17/07/2025
Cuando se piensa en Argentina y sus pasiones deportivas, inevitablemente la mente viaja a las canchas de fútbol, los estadios vibrantes y las hazañas de sus ídolos mundiales. El fútbol, sin duda, ocupa un lugar central y casi sagrado en la identidad cultural del país. Sin embargo, y para sorpresa de muchos tanto dentro como fuera de sus fronteras, el fútbol no ostenta el título de deporte nacional oficial.

Ese honor, por decreto presidencial desde 1953, pertenece a un deporte ancestral y profundamente arraigado en la tradición gaucha: el Pato. Esta disciplina ecuestre combina habilidad, fuerza y estrategia, y aunque su popularidad masiva ha sido eclipsada por el fútbol, su historia y sus reglas lo convierten en una pieza fundamental del patrimonio argentino.

La historia del Pato es tan fascinante como turbulenta. Sus orígenes se remontan al siglo XVII, con registros escritos que datan de 1610. Las primeras versiones de este juego eran rudimentarias y extremadamente violentas. Como su nombre indica, en lugar de una pelota, se utilizaba un pato vivo dentro de una canasta o bolsa. Dos equipos de jinetes, a menudo compuestos por numerosos participantes, se enfrentaban en un campo que podía extenderse a lo largo de kilómetros, abarcando la distancia entre estancias vecinas. El objetivo era simple pero brutal: el primer equipo que lograba llegar a su propia casa de estancia (casco) con el pato era declarado ganador.
Esta versión primitiva del Pato era increíblemente peligrosa y a menudo mortal. La violencia no se limitaba al pobre pato; muchos gauchos morían pisoteados por los caballos en la refriega, y un número aún mayor fallecía en peleas con cuchillos que surgían en el calor de la competencia. La brutalidad era tal que, en 1796, un sacerdote católico llegó a insistir en que a los jugadores de Pato que murieran de esta manera se les negara el entierro cristiano. Las ordenanzas gubernamentales que prohibían la práctica del Pato fueron comunes a lo largo de todo el siglo XIX, intentando frenar la violencia descontrolada asociada al juego.
A pesar de las prohibiciones y su naturaleza salvaje, el Pato persistió como una tradición en las zonas rurales. Fue durante la década de 1930 cuando el deporte comenzó a transitar un camino hacia la regulación y la legitimidad. Gracias a los esfuerzos de Alberto del Castillo Posse, propietario de una estancia, se redactó un conjunto de reglas modernas inspiradas en el polo. Esta reglamentación transformó el juego, haciéndolo más seguro y organizado, aunque sin perder su esencia ecuestre y su exigencia física.
La formalización del juego permitió que ganara reconocimiento. Su estatus se elevó significativamente en 1953, cuando el entonces presidente Juan Perón declaró oficialmente al Pato como el deporte nacional de Argentina. Esta declaración solidificó su lugar en la historia y la cultura del país, reconociendo su profunda conexión con las tradiciones rurales y la figura del gaucho.
Pero, ¿cómo se juega al Pato en la actualidad, bajo las reglas modernas? El juego enfrenta a dos equipos, cada uno compuesto por cuatro miembros montados a caballo. El objetivo es obtener la posesión de una pelota que, a diferencia de las pelotas tradicionales, tiene seis asas convenientemente diseñadas. El punto se anota lanzando la pelota a través de un aro posicionado verticalmente, a diferencia del aro horizontal utilizado en el baloncesto. Los aros tienen un diámetro de 100 cm y están ubicados en la parte superior de postes de 240 cm de altura. Una red cerrada, que se extiende por 140 cm, retiene la pelota después de que se anota un gol. El ganador es el equipo que anota la mayor cantidad de goles después del tiempo reglamentario, que consta de seis períodos de 8 minutos cada uno.
Las dimensiones del campo de juego son considerables, reflejando la necesidad de espacio para los caballos y los jinetes en movimiento. La longitud del campo varía entre 180 y 220 metros, mientras que el ancho oscila entre 80 y 90 metros. La pelota utilizada está hecha de cuero, con una cámara de goma inflada en su interior y las características seis asas de cuero. Su diámetro, medido de asa a asa, es de 40 cm, y su peso se encuentra entre 1050 y 1250 gramos.
Una regla fundamental y distintiva del Pato es la obligación del jugador que tiene el control de la pelota (es decir, que la sostiene por un asa) de cabalgar con su brazo derecho extendido, ofreciendo el pato. Esto permite a los jugadores rivales tener la oportunidad de tirar del pato y robárselo. No extender el brazo mientras se cabalga con el pato es una infracción llamada "negada". Durante el tirón en sí, conocido como cinchada, ambos jugadores deben pararse sobre los estribos y evitar sentarse en la silla de montar, mientras que la mano no involucrada en el tirón debe sujetar las riendas. La cinchada es generalmente considerada la parte más emocionante y física del juego, requiriendo gran fuerza y habilidad ecuestre.
El Pato moderno comparte similitudes con el juego de horseball que se practica en países como Francia y Portugal, lo que sugiere un tronco común o influencias mutuas en el desarrollo de deportes ecuestres de equipo.
A pesar de su rica historia, su condición de deporte nacional oficial y la emoción de su juego, la popularidad del Pato en Argentina es limitada en comparación con la del fútbol. Si bien se juega de forma competitiva y también por aficionados, principalmente en ferias de fin de semana que suelen incluir actividades como la doma (rodeo argentino), su alcance es reducido. Se estima que un abrumador 90% de los argentinos nunca ha visto un partido de Pato. El número de jugadores activos es de apenas unos pocos miles, una cifra minúscula si se compara con la cantidad de personas que practican o siguen el fútbol.
Prácticamente toda la población del país es aficionada o jugadora de fútbol, lo que crea un marcado contraste con la realidad del Pato. Esta disparidad llevó a que, en 2010, se presentara en la legislatura argentina un proyecto de ley para elevar el fútbol al estatus de deporte nacional y reducir el del Pato a deporte tradicional. Sin embargo, los defensores del estatus oficial del Pato argumentan que es un juego completamente indígena, nacido en el suelo argentino y parte de su historia rural, mientras que el fútbol fue un deporte importado.
| Aspecto | Medida |
|---|---|
| Diámetro del aro | 100 cm |
| Altura del poste | 240 cm |
| Extensión de la red | 140 cm |
| Longitud del campo | 180 a 220 m |
| Ancho del campo | 80 a 90 m |
| Diámetro de la pelota (asa a asa) | 40 cm |
| Peso de la pelota | 1050 a 1250 g |
Preguntas frecuentes sobre el Pato:
¿Es el Pato el único deporte nacional de Argentina?
Sí, desde 1953, el Pato ostenta oficialmente el título de deporte nacional de Argentina.
¿Es el Pato más popular que el fútbol en Argentina?
No, a pesar de ser el deporte nacional oficial, el fútbol es infinitamente más popular y practicado en Argentina que el Pato.
¿Por qué se llama Pato?
En las primeras versiones del juego, en lugar de una pelota, se utilizaba un pato vivo dentro de una canasta.
¿El Pato es un deporte peligroso?
Históricamente lo fue de forma extrema, llegando a causar muertes. Con las reglas modernas, se ha regulado para aumentar la seguridad, aunque sigue siendo un deporte físicamente exigente y que requiere gran destreza a caballo.
¿Cuándo fue declarado el Pato deporte nacional?
Fue declarado deporte nacional oficial en el año 1953.
En conclusión, el Pato ocupa un lugar único en el panorama deportivo argentino. Es un símbolo histórico y oficial, un eco de las tradiciones gauchas y rurales del país. Aunque el fútbol capture la atención y la pasión de la gran mayoría de la población, el Pato mantiene su estatus como el deporte nacional, un recordatorio de un pasado distinto y de una rica herencia ecuestre que forma parte indeleble de la identidad argentina.
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