19/10/2019
En la Costanera Sur de Buenos Aires, en lo que hoy conocemos como Puerto Madero, se extiende un vasto predio que guarda los ecos de un sueño colosal. La Ciudad Deportiva de Boca Juniors fue concebida en una época de grandes ambiciones, un proyecto que buscaba ser un centro deportivo, cultural y recreativo sin precedentes. Imaginada como un archipiélago de islas conectadas por puentes, iba a albergar desde piscinas y canchas de tenis hasta un autocine, un acuario con forma de pez y, lo más impactante, el estadio de fútbol más grande del mundo de su tiempo, proyectado para 140.000 espectadores. Los puentes de ingreso, vistos con ojos infantiles, parecían desafiar la gravedad, una promesa de un mundo de diversión y deporte. Pero, como tantas grandes visiones, esta también naufragó.

El ambicioso proyecto de la Ciudad Deportiva de Boca Juniors comenzó a gestarse con una grandilocuencia que prometía transformar una vasta extensión de tierra ganada al Río de la Plata. La idea era crear un espacio multifacético, un verdadero polo de atracción que trascendiera lo meramente deportivo. Se planificaron islas temáticas, cada una dedicada a diferentes actividades: la isla del estadio, la isla de los pescadores, la de las piscinas, la del autocine, la del microestadio. Estas islas se comunicarían entre sí a través de puentes, diseñando una suerte de archipiélago artificial en la Costanera Sur. La magnitud del estadio de fútbol proyectado, con capacidad para 140.000 personas, era una declaración de intenciones en sí misma, buscando posicionarse como un hito a nivel mundial. Se sumaban instalaciones como canchas de tenis, una confitería de diseño llamativo como la Neptuno, piscinas de agua salada (una de ellas con una forma curiosa, similar a la letra K), un acuario que destacaría por su arquitectura en forma de pez, y hasta una fuente con aguas danzantes y luces multicolores, la Fuente Arco Iris, que prometía espectáculos visuales al caer la noche. Era, sin duda, un proyecto de vanguardia para su tiempo, un símbolo de progreso y de la capacidad de soñar en grande.
Sin embargo, a pesar de la magnitud y el potencial del proyecto, la Ciudad Deportiva de Boca nunca llegó a completarse. Las obras avanzaron parcialmente, dejando algunas estructuras a medio terminar o en sus etapas iniciales. La gradera que se llegó a construir fue apenas una suerte de piedra basal de lo que sería el mega estadio. Las piscinas, la confitería Neptuno y otras construcciones quedaron inconclusas o sin el mantenimiento adecuado. El sueño comenzó a desvanecerse, y el predio, en lugar de convertirse en un vibrante centro de actividad, cayó en el abandono. Durante décadas, permaneció cerrado e inaccesible, un recordatorio silencioso de una promesa incumplida. El paso del tiempo, la falta de uso y las inclemencias del clima hicieron mella en las estructuras existentes. El parque de diversiones y su “alfombra mágica” desaparecieron por completo. De la confitería Neptuno, solo quedaron ruinas, aunque su techo cónico aún se mantiene, desprendida su cubierta. Las piscinas se degradaron. El acuario con forma de pez, las canchas de tenis... nada quedó de ellos. Solo algunos vestigios resistieron de mejor manera el paso del tiempo, como la piscina de saltos ornamentales, que aún conserva la estructura de los trampolines y parte de su revestimiento de venecitas, y la Fuente Arco Iris en el ingreso, que todavía sobrevive como un eco de la grandilocencia original. Incluso los puentes y los caminos internos, si bien deteriorados, se conservaron, manteniendo la estructura básica del archipiélago ideado. Durante 30 años, el predio estuvo vedado al público, custodiado solo por la seguridad privada contratada por sus dueños, quienes se limitaron a tareas básicas de mantenimiento como desmalezar, cortar el césped y controlar plagas.
| Aspecto | Proyecto Original (Década '70) | Proyecto Futuro (Ramblas del Plata) |
|---|---|---|
| Uso Principal | Deportivo, Cultural, Recreativo | Residencial, Comercial, Oficinas, Público |
| Estadio Fútbol | Proyectado (140.000 pers.) | No Incluido |
| Piscinas | Sí (agua salada, saltos) | No especificado (posiblemente en desarrollos privados) |
| Acuario | Sí (forma de pez) | No Incluido |
| Parque Público | Parte del concepto recreativo | 47 hectáreas dedicadas exclusivamente |
| Desarrollo Inmobiliario | Limitado a instalaciones del club | 24.6 hectáreas (viviendas, oficinas, locales) |
| Inversión Estimada | No especificado en el texto | U$S 1800 millones |
| Propietario Actual | IRSA | IRSA (desarrollador) |
| Acceso Público | Limitado a ciertas áreas/eventos | Gran parque público de libre acceso |
La historia de la propiedad del predio es tan sinuosa como la de su desarrollo. Inicialmente en manos de Boca Juniors, el club lo vendió en 1991 a la sociedad Santa María del Plata por 22 millones de dólares. Sin embargo, esta venta no destrabó el proyecto, que seguía paralizado. No fue hasta 1997 que IRSA adquirió los terrenos. A pesar de ser el propietario del predio privado más grande de la Ciudad de Buenos Aires, IRSA se encontró con un obstáculo fundamental: la zonificación del área solo permitía construcciones destinadas a usos deportivos. El masterplan que tenía la empresa, centrado en un desarrollo inmobiliario de mayor envergadura, no se ajustaba a esta normativa. Esto generó años de inactividad y demoras, mientras se buscaba una solución legal que permitiera modificar las restricciones de construcción.
La clave para destrabar el futuro del predio residía en un convenio urbanístico que permitiera cambiar la zonificación y habilitar la construcción en altura y para otros usos además del deportivo. Este proceso fue largo y enfrentó desafíos. A fines de 2021, la Legislatura porteña aprobó en primera lectura una ley que rezonificaría los terrenos, permitiendo la construcción de torres y edificios para viviendas, oficinas, locales comerciales, escuelas, sanatorios, bares y restaurantes. Este cambio radical de zonificación, que transforma un área destinada al deporte en un nuevo barrio con múltiples usos, generó controversias y recursos de amparo que buscaron anular el convenio. Sin embargo, el año pasado, la Cámara de Apelaciones anuló uno de estos recursos de amparo, habilitando así el avance del proyecto de IRSA, conocido como Ramblas del Plata o Costa Urbana. La aprobación final de la ley en segunda lectura es el paso que falta para que el proyecto cobre plena velocidad, y se espera que la bancada oficialista cuente con los votos necesarios para lograrlo.

Con la perspectiva de la aprobación final, el futuro del predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors se presenta como una transformación total. El proyecto de IRSA, Ramblas del Plata, contempla una inversión gigantesca de 1800 millones de dólares a lo largo de más de 10 años. La propuesta es la construcción de un verdadero nuevo barrio que ocupará una parte significativa de las 71 hectáreas totales del predio. Según el convenio con la Ciudad, 24.6 hectáreas estarán destinadas al desarrollo inmobiliario privado, mientras que las restantes 47 hectáreas se convertirán en un gran parque público de libre acceso. Este parque público buscará recuperar el acceso al río, prolongar el paseo costanero y generar un nuevo espacio verde de grandes dimensiones para la ciudad. El desarrollo inmobiliario incluirá la construcción de aproximadamente 6000 unidades de viviendas, además de edificios de oficinas, locales comerciales, instituciones educativas, un sanatorio y un paseo peatonal sobre la costa. La franja de desarrollo privado se ubicará junto a instalaciones existentes como el Cinar (Complejo Industrial Naval Argentino) y la planta termoeléctrica de Enel, en el extremo sur de la ciudad.
El proyecto ya ha comenzado a dar sus primeros pasos concretos. IRSA ha avanzado con la comercialización de los lotes de la primera etapa de Ramblas del Plata. Según se informó, han vendido 10 de los 14 lotes iniciales, lo que representa más del 70% de esta fase. Estas operaciones han generado ingresos significativos para la empresa, superando los 61.8 millones de dólares en pocos meses. Con la comercialización en marcha, IRSA también planea iniciar los trabajos de infraestructura necesarios en el predio. Una vez que la ley de rezonificación sea aprobada definitivamente en segunda lectura, se espera que comiencen las tareas de desmalezamiento intensivo y, posteriormente, la demolición de las estructuras remanentes que hoy dan testimonio del pasado, incluyendo las ruinas de la confitería Neptuno y otras construcciones deterioradas. Se contempla, sin embargo, la posibilidad de conservar y restaurar elementos como la pasarela original que recorría el contorno del predio y sus barandas de hierro, así como los puentes que conectaban las islas. Se estima que para fin de año podría lanzarse un concurso para diseñar el futuro parque público, y las obras de construcción del megaproyecto podrían comenzar hacia mediados de 2022. Dado que se trata de un desarrollo por etapas, se proyecta que su concreción total demandará más de una década. Para cuando el nuevo barrio y el gran parque estén finalizados, los rastros de la Ciudad Deportiva de Boca, tal como fue concebida y como languideció durante años, se habrán perdido definitivamente, dando paso a una nueva realidad urbana en la Costanera Sur.
Preguntas Frecuentes sobre la ex Ciudad Deportiva de Boca
- ¿Qué era la Ciudad Deportiva de Boca Juniors?
- Fue un ambicioso proyecto de centro deportivo, cultural y recreativo en la Costanera Sur de Buenos Aires, ideado en la década de 1970. Incluía planes para un gran estadio de fútbol, piscinas, canchas, acuario, autocine y más.
- ¿Qué pasó con el proyecto original?
- El proyecto naufragó y nunca llegó a completarse. Las obras se paralizaron, y el predio quedó en abandono durante décadas, cayendo en ruinas.
- ¿Quién es el dueño actual del predio?
- El predio es propiedad de la empresa IRSA, que lo adquirió en 1997.
- ¿Por qué estuvo tantos años sin desarrollo?
- El desarrollo se vio impedido principalmente por restricciones en la zonificación del terreno, que solo permitía usos deportivos, lo cual no se ajustaba a los planes inmobiliarios de IRSA.
- ¿Qué se construirá en el lugar?
- Se construirá un gran desarrollo inmobiliario y un extenso parque público. El proyecto de IRSA, llamado Ramblas del Plata o Costa Urbana, incluirá viviendas, oficinas, locales comerciales, escuelas, un sanatorio y paseos, junto a un parque público que ocupará la mayor parte del predio.
- ¿Cuánto del predio será parque público y cuánto desarrollo privado?
- De las 71 hectáreas totales, 47 hectáreas (el 71%) serán destinadas a un parque público, mientras que 24.6 hectáreas (el 29%) serán para el desarrollo privado de IRSA.
- ¿Cuándo comenzarán las obras?
- Se espera que, una vez aprobada la ley de rezonificación en segunda lectura, comiencen las tareas de demolición y desmalezamiento. Las obras de construcción del proyecto podrían iniciar hacia mediados de 2022, y se desarrollarán por etapas durante más de 10 años.
- ¿Se conservará algo de la antigua Ciudad Deportiva?
- Se planea demoler la mayoría de las estructuras en ruinas, pero se contempla la posibilidad de conservar y restaurar la pasarela original, sus barandas y los puentes que conectaban las islas.
La historia de la Ciudad Deportiva de Boca es una parábola de los grandes proyectos y sus avatares. De un sueño de magnitud mundial a un paisaje de ruinas olvidadas, el predio de la Costanera Sur se prepara ahora para una nueva vida, transformándose radicalmente en un espacio dominado por el desarrollo inmobiliario y un gran pulmón verde. Un cambio que borrará casi por completo los testimonios físicos de aquel ambicioso pasado, dejando solo las fotos y los recuerdos en la memoria de quienes alguna vez visitaron este lugar con la expectativa de ver nacer un centro deportivo sin igual.
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