06/07/2024
Hace ya tres décadas, una noticia sorprendió al mundo del deporte: el corazón del entonces joven y exitoso ciclista Miguel Indurain latía a una asombrosa frecuencia de 28 latidos por minuto (lpm) en reposo. Esta cifra, notablemente baja en comparación con la media de la población general, que suele oscilar entre 60 y 100 lpm en reposo, técnicamente se define como bradicardia, una arritmia caracterizada por una frecuencia cardíaca inferior a 60 lpm. Sin embargo, en el caso de Indurain y muchos otros deportistas de élite, esta baja frecuencia no representaba una patología, sino una adaptación fisiológica beneficiosa.

Muchos deportistas, especialmente aquellos que practican disciplinas de resistencia como el ciclismo, el triatlón, el maratón o la natación de larga distancia, presentan frecuencias cardíacas en reposo por debajo de los 60 lpm, a menudo incluso por debajo de los 40 lpm. Esta condición, conocida popularmente como “bradicardia del deportista” o bradicardia fisiológica, es generalmente inofensiva y, de hecho, es un indicador de un corazón fuerte y eficiente. Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que un corazón lento es resultado del entrenamiento y no una señal de alarma de una enfermedad cardiovascular subyacente?
- ¿Qué es la Bradicardia?
- La Bradicardia del Deportista: Un Corazón Eficiente
- Distinguir la Bradicardia Benigna de la Patológica
- Diagnóstico: La Clave Está en la Evaluación Médica
- Causas de la Bradicardia Patológica (No Relacionada con el Entrenamiento)
- El Síndrome del Corazón de Atleta
- Factores Adicionales que Influyen en la Frecuencia Cardíaca
- ¿Cuándo Consultar a un Médico?
- Prevención de Problemas Cardíacos (y Bradicardia Patológica)
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
¿Qué es la Bradicardia?
Antes de adentrarnos en la bradicardia específica de los atletas, es fundamental entender qué significa tener una frecuencia cardíaca baja. La bradicardia se define médicamente como una frecuencia cardíaca en reposo inferior a 60 latidos por minuto. El ritmo cardíaco normal se inicia en el nódulo sinusal, una pequeña área en la aurícula derecha del corazón, que genera impulsos eléctricos. Estos impulsos viajan a través del corazón, coordinando la contracción de las aurículas y los ventrículos para bombear sangre de manera efectiva al resto del cuerpo. En un adulto sano en reposo, este proceso lleva a una frecuencia de entre 60 y 100 latidos por minuto.
Cuando el corazón late a menos de 60 lpm, se considera bradicardia. Si esta lentitud impide que el cerebro y otros órganos reciban suficiente sangre rica en oxígeno, pueden aparecer síntomas preocupantes como mareos, fatiga, debilidad, confusión, dificultad para respirar, dolor en el pecho o incluso desmayos (síncope). Sin embargo, como veremos, no toda bradicardia es sintomática o peligrosa.
La Bradicardia del Deportista: Un Corazón Eficiente
La razón principal por la que los deportistas entrenados desarrollan bradicardia en reposo es una notable adaptación de su sistema cardiovascular al ejercicio regular e intenso. El entrenamiento de resistencia, en particular, somete al corazón a demandas constantes pero manejables, lo que provoca cambios estructurales y funcionales que lo hacen más eficiente.
Uno de los cambios clave es el fortalecimiento del músculo cardíaco, especialmente el ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo. Este fortalecimiento permite que el corazón expulse una mayor cantidad de sangre con cada latido. A esta cantidad de sangre bombeada por latido se le conoce como volumen sistólico. En un deportista entrenado, el volumen sistólico en reposo es significativamente mayor que en una persona sedentaria.
Dado que el corazón puede bombear más sangre por latido, necesita latir menos veces por minuto para satisfacer las necesidades metabólicas del cuerpo en estado de reposo. Es decir, para mantener el mismo gasto cardíaco (volumen de sangre bombeada por minuto), un corazón con un alto volumen sistólico puede permitirse una frecuencia cardíaca en reposo más baja. Es una cuestión de eficiencia: el motor (corazón) se ha vuelto tan potente que no necesita girar tan rápido para hacer el mismo trabajo.
Además del aumento del volumen sistólico, el entrenamiento regular también influye en el sistema nervioso autónomo, que regula muchas funciones corporales involuntarias, incluyendo la frecuencia cardíaca. En los deportistas de resistencia, hay un predominio del tono vagal (una rama del sistema nervioso parasimpático), que tiende a ralentizar el ritmo cardíaco. Este aumento del tono vagal en reposo contribuye aún más a la baja frecuencia cardíaca observada en los atletas.
Por lo tanto, la bradicardia en un deportista entrenado no es un signo de debilidad o enfermedad, sino todo lo contrario: es un indicativo de un corazón fuerte, eficiente y bien adaptado a las exigencias del ejercicio físico. Permite que el corazón trabaje de manera más económica en reposo y tenga una mayor reserva para aumentar su frecuencia y volumen durante el esfuerzo máximo.

Distinguir la Bradicardia Benigna de la Patológica
Aquí reside la clave para entender la bradicardia en el contexto deportivo. Si bien una frecuencia cardíaca baja puede ser normal en un atleta, también puede ser un síntoma de una condición médica subyacente en cualquier persona, incluido un deportista. La distinción crucial radica en la presencia o ausencia de síntomas y en el comportamiento del corazón durante el ejercicio.
| Característica | Bradicardia Fisiológica (del Deportista) | Bradicardia Patológica |
|---|---|---|
| Frecuencia Cardíaca en Reposo | Frecuentemente por debajo de 60 lpm (a veces < 40 lpm) | Por debajo de 60 lpm |
| Presencia de Síntomas | Generalmente sin síntomas (asintomática) | Frecuentemente sintomática (mareos, fatiga, desmayos, etc.) |
| Respuesta al Ejercicio | La frecuencia cardíaca aumenta adecuadamente con la intensidad del ejercicio, alcanzando frecuencias máximas normales para la edad. | La frecuencia cardíaca puede no aumentar adecuadamente con el ejercicio, o el aumento es insuficiente para el esfuerzo, lo que limita el rendimiento. |
| Rendimiento Deportivo | No impide un adecuado rendimiento deportivo. | Puede limitar o impedir el desarrollo de la actividad física. |
| Causa Principal | Adaptación al entrenamiento físico regular y de alta intensidad. | Enfermedad cardíaca subyacente, envejecimiento del tejido cardíaco, medicamentos, trastornos sistémicos, etc. |
| Necesidad de Tratamiento | Generalmente no requiere tratamiento específico. | A menudo requiere tratamiento, como la implantación de un marcapasos. |
La doctora Dolores Masiá señala que la principal diferencia es que la bradicardia del deportista “no debe provocar síntoma alguno en el deportista y al realizar ejercicio físico debe desaparecer, alcanzando una frecuencia cardiaca máxima conforme avance la actividad física que no impida el desarrollo de un adecuado rendimiento deportivo”. Si, por el contrario, la bradicardia se acompaña de síntomas como mareos, fatiga excesiva, dificultad para respirar durante esfuerzos leves o moderados, o incluso episodios de pérdida de conocimiento, esto es una señal de alarma que requiere evaluación médica inmediata. En estos casos, la baja frecuencia cardíaca puede ser indicio de un problema en el sistema de conducción eléctrica del corazón, lo que podría requerir un marcapasos, como explica el doctor Nicasio Pérez Castellano.
Diagnóstico: La Clave Está en la Evaluación Médica
Determinar si una bradicardia es fisiológica o patológica es una tarea que debe realizar un profesional médico. Una buena historia clínica, que incluya preguntas detalladas sobre el tipo y volumen de entrenamiento del deportista, así como la presencia o ausencia de síntomas, es el primer paso fundamental.
Un electrocardiograma (ECG) en reposo es una herramienta básica y rápida que registrará la actividad eléctrica del corazón y confirmará la baja frecuencia cardíaca. Sin embargo, un ECG en reposo puede mostrar ciertas irregularidades o patrones que son comunes en atletas (como ciertos grados de bloqueo AV que son benignos en este contexto) y que podrían ser interpretados erróneamente como patológicos en una persona sedentaria. Por ello, la interpretación del ECG en un deportista requiere experiencia.
En caso de duda, especialmente si hay síntomas o si el ECG muestra patrones que podrían ser ambiguos, se puede recurrir a pruebas adicionales como el Holter ECG. Este dispositivo portátil registra continuamente el ritmo cardíaco durante 24 horas o más, permitiendo evaluar la frecuencia y el ritmo cardíaco en diferentes momentos del día y durante diversas actividades, incluyendo el sueño (donde la frecuencia cardíaca fisiológicamente disminuye aún más) y el ejercicio habitual del deportista. Un Holter puede confirmar si la frecuencia cardíaca aumenta adecuadamente con la actividad física y si las pausas o ritmos lentos desaparecen o se atenúan durante el esfuerzo.
Otras pruebas, como una prueba de esfuerzo, pueden ser útiles para observar cómo responde la frecuencia cardíaca al ejercicio incremental. En la bradicardia fisiológica, la frecuencia cardíaca aumentará progresivamente con la carga de trabajo, mientras que en algunos tipos de bradicardia patológica, esta respuesta puede ser plana o insuficiente.
Causas de la Bradicardia Patológica (No Relacionada con el Entrenamiento)
Es importante recordar que, aunque la bradicardia del deportista es benigna, existen muchas otras causas de bradicardia que sí son indicativas de enfermedad. Conocer estas causas ayuda a poner en perspectiva la distinción.
Algunas de las causas comunes de bradicardia patológica incluyen:
- Daño en el tejido cardíaco debido al envejecimiento natural.
- Daño cardíaco causado por enfermedades cardíacas como la enfermedad coronaria o secuelas de un ataque cardíaco.
- Condiciones cardíacas congénitas (defectos de nacimiento).
- Inflamación del músculo cardíaco (miocarditis).
- Complicaciones después de una cirugía cardíaca.
- Trastornos del sistema de conducción eléctrica del corazón, como el síndrome del seno enfermo o bloqueos auriculoventriculares (que impiden que las señales eléctricas viajen correctamente).
- Glándula tiroides hipoactiva (hipotiroidismo).
- Desequilibrios electrolíticos, como niveles anormales de potasio o calcio en la sangre.
- Ciertos medicamentos, incluyendo betabloqueantes, calcioantagonistas, sedantes, opioides y algunos psicofármacos, que pueden ralentizar el ritmo cardíaco como efecto secundario.
- Trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño.
- Enfermedades inflamatorias sistémicas como la fiebre reumática o el lupus.
Estos son solo algunos ejemplos, y la causa exacta debe ser determinada por un médico.

El Síndrome del Corazón de Atleta
El término “síndrome del corazón de atleta” se refiere al conjunto de cambios estructurales y funcionales que ocurren en el corazón como resultado del entrenamiento físico intenso y prolongado. La bradicardia en reposo es una de las características más destacadas de este síndrome, pero también puede incluir un aumento en el tamaño de las cámaras cardíacas (dilatación) y un engrosamiento de las paredes musculares (hipertrofia). Estos cambios, aunque similares a los observados en ciertas cardiomiopatías (enfermedades del músculo cardíaco), son benignos en el contexto del corazón de atleta y representan una adaptación saludable.
En un ECG, el corazón de atleta puede mostrar patrones que se desvían del 'normal' para una persona sedentaria, incluyendo no solo bradicardia sinusal, sino también arritmias benignas como arritmia sinusal marcada, bloqueos auriculoventriculares de primer o segundo grado tipo Mobitz I, o ritmos de la unión. Aunque estas alteraciones en un no deportista podrían requerir investigación, en el atleta asintomático suelen considerarse variantes normales.
Es crucial diferenciar el síndrome del corazón de atleta de condiciones patológicas que pueden causar síntomas similares o aumentar el riesgo de eventos cardíacos adversos, como la miocardiopatía hipertrófica o la displasia arritmogénica del ventrículo derecho. Esta diferenciación se basa en la combinación de la historia clínica, el examen físico, el ECG, el Holter, la ecocardiografía (para evaluar la estructura y función del corazón) y, en ocasiones, resonancia magnética cardíaca o pruebas genéticas.
Una nota importante es que, aunque el corazón de atleta es generalmente benigno, algunas investigaciones recientes sugieren que los deportistas de resistencia de toda la vida con bradicardia muy marcada podrían tener una mayor incidencia de necesitar un marcapasos en etapas posteriores de la vida. Sin embargo, esto es un área de investigación activa y no disminuye los enormes beneficios cardiovasculares del ejercicio regular.
Factores Adicionales que Influyen en la Frecuencia Cardíaca
Además del nivel de entrenamiento y la presencia de patologías, otros factores pueden afectar la frecuencia cardíaca en reposo de cualquier persona, incluidos los deportistas:
- Edad: La frecuencia cardíaca tiende a disminuir ligeramente con la edad, aunque la bradicardia patológica es más común en personas mayores debido al deterioro relacionado con la edad del sistema de conducción.
- Nivel de Condición Física: Incluso en personas no atletas, un mayor nivel de actividad física general se asocia con una frecuencia cardíaca en reposo más baja.
- Temperatura Ambiental: En ambientes calurosos o húmedos, la frecuencia cardíaca puede ser ligeramente más alta ya que el corazón trabaja más para disipar el calor.
- Emociones: El estrés, la ansiedad o la excitación pueden aumentar temporalmente la frecuencia cardíaca.
- Medicamentos: Como se mencionó, ciertos medicamentos pueden disminuir la frecuencia cardíaca.
Estos factores pueden causar variaciones en la frecuencia cardíaca de un día para otro o en diferentes situaciones, pero la bradicardia fisiológica en un atleta se mantiene consistentemente baja en reposo.
¿Cuándo Consultar a un Médico?
La regla de oro es simple y clara: si experimentas síntomas preocupantes asociados a una frecuencia cardíaca lenta (o a cualquier ritmo cardíaco inusual), debes buscar atención médica. Estos síntomas incluyen:
- Mareos o aturdimiento
- Fatiga o debilidad inusual, especialmente desproporcionada al esfuerzo
- Desmayos o sensación de desmayo (presíncope)
- Dolor en el pecho
- Falta de aire o dificultad para respirar, incluso con actividad leve
- Confusión o problemas de memoria
- Problemas de sueño
Si eres un deportista y notas que tu rendimiento disminuye significativamente, o si tu frecuencia cardíaca no aumenta como esperas durante el ejercicio, también es prudente consultar. Aunque la bradicardia en reposo sea normal para ti, la aparición de síntomas o cambios en la respuesta al ejercicio podrían indicar una nueva condición o que la bradicardia ya no es meramente fisiológica.
Si experimentas síntomas graves como desmayos repentinos, dolor intenso en el pecho o dificultad respiratoria severa, busca atención médica de urgencia.
Prevención de Problemas Cardíacos (y Bradicardia Patológica)
Aunque la bradicardia del deportista es una adaptación saludable, mantener una buena salud cardiovascular general es fundamental para prevenir las causas patológicas de la bradicardia y otras enfermedades cardíacas. Las recomendaciones de organizaciones de salud cardíaca son aplicables a todos, incluidos los deportistas:
- Ejercicio Regular: Realizar actividad física de forma consistente es uno de los pilares de la salud cardiovascular. Se recomiendan al menos 150-300 minutos de actividad aeróbica moderada o 75-150 minutos de actividad intensa por semana. Para los deportistas, esto forma parte de su rutina habitual, lo que explica sus adaptaciones.
- Dieta Saludable: Consumir una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras, y baja en grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio y azúcares añadidos, ayuda a mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.
- Mantener un Peso Saludable: El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y otros problemas que pueden afectar el ritmo cardíaco.
- Controlar la Presión Arterial y el Colesterol: La hipertensión y el colesterol alto son factores de riesgo mayores para el desarrollo de enfermedades cardíacas que pueden causar bradicardia patológica. Es vital controlarlos mediante estilo de vida y, si es necesario, medicación.
- No Fumar: Fumar daña gravemente el sistema cardiovascular y aumenta el riesgo de múltiples problemas cardíacos.
- Limitar el Consumo de Alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede afectar el músculo cardíaco y el ritmo cardíaco.
- Manejar el Estrés: El estrés crónico puede tener efectos negativos en la salud cardiovascular. Practicar técnicas de manejo del estrés como la meditación, el yoga o simplemente dedicar tiempo a hobbies puede ser beneficioso.
- Dormir lo Suficiente: Un sueño adecuado (generalmente 7-9 horas por noche para adultos) es crucial para la recuperación y la salud cardiovascular.
- Revisiones Médicas Regulares: Acudir al médico para chequeos periódicos permite detectar y manejar factores de riesgo o condiciones cardíacas en etapas tempranas.
Para los deportistas con bradicardia fisiológica conocida, es importante seguir estas pautas generales de salud y estar atentos a cualquier cambio en su estado o la aparición de síntomas.

Preguntas Frecuentes
¿Cuál es una frecuencia cardíaca normal en reposo?
En adultos sanos no entrenados, una frecuencia cardíaca normal en reposo generalmente oscila entre 60 y 100 latidos por minuto.
¿Qué es la bradicardia del deportista?
Es una frecuencia cardíaca en reposo por debajo de 60 lpm (a menudo entre 30-40 lpm) que se presenta en individuos muy entrenados, especialmente en deportes de resistencia. Es una adaptación normal y saludable del corazón al ejercicio intenso y regular.
¿Por qué los atletas tienen el corazón más lento?
El entrenamiento regular fortalece el músculo cardíaco, aumentando el volumen de sangre que bombea en cada latido (volumen sistólico). Un mayor volumen sistólico significa que el corazón necesita latir menos veces por minuto en reposo para bombear la cantidad de sangre necesaria.
¿Cómo sé si mi bradicardia es normal o peligrosa?
La bradicardia del deportista es típicamente asintomática y la frecuencia cardíaca aumenta adecuadamente durante el ejercicio. La bradicardia patológica a menudo se acompaña de síntomas como mareos, fatiga, desmayos, dolor en el pecho o falta de aire, y la frecuencia cardíaca puede no responder bien al esfuerzo. La evaluación médica es esencial para diferenciarla.
¿Necesito un marcapasos si tengo bradicardia?
La bradicardia del deportista generalmente no requiere un marcapasos. Un marcapasos es necesario cuando la bradicardia es patológica, causa síntomas significativos y el propio sistema eléctrico del corazón no puede mantener un ritmo adecuado para las necesidades del cuerpo.
¿El corazón de atleta aumenta el riesgo de problemas cardíacos graves?
Generalmente, el síndrome del corazón de atleta es benigno y un signo de salud. Las muertes cardíacas súbitas en deportistas jóvenes suelen deberse a condiciones patológicas subyacentes (como ciertas miocardiopatías o anomalías coronarias) que son distintas del corazón de atleta, aunque a veces puede ser un desafío diferenciarlas. Algunas investigaciones sugieren un posible mayor riesgo de problemas del ritmo o necesidad de marcapasos en la vejez en deportistas de resistencia de élite de toda la vida, pero los beneficios generales del ejercicio superan con creces este riesgo potencial.
Conclusión
En resumen, una frecuencia cardíaca en reposo baja en un deportista entrenado es, en la gran mayoría de los casos, un signo positivo de un corazón eficiente y saludable, bien adaptado a las exigencias del ejercicio. Es una adaptación fisiológica que permite al corazón trabajar de manera más económica. Sin embargo, la aparición de síntomas preocupantes como mareos, fatiga o desmayos, independientemente del nivel de entrenamiento, nunca debe ignorarse. La evaluación por parte de un profesional médico es crucial para determinar si la bradicardia es una variante normal o el indicio de una patología que requiere atención. El ejercicio regular es uno de los hábitos más saludables para el corazón, y entender sus adaptaciones, como la bradicardia fisiológica, nos ayuda a apreciar la increíble capacidad de adaptación de nuestro cuerpo.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Bradicardia Deportiva: ¿Signo de Salud? puedes visitar la categoría Deportes.
