17/10/2021
El entrenamiento concurrente se ha convertido en una estrategia fundamental para aquellos que buscan maximizar su rendimiento físico y mejorar su salud de manera integral. Lejos de la antigua creencia de que combinar fuerza y resistencia era contraproducente, la ciencia moderna nos muestra cómo integrar ambas disciplinas de forma inteligente puede llevar a adaptaciones superiores y a un físico más completo y funcional. Pero, ¿cómo es realmente un entrenamiento concurrente y qué debemos saber para implementarlo correctamente?
En esencia, el entrenamiento concurrente implica la combinación de ejercicios de fuerza (resistencia) y ejercicios cardiovasculares (aeróbicos) dentro de un mismo programa de entrenamiento. Esta combinación puede darse en la misma sesión o distribuirse a lo largo de la semana, adaptándose a los objetivos y la disponibilidad de cada persona.

- Los Fundamentos del Entrenamiento Concurrente: Una Mirada Científica
- Beneficios Clave del Entrenamiento Concurrente
- Diseñando Tu Programa de Entrenamiento Concurrente
- Nutrición y Recuperación: Pilares del Éxito Concurrente
- Preguntas Frecuentes sobre el Entrenamiento Concurrente
- ¿Qué es un modelo de entrenamiento concurrente?
- ¿Cuál es un ejemplo de ejercicio concurrente?
- ¿Cuáles son los beneficios del entrenamiento concurrente?
- ¿Qué es el entrenamiento híbrido?
- ¿Qué pasa si hago entrenamiento funcional todos los días?
- ¿Cuántas veces a la semana hay que entrenar cada músculo?
- Conclusión
Los Fundamentos del Entrenamiento Concurrente: Una Mirada Científica
La idea de combinar fuerza y resistencia no es nueva. Ya en 1980, el Dr. Robert Hickson investigó este modelo, demostrando que un grupo que realizaba ambos tipos de entrenamiento durante 10 semanas mejoró tanto su VO2max (capacidad aeróbica) como su fuerza de pierna, de manera similar a los grupos que entrenaron una sola modalidad. La diferencia clave fue que el grupo concurrente logró mejoras en ambas variables simultáneamente, mientras que los grupos individuales solo mejoraron en su disciplina específica.
La razón por la que estos tipos de entrenamiento producen adaptaciones diferentes radica en las vías celulares que activan. El entrenamiento de fuerza crónico lleva a mejoras en la activación nerviosa, la hipertrofia (aumento del tamaño muscular) y la fuerza muscular máxima. Por otro lado, el entrenamiento aeróbico crónico incrementa la densidad mitocondrial, la capacidad oxidativa de las fibras musculares y la eficiencia en el uso de sustratos energéticos como la grasa.
A nivel molecular, el entrenamiento de fuerza estimula una enzima llamada mTOR, clave para la síntesis de proteínas musculares. El entrenamiento aeróbico repetitivo, como correr o pedalear, aumenta los niveles de otra enzima, AMPK, que regula la biogénesis mitocondrial. Aquí es donde surge el posible efecto interferencia: altas concentraciones de AMPK pueden suprimir la activación de la vía mTOR, lo que teóricamente podría limitar la capacidad de estimular la hipertrofia después de una sesión de resistencia.
Sin embargo, es crucial entender que este efecto interferencia no siempre es significativo. La investigación sugiere que es una preocupación mayor para atletas de élite que buscan la fuerza y potencia máximas absolutas (como levantadores de potencia o velocistas de élite). Para la mayoría de las personas con objetivos de fitness variados, el efecto interferencia es nominal y los beneficios de combinar ambos tipos de entrenamiento superan con creces este posible inconveniente.
Beneficios Clave del Entrenamiento Concurrente
Combinar fuerza y cardio ofrece una amplia gama de beneficios para la salud y el rendimiento. Algunos de los más destacados incluyen:
Mejora de la Aptitud Cardiovascular y Muscular
El entrenamiento concurrente aborda ambos sistemas simultáneamente. Mientras el cardio potencia tu capacidad aeróbica y salud cardíaca, la fuerza fortalece tus músculos y mejora la eficiencia cardiovascular general. Esta sinergia se traduce en una mayor resistencia y una mejor capacidad para realizar tanto actividades deportivas como tareas diarias.
Optimización del Tiempo y la Recuperación
Para personas con agendas apretadas, integrar ambos tipos de entrenamiento en la misma sesión o semana puede ser un gran ahorro de tiempo. Además, al alternar entre ejercicios de resistencia y cardiovasculares, diferentes grupos musculares trabajan de maneras distintas, lo que puede facilitar una recuperación más efectiva y reducir el riesgo de sobreentrenamiento en comparación con sesiones muy largas y enfocadas en una sola disciplina.
Composición Corporal y Gasto Calórico
El entrenamiento de fuerza aumenta la masa muscular, lo que eleva tu metabolismo basal. Combinado con el gasto calórico significativo del entrenamiento cardiovascular, el entrenamiento concurrente es una estrategia muy efectiva para reducir la grasa corporal y mejorar la composición corporal general. Algunos estudios incluso sugieren que la combinación es superior para la pérdida de grasa que el cardio o la fuerza por separado.
Prevención de Lesiones y Eficiencia del Movimiento
El entrenamiento de fuerza, especialmente aquel que trabaja la estabilidad y el control motor, puede mejorar la mecánica de carrera y ciclismo, fortalecer los músculos clave y corregir debilidades y desalineaciones. Esto reduce significativamente el riesgo de lesiones por sobrecarga, comunes en deportes de resistencia. Además, las adaptaciones neuromusculares de la fuerza mejoran la eficiencia del movimiento, permitiéndote producir más fuerza por zancada o pedalada y gastar menos energía para el mismo esfuerzo.
Mejora del Rendimiento Deportivo y la Salud General
Como demostró el estudio de Hickson y otros posteriores, el entrenamiento concurrente puede mejorar múltiples variables de rendimiento, desde la fuerza máxima (1RM) y la capacidad de salto (CMJ) hasta la resistencia aeróbica (vVO2max). Para muchos deportes, que requieren una combinación de fuerza, potencia y resistencia, este enfoque es ideal. A largo plazo, la combinación de entrenamiento aeróbico y de resistencia se asocia con un menor riesgo de mortalidad general, promoviendo la longevidad y una mejor calidad de vida.
Diseñando Tu Programa de Entrenamiento Concurrente
Para cosechar los máximos beneficios del entrenamiento concurrente y minimizar el posible efecto interferencia, es importante planificar tus sesiones estratégicamente. Aquí te presentamos algunas formas de organizar tu programa:
Alternar Días
Si tu horario lo permite, realizar las sesiones de fuerza y cardio en días separados es una de las formas más efectivas de maximizar las adaptaciones musculares y de resistencia. Esto permite que tu cuerpo se recupere y se adapte completamente al estímulo específico de cada entrenamiento.
Priorizar por Objetivo
Dentro de una misma sesión, el orden de los ejercicios importa, especialmente si tienes un objetivo principal. Si tu prioridad es ganar fuerza o masa muscular, realiza el entrenamiento de fuerza primero, cuando estás más fresco y con los depósitos de energía llenos. Si tu meta principal es mejorar la resistencia aeróbica, empieza con tu sesión de cardio.
Combinaciones Inteligentes
Puedes emparejar el entrenamiento de fuerza de la parte superior del cuerpo con sesiones de carrera, ya que la carga excéntrica de la carrera puede tener un efecto más inhibidor en la síntesis de proteínas musculares de las piernas. De manera similar, puedes combinar el entrenamiento de fuerza de la parte inferior del cuerpo con ciclismo, que tiene un componente excéntrico menor. Esto ayuda a equilibrar las demandas en los diferentes grupos musculares.

Alinear Intensidades
Para minimizar la interferencia, puedes alinear las intensidades de ambos tipos de entrenamiento si los haces en la misma sesión. El levantamiento de pesas pesado o los ejercicios de potencia combinan bien con intervalos de alta intensidad (HIIT), ya que utilizan sistemas energéticos similares. Del mismo modo, los levantamientos más ligeros o el entrenamiento de fuerza de bajo impacto pueden complementarse con cardio de baja intensidad y larga duración (como el entrenamiento en Zona 2).
La Importancia de la Consistencia
Si eres principiante, no te preocupes demasiado por el orden exacto de los ejercicios. Lo más importante al principio es la consistencia. Realizar ambos tipos de entrenamiento de forma regular es un predictor mucho más fuerte de la adherencia a largo plazo y de la obtención de resultados que la optimización de la programación en las etapas iniciales.
Tabla de Programación Sugerida por Objetivo
| Objetivo de Entrenamiento | Secuencia o Combinación Recomendada |
|---|---|
| Mejorar fuerza máxima o hipertrofia | Fuerza primero, luego Cardio |
| Mejorar resistencia cardiovascular o capacidad aeróbica | Cardio primero, luego Fuerza |
| Atleta híbrido (objetivos equilibrados de fuerza y resistencia) | Alternar días de fuerza y resistencia (o dejar tiempo suficiente entre sesiones) |
| Fitness general (sesión de alta intensidad) | Entrenamiento de fuerza pesada + Cardio HIIT |
| Fitness general (sesión de baja intensidad) | Entrenamiento de fuerza ligera + Cardio Zona 2 |
| Fitness general (día de fuerza de parte superior) | Entrenamiento de fuerza de parte superior + Correr (para cardio) |
| Fitness general (día de fuerza de parte inferior) | Entrenamiento de fuerza de parte inferior + Ciclismo (para cardio) |
| Fitness general (ejercitador novato) | Enfocarse en la consistencia por encima del orden de programación |
Nutrición y Recuperación: Pilares del Éxito Concurrente
Para que el entrenamiento concurrente sea efectivo y evitar el sobreentrenamiento, la nutrición y la recuperación son tan importantes como el propio entrenamiento. La disponibilidad de glucógeno muscular (proveniente de los carbohidratos) y aminoácidos esenciales es crucial para la síntesis de proteínas después del entrenamiento de fuerza y para la producción de energía durante el ejercicio. Un balance energético positivo, consumiendo suficientes calorías (incluso más de las que quemas si el volumen es alto) y asegurando una ingesta adecuada de carbohidratos y proteínas, ayuda a optimizar la respuesta anabólica y a mitigar los posibles efectos negativos del cardio en la síntesis de proteínas.
La recuperación también juega un papel vital. Dormir lo suficiente, mantenerse bien hidratado y gestionar el estrés son fundamentales para permitir que el cuerpo se adapte, repare los tejidos dañados y se prepare para la siguiente sesión. Ignorar estos aspectos puede llevar a la fatiga, al estancamiento en el rendimiento y a un mayor riesgo de lesiones, contrarrestando los beneficios del entrenamiento concurrente.
Preguntas Frecuentes sobre el Entrenamiento Concurrente
¿Qué es un modelo de entrenamiento concurrente?
Un modelo de entrenamiento concurrente combina el entrenamiento de resistencia (fuerza) y el entrenamiento aeróbico (cardiovascular) dentro de un mismo plan de entrenamiento. Puede incluir ambas formas de ejercicio dentro de una semana o incluso en una sola sesión, buscando mejorar múltiples variables de rendimiento simultáneamente.
¿Cuál es un ejemplo de ejercicio concurrente?
Un ejemplo podría ser realizar una sesión de levantamiento de pesas pesadas seguida de una sesión corta de cardio de alta intensidad (HIIT) en bicicleta, o alternar días completos dedicados a la fuerza con días completos dedicados al entrenamiento de resistencia aeróbica, dependiendo de tus objetivos específicos de entrenamiento.
¿Cuáles son los beneficios del entrenamiento concurrente?
Los beneficios son amplios e incluyen la mejora de la eficiencia del movimiento, la función física general, la composición corporal, la prevención de lesiones, el rendimiento deportivo y la salud física y mental a largo plazo, contribuyendo a una mayor longevidad y calidad de vida.
¿Qué es el entrenamiento híbrido?
El entrenamiento híbrido se refiere a la combinación de diferentes enfoques, técnicas o modalidades de entrenamiento en una misma rutina o programa. Si bien a menudo se utiliza indistintamente con el entrenamiento concurrente (combinando fuerza y cardio), el término híbrido puede ser más amplio, incluyendo la integración de otras disciplinas como entrenamiento funcional, yoga, Pilates, etc., para lograr una variedad más amplia de objetivos de fitness y rendimiento.
¿Qué pasa si hago entrenamiento funcional todos los días?
Hacer entrenamiento funcional todos los días puede ser beneficioso por mejorar la función diaria, la fuerza del núcleo, la flexibilidad y ofrecer variedad. Sin embargo, también presenta riesgos como el sobreentrenamiento, la recuperación insuficiente, desbalances musculares y lesiones por uso excesivo si no se varía la intensidad, el volumen y los ejercicios, o si no se permite suficiente tiempo de recuperación. Es crucial escuchar a tu cuerpo y planificar adecuadamente.
¿Cuántas veces a la semana hay que entrenar cada músculo?
La frecuencia ideal varía. Para principiantes, 2-3 veces por semana por grupo muscular es un buen inicio. Para intermedios, 2 veces por semana es común. Los avanzados pueden beneficiarse de entrenar cada grupo muscular 3 veces por semana, variando la intensidad y el volumen. Lo importante es permitir suficiente descanso y recuperación entre sesiones, escuchar a tu cuerpo y priorizar la calidad sobre la cantidad.
Conclusión
El entrenamiento concurrente es una estrategia poderosa y científicamente respaldada para quienes buscan mejorar su rendimiento y salud de manera integral. Si bien existe un potencial efecto interferencia, este es manejable y, para la gran mayoría, los beneficios de combinar fuerza y resistencia superan con creces los inconvenientes. Diseñando inteligentemente tu programa, priorizando tus objetivos, alternando días o alineando intensidades, y prestando especial atención a la nutrición y la recuperación, puedes construir un físico más fuerte, más resistente y más eficiente. Abraza la combinación y descubre el potencial completo de tu cuerpo.
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