03/06/2022
En el camino hacia una vida más activa y saludable, es completamente normal que surjan numerosas preguntas. El mundo del deporte y el bienestar físico está lleno de información, a veces contradictoria, y despejar estas dudas es fundamental para entrenar de forma segura, efectiva y sostenible. A continuación, abordaremos algunas de las consultas más habituales que las personas se plantean al iniciar o mantener una rutina de ejercicio.

Entender los principios básicos detrás de la actividad física nos permite tomar decisiones informadas y adaptar el entrenamiento a nuestras necesidades individuales. No se trata solo de moverse, sino de moverse bien y con propósito. Desde la elección del mejor ejercicio hasta la gestión de la energía y la recuperación, cada aspecto cuenta.
- ¿Cuál es el mejor ejercicio para mí?
- ¿Es beneficioso realizar ejercicios de fuerza?
- ¿Es necesario realizar estiramientos?
- ¿Qué ejercicio es más recomendable para mi edad?
- ¿Cuánto tiempo de ejercicio físico debo realizar para quemar calorías?
- ¿Cómo puedo perder grasa del abdomen?
- ¿Aumentar la sudoración durante el ejercicio ayuda a perder grasa?
- ¿Es necesario realizar ejercicios de calentamiento y vuelta a la normalidad?
- ¿Es bueno hacer ejercicio físico en ayunas para perder grasa?
- La actividad física es para personas jóvenes; yo ya soy mayor.
- ¿Es por la mañana el mejor momento para realizar ejercicio físico?
- ¿Entrenar cubierto con plásticos o muy abrigado ayuda a perder grasa y adelgazar antes?
- ¿El ejercicio provoca hambre y hace que se coma más?
¿Cuál es el mejor ejercicio para mí?
Esta es quizás la pregunta más común y, sorprendentemente, su respuesta es bastante simple pero profunda. El mejor ejercicio no es una actividad específica como correr, levantar pesas o nadar. No existe una única disciplina que sea universalmente superior para todos. La respuesta real reside en la personalización.
El mejor ejercicio para ti es aquel que se ajusta a tus cualidades físicas actuales, a tus necesidades específicas de salud y entrenamiento, y, crucialmente, a tus preferencias personales. Si no disfrutas de una actividad, será muy difícil mantenerla a largo plazo. La adherencia es clave para obtener resultados duraderos. Por lo tanto, explora diferentes opciones: deportes de equipo, actividades individuales, clases grupales, entrenamiento al aire libre, etc. Prueba hasta encontrar algo que te motive y que puedas incorporar de manera consistente en tu vida. Además, considera tus objetivos: ¿buscas mejorar tu resistencia cardiovascular, ganar fuerza, aumentar tu flexibilidad, o simplemente mantenerte activo? La respuesta a esta pregunta dirigirá tu elección hacia tipos de ejercicio más adecuados.
¿Es beneficioso realizar ejercicios de fuerza?
Rotundamente sí. Los ejercicios de fuerza, también conocidos como entrenamiento de resistencia, son absolutamente esenciales y no solo para quienes buscan aumentar su masa muscular. Sus beneficios van mucho más allá de la estética.
El entrenamiento de fuerza es fundamental para mantener la salud ósea, previniendo la osteoporosis al aumentar la densidad mineral de los huesos. También ayuda a preservar y aumentar la masa muscular, lo cual es vital para un metabolismo saludable, ya que el tejido muscular consume más calorías en reposo que el tejido graso. Además, fortalecer los músculos y tendones mejora la estabilidad articular, reduce el riesgo de lesiones y mejora la capacidad funcional para las actividades de la vida diaria. No importa tu edad, incorporar ejercicios de fuerza adaptados a tu nivel (ya sea con peso corporal, pesas, bandas elásticas, etc.) es una inversión en tu salud a largo plazo. Busca asesoramiento para asegurar que la técnica sea correcta y evitar contratiempos.
¿Es necesario realizar estiramientos?
Los estiramientos son un componente que puede complementar muy bien tu rutina de ejercicio, aunque su "necesidad" puede variar dependiendo de tus objetivos y tipo de actividad. Son una herramienta valiosa para mejorar la flexibilidad y el rango de movimiento articular.
Incorporar estiramientos puede ayudar a mantener tus músculos flexibles y tus articulaciones móviles, lo cual es importante para realizar movimientos eficientes y potencialmente reducir la rigidez muscular. Existen diferentes tipos de estiramientos: los estiramientos dinámicos, que implican movimiento a través del rango completo de una articulación (ideal para el calentamiento), y los estiramientos estáticos, que mantienen una posición durante un tiempo (más adecuados para la vuelta a la calma o sesiones específicas de flexibilidad). Si bien su papel directo en la prevención de lesiones es un tema de debate en la investigación, mejorar la movilidad puede ser muy beneficioso, especialmente si pasas mucho tiempo sentado o si tu deporte requiere un amplio rango de movimiento. Escucha a tu cuerpo y determina qué tipo y momento de estiramiento te funciona mejor.
¿Qué ejercicio es más recomendable para mi edad?
La edad es un factor importante a considerar, pero no debe ser una limitación. Más que un tipo de ejercicio específico "para tu edad", lo crucial es adaptar la intensidad, el volumen y el tipo de actividad a tu condición física, historial de salud y cualquier limitación existente. La mejor guía siempre provendrá de profesionales sanitarios o del ejercicio físico.
Ellos pueden evaluar tu estado actual y recomendarte actividades seguras y efectivas. No obstante, existen pautas generales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica recomendaciones de actividad física para diferentes grupos de edad, que suelen incluir una combinación de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza. Para los adultos mayores, por ejemplo, se enfatiza la importancia de actividades que mejoren el equilibrio para prevenir caídas, además de la fuerza y la resistencia. Lo fundamental es mantenerse activo de forma regular, eligiendo actividades que disfrutes y que se adapten a tu capacidad física actual, progresando gradualmente.
¿Cuánto tiempo de ejercicio físico debo realizar para quemar calorías?
El gasto de calorías comienza desde el primer minuto en que inicias la actividad física. No hay un umbral de tiempo mínimo para empezar a "quemar". Sin embargo, la cantidad total de calorías que consumes durante una sesión de ejercicio depende de varios factores clave: el tipo de ejercicio, la duración y la intensidad.
Ejercicios de alta intensidad, como el entrenamiento interválico (HIIT), pueden quemar una cantidad significativa de calorías en menos tiempo que una actividad de baja intensidad. Por otro lado, actividades de larga duración y baja a moderada intensidad, como caminar, también contribuyen al gasto calórico total. Para la gestión del peso, el concepto más importante es el balance energético total a lo largo del día y la semana: las calorías consumidas versus las calorías gastadas (incluyendo el metabolismo basal, la digestión y la actividad física). El ejercicio es una herramienta poderosa para aumentar el gasto calórico, pero la dieta juega un papel igualmente, si no más, importante en la pérdida de peso.
¿Cómo puedo perder grasa del abdomen?
Esta es una pregunta muy común, a menudo ligada al mito de la "reducción localizada" de grasa. Es fundamental entender que el ejercicio físico no permite quemar grasa de forma selectiva en una parte específica del cuerpo, como el abdomen, los muslos o los brazos.
Cuando haces ejercicio, tu cuerpo utiliza energía proveniente de tus reservas de grasa de manera generalizada. La grasa se moviliza y se oxida (quema) de todo el cuerpo, no solo del área que estás trabajando. Aunque los ejercicios abdominales fortalecen los músculos de la zona, lo cual es excelente para la estabilidad del tronco y la postura, no eliminarán la capa de grasa que pueda cubrir esos músculos. La clave para perder grasa abdominal, y grasa en general, es crear un déficit calórico a través de una combinación de dieta saludable y ejercicio regular que implique todo el cuerpo (ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza). La genética también influye en dónde tiende a almacenar grasa tu cuerpo, por lo que algunas personas pueden notar cambios en el abdomen más rápido que otras.
¿Aumentar la sudoración durante el ejercicio ayuda a perder grasa?
No, aumentar la sudoración no está directamente relacionado con la pérdida de grasa. La sudoración es el mecanismo natural de tu cuerpo para regular su temperatura interna (termorregulación) cuando se calienta, ya sea por el ejercicio o por un ambiente cálido.

El peso que pierdes inmediatamente después de una sesión de ejercicio intensa con mucha sudoración es principalmente agua. Este líquido se recupera rápidamente al hidratarte. Intentar aumentar artificialmente la sudoración (por ejemplo, usando ropa excesiva, plásticos o entrenando en saunas) no solo es ineficaz para la pérdida de grasa, sino que puede ser peligroso. La deshidratación puede llevar a fatiga, mareos, calambres musculares, agotamiento por calor e incluso golpe de calor, una condición médica grave. La pérdida de grasa ocurre cuando consumes menos calorías de las que gastas a lo largo del tiempo, no por cuánto sudas.
¿Es necesario realizar ejercicios de calentamiento y vuelta a la normalidad?
Sí, absolutamente. Tanto el calentamiento antes del ejercicio como la vuelta a la calma (o enfriamiento) al finalizar son componentes cruciales de una sesión de entrenamiento completa y segura.
El calentamiento prepara tu cuerpo gradualmente para la actividad física. Aumenta lentamente tu ritmo cardíaco y respiratorio, incrementa el flujo sanguíneo hacia los músculos que vas a utilizar y eleva la temperatura muscular, haciéndolos más flexibles y menos propensos a lesiones. Un buen calentamiento de 5 a 10 minutos, que progrese de actividad ligera a moderada, prepara el sistema cardiovascular y musculoesquelético. La vuelta a la calma es igualmente importante. Permite que tu ritmo cardíaco, respiración y presión arterial regresen gradualmente a sus niveles de reposo. Esto ayuda a prevenir el mareo o desmayo que puede ocurrir si te detienes abruptamente después de un ejercicio intenso. También ayuda a eliminar productos de desecho metabólico de los músculos. Un enfriamiento adecuado, también de unos 5 a 10 minutos de actividad de baja intensidad, es una transición suave para tu cuerpo.
¿Es bueno hacer ejercicio físico en ayunas para perder grasa?
La idea detrás del ejercicio en ayunas es que, al no tener glucosa disponible de una comida reciente, el cuerpo recurrirá más fácilmente a las reservas de grasa para obtener energía. Si bien es cierto que en ciertos estados de ayuno el cuerpo puede depender más de la grasa como combustible, esto no significa necesariamente que sea la mejor o más segura estrategia para la pérdida de grasa a largo plazo.
Hacer ejercicio intenso en ayunas puede provocar hipoglicemia (niveles bajos de azúcar en sangre), lo que puede causar mareos, debilidad, náuseas e incluso desmayos. Además, el rendimiento puede verse afectado, lo que limita la intensidad y duración del entrenamiento, y por lo tanto, el gasto calórico total. Para la mayoría de las personas, es recomendable haber ingerido alguna fuente de energía (carbohidratos ligeros) antes de una sesión de ejercicio, especialmente si es de moderada a alta intensidad o de larga duración. La nutrición post-entrenamiento también es crucial para la recuperación muscular. Evitar el ejercicio inmediatamente después de comidas copiosas (esperar al menos 2 horas) o bajo la influencia de alcohol o drogas es fundamental por seguridad.
La actividad física es para personas jóvenes; yo ya soy mayor.
Esta es una creencia errónea y limitante. La actividad física es beneficiosa para personas de todas las edades, y para los adultos mayores es especialmente importante. Lejos de ser solo para jóvenes, el ejercicio regular mejora drásticamente la calidad de vida y la funcionalidad en la tercera edad.
Mantenerse activo ayuda a preservar la masa muscular y la fuerza, lo cual es vital para realizar actividades diarias de forma independiente. Mejora el equilibrio y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas. Contribuye a la salud cardiovascular, ayuda a controlar enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y la artritis, mejora el estado de ánimo y la función cognitiva. Las recomendaciones generales para adultos mayores suelen incluir al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana, así como ejercicios de fuerza y equilibrio. Nunca es tarde para empezar, adaptando el tipo y la intensidad a las capacidades individuales. Consultar con un profesional sanitario antes de iniciar un nuevo programa de ejercicio es una buena práctica.
¿Es por la mañana el mejor momento para realizar ejercicio físico?
No existe un momento universalmente "mejor" del día para hacer ejercicio. La clave más importante es encontrar el momento en el que puedas ser constante y convertir la actividad física en un hábito regular.
Algunas personas prefieren la mañana porque les ayuda a despertarse, aumenta su energía para el día y reduce la probabilidad de que otros compromisos interfieran. Otros prefieren la tarde o la noche porque se sienten más fuertes, sus músculos están más calientes o les ayuda a relajarse después del trabajo. Lo importante es que elijas un horario que funcione para ti y que puedas mantener a largo plazo. Sin embargo, sí hay una consideración importante: realizar ejercicio de muy alta intensidad justo antes de acostarse (por ejemplo, después de las 9 o 10 de la noche) puede dificultar conciliar el sueño debido a la activación del sistema nervioso y el aumento de la temperatura corporal. Para la mayoría, esto no es un problema con ejercicio de intensidad moderada, pero es algo a tener en cuenta si experimentas dificultades para dormir.
¿Entrenar cubierto con plásticos o muy abrigado ayuda a perder grasa y adelgazar antes?
Definitivamente no. Esta es otra práctica peligrosa basada en el malentendido de que sudar mucho equivale a perder grasa. Como se mencionó anteriormente, sudar es principalmente perder agua.
Entrenar con exceso de ropa o cubierto de plásticos solo aumenta la sudoración al impedir la evaporación del sudor, que es el mecanismo principal de enfriamiento del cuerpo. Esto puede llevar a una rápida deshidratación y a un aumento peligroso de la temperatura corporal central, lo que puede resultar en agotamiento por calor o, en casos graves, un golpe de calor, una emergencia médica que puede ser fatal. La pérdida de peso que se observa es temporal y se debe únicamente a la pérdida de líquidos. No hay ningún beneficio en términos de quema de grasa. Para optimizar la quema de grasa, concéntrate en la intensidad y duración del ejercicio adecuadas, una dieta equilibrada y la consistencia, no en intentar sudar de forma artificial y peligrosa.
¿El ejercicio provoca hambre y hace que se coma más?
La relación entre el ejercicio y el hambre es compleja y varía entre individuos, y también depende del tipo e intensidad del ejercicio.
En algunas personas, especialmente después de ejercicio de alta intensidad, puede haber una supresión temporal del apetito. Esto se debe a cambios hormonales. Sin embargo, en otras, el ejercicio, particularmente el de moderada intensidad y larga duración, puede aumentar el apetito. El cuerpo está pidiendo reponer la energía gastada. Es importante aprender a distinguir el hambre real (fisiológica) de la sed o el apetito emocional. Planificar comidas y refrigerios nutritivos antes y después del ejercicio puede ayudar a controlar el hambre, optimizar la recuperación y evitar el consumo excesivo de calorías poco saludables. Asegúrate de estar bien hidratado, ya que a veces la sed puede confundirse con hambre. En general, aunque el ejercicio puede influir en el apetito, una gestión consciente de la nutrición es clave para mantener un balance energético adecuado si tu objetivo es la pérdida de peso.
Esperamos que estas respuestas ayuden a aclarar algunas de las dudas más comunes. Recuerda que la constancia, la seguridad y el disfrute son fundamentales en tu viaje de fitness.
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