07/03/2021
La relación entre el ejercicio físico y las venas varicosas, comúnmente conocidas como várices, es un tema que genera muchas preguntas y, a menudo, confusión. ¿Es seguro hacer ejercicio si tengo varices? ¿Ayuda el movimiento a mejorar su apariencia o, por el contrario, puede empeorarlas? Existe la creencia errónea de que ciertos ejercicios son perjudiciales o incluso causan varices. En este artículo, exploraremos a fondo qué dice la evidencia al respecto, qué actividades son más recomendables, cuáles abordar con cautela y, lo más importante, desmitificaremos si el ejercicio tiene el poder de hacer desaparecer estas afecciones vasculares.

Las venas varicosas son venas dilatadas y retorcidas que a menudo aparecen en las piernas. Son el resultado de un mal funcionamiento en las válvulas unidireccionales dentro de las venas, que se encargan de evitar que la sangre retroceda y se acumule. Cuando estas válvulas fallan, la sangre se estanca, aumentando la presión y haciendo que la vena se hinche y se vuelva varicosa. Si bien factores como la genética, la edad, el sexo, los embarazos múltiples, el exceso de peso y pasar largos periodos de pie o sentado son causas conocidas, el papel del ejercicio no siempre está claro.
Ejercicio y Salud Vascular: Un Vínculo Crucial
En términos generales, el ejercicio es sumamente beneficioso para la salud, y esto incluye la salud de nuestro sistema circulatorio y venoso. La actividad física regular ayuda a mejorar la circulación sanguínea en todo el cuerpo. Específicamente para las piernas, los músculos de la pantorrilla actúan como una especie de 'segundo corazón'. Cada vez que caminamos, corremos o movemos las piernas, estos músculos se contraen y empujan la sangre hacia arriba, de regreso al corazón, trabajando en contra de la gravedad. Este mecanismo, conocido como la bomba muscular de la pantorrilla, es vital para un adecuado retorno venoso.
Un estilo de vida activo y la práctica regular de ejercicio fortalecen esta bomba muscular, lo que facilita el flujo sanguíneo y puede ayudar a reducir la presión en las venas de las piernas. Esto, a su vez, puede aliviar algunos de los síntomas asociados con las varices, como la sensación de pesadez, el dolor o la hinchazón. Por lo tanto, la mayoría de las formas de ejercicio son, de hecho, recomendables incluso si ya se tienen varices, siempre adaptando la intensidad y el tipo de actividad a la condición individual.
¿Puede el Ejercicio Causar Varices? Rompiendo un Mito
Una preocupación común es si el ejercicio intenso o ciertos tipos de entrenamiento pueden *causar* la aparición de venas varicosas. La respuesta directa, según la evidencia científica, es no. El ejercicio en sí mismo no causa varices.
Las causas principales, como mencionamos, son factores genéticos y de estilo de vida que afectan la salud de las válvulas venosas a largo plazo. Sin embargo, es cierto que durante o inmediatamente después del ejercicio, las venas pueden volverse más visibles o parecer más abultadas temporalmente. Esto se debe a que, durante la actividad física, el cuerpo demanda más oxígeno y nutrientes, lo que aumenta el flujo sanguíneo. Las venas están trabajando más intensamente para transportar la sangre. Además, el crecimiento muscular temporal (la "hinchazón" post-entrenamiento) puede empujar las venas más cerca de la superficie de la piel, haciéndolas más notorias. Pero esta visibilidad es transitoria y no indica la formación de venas varicosas patológicas.

Los deportistas, a pesar de su excelente forma física, no están exentos de desarrollar varices. De hecho, algunos atletas pueden tener un riesgo ligeramente mayor debido a factores específicos:
- Predisposición Genética: La genética es un factor clave. Si hay antecedentes familiares de varices, el riesgo es mayor, independientemente del nivel de actividad física.
- Estrés Repetitivo y de Alto Impacto: Ciertos deportes que implican movimientos repetitivos y de alto impacto en las piernas (como correr en superficies duras) o que generan mucha presión (como el levantamiento de pesas muy pesado) pueden, en personas predispuestas, añadir estrés a las válvulas venosas con el tiempo.
- Lesiones: Las lesiones en las piernas pueden dañar las venas y aumentar el riesgo de desarrollar varices en esa área.
Es importante diferenciar entre las varices patológicas (causadas por insuficiencia valvular) y las "pseudovarices" o venas prominentes que algunos atletas de alto rendimiento desarrollan. Estas últimas suelen ser adaptaciones fisiológicas del cuerpo a la necesidad de transportar grandes volúmenes de sangre a una masa muscular aumentada, y a menudo disminuyen o desaparecen si el entrenamiento intenso se reduce.
Los Ejercicios Más Recomendados para Personas con Varices
Aunque la mayoría de los ejercicios son beneficiosos para la circulación, algunos son particularmente buenos y de bajo impacto, lo que los hace ideales para quienes tienen venas varicosas o buscan prevenirlas:
Caminar: Es uno de los ejercicios más simples y efectivos. Caminar activa suavemente la bomba muscular de la pantorrilla, promoviendo el flujo sanguíneo sin ejercer una presión excesiva sobre las venas. Se recomienda caminar al menos 30 minutos al día, la mayoría de los días de la semana.
Natación: La natación es excepcional porque el cuerpo está en posición horizontal y la presión hidrostática del agua ayuda a contrarrestar la gravedad y favorece el retorno venoso. Es un ejercicio de muy bajo impacto en las articulaciones y las venas.
Ciclismo: Ya sea en bicicleta estática o al aire libre, el ciclismo es excelente para fortalecer los músculos de las pantorrillas y los muslos de forma rítmica y controlada, impulsando la sangre hacia arriba de manera eficiente. Es una buena alternativa a caminar o correr, especialmente si hay problemas articulares.
Yoga: El yoga combina movimiento suave, estiramiento y fortalecimiento. Muchas posturas de yoga implican elevar las piernas por encima del nivel del corazón, lo que facilita el drenaje venoso y alivia la presión en las venas de las piernas.
Ejercicios a Considerar con Precaución
Si bien el ejercicio es bueno, ciertas actividades pueden no ser las más adecuadas si ya se experimentan síntomas dolorosos o si las varices están en una etapa avanzada. Actividades que generan mucha presión intra-abdominal o un impacto muy fuerte y repetitivo podrían exacerbar las molestias en algunos casos:
Levantamiento de Pesas Muy Pesadas: Las manobras de fuerza, especialmente las que implican contención de la respiración (maniobra de Valsalva), aumentan la presión dentro del abdomen, lo que puede dificultar temporalmente el retorno venoso desde las piernas.

De hecho, la mayoría del ejercicio ayuda a prevenir el empeoramiento de las várices debido a la relación entre un estilo de vida activo y la salud general de las venas.Feb 25, 2025 Correr en Superficies Muy Duras o Sprintar: El impacto repetitivo puede ser más estresante para las piernas que actividades de menor impacto como caminar o correr en superficies blandas (hierba, tierra).
Esto no significa que estas actividades estén prohibidas, pero si causan dolor, pesadez o un empeoramiento significativo de los síntomas, es prudente reducirlas o modificarlas y, sobre todo, consultar con un especialista vascular. Escuchar al propio cuerpo es fundamental.
¿Pueden las Varices Desaparecer con Ejercicio?
Esta es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta es un rotundo no. El ejercicio, una dieta saludable, los masajes o las cremas pueden ayudar a aliviar los síntomas, mejorar la circulación y, posiblemente, retrasar la progresión de las varices, pero no pueden hacer que desaparezcan una vez que se han formado. Las varices son una condición estructural de la vena (válvulas dañadas, pared venosa debilitada) que el ejercicio no puede revertir.
La única forma efectiva y permanente de eliminar las venas varicosas es a través de un tratamiento profesional realizado por un especialista en venas. Estos tratamientos, como la escleroterapia, el láser endovenoso o la radiofrecuencia, actúan cerrando o eliminando la vena dañada para que la sangre sea redirigida a venas sanas y funcionales. Estos procedimientos suelen ser mínimamente invasivos, con recuperaciones rápidas y permiten retomar la actividad física en poco tiempo.
Cuidados Adicionales para la Salud Vascular
Además del ejercicio, hay otros hábitos de estilo de vida que pueden ayudar a prevenir o controlar los síntomas de las varices:
Evitar la Exposición Prolongada al Calor: El calor (sol directo, baños muy calientes, saunas, cera caliente) dilata las venas, lo que puede empeorar los síntomas. Es recomendable terminar la ducha con agua fría en las piernas, ascendiendo desde los tobillos.
Cuidar la Dieta: Una dieta rica en fibra ayuda a evitar el estreñimiento, que puede aumentar la presión abdominal. Los alimentos ricos en Omega-3 y bioflavonoides (presentes en frutas, verduras y algunos cereales) pueden favorecer la circulación.

En caso de existir previamente las varices, aunque pueda provocar molestias en principio, lo cierto es que a largo plazo es beneficioso correr. Estos beneficios son los mismos que los que se obtienen en este aspecto andando pero esta práctica requiere de mayor tiempo para lograr las mismas ventajas. Evitar Ropa Muy Ajustada: Las prendas ceñidas, especialmente en la cintura, ingle y piernas, pueden dificultar el retorno venoso.
Utilizar Medias de Compresión: Las medias de compresión graduada ejercen presión sobre las piernas, ayudando a las válvulas venosas a funcionar de manera más eficiente y a impulsar la sangre hacia arriba. Son muy recomendables para personas con varices, para quienes pasan mucho tiempo de pie o sentado, y para atletas durante o después del ejercicio intenso.
Síntomas a Tener en Cuenta
Es importante estar atento a los síntomas que pueden indicar la presencia de varices o su empeoramiento. Aunque el ejercicio puede causar fatiga muscular general, los síntomas venosos suelen ser más localizados y específicos:
- Sensación de pesadez o cansancio en las piernas.
- Dolor, ardor, calambres o picazón en las piernas, especialmente al final del día o después de estar mucho tiempo de pie.
- Hinchazón en los tobillos y las piernas.
- Venas visibles, abultadas, retorcidas o de color azul/verde.
- Cambios en el color de la piel alrededor de las varices.
- Síndrome de piernas inquietas durante la noche.
Si experimentas estos síntomas, es fundamental consultar a un especialista en angiología y cirugía vascular para obtener un diagnóstico preciso y discutir las mejores opciones de manejo o tratamiento.
Preguntas Frecuentes sobre Ejercicio y Varices
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿El ejercicio puede hacer que las varices desaparezcan? | No, el ejercicio ayuda a aliviar síntomas y mejorar la circulación, pero no elimina las varices ya formadas. Solo el tratamiento médico puede hacerlo. |
| ¿Correr es malo si tengo varices? | Generalmente no. Correr (especialmente en superficies más blandas) activa la bomba muscular de la pantorrilla y mejora la circulación, lo cual es beneficioso. Sin embargo, si causa dolor significativo, es mejor optar por ejercicios de menor impacto. |
| ¿Qué ejercicios son los mejores para las varices? | Los ejercicios de bajo impacto que activan los músculos de la pantorrilla son excelentes. Caminar, nadar, ciclismo y yoga son altamente recomendables. |
| ¿Debería evitar levantar pesas si tengo varices? | El levantamiento de pesas moderado suele ser seguro. Sin embargo, el levantamiento de pesas muy pesadas que requiere esfuerzo y contención de la respiración podría aumentar la presión venosa en las piernas y debería abordarse con precaución o evitarse si causa síntomas. |
| ¿Por qué algunos atletas tienen varices si están en forma? | Las varices son principalmente causadas por factores genéticos y estructurales de las venas. Aunque los atletas tienen una excelente salud cardiovascular, el impacto repetitivo en algunos deportes o la predisposición genética pueden contribuir a su aparición. |
| ¿Ayudan las medias de compresión durante el ejercicio? | Sí, usar medias de compresión durante el ejercicio, especialmente si se tienen síntomas o se practica deporte de impacto, puede mejorar el flujo sanguíneo, reducir la hinchazón y aliviar la sensación de pesadez. |
En conclusión, el ejercicio físico es un aliado invaluable para la salud vascular general y para el manejo de los síntomas asociados a las venas varicosas. Mantenerse activo mejora la circulación, fortalece los músculos de las piernas y contribuye a un peso saludable, factores todos ellos positivos para la salud venosa. Sin embargo, es crucial entender que el ejercicio no es una cura para las varices establecidas.
Si tienes varices o experimentas síntomas venosos, incorporar ejercicio regular de bajo impacto en tu rutina es una excelente medida de cuidado personal. Combina esto con otros hábitos saludables, como una dieta equilibrada, evitar el calor excesivo y considerar el uso de medias de compresión. Y recuerda, ante la aparición de varices o el empeoramiento de los síntomas, la consulta con un especialista vascular es el paso más importante para obtener un diagnóstico preciso y explorar las opciones de tratamiento profesional que sí pueden eliminar estas afecciones de forma definitiva.
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