¿Cómo se llama el deporte en el que se salta?

Adrenalina Urbana: Parkour y Drift Trike

03/06/2022

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En los barrios de nuestra ciudad, una nueva generación de deportistas está redefiniendo el uso del espacio público. Lejos de las canchas tradicionales, los andenes, muros y pendientes se convierten en escenarios de hazañas que, a simple vista, pueden parecer simples juegos de adolescentes arriesgados. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que detrás de estas maniobras audaces se esconden disciplinas con nombre propio, filosofía y una dedicación que va más allá de la simple búsqueda de adrenalina. El Parkour y el Drift Trike son dos claros ejemplos de cómo la pasión por el movimiento y el desafío encuentra cauces inesperados en el entorno urbano, atrayendo a jóvenes que buscan superarse a sí mismos y experimentar sensaciones únicas.

Estos deportes, aunque distintos en su ejecución, comparten un espíritu de libertad y una conexión profunda con el entorno. Nos adentraremos en el mundo de quienes los practican, conociendo sus motivaciones, sus desafíos y la forma en que estas disciplinas impactan sus vidas y la percepción del espacio que habitamos.

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Parkour: El Arte del Desplazamiento y la Conexión con el Entorno

Si alguna vez has visto a alguien saltando ágilmente entre edificios, trepando muros o superando obstáculos urbanos con una fluidez asombrosa, es probable que hayas presenciado la práctica del Parkour. Conocido como el arte del desplazamiento, el Parkour es una disciplina física que busca superar obstáculos de la manera más eficiente y fluida posible, utilizando únicamente las capacidades del cuerpo humano. No se trata solo de saltar por saltar, sino de encontrar la mejor ruta, de dominar el movimiento y de fusionarse con el entorno.

En nuestra ciudad, grupos como Central Parkour son pioneros en esta práctica. Camilo Marulanda, miembro de este colectivo, relata cómo lo que comenzó como una simple forma de moverse se transformó en un sentimiento profundo y un cambio personal radical. Desde hace tres años, Camilo y sus compañeros han dedicado tiempo y esfuerzo a ejercitarse y perfeccionar sus habilidades.

El Entorno Urbano como Campo de Entrenamiento

Para los practicantes de Parkour, la ciudad entera se convierte en su gimnasio. Lugares como los andenes, los parques y estructuras específicas en barrios como Andalucía, la Estación Acevedo y Casa de Justicia, son vistos no como barreras, sino como oportunidades para el movimiento. Cada muro, cada barandilla, cada desnivel es un potencial obstáculo a superar o una superficie a utilizar para ganar impulso o cambiar de dirección.

Inicialmente, la falta de conocimiento era un desafío. No sabían qué implementos eran necesarios o cuáles movimientos eran los más seguros y efectivos. Esto los llevó a una fase de investigación y autoaprendizaje intensivo. Tuvieron que investigar sobre las técnicas adecuadas para cada salto, la forma correcta de aterrizar para minimizar el impacto, y hasta el tipo de ropa y calzado que ofrecían la mejor combinación de protección, flexibilidad y agarre. Esta dedicación autodidacta subraya el compromiso que esta disciplina exige.

Filosofía y Crecimiento Personal

Más allá de la proeza física, el Parkour, tal como lo viven Camilo y sus amigos, posee una profunda filosofía. Su mantra, “ser y durar, con un cuerpo libre espiritualmente”, encapsula la esencia de su práctica. No buscan competir con otros, sino superarse a sí mismos, fortalecer su cuerpo y su mente, y alcanzar un estado de paz interior a través del movimiento.

Camilo describe esta transformación personal con gran elocuencia. Lo que empezó como un simple desplazamiento se convirtió en una experiencia sensorial y emocional intensa. “Quería sentir cada movimiento, sentir la alegría que producía”, afirma. Esta conexión con el propio cuerpo y con el acto de moverse es central. Pero la transformación no se detiene ahí. La práctica en grupo fomentó el sentimiento de ayuda mutua y una nueva perspectiva sobre el entorno. “Nació en mí el sentimiento de la ayuda, el ver las cosas de manera diferente, ayudando, cuidando nuestro entorno, la tierra, la naturaleza, buscando una paz interior”, explica Camilo.

En sus palabras, cada día de entrenamiento es una experiencia de “paz, amor, alegría, amistad”. Esto demuestra que el Parkour, en su esencia más pura, es una disciplina integral que cultiva tanto el cuerpo como el espíritu, fomentando valores como la camaradería, el respeto por el entorno y la autoconciencia. La disciplina se convierte en un camino hacia el crecimiento personal, una forma de encontrar libertad y paz interior a través del desplazamiento consciente y superación personal.

Drift Trike: Derrapes y Adrenalina en Pendientes

Si el Parkour conquista el espacio urbano de forma vertical y horizontal, el Drift Trike lo hace a través de las pendientes y la fuerza de la gravedad. Este deporte, nacido en Estados Unidos y considerado relativamente nuevo, consiste en descender cuestas pronunciadas sobre triciclos especialmente modificados, realizando derrapes controlados. La peculiaridad de estos triciclos radica en sus ruedas traseras, que suelen ser tubos de PVC montados sobre ruedas rígidas, lo que permite un deslizamiento extremo sobre el asfalto.

La familia Rendón, padre e hijo (Fray Alberto y David), descubrieron el Drift Trike en sus incursiones por Santa Elena, impulsados por su pasión compartida por los deportes extremos. Pasaron de los carros de rodillos a la emoción de los triciclos modificados, trayendo esta arriesgada práctica a los barrios.

El Desafío de las Pendientes Urbanas

Para los practicantes de Drift Trike, las calles con fuertes inclinaciones son el escenario perfecto. En el barrio Santa Cruz, las vías 98 y 99 se han convertido en puntos de encuentro para David y quienes lo acompañan. El espectáculo de ver a estos triciclos descender a gran velocidad, girando y derrapando, genera diversas reacciones entre los vecinos.

Para algunos, el ruido característico de los tubos de PVC arrastrándose por el asfalto y la concentración de espectadores resultan incómodos. Para otros, es un espectáculo divertido y emocionante, aunque innegablemente arriesgado, tanto para los deportistas como para quienes observan. La velocidad y la falta de control total en los derrapes implican un riesgo inherente que demanda gran habilidad y precaución.

Superando Obstáculos: Costos y Logística

A pesar del entusiasmo inicial, mantener un grupo de Drift Trike activo presenta desafíos significativos, principalmente de índole económica y logística. David relata cómo el grupo inicial de siete personas se ha reducido, quedando él prácticamente solo. Su padre, Fray, tuvo que retirarse tras un accidente practicando carros de rodillos, y otros compañeros han abandonado la práctica porque sus triciclos se han dañado o los han vendido.

La construcción y el mantenimiento de estos triciclos son costosos. Las piezas se desgastan rápidamente, especialmente las ruedas de PVC, que deben ser reemplazadas con frecuencia. Además, la práctica a menudo requiere desplazarse a lugares con pendientes adecuadas, lo que implica costos de transporte para los voluminosos triciclos. “He sido invitado a pertenecer a grupos grandes de la ciudad, ellos practican en las palmas o sitios alejados, para mí es muy difícil ir siempre porque hay que pagar el transporte del triciclo y no cuento con el patrocinio para trasladarlo”, explica David.

Esta situación pone de manifiesto la necesidad de apoyo para que disciplinas como el Drift Trike puedan crecer y consolidarse. A pesar de las dificultades, David mantiene la esperanza de conformar un grupo más grande y tener la oportunidad de participar en demostraciones en otros lugares, mostrando la destreza y adrenalina de los derrapes en triciclos modificados.

Conexiones Deportivas

Mientras tanto, David no se detiene. Compite en el torneo Skateboarding, copa Antioquia, en la categoría Amateur. Esto revela una conexión interesante entre el Drift Trike y otros deportes extremos, como el skate. Ambas disciplinas comparten la necesidad de equilibrio, el dominio de la velocidad, el control del cuerpo y la búsqueda de sensaciones fuertes, aunque el skate se centre más en trucos y el uso de rampas y superficies planas, mientras que el Drift Trike se enfoca en el descenso y el derrape en pendientes.

Su padre, Fray, por su parte, prefiere tomarse un tiempo alejado de las calles después de su accidente, demostrando que estos deportes, si bien apasionantes, conllevan riesgos que deben ser abordados con seriedad y respeto por la seguridad.

Más Allá de la Adrenalina: Pasión y Superación

Aunque el Parkour y el Drift Trike son diferentes en su ejecución y en el tipo de entorno que utilizan, comparten un hilo conductor poderoso: la búsqueda de sensaciones intensas y la pasión por el movimiento. Para Camilo, David y Fray Alberto, la adrenalina es una sensación que se intensifica con cada salto, cada carrera, cada giro. Es el motor que los impulsa a seguir practicando, a superar sus miedos y a explorar los límites de su propio cuerpo y de su entorno.

Pero como hemos visto a través de las historias de Camilo y David, estas disciplinas son mucho más que una simple descarga de adrenalina. Son caminos hacia el autoconocimiento, la disciplina, la camaradería y la conexión con el mundo que los rodea. El Parkour enseña a ver la ciudad con otros ojos, a superar obstáculos no solo físicos sino también mentales, y a encontrar la paz interior en el movimiento. El Drift Trike, por su parte, exige valentía, habilidad para controlar el deslizamiento y una resiliencia notable para superar los desafíos logísticos y económicos que implica.

Ambos deportes representan la capacidad del espíritu humano para adaptarse, innovar y encontrar formas creativas de expresión física y mental en el entorno que nos rodea. Son un recordatorio de que el deporte y el entrenamiento no siempre requieren instalaciones convencionales, sino que pueden nacer de la creatividad, la pasión y el deseo de desafiar los límites.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo se llama el deporte en el que se salta sobre obstáculos urbanos?
Basado en la información proporcionada, el deporte que se describe como el arte de desplazarse por medio de saltos y utilizando el entorno urbano es el Parkour.
¿Qué es el Drift Trike?
Según el texto, el Drift Trike es un deporte nuevo y arriesgado que consiste en bajar dando giros por grandes pendientes en triciclos construidos con partes de bicicletas y que tienen como llantas traseras tubos de PVC para facilitar el derrape.
¿Dónde practican Parkour los jóvenes del grupo Central Parkour?
El artículo menciona que practican comúnmente en los andenes y parques de la comuna, específicamente en Andalucía, Estación Acevedo y Casa de Justicia.
¿Por qué es costoso practicar Drift Trike?
El texto indica que la construcción y los repuestos de los triciclos son costosos, y que el transporte del triciclo a los lugares de práctica también representa un gasto significativo.
¿Qué filosofía sigue el grupo de Parkour Central Parkour?
Su filosofía es “ser y durar, con un cuerpo libre espiritualmente”, enfocándose en la superación personal y no en la competencia con otros.
¿Qué otros deportes practica David Rendón?
Además del Drift Trike, David compite en skateboarding en la categoría Amateur.

En conclusión, deportes como el Parkour y el Drift Trike son mucho más que actividades de riesgo. Son disciplinas que forjan el carácter, construyen comunidad y transforman la percepción del espacio. Nos enseñan que la ciudad puede ser un lienzo para el movimiento y que la adrenalina es solo una parte de un viaje mucho más profundo de autodescubrimiento y superación.

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