03/07/2022
El dolor en el tendón de Aquiles es una molestia común, especialmente en niños y adolescentes activos que disfrutan de los deportes. Esta estructura fibrosa, vital para caminar, correr y saltar, puede inflamarse y causar un dolor significativo que limita la actividad. Comprender qué es, por qué ocurre y cómo aliviarlo es fundamental para ayudar a los jóvenes a recuperarse y prevenir futuras lesiones.

La tendinitis de Aquiles es, en esencia, una inflamación, irritación e hinchazón que afecta el tendón ubicado en la parte posterior del tobillo, conectando el hueso del talón con los potentes músculos de la pantorrilla. Este tendón soporta una carga considerable durante el movimiento, y cuando se somete a estrés excesivo o repetitivo, puede desarrollar esta condición dolorosa.
- ¿Qué es la Tendinitis de Aquiles en Niños?
- Signos y Síntomas a Observar
- Causas Comunes de la Tendinitis de Aquiles en la Infancia y Adolescencia
- ¿Quiénes Tienen Mayor Riesgo?
- Diagnóstico por un Profesional
- Estrategias Efectivas para Aliviar el Dolor
- Prevención: Clave para Evitar la Recurrencia
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- Conclusión
¿Qué es la Tendinitis de Aquiles en Niños?
Como mencionamos, se trata de la inflamación del tendón que une el talón con los músculos de la pantorrilla. En los niños, al igual que en los adultos, esta inflamación suele ser el resultado de una sobrecarga o un uso excesivo. Es crucial reconocer esta condición temprano para iniciar un manejo adecuado y evitar que empeore, lo que podría llevar a problemas más serios en el futuro.
Signos y Síntomas a Observar
Identificar la tendinitis de Aquiles es el primer paso para tratarla. Los síntomas suelen manifestarse justo por encima del talón y en la parte baja de la pierna. El dolor característico se agrava con la actividad física, como correr o saltar, y tiende a mejorar con el reposo. Además del dolor, presta atención a:
- Rigidez y malestar en el talón, especialmente notable por la mañana o después de periodos de inactividad.
- Hinchazón o la presencia de nódulos duros al tacto en el tendón.
- Un sonido o sensación de crujido o chasquido al mover el tobillo o al presionar el tendón.
- Sensación de debilidad en la pierna afectada.
- Dolor al intentar estirar el pie o al flexionar el tobillo.
- Dolor provocado por la presión del calzado en la zona del tendón.
Si tu hijo presenta varios de estos síntomas, es prudente buscar la opinión de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso.
Causas Comunes de la Tendinitis de Aquiles en la Infancia y Adolescencia
La tendinitis de Aquiles es frecuentemente catalogada como una lesión por sobrecarga. Esto significa que a menudo es el resultado de movimientos repetitivos que lesionan el tendón con el tiempo. Sin embargo, hay factores específicos que pueden desencadenarla o contribuir a su aparición en niños y adolescentes:
- Aumento Súbito de la Actividad Física: Un incremento rápido en la intensidad, duración o frecuencia del ejercicio, sin una adaptación gradual.
- Calentamiento Inadecuado: No preparar los músculos de la pantorrilla y el tendón de Aquiles antes de la actividad física.
- Calzado Inapropiado: Utilizar zapatillas deportivas desgastadas, que no ofrecen suficiente soporte o amortiguación, o que no son de la talla correcta.
- Falta de Estiramiento: No realizar estiramientos adecuados del tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla después de la actividad.
- Golpe Directo: Aunque menos común como causa principal de tendinitis (más bien de una contusión), un impacto directo en el área puede agravar una condición preexistente o iniciar una inflamación.
Entender estas causas ayuda a implementar medidas preventivas y a identificar la fuente del problema una vez que ha ocurrido.
¿Quiénes Tienen Mayor Riesgo?
Los niños y adolescentes que participan activamente en deportes que implican correr, saltar o cambios rápidos de dirección tienen un riesgo más elevado de desarrollar tendinitis de Aquiles. Esto incluye deportes como:
- Correr (atletismo)
- Baloncesto
- Tenis
- Fútbol
- Gimnasia
- Danza
- Patinaje artístico
- Esquí
Cualquier actividad que someta el tendón de Aquiles a estrés repetitivo o intenso puede ser un factor de riesgo.

Diagnóstico por un Profesional
Si sospechas que tu hijo tiene tendinitis de Aquiles, es fundamental que un profesional de la salud lo evalúe. El diagnóstico generalmente se basa en:
- Una conversación detallada sobre los síntomas que presenta el niño y su historial de actividad física.
- Una exploración física cuidadosa, donde el médico examinará el tendón, buscará puntos de dolor, hinchazón y evaluará el rango de movimiento del tobillo.
En algunos casos, si el médico sospecha una lesión más grave, como un desgarro o una ruptura del tendón, pueden solicitar pruebas de diagnóstico por imagen, como radiografías o resonancias magnéticas (RM). Sin embargo, estas pruebas no siempre son necesarias para diagnosticar una tendinitis simple.
Estrategias Efectivas para Aliviar el Dolor
El tratamiento de la tendinitis de Aquiles en niños se centra principalmente en reducir la inflamación, aliviar el dolor y permitir que el tendón se cure. El primer y más importante paso es tomar un descanso significativo de la actividad que causó la lesión.
El profesional de la salud que atiende a tu hijo puede recomendar varias estrategias para aliviar el dolor y promover la curación:
Reposo y Modificación de la Actividad
Como se mencionó, el reposo es crucial. Esto no significa necesariamente dejar de moverse por completo, pero sí evitar las actividades que empeoran el dolor. Actividades de bajo impacto como la natación o el ciclismo suave en terreno plano suelen ser aceptables, siempre y cuando no causen dolor. No hacer reposo adecuado puede llevar a que la lesión empeore.
Aplicación de Frío
Aplicar hielo o un paquete frío en la zona afectada puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor. Se recomienda hacerlo durante unos 15 minutos cada 1 o 2 horas. Es importante proteger la piel colocando una toalla fina entre el hielo y la piel para evitar quemaduras por frío.
Elevación
Elevar el pie afectado por encima del nivel del corazón, especialmente mientras se descansa o se duerme, puede ayudar a reducir la hinchazón.
Estiramientos y Fortalecimiento
Una vez que el dolor agudo disminuye, los estiramientos suaves del tendón de Aquiles son importantes para mejorar la flexibilidad y la movilidad. El médico o fisioterapeuta puede indicar ejercicios específicos. Por ejemplo, estirar el tendón de Aquiles durante 30 segundos seguidos, 3 a 4 veces al día. Además, fortalecer los músculos que rodean el tobillo y la pantorrilla ayuda a dar soporte al tendón y reduce la carga sobre él. La fisioterapia es a menudo recomendada para guiar estos ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de manera segura y efectiva.

Medicación para el Dolor y la Inflamación
Medicamentos de venta libre como el ibuprofeno pueden ser recomendados para ayudar a aliviar tanto el dolor como la hinchazón. Siempre sigue las indicaciones del médico o las instrucciones del envase respecto a la dosis y frecuencia, especialmente en niños.
Es importante destacar que las inyecciones de esteroides directamente en o alrededor del tendón de Aquiles no se recomiendan en absoluto, ya que se ha demostrado que aumentan el riesgo de ruptura del tendón.
Soporte y Ortesis
En algunos casos, el médico puede sugerir el uso de:
- Vendajes o cintas adhesivas alrededor del tendón para brindar soporte.
- Una bota ortopédica o muletas para mantener el tendón inmóvil en casos más severos.
- Plantillas especiales (órtesis) dentro del calzado. Estas pueden ayudar a corregir problemas biomecánicos del pie o a levantar ligeramente el talón, reduciendo la tensión en el tendón de Aquiles. Un profesional de la salud o un especialista en ortopedia puede recomendarlas.
- Protectores acolchados si el tendón roza con el calzado, o simplemente cambiar a un calzado más adecuado.
Cirugía
La cirugía para la tendinitis de Aquiles es muy rara en niños y solo se considera en casos extremos donde los síntomas no mejoran significativamente después de seguir todas las recomendaciones de tratamiento conservador durante un periodo prolongado.
Prevención: Clave para Evitar la Recurrencia
Una vez que el dolor ha desaparecido y el tendón se ha recuperado, es fundamental adoptar medidas preventivas para reducir las probabilidades de que la tendinitis regrese. La prevención es un componente esencial del manejo a largo plazo.
- Mantente en Forma: La actividad física regular y moderada durante todo el año es mejor que los arranques intensos después de largos periodos de inactividad.
- Hidratación y Nutrición: Beber suficiente agua y mantener una dieta saludable rica en granos integrales, frutas y verduras puede ayudar a controlar la inflamación general del cuerpo.
- Progresión Gradual: Incrementa la intensidad, duración o frecuencia del entrenamiento de forma gradual. Una regla común es no aumentar la actividad en más de un 10% por semana. Esto es vital al iniciar un nuevo deporte o después de un descanso.
- Calentamiento y Enfriamiento: Realiza siempre un calentamiento adecuado antes de cualquier actividad deportiva para preparar los músculos. Finaliza la sesión con un enfriamiento y estiramientos suaves, manteniendo cada estiramiento durante al menos 30 segundos.
- Estiramientos Regulares: Incorpora estiramientos de las piernas, especialmente de pantorrillas, isquiotibiales y cuádriceps, como parte de la rutina diaria, no solo después del ejercicio.
- Calzado Adecuado: Usa calzado deportivo que sea de la talla correcta, que ofrezca buen soporte y amortiguación, y que esté diseñado para la actividad específica que se realiza. Reemplaza las zapatillas deportivas antes de que estén excesivamente desgastadas.
- Superficies de Entrenamiento: Siempre que sea posible, corre o entrena en superficies más blandas como césped, tierra o pistas sintéticas, en lugar de superficies duras como el cemento o el asfalto, que ejercen más presión sobre las articulaciones y tendones. Evita correr excesivamente cuesta arriba o cuesta abajo.
- Variedad en el Ejercicio: Practicar diferentes tipos de ejercicio (entrenamiento cruzado) como natación, ciclismo o yoga, ayuda a trabajar distintos grupos musculares, mejora la forma física general y reduce la sobrecarga en tendones específicos como el de Aquiles.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuánto tiempo tarda en curarse la tendinitis de Aquiles en un niño?
Con el reposo adecuado y siguiendo las recomendaciones de tratamiento, la tendinitis de Aquiles suele mejorar en un plazo de entre 6 semanas y pocos meses. La recuperación completa puede variar dependiendo de la gravedad de la inflamación y la adherencia al tratamiento.

¿Puede mi hijo seguir haciendo deporte si tiene tendinitis de Aquiles?
Generalmente, no se recomienda continuar con la actividad que causa dolor. Es necesario un periodo de reposo de las actividades de alto impacto. El médico puede permitir actividades de bajo impacto como nadar o montar en bicicleta si no causan dolor. Es crucial seguir la guía del profesional de la salud.
¿Qué hago si el dolor de mi hijo no mejora?
Si los síntomas de la tendinitis de Aquiles no mejoran después de seguir el tratamiento recomendado por el médico, es importante volver a consultarlo. La falta de mejoría podría indicar una afección diferente o que el tratamiento necesita ser ajustado.
¿Es normal sentir rigidez en el talón por la mañana?
Sí, la rigidez en el talón, especialmente por la mañana o después de periodos de inactividad, es un síntoma común de la tendinitis de Aquiles.
¿Cómo puedo saber si el calzado de mi hijo es adecuado?
El calzado deportivo debe ser de la talla correcta, no apretar ni quedar grande. Debe ofrecer buen soporte en el arco y una amortiguación adecuada, especialmente en el talón y la parte delantera del pie. Busca zapatillas diseñadas para el deporte específico que practica tu hijo y reemplázalas cuando la suela o la amortiguación estén visiblemente desgastadas.
Conclusión
La tendinitis de Aquiles en niños es una condición dolorosa pero manejable. Reconocer los síntomas a tiempo, buscar atención profesional y seguir un plan de tratamiento basado en el reposo, el hielo, los estiramientos y el fortalecimiento, es clave para una recuperación exitosa. Más importante aún, adoptar hábitos preventivos en cuanto a calentamiento, enfriamiento, progresión del entrenamiento y elección del calzado, ayudará a mantener a los jóvenes deportistas activos y libres de dolor a largo plazo.
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