayuda a regular el cortisol, una hormona relacionada con el estrés que, en exceso, puede dificultar la pérdida de peso y promover el almacenamiento de grasa. Siempre debe ir acompañado de una dieta adecuada y un déficit calórico.
¿Qué pasa si soy una persona "madrugadora" (alondra)?
Tu cronotipo individual influye. Si eres predominantemente matutino, el ejercicio vespertino o nocturno podría afectarte más negativamente (por ejemplo, activándote demasiado) que a alguien con un cronotipo nocturno ("búho"). Presta atención a cómo reacciona tu propio cuerpo y ajusta el horario según tu propia respuesta.
¿Hay algún tipo de ejercicio mejor para hacer por la noche (con el margen adecuado)?
El análisis de estudios mencionado en el artículo destacó el ciclismo como un ejercicio particularmente efectivo para mejorar el sueño si se realiza con la antelación adecuada antes de acostarse. Sin embargo, cualquier ejercicio moderado a intenso puede ser beneficioso si se respeta el margen de tiempo necesario para la recuperación del cuerpo.
¿Qué otros hábitos son importantes para dormir bien?
Además del ejercicio, mantener una buena higiene del sueño implica evitar pantallas (móviles, TV, etc.) antes de dormir, asegurar un ambiente oscuro, fresco y tranquilo en el dormitorio, limitar el consumo de cafeína y alcohol, y evitar comidas pesadas en las horas previas a acostarse.

Conclusión: Escucha a tu Cuerpo y Planifica

En definitiva, la respuesta a si es bueno ir al gimnasio antes de dormir no es un simple sí o no. Depende crucialmente de la intensidad de tu entrenamiento y, sobre todo, del margen de tiempo que dejes entre el final del ejercicio y el momento de acostarte. La evidencia científica sugiere que dejar al menos dos horas entre tu entrenamiento intenso y la hora de ir a la cama es la estrategia más efectiva para asegurar que tu actividad física no perjudique tu descanso nocturno, sino que lo potencie.

Además, entrenar en la tarde o al anochecer (siempre respetando el margen adecuado) puede ofrecer beneficios adicionales interesantes como mejora metabólica, control de azúcar en sangre, un posible pico de rendimiento físico y, potencialmente, ayuda en los esfuerzos de pérdida de peso.

Considera tu propio cronotipo y cómo te sientes después de entrenar a diferentes horas. La auto-observación es clave para encontrar tu horario óptimo. Combina el momento estratégico de tu ejercicio con otros hábitos saludables de higiene del sueño para lograr la mejor calidad de descanso posible.

Un cuerpo activo y bien descansado es la base para una vida saludable y plena. Planificar cuándo y cómo te ejercitas puede ser un paso fundamental para lograr ambos objetivos.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a ¿Gym Antes de Dormir? Lo Que Dice la Ciencia puedes visitar la categoría Fitness.

Subir