21/06/2021
Cualquiera sea la próxima montaña a la que vayas a subir o escalar, el entrenarte en pendientes no puede faltar en tu preparación. Es clave. Ya sabemos que entrenar no consiste solo en sencillamente echarte a correr sin más. Esa no es la única forma de ejercitarte. Es muy difícil mejorar si no realizamos cambios de ritmo o fartlek, entrenamientos en series y si no combinás tus pasadas con ejercicios de fuerza. Una forma altamente efectiva de lograrlo es a través del entrenamiento en cuestas, una práctica fundamental para quienes buscan mejorar su rendimiento en terrenos inclinados y, en general, para cualquier deportista que desee potenciar su fuerza y resistencia.
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El entrenamiento sobre cuestas es quizás una de las actividades más específicas para emular lo que sería un trekking o una marcha de aproximación a un campo base, e inclusive un ascenso sobre una ruta normal sin necesidad de técnicas de escalada o llegar a la base de una pared de montaña para una escalada en roca o hielo. De hecho, la marcha en montaña es una actividad en sí misma y el terreno montañoso puede variar en desnivel y en el tipo de terreno. Si bien el mejor entrenamiento de montaña es, sin dudas, ir a la montaña, cuando esto no es posible porque vivimos en el llano, tenemos que tratar de buscar lugares donde las acciones tales como la marcha en ascenso y en descenso puedan practicarse y mejorarse. Las cuestas o pendientes se encuentran relativamente a mano y son fantásticas por sus importantes beneficios para los montañistas, ya que ayudan a aumentar la potencia en tus piernas y tu capacidad de resistencia, logrando mejorar también tu VO2 Max, que es tu máxima capacidad para aprovechar el oxígeno en esfuerzos. Este es un dato importante, sobre todo en subidas a tope donde el aire enrarecido de la alta montaña nos exige estar al máximo de nuestro rendimiento aeróbico y anaeróbico. De esta manera, garantizamos una mejor oxigenación a los músculos cuando se esfuerzan en todo momento. En definitiva, logramos mejorar nuestra resistencia y fuerza.

- Músculos Implicados: La Biomecánica de Subir y Bajar
- Beneficios Clave del Entrenamiento sobre Cuestas
- Técnicas para Correr Cuesta Arriba y Cuesta Abajo
- Cómo Empezar y Progresar en el Entrenamiento de Cuestas
- Tipos de Entrenamiento en Cuestas
- Preparación: Calentamiento y Recuperación
- Comparativa: Ascenso vs. Descenso
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
Músculos Implicados: La Biomecánica de Subir y Bajar
El análisis biomecánico nos demuestra que subir pendientes utiliza patrones cíclicos de movimiento articular y de acción muscular muy específicos. Exige que en nuestro tren inferior se vean afectados un conjunto de músculos clave que trabajan coordinadamente para impulsar el cuerpo hacia arriba o controlarlo durante el descenso. Estos músculos incluyen los cuádriceps, el soleo, los gemelos, el glúteo mediano y mayor, los isquiotibiales y la faja abdominal o core.
Ascenso vs. Descenso: Demandas Musculares Diferentes
Durante el ascenso, los músculos que más se exigen son los glúteos, los isquiotibiales y los gemelos, todos formando parte de la cadena muscular posterior, fundamental para la propulsión. También trabajan el flexor de la cadera, que nos ayuda a elevar las piernas para dar las zancadas, y los cuádriceps, que nos ayudan a impulsarnos hacia arriba. Es un trabajo principalmente concéntrico, donde los músculos se acortan bajo tensión para generar movimiento.
En la fase de descenso, aunque nos puede parecer mucho más sencillo que la subida, es en realidad más crítico a la hora de sufrir una lesión. Se exigen las articulaciones del tobillo, la rodilla y la cintura pélvica de manera significativa. Los cuádriceps hacen su trabajo más fuerte junto a los glúteos y los gemelos, pero de una manera diferente: trabajan en contracción excéntrica, es decir, mientras se están alargando para controlar el movimiento y absorber el impacto. La faja abdominal es importante fortalecerla para combinar la tarea de subir y bajar, proporcionando estabilidad y control.
La actividad de subir es un esfuerzo exigente debido al movimiento de traslación vertical del centro de gravedad. Durante las bajadas, el impacto articular es mucho mayor que en las subidas o que sobre terreno llano, razón por la cual muchas personas experimentan dolor en las rodillas después de una bajada pronunciada. Además, durante las bajadas el trabajo excéntrico de los músculos puede generar micro roturas musculares que nos pueden pasar factura si no estamos bien preparados.
Beneficios Clave del Entrenamiento sobre Cuestas
Integrar el entrenamiento en cuestas en tu rutina aporta una gran cantidad de beneficios que van más allá de la simple mejora muscular. Cuando corremos con desnivel, se moviliza una mayor cantidad de fibras musculares que si lo hiciéramos en terreno llano, algo que mejora la potencia de nuestra zancada y la economía de carrera.
- Mayor Fuerza y Potencia Muscular: Correr en cuesta exprime más a nuestro sistema muscular, logrando altos niveles de fuerza-resistencia y fuerza-potencia en el tren inferior.
- Estímulo Cardiorrespiratorio Superior: Correr en contra de la gravedad proporciona un estímulo mayor para el sistema cardiorrespiratorio, mejorando la capacidad aeróbica y anaeróbica.
- Entrenamiento Completo: Trabajamos de forma simultánea el sistema aeróbico y anaeróbico, aunque la proporción dependerá de la distancia y velocidad aplicada.
- Mejora de la Estabilidad y el Equilibrio: El terreno irregular y la inclinación obligan a los músculos estabilizadores a trabajar más.
- Especificidad para Actividades de Montaña: Es uno de los entrenamientos más directos para preparar el cuerpo para el esfuerzo de subir y bajar montañas.
- Aumento del VO2 Max: La exigencia cardiovascular ayuda a mejorar la máxima capacidad de consumo de oxígeno.
Técnicas para Correr Cuesta Arriba y Cuesta Abajo
Una técnica eficiente es crucial para optimizar el esfuerzo y prevenir lesiones al entrenar en pendientes.
Técnicas para Correr Cuesta Arriba
La técnica correcta para subir cuestas de forma eficiente nos indica que debemos dar pasos más cortos pero manteniendo un buen ritmo de zancada. Esto aumenta nuestra estabilidad y equilibrio en la subida y ayuda a mejorar la técnica de ascenso. Es importante activar toda nuestra zona central (core) para evitar flexionar demasiado la cadera (inclinarnos hacia abajo es contraproducente al subir cuestas). Debemos impulsarnos desde los dedos de los pies y ayudarnos con el movimiento enérgico de los brazos. Tus brazos deben llevar siempre el ritmo de tus piernas porque ellos te ayudarán a subir cuando éstas empiecen a desacelerar. Si se mueven los brazos un poco más que tus piernas, ayudan a mantener la forma y velocidad de tus piernas. La clave es mantener un esfuerzo constante durante toda la subida. Tu paso será más corto cuanto más empinada sea la subida y tu velocidad disminuirá mientras avanzas, pero se incrementará cuando alcances la zona más elevada. Trata de mantener una figura erguida, sin inclinarte demasiado hacia delante porque eso inhibe la flexión natural de tu cadera. Conviene mantener la cabeza erguida sin mirar excesivamente ni hacia abajo ni hacia arriba para no forzar la columna vertebral. No te detengas antes de terminar y procura completar la subida.
Técnicas para Correr Cuesta Abajo
Bajar cuestas corriendo requiere un gran control de nuestro cuerpo, sobre todo si la pendiente es muy pronunciada. Inclinarse ligeramente hacia atrás con el fin de mantener alineados los pies, la cadera y los hombros, nos dará una buena posición para descender de manera segura. Siempre es importante mantener el control y la estabilidad en cada descenso. Mantener un ritmo constante durante toda la bajada, sin aceleraciones y frenadas bruscas (es frecuente, si nos descontrolamos, sentir que nos embalamos hacia abajo e intentar frenar pudiendo lesionar las rodillas), nos ayudará a proteger nuestras articulaciones frente al esfuerzo. Se sugiere bajar las cuestas a trote ligero para recuperar el esfuerzo de la subida. De esta manera, se exige el abdomen y no dejes que la gravedad acelere tu ritmo. Tené cuidado de no echar el cuerpo hacia atrás exageradamente, porque eso hará que tu espalda acuse el impacto. Asegúrate de dar zancadas cortas y relajar los hombros.
Cómo Empezar y Progresar en el Entrenamiento de Cuestas
Integrar las cuestas en la rutina debe ser un proceso gradual, combinando diferentes intensidades y tiempos hasta llegar a entrenamientos más duros, potentes y largos. Todo requiere tiempo y práctica. No todas las cuestas son iguales: las hay más o menos pronunciadas, más o menos largas, en terrenos más o menos duros. Se trabaja con el “método de intervalos”.
Cuando empieces con las cuestas, durante las primeras semanas alterná la carrera continua aeróbica con un día de entrenamiento de cuestas cada 15 días, sobre todo si comenzás de cero. A partir de la tercera o cuarta semana, ya podrás empezar a introducir un día a la semana de cuestas. Empezá con pendientes largas y poco pronunciadas de un 50 a 70 % de tu capacidad. Poco a poco, podrás ir subiendo la inclinación de las cuestas y la intensidad de tus entrenamientos. Se debe ejercitar de forma gradual tanto el volumen como la intensidad del esfuerzo que realicemos para ir acomodando pacientemente el organismo y así, evitar lesiones musculares y tendinosas y para permitir que los cambios fisiológicos mejoren paulatinamente sin llegar a sobreentrenar.
Cuando ya lo tengas dominado, se puede combinar entrenamientos de cuestas largas y suaves con cuestas cortas y explosivas. Esto mejora tu rendimiento en la fuerza muscular (hipertrofia) y la potencia aeróbica-anaeróbica, logrando una alta performance de tu resistencia.
Tipos de Entrenamiento en Cuestas
Estos son algunos entrenamientos que se pueden aplicar a tu plan de preparación de montaña a modo de ejemplos. En general se requiere poco volumen para sentir grandes esfuerzos a nivel muscular y de exigencia cardiovascular. Pero no olvides la regla fundamental: todo entrenamiento debe ser adaptado a tu condición física actual e ir de menor a mayor, graduando la dificultad, las exigencias en tus entrenamientos y así lograrás ir superando tus propios límites.
Cuestas Largas y Suaves
Si la cuesta es larga (de 100 a 400 metros) es importante asegurarse que la pendiente no supere el 10 % (lo ideal es entre el 5 % y el 10 %). Se trata de subir corriendo entre el 60 y 80 % de tu capacidad. Se realizan entre 6 y 8 repeticiones. Las bajadas se realizan al trote suave y se necesita un descanso activo de entre 1 y 3 minutos antes de volver a subirla. Este tipo de cuestas te ayudarán a desarrollar una zancada amplia y a mejorar tu capacidad aeróbica y la fuerza resistencia.
Cuestas Cortas con un Desnivel Alto
Son cuestas más inclinadas (de más del 10%) y su longitud no debe sobrepasar los 60-70 metros. Es mejor agruparlas en series, por ejemplo, 2 series de 5 repeticiones, con recuperación activa (bajando al trote suave) entre repeticiones y entre series (trote ligero y estiramiento ligero para descongestionar las piernas). Requieren un mayor esfuerzo muscular y cardiovascular y mejoran la capacidad de aceleración. La intensidad puede variar entre un 70 a 80 % de tu capacidad. Mejoramos la fuerza resistencia y la fuerza potencial junto con la capacidad aeróbica máxima.
Cuestas Cortas y de Gran Pendiente
Cuestas muy inclinadas (30 a 50%) donde subiremos a intensidad máxima en series de 1 a 1.30 minuto de ejercicio por 2-3 minutos de recuperación activa realizando caminata, trote lento, estiramientos. Este tipo de subida implica trepar más en punta de pie dando gran labor a los gemelos que se llevan la mayor parte del sacrificio muscular. De esta manera, logramos aumentar nuestra fuerza potencia y nuestra fuerza máxima y mejorar el rendimiento de la capacidad anaeróbica.
Existen muchas variables para agregar a cada entrenamiento y hacerlo más entretenido y a la vez eficaz. Podemos utilizar bastones de trekking, botas de montaña, cargar mochila con determinado peso y demás opciones para sumar a los ejercicios en cuestas. Al comenzar estos entrenamientos, no se utiliza sobrecarga, pero paulatinamente usaremos mochila con cargas que van de pocos kilos a 12, 15 kilos o más, pensando en cuánto tendremos que transportar en nuestra aventura de montaña, para hacerlo más específico aún. Lógicamente, al cargar grandes pesos quizás solo podremos trabajar ritmos bajos en nuestras subidas de entrenamiento. Para agregarle mayor estímulo, es importante salir a entrenar también en días de mal clima, como lluvia, viento, frío. Todo nos prepara y fortalece física y mentalmente para la montaña al enfrentar las adversidades mientras entrenamos.
Preparación: Calentamiento y Recuperación
Como en cualquier actividad física, el calentamiento previo y la recuperación posterior son esenciales para maximizar los beneficios y minimizar el riesgo de lesiones.
Activación Antes del Esfuerzo
Antes de empezar a hacer series en cuestas, es importante realizar un calentamiento previo de unos 20 minutos en base de ejercicios dinámicos para activar nuestro organismo al esfuerzo. Por ejemplo, correr en terreno llano a ritmo suave unos diez minutos, seguido de estiramientos suaves y cortos de cuádriceps, aductores, gemelos, soleo, glúteos e isquiotibiales y ejercicios de movilidad articular activa tales como balanceos, oscilaciones y rotaciones. Cada estiramiento dura entre 20 a 30 segundos para lograr el efecto de elongación esperado. Es conveniente terminar la entrada en calor con unas pasadas a mayor ritmo y seguido de unas subidas lentas y suaves en la cuesta elegida. De esta forma, activamos nuestra musculatura y sistema cardiopulmonar para la actividad que nos espera y evitamos la posibilidad de lesionarnos al exigirnos en frío.
La Recuperación Después del Entrenamiento
Una vuelta a la calma es clave en cualquier tipo de entrenamiento que realices. De esta forma, garantizamos una correcta forma de “aliviar nuestro organismo” tras los grandes esfuerzos. Al finalizar el entrenamiento siempre es importante realizar estiramientos de todos los grupos musculares, haciendo especial hincapié en los cuádriceps, gemelos y soleos, uno de los músculos que más sufren cuando corrés, e isquiotibiales; pero más aún si has realizado un entrenamiento de cuestas. Los estiramientos pasivos deberían ser antiálgicos, es decir, no provocar dolor alguno y su duración tendría que oscilar entre 20 y 30 segundos cada uno, logrando en ese tiempo el efecto de estiramiento muscular apropiado. Unos minutos de trote lento bien aeróbico ayudan a oxigenar los músculos de las piernas y a relajarlos después de un esfuerzo intenso. Trotar lento por unos 5 a 10 minutos es muy útil para aflojarnos y bajar paulatinamente la intensidad del entrenamiento. Automasajes, hidratación y una buena alimentación en base a hidratos de carbono para terminar de recuperarse de grandes esfuerzos también son necesarios. Nuestro cuerpo estará agradecido.
Comparativa: Ascenso vs. Descenso
| Aspecto | Ascenso | Descenso |
|---|---|---|
| Músculos Clave | Glúteos, Isquiotibiales, Gemelos, Cuádriceps, Core | Cuádriceps (excéntrico), Glúteos, Gemelos, Core |
| Tipo de Esfuerzo | Principalmente concéntrico, propulsión | Principalmente excéntrico, frenado, absorción de impacto |
| Impacto Articular | Bajo | Alto (rodillas, tobillos) |
| Riesgo de Lesión | Menor (generalmente) | Mayor (por impacto, fatiga y velocidad) |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Por qué es importante entrenar en cuestas para la montaña?
- El entrenamiento en cuestas simula las condiciones de la montaña, fortaleciendo los músculos específicos del tren inferior, mejorando la capacidad cardiovascular y aumentando la resistencia y potencia, lo que es crucial para enfrentar ascensos y descensos prolongados.
- ¿Qué músculos son los principales implicados?
- Los músculos principales son los cuádriceps, gemelos, soleo, glúteos (mayor y medio), isquiotibiales y la faja abdominal o core. La exigencia varía entre subir (más glúteos, isquios, gemelos) y bajar (más cuádriceps de forma excéntrica).
- ¿Es mejor subir o bajar cuestas?
- Ambas son importantes. Subir desarrolla fuerza y potencia de impulso, además de resistencia aeróbica/anaeróbica. Bajar entrena la fuerza excéntrica, el control muscular y la capacidad de absorción de impacto, aunque conlleva un mayor riesgo articular si no se hace con técnica.
- ¿Cómo empiezo si nunca he entrenado en cuestas?
- Comienza gradualmente. Integra un día de cuestas cada 15 días al principio, con pendientes suaves (5-10%) y a una intensidad moderada (60-70% de tu capacidad). Incrementa progresivamente la inclinación, la intensidad y el volumen a medida que te sientas cómodo.
- ¿Cuánto tiempo debo dedicar al entrenamiento en cuestas?
- No se necesita un volumen excesivo para obtener beneficios. Puedes empezar con sesiones cortas (20-30 minutos efectivos, incluyendo calentamiento y enfriamiento) una vez por semana. La duración y frecuencia aumentarán a medida que tu cuerpo se adapte y según tus objetivos de montaña.
El entrenamiento sobre diferentes pendientes te será de vital importancia en tu preparación para tus expediciones de manera que logres máximos rendimientos tanto de potencia aeróbica máxima como anaeróbica y tengas tu musculatura del tren inferior perfectamente entrenada para la aventura de vivir la montaña. Siempre hagas lo que hagas de entrenamiento hacelo a tu propio ritmo, respetando tus tiempos, conociéndote como estás física y mentalmente, concentrándote en tu tarea y visualizando tus objetivos que te impulsan a ponerte en forma. Entrénate y disfrutá la montaña con todo. La montaña te espera.
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