21/06/2024
Pocos nombres en la historia del fútbol evocan tanta alegría, habilidad y pura magia como el de Ronaldinho Gaúcho. Considerado por muchos como el futbolista más talentoso de su generación, su estilo de juego era una combinación hipnótica de técnica refinada, regates impredecibles y una visión única del campo. Siempre con una sonrisa, Ronaldinho no solo jugaba al fútbol, sino que parecía bailar con el balón, popularizando incluso técnicas como la ejecución de faltas por debajo de la barrera. Su carisma dentro y fuera del césped lo convirtió en un ícono global, dejando una huella imborrable en cada club por el que pasó y, por supuesto, en la Selección Brasileña.

Este artículo explorará la trayectoria de este legendario jugador, desde sus humildes comienzos en Porto Alegre hasta la cima del fútbol mundial y sus posteriores capítulos, repasando los momentos clave, los triunfos y los desafíos que marcaron su singular carrera.

- Infancia y los Primeros Toques de Magia
- El Despegue en Grêmio: Un Prodigio se Presenta
- La Controversial Salida y el Salto a Europa (PSG)
- La Cima del Mundo: Barcelona y el Reinado de Dinho
- Etapa en Italia: Milan
- El Regreso a Brasil: Flamengo y Atlético Mineiro
- Aventura en México y Breve Paso Final
- El Legado de un Mago
Infancia y los Primeros Toques de Magia
Nacido en el barrio de Restinga y criado en Vila Nova, en Porto Alegre, la infancia de Ronaldinho estuvo marcada por una pasión temprana e inquebrantable por el fútbol. Desde muy pequeño, su mayor diversión era jugar con la pelota junto a sus amigos. Con tan solo 7 años, dio sus primeros pasos formales en el deporte al unirse a la escuela de fútbol infantil del Grêmio. A los 8 años, sufrió la trágica pérdida de su padre, quien falleció al caer en una piscina. En este difícil momento, encontró el apoyo fundamental en su madre y su hermana, y vio en su hermano mayor una figura paterna, un pilar que sería constante a lo largo de su vida y carrera.
El Despegue en Grêmio: Un Prodigio se Presenta
La carrera profesional de Ronaldinho comenzó, naturalmente, en el club que lo vio crecer: el Grêmio. Bajo la tutela de Sebastião Lazaroni, empezó a forjar su camino. En 1997, ya mostraba su potencial ganando el título Sub-17 con el equipo. Su debut como profesional llegó en 1998, durante la Copa Libertadores de América. Fue en este escenario donde su habilidad innata y su excepcional dominio del balón comenzaron a captar la atención de propios y extraños.
El año 1999 fue clave para su consolidación en Brasil. No solo brilló en la Copa América con la Selección Venezolana, sino que se convirtió en héroe local al marcar el gol decisivo en la final del Campeonato Gaúcho contra el eterno rival, el Internacional. Más allá del gol, ese partido quedó grabado en la memoria por un atrevido regate que le hizo a Dunga, el capitán de la Selección Brasileña campeona del mundo en 1994. Según el propio Ronaldinho, el famoso drible fue producto de una apuesta, añadiendo un toque de anécdota a su creciente leyenda. Su actuación en esa final fue un factor determinante para ser convocado a la Selección Brasileña por Vanderlei Luxemburgo, iniciando así su andadura con la 'Canarinha'. Disputó un total de 141 partidos y marcó 68 goles con la camiseta del Grêmio, entre encuentros oficiales y amistosos. Muchos lo consideran la mayor revelación del club desde Renato Gaúcho.
La Controversial Salida y el Salto a Europa (PSG)
El talento de Ronaldinho pronto trascendió las fronteras brasileñas. Clubes europeos pusieron sus ojos en él, siguiendo el rastro de otros brasileños exitosos que habían dado el salto, como Romário y Ronaldo. El Paris Saint-Germain francés presentó una oferta significativa de 7 millones de euros. Sin embargo, el Grêmio, consciente del valor deportivo y comercial del jugador (aumento en venta de camisetas, entradas), rechazó esta y posteriores ofertas millonarias de clubes como el Leeds United de Inglaterra.
La situación se complicó en 2001. Con su contrato a punto de expirar, Ronaldinho y su familia decidieron que era el momento de dar el paso a Europa. Mientras el Grêmio intentaba retenerlo, incluso con pancartas en el estadio anunciando que no estaba en venta, el jugador firmó un precontrato a escondidas con el Paris Saint-Germain. Esta acción, sin que el Grêmio recibiera compensación por su pase, generó una larga batalla judicial y una profunda herida en la relación entre el jugador y el club que lo formó, así como con su afición, que lo consideró una traición. Este conflicto lo mantuvo varios meses inactivo antes de poder debutar finalmente con el PSG en agosto de ese año.
Su paso por el club parisino tuvo altibajos. Aunque dejó destellos de su talento inigualable, también tuvo problemas con el entrenador Luis Fernández, quien señalaba su afición a la vida nocturna parisina. Se ganó una reputación de brillar en partidos importantes contra grandes equipos, pero mostrar un rendimiento irregular ante rivales de menor entidad.
La Cima del Mundo: Barcelona y el Reinado de Dinho
Tras la Copa del Mundo de 2002, donde demostró su valía a nivel internacional, el interés de los grandes clubes europeos se disparó. En 2003, Ronaldinho dejó claro su deseo de abandonar el PSG en busca de títulos importantes. Después de recibir varias propuestas, incluida una del Manchester United, fue el Barcelona quien finalmente se hizo con sus servicios por 21 millones de euros el 19 de julio de 2003. Su llegada al club catalán seguía los pasos de una ilustre lista de brasileños que habían triunfado allí, como Evaristo de Macedo, Romário, Ronaldo y Rivaldo.
El impacto de Ronaldinho en el Barcelona fue inmediato y transformador. En su debut no oficial contra el Milan, dio una asistencia y marcó un golazo desde fuera del área. En su debut oficial en La Liga, anotó otro gol espectacular en un partido que comenzó pasada la medianoche. En su primera temporada (2003-04), sus actuaciones revitalizaron al equipo, llevándolo a terminar en segundo lugar en la liga.
Pero fue en la temporada 2004-05 cuando alcanzó la cima. Con jugadas fantásticas, lideró al Barcelona a ganar La Liga y la Supercopa de España. Su rendimiento le valió el prestigioso premio al Mejor Jugador del Mundo de la FIFA, convirtiéndose rápidamente en uno de los mayores ídolos del club. La temporada 2005-06 fue aún más gloriosa: repitió título de liga y conquistó la anhelada Liga de Campeones de la UEFA, además de otra Supercopa de España. Un momento icónico de esa temporada fue su actuación en el Clásico contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu el 19 de noviembre de 2005. Ronaldinho marcó dos goles y, en un gesto histórico y rara vez visto, fue aplaudido de pie por la afición del Real Madrid tras su segundo gol, una muestra del reconocimiento universal a su genio.
Entre 2004 y 2005, viviendo el apogeo de su carrera, no solo fue reconocido por la FIFA, sino que también ganó el Balón de Oro en 2005, otro premio de gran prestigio otorgado por la revista France Football al mejor jugador actuando en Europa. Su valor comercial también se disparó, siendo nombrado el jugador de mayor valor comercial en el mundo en junio de 2006, por encima de figuras como David Beckham y Wayne Rooney.
A pesar de alcanzar la cumbre, la temporada 2007-08 estuvo marcada por lesiones y una disminución en su rendimiento. El presidente Joan Laporta llegó a afirmar que Ronaldinho necesitaba "un nuevo desafío". Su último partido con el Barcelona fue un amistoso contra el racismo en Venezuela, donde dejó destellos de su magia, marcando dos goles y dando dos asistencias en un empate 7-7.
Etapa en Italia: Milan
En julio de 2008, Ronaldinho se trasladó al Milan de Italia por 18,5 millones de euros. Rechazó una oferta mayor del Manchester City, optando por el club rossonero. Al encontrar el número 10 ocupado, eligió el 80 en su camiseta, en honor a su año de nacimiento. Su inicio en Milán fue discreto, incluso con una actuación apagada en su debut en liga. Sin embargo, logró marcar su primer gol en el derbi contra el Inter de Milán. Terminó su primera temporada con 10 goles en 36 partidos, pero con un final decepcionante relegado a la suplencia.
Su segunda temporada fue diferente. Recuperó su forma y se convirtió en un jugador fundamental para el Milan, adaptando su rol. En diciembre de 2009, la revista inglesa World Soccer lo eligió como el futbolista de la década, por delante de Lionel Messi y Ronaldo, un reconocimiento a su impacto global. En enero de 2010, marcó un doblete contra la Juventus y días después anotó su primer hat-trick con el Milan contra el Siena. Terminó la temporada 2009-10 como líder de asistencias en la Serie A con 13, aunque también falló tres penaltis.
El Regreso a Brasil: Flamengo y Atlético Mineiro
Insatisfecho en el Milan y con el deseo de estar más cerca de la Selección Brasileña de cara al Mundial de 2014, Ronaldinho manifestó su interés en regresar a Brasil. Su vuelta generó una gran polémica y una disputa entre varios clubes brasileños: Grêmio, Palmeiras y Flamengo. Después de semanas de negociaciones y especulaciones, y a pesar de haber declarado su preferencia por el Grêmio, las negociaciones con su club de origen fracasaron, generando un gran malestar en la afición gaucha que había preparado una gran fiesta para recibirlo. El Palmeiras también se retiró de la puja. Finalmente, Ronaldinho firmó con el Flamengo en enero de 2011 por cuatro años, generando una enorme euforia en la afición carioca. Fue recibido por más de 20 mil aficionados en su presentación, luciendo la camiseta número 10.
Su primera y única temporada completa en el Flamengo comenzó con un gol en su debut. Fue campeón de la Taça Guanabara y la Taça Rio, coronándose Campeón Carioca en 2011, levantando ambos trofeos como capitán. En el Brasileirão, tuvo actuaciones destacadas, incluyendo un hat-trick en la épica victoria por 5-4 contra el Santos en Vila Belmiro. Sin embargo, el reencuentro con el Grêmio en Porto Alegre fue tenso, con la afición local abucheándolo y mostrándole pancartas de "pilantra" y "mercenario", sin perdonar su salida y su elección de no volver al club. La crisis con el Flamengo escaló debido a problemas con el pago de salarios y derechos de imagen. Tras un año y cinco meses, Ronaldinho rescindió su contrato con el club carioca en mayo de 2012, solicitando una cifra millonaria por valores atrasados. Marcó 28 goles en 74 partidos con el Flamengo.
Sorpresivamente, pocos días después de su salida del Flamengo, Ronaldinho fichó por el Atlético Mineiro. La noticia se gestó rápidamente tras una llamada del técnico Cuca al presidente del club, Alexandre Kalil. Firmó por seis meses con un salario significativamente menor al que percibía en Flamengo. Su objetivo, según declaró, era ganar un título importante para el club. En el Atlético, eligió el número 49 en homenaje a su madre, nacida en 1949, quien luchaba contra el cáncer.
Su impacto en el Atlético Mineiro fue inmediato. A pesar de alguna controversia sobre su puntualidad en los entrenamientos, su rendimiento en el campo fue excepcional. Debutó con una asistencia y pronto se convirtió en la figura clave del equipo. Anotó goles y dio asistencias importantes, siendo fundamental para que el Atlético terminara segundo en el Brasileirão 2012, clasificando a la Libertadores 2013. Sus actuaciones le valieron numerosos premios individuales al final de la temporada, incluyendo la Bola de Oro de la revista Placar.
En 2013, renovó con el Atlético Mineiro. Si bien fue dosificado en el Campeonato Mineiro, fue la estrella del equipo en la Copa Libertadores. Dejó momentos memorables, como la jugada de beber agua con Rogério Ceni antes de un saque de banda que terminó en gol, las asistencias espectaculares, y goles decisivos. A pesar de un comentario polémico tras una derrota en la fase de grupos ("Esto todo para nosotros es un gran entrenamiento para la próxima fase"), el Atlético avanzó. En octavos de final, eliminaron al São Paulo, con Ronaldinho protagonizando una celebración apasionada gritando "¡Aquí es Galo!". La campaña estuvo llena de drama, especialmente en cuartos de final contra el Tijuana, resuelta por una parada épica del portero Victor en el último minuto. En semifinales, superaron al Newell's Old Boys en penaltis, con Ronaldinho marcando su lanzamiento. La final contra Olimpia fue igualmente dramática, llegando a los penaltis tras remontar la desventaja de la ida. Aunque no llegó a lanzar en la tanda, fue fundamental en la conquista de la Copa Libertadores 2013, el primer título de la historia del club en esta competición. Con esta victoria, Ronaldinho se unió a un selecto grupo de jugadores campeones del Mundo, la Champions League y la Libertadores. Su ciclo en el Atlético Mineiro terminó en julio de 2014, tras ganar también la Recopa Sudamericana contra Lanús. Dejó el club con 28 goles en 88 partidos.
Aventura en México y Breve Paso Final
El 5 de septiembre de 2014, Ronaldinho sorprendió al firmar con el Querétaro de México por dos años. Curiosamente, el apodo del equipo, "Gallos Blancos", coincidía con la mascota del Atlético Mineiro. Debutó en la Copa México y pronto marcó su primer gol de penalti en la liga. Dejó destellos de su calidad, como en un partido contra el América en el Estadio Azteca donde, entrando desde el banquillo, marcó dos goles y fue aplaudido por la afición rival, repitiendo una escena similar a la del Bernabéu. A pesar de su calidad, su paso por México duró solo nueve meses. Anunció su despedida en junio de 2015, tras ser subcampeón del Clausura. Jugó 32 partidos y anotó 8 goles en total. El presidente administrativo del Querétaro destacó su impacto más allá de las polémicas, mencionando que fue líder en asistencias gran parte del torneo y clave en partidos importantes.
Tras dejar México, Ronaldinho pasó por un periodo de negociaciones con varios clubes. Finalmente, en julio de 2015, firmó con el Fluminense, regresando a Río de Janeiro y recibiendo la camiseta número 10. Su debut con el Fluminense fue contra su ex-club, el Grêmio, siendo recibido con un mosaico por la afición tricolor. Jugó los 90 minutos y fue clave en la jugada del gol de la victoria. A pesar de un buen inicio, su paso por el Fluminense fue breve. A principios de 2016, disputó la Florida Cup con el club antes de desvincularse.
El Legado de un Mago
Después de su salida del Fluminense, Ronaldinho pasó más de dos años sin firmar un contrato profesional con un equipo. Finalmente, en enero de 2018, su hermano y representante confirmó lo que ya era un secreto a voces: Ronaldinho se había retirado oficialmente del fútbol profesional. Su carrera, llena de momentos de pura alegría y magia, llegó a su fin.
Ronaldinho Gaúcho no solo fue un futbolista de élite; fue un artista del balón, un jugador que inspiró a una generación con su creatividad, su audacia y su inconfundible sonrisa. Dejó una estela de jugadas memorables, títulos importantes y el recuerdo de un estilo único que pocos han podido igualar. Su legado perdura como el de uno de los futbolistas más emocionantes y queridos de la historia.
Preguntas Frecuentes sobre Ronaldinho Gaúcho
¿En qué clubes jugó Ronaldinho Gaúcho?
Jugó profesionalmente en Grêmio, Paris Saint-Germain, Barcelona, Milan, Flamengo, Atlético Mineiro, Querétaro y Fluminense.
¿Qué títulos importantes ganó Ronaldinho a nivel de clubes?
Ganó La Liga y la Liga de Campeones de la UEFA con el Barcelona, la Serie A con el Milan, el Campeonato Carioca con el Flamengo, y la Copa Libertadores y la Recopa Sudamericana con el Atlético Mineiro.
¿Ganó Ronaldinho premios individuales importantes?
Sí, fue elegido Mejor Jugador del Mundo por la FIFA en dos ocasiones (2004 y 2005) y ganó el Balón de Oro en 2005. También recibió numerosos premios en Brasil, como la Bola de Oro del Brasileirão.
¿Cuándo se retiró Ronaldinho del fútbol profesional?
Su retiro oficial fue confirmado por su hermano en enero de 2018, aunque llevaba más de dos años sin jugar profesionalmente.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Ronaldinho: La Magia que Marcó una Era puedes visitar la categoría Fútbol.
