15/12/2021
Probablemente alguna vez hayas escuchado hablar sobre el entrenamiento pliométrico o con saltos. De hecho, es bastante posible que lo hayas practicado alguna vez. Ya seas un principiante, o lo hayas realizado en alguna ocasión, es bueno conocer todos sus detalles y técnicas para realizarlo bien. Primero un paso, luego otro, y otro… pero todos explosivos. Esa es la clave para iniciarte en los ejercicios pliométricos, que suelen requerir cero equipación y son justo lo que tu cuerpo necesita para un entrenamiento cruzado. Pero ¿qué son exactamente los ejercicios pliométricos? Se definen como movimientos rápidos y explosivos que utilizan tu propio peso corporal para generar fuerza y potencia. La pliometría, cuando se incluye de forma regular en entrenamientos de intervalos de alta intensidad (HIIT), lo que hace es enfatizar el salto y la explosividad. A estas alturas, es muy probable que muchos ejercicios pliométricos te resulten ya familiares, pero también es bastante posible que no los practiques de la forma más adecuada o que tengas dudas sobre cómo incorporarlos a tu rutina. Para desentrañar todas las dudas que te puedan surgir sobre este tipo de entrenamiento, profundizaremos en sus principios, beneficios y la manera correcta de iniciarse.
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Qué es el Entrenamiento Pliométrico
Hablar de entrenamiento pliométrico o de la realización de saltos es hablar fundamentalmente del ciclo de estiramiento acortamiento (CEA). Este ciclo es la base fisiológica que permite a los músculos generar una gran cantidad de fuerza en un corto periodo de tiempo. Consiste en una rápida fase excéntrica (alargamiento del músculo bajo tensión), seguida inmediatamente por una fase concéntrica (acortamiento del músculo). En la fase excéntrica, el músculo se estira mientras resiste una carga (como al bajar en una sentadilla antes de saltar). Durante este estiramiento, el músculo almacena energía elástica. Acto seguido, sin pausa, se produce una contracción concéntrica explosiva (el salto en sí). Es crucial que la transición entre la fase excéntrica y la concéntrica sea lo más rápida posible para aprovechar al máximo la energía elástica acumulada y potenciar la contracción muscular. Piensa en un símil con una goma elástica o una superband: si la estiras rápidamente y luego la sueltas, la energía acumulada hace que se dispare con fuerza. De manera similar, el músculo, aprovechando el reflejo miotático (un reflejo de protección que causa una contracción refleja ante un estiramiento rápido) y la energía elástica, puede producir una contracción mucho más potente y rápida que una contracción concéntrica aislada.

Cómo se Trabaja la Pliometría de Forma Segura
Uno de los aspectos más importantes al abordar el entrenamiento pliométrico es la preparación y la progresión. En general, y últimamente en mayor medida con el aumento de entrenamientos de CrossFit y otras disciplinas de alta intensidad, vemos cómo la gente suele comenzar a realizar entrenamiento pliométrico o ejercicios de salto sin estar preparados para ello. Debemos ser conscientes de que si sufrimos sobrepeso, realizar saltos no sería lo más recomendable, ya que ese exceso de peso afectará significativamente el impacto que reciban nuestras articulaciones, aumentando el riesgo de lesión. Antes de incorporar la pliometría a tu rutina, también es importante que tengas una base de fitness general; por ejemplo, ser capaz de correr media hora sin quedarte sin aliento es un buen indicativo de que tu sistema cardiovascular y muscular tiene cierta capacidad para tolerar el esfuerzo.
El paso más crítico antes de comenzar a saltar es asegurarse de que sabemos aterrizar correctamente. Nadie se subiría a un avión sin tener la certeza de que tiene la capacidad para aterrizar de forma segura; lo mismo ocurre a la hora de realizar un salto. Si nuestro sistema músculo-esquelético no está preparado para asimilar impactos, si no poseemos la fuerza excéntrica suficiente para amortiguar la caída de manera controlada, o si desconocemos la posición y técnica adecuada al caer, no deberíamos llevar a cabo ejercicios de salto de alta intensidad. Un aterrizaje inadecuado puede poner una tensión excesiva en rodillas, tobillos, caderas y columna.
Para comenzar a trabajar la técnica de aterrizaje y preparar el cuerpo, deberíamos primero llevar un cierto tiempo realizando entrenamiento de fuerza general. Esto garantiza en cierto modo que nuestra musculatura tiene cierto nivel de fuerza, poseemos fuerza excéntrica (la capacidad de controlar el movimiento mientras el músculo se alarga) y nuestras articulaciones poseen la estabilidad requerida para soportar y disipar las fuerzas del impacto. Una vez cumplimos estos requisitos básicos, podemos comenzar a introducir ejercicios específicos para aprender a aterrizar. Ejercicios como el drop squat (dejarse caer ligeramente desde una posición erguida a una sentadilla controlada) para aprender a aterrizar a dos piernas, y el single drop squat para trabajar el aterrizaje a una pierna, son excelentes puntos de partida. El objetivo es caer de forma suave y controlada, absorbiendo el impacto con las rodillas y caderas flexionadas, manteniendo el tronco estable. Una vez tenemos automatizada la técnica adecuada para caer, podremos realizar pequeños aterrizajes cayendo desde un step o desde un cajón con poca altura, manteniendo la posición de aterrizaje durante unos segundos para poder garantizar el automatismo y la estabilidad del movimiento. La altura debe ser mínima al principio, solo lo suficiente para practicar la caída controlada.
Una vez garantizamos que nuestro sistema músculo-esquelético posee la fuerza y estabilidad adecuada, y tenemos automatizada la técnica de aterrizaje de forma segura, podremos comenzar a introducir ejercicios de salto en nuestro entrenamiento. Personalmente, considero que el mejor ejercicio para comenzar a introducirnos en este tipo de ejercicios es el box jump o salto a la caja. El motivo principal por el que creo que éste es el mejor ejercicio inicial es por la reducción del impacto en la caída. Supongamos que nuestra capacidad de salto vertical máxima es de 40 cm y nuestra caja tiene una altura de 30 cm; de esta manera, el impacto que nuestras articulaciones recibirán al aterrizar *sobre* la caja será equivalente a una caída de solo 10 cm (la diferencia entre nuestra altura máxima de salto y la altura de la caja), mientras que si la superficie de despegue y aterrizaje fuese la misma (saltando en el suelo), nuestros 40 cm de subida serían los mismos que tendríamos a la caída, generando un impacto mucho mayor. El box jump permite practicar la fase de despegue explosivo con un aterrizaje más benigno.
Llegados a este punto, debemos aclarar dos detalles importantes al realizar box jumps y otros saltos. El primero es el sonido al aterrizar. Cuando aterricemos, no deberíamos escuchar un impacto fuerte, o al menos la mínima cantidad de ruido posible. Esto es conocido en el mundo del entrenamiento como “aterrizar como un ninja”. Si nuestro aterrizaje es sonoro y brusco, significaría que aún no poseemos la suficiente fuerza excéntrica para amortiguar la caída de forma efectiva, o que la altura de la caja es excesivamente alta para nuestra capacidad de salto actual y la técnica de aterrizaje se ve comprometida.
El segundo detalle crucial que debemos aclarar es que aumentar la altura de la caja a la que saltamos no tiene por qué significar un aumento de la intensidad del ejercicio ni una mejora en la calidad del mismo; de hecho, a menudo es todo lo contrario. Uno de los referentes en el mundo del entrenamiento, Mike Boyle, define a las cajas excesivamente altas como “idiot box” (caja de idiotas) porque aumentan significativamente el riesgo de lesión al intentar alcanzar alturas para las que no estamos preparados. Además de esto, saltar a una altura excesiva podría hacer que nuestra posición de aterrizaje no sea la correcta (por ejemplo, aterrizando con las rodillas bloqueadas o el tronco encorvado), poniendo en riesgo nuestra salud y provocando lesiones a diferentes niveles, especialmente en las articulaciones de las extremidades inferiores. La posición de aterrizaje debería ser similar a la de despegue, con las rodillas y caderas flexionadas para absorber el impacto, manteniendo el control del cuerpo. Priorizar la técnica y la seguridad sobre la altura es fundamental.
Una vez que cumplimos todos los requisitos: hemos desarrollado una base de fuerza, aterrizamos en la posición correcta, nuestro aterrizaje es silencioso, y hemos realizado todas las progresiones de altura posibles en el box jump respetando la técnica, podremos continuar avanzando. El siguiente paso lógico es realizar saltos en los que la superficie de despegue sea la misma que la superficie de aterrizaje, como los saltos verticales en el sitio o los saltos de longitud cortos. Posteriormente, podremos seguir el mismo tipo de criterio y progresión para ir introduciendo ejercicios de salto a una pierna (como saltos a la pata coja o saltos laterales a una pierna), ya que tanto en el deporte como en la vida diaria, la mayoría de gestos explosivos y saltos se producen de manera unilateral (sobre una sola pierna), y trabajarlos mejorará la fuerza y estabilidad específica para estas acciones.
Visto todo lo anterior, podría parecer que no es aconsejable realizar ejercicios de salto debido a los riesgos potenciales, pero en realidad es todo lo contrario. Poseen multitud de beneficios, como ahora veremos, pero debemos ser conscientes de la importancia crítica de la técnica adecuada y la progresión gradual que debemos llevar a cabo. Mal ejecutados o sin seguir la progresión adecuada, los ejercicios pliométricos podrían resultar muy lesivos. Sin embargo, si los realizamos de la manera correcta, el efecto será totalmente el contrario: se convertirán en una herramienta poderosa para mejorar nuestro rendimiento y prevenir ciertas lesiones al fortalecer tendones y ligamentos y mejorar la capacidad de absorción de impacto del sistema músculo-esquelético.
Principales Beneficios del Entrenamiento Pliométrico
La mayor ventaja que tienen estos movimientos de entrenamiento pliométrico para deportistas, especialmente corredores, es que les ayudan a mejorar dos métricas importantísimas para el rendimiento: la potencia y velocidad. Estos ejercicios se aprovechan de la fase de activación muscular conocida como ciclo de estiramiento acortamiento (CEA), como ya hemos explicado. Los movimientos consisten en una combinación rápida de contracciones excéntricas y concéntricas, que alargan y acortan los músculos de forma secuencial y veloz. Al maximizar la eficiencia y la fuerza producida durante este ciclo, consigues mejorar la potencia muscular, que es la capacidad de generar fuerza rápidamente.
Al incorporar la pliometría a nuestra rutina de entreno, incrementamos la fuerza que producimos con cada movimiento explosivo. En el contexto de la carrera, después de que cada pie aterriza en el suelo, se produce un breve apoyo y luego un impulso para despegar y avanzar. Los entrenamientos pliométricos ayudan a los runners a conseguir un “resorte” más potente y eficiente en ese impulso. Y, a la larga, ello nos lleva a correr más rápido y con menos esfuerzo aparente.
De hecho, la investigación respalda estos beneficios. De acuerdo con un estudio publicado en 2018 en la revista Sports Medicine, los corredores de media y larga distancia que añadieron a su plan de entreno sesiones de pliometría dos veces a la semana durante tan solo cuatro semanas observaron una mejoría significativa en su economía de carrera (la cantidad de oxígeno que el cuerpo necesita al correr a una velocidad determinada, indicando mayor eficiencia), así como en pruebas de contrarreloj y de velocidad máxima. Según otro estudio del que se hizo eco el Journal of Sport and Health Science, la pliometría resultó muy eficaz para mejorar el rendimiento en un 10K cronometrado, aun cuando los participantes disminuyeron ligeramente su kilometraje semanal de carrera, demostrando que la calidad del entrenamiento puede ser más importante que solo el volumen.
Y aún hay más beneficios, porque se ha demostrado que la pliometría complementa a la perfección el running y otros deportes al trabajar el cuerpo en múltiples dimensiones. El cuerpo trabaja en tres planos de movimiento: el sagital (movimientos hacia delante y hacia atrás, como correr o pedalear), el frontal (movimientos de lado a lado, como desplazarse lateralmente) y el transversal (movimientos de rotación o torsión). Aunque correr es, por sí mismo, predominantemente un movimiento sagital, trabajar el cuerpo en los tres planos ayuda a construir resiliencia, estabilidad y sostenibilidad, reduciendo el riesgo de lesiones compensatorias. La pliometría resulta muy valiosa porque te permite realizar y potenciar los distintos tipos de movimientos a los que uno no se expone de manera intensa o explosiva únicamente al correr. Para tener una buena postura en la carrera y, en general, para estar sanos y funcionalmente fuertes, es importantísimo que el cuerpo se sienta cómodo y potente moviéndose en los distintos planos. Por supuesto, también puedes adaptar la pliometría al fitness general e incorporarla a cualquier día de entrenamiento cruzado, no solo si eres corredor.
Otros beneficios clave incluyen:
| Beneficio | Explicación |
|---|---|
| Prevención de la Osteoporosis | El impacto controlado que se produce durante los saltos fomenta la osteosíntesis, el proceso por el cual se forma tejido óseo nuevo. Esto ayuda a fortalecer los huesos y aumentar su densidad mineral, lo que puede prevenir este tipo de enfermedad, especialmente importante a medida que envejecemos. |
| Mejora Potencia y Velocidad | Como ya se mencionó, la mejora y eficiencia, sobre todo del ciclo de estiramiento acortamiento, permite generar más fuerza en menos tiempo, lo que se traduce directamente en movimientos más potentes y rápidos, aplicable a saltos, sprints o cambios de dirección. |
| Mejora la Coordinación | El entrenamiento pliométrico mejora la coordinación tanto intramuscular (la capacidad de las fibras dentro de un músculo para trabajar juntas de manera eficiente) como intermuscular (la capacidad de diferentes músculos y grupos musculares para trabajar juntos de forma coordinada y secuencial para producir un movimiento). Esto se traduce en gestos deportivos más fluidos y eficientes. |
| Mejora la Estabilidad | Al tratarse de movimientos a tan alta velocidad y requerir que nuestro cuerpo controle y estabilice las articulaciones durante la fase de aterrizaje y despegue, conseguiremos mejorar la estabilidad articular, especialmente en tobillos, rodillas y caderas. Los músculos estabilizadores se vuelven más reactivos y fuertes. |
| Eficiencia y Activación del Sistema Nervioso | Los movimientos rápidos y explosivos propios de la pliometría entrenan al sistema nervioso central para reclutar un mayor número de unidades motoras de alto umbral y hacerlo de forma más rápida. Esto no solo aumenta la capacidad de generar fuerza rápida, sino que también mejora la reactividad neuromuscular general. |
| Prevención de Lesiones | Cómo hemos comentado anteriormente, mal ejecutados o con una progresión inadecuada, los ejercicios pliométricos pueden resultar muy lesivos. Pero si los realizamos de la manera correcta, construyendo una base sólida y progresando gradualmente, el efecto será totalmente el contrario. Un sistema músculo-esquelético más fuerte, más estable y con mejor capacidad de absorber y producir fuerza de forma controlada está mejor preparado para soportar las demandas de la actividad física y reducir el riesgo de sufrir ciertas lesiones comunes. |
Cómo Implementar la Pliometría en Tu Rutina
Para incorporar la pliometría de forma efectiva y segura, se sugiere como objetivo realizar dos sesiones de fuerza a la semana, y que, al menos, una de ellas incluya ejercicios pliométricos. Si estás entrenando para una carrera o un evento específico, a medida que este se acerque, puedes considerar bajar a un día de pliometría o incluso eliminarla por completo en las semanas previas para asegurar una recuperación óptima. Es fundamental dejar suficiente tiempo para la recuperación, por lo que se recomienda dejar dos días de descanso entre un entrenamiento pliométrico y otro. Por ejemplo, si haces pliometría un martes, no la repitas hasta el viernes o sábado.
Cada sesión de pliometría debe comenzar con un calentamiento adecuado de 5-10 minutos. Esto puede incluir caminar suave, estiramientos dinámicos (movimientos controlados que preparan las articulaciones y músculos para el trabajo), y algunos movimientos de baja intensidad que imiten los gestos que realizarás después. Luego, realiza los ejercicios pliométricos a modo de circuito o en bloques, centrándote en la calidad del movimiento sobre la cantidad. Un enfoque común es realizar 4 series de 8 a 10 repeticiones por ejercicio. En los movimientos en los que trabajes cada lado por separado (pliometría unilateral), proponte unas 6-8 repeticiones por lado para cada serie. Tómate el descanso que necesites entre ejercicios dentro de una serie para mantener la calidad y la explosividad, y luego descansa 2-3 minutos entre las series completas para permitir una recuperación adecuada del sistema nervioso y muscular. Al terminar la parte principal de pliometría, enfría durante 5-10 minutos caminando suavemente, realizando estiramientos estáticos o trabajando con un rodillo de espuma para liberar la tensión muscular.
Ejercicios Pliométricos Clave
Aquí te presentamos una descripción de algunos ejercicios pliométricos comunes y efectivos, con énfasis en la técnica:
1. Sentadilla con Salto (Squat Jump)
De pie, con los pies separados un poco más que el ancho de las caderas y las puntas ligeramente hacia afuera. Flexiona las rodillas y lleva los glúteos hacia atrás y abajo como si hicieras una sentadilla convencional. Desde la posición más baja de la sentadilla (o hasta donde tu movilidad te permita mantener una buena forma), sube explosivamente, extendiendo completamente las caderas y rodillas para despegar los pies del suelo. Intenta impulsarte con fuerza hacia arriba. Al aterrizar, hazlo suavemente, flexionando las rodillas y caderas para absorber el impacto, volviendo inmediatamente a la posición de sentadilla para la siguiente repetición si las estás haciendo consecutivas, o deteniéndote brevemente para resetear si es necesario. El aterrizaje debe ser controlado y silencioso.
2. Salto de Patinador (Skater Jump)
Comienza de pie, con las rodillas ligeramente flexionadas y el torso levemente inclinado hacia delante, manteniendo la espalda recta. Impúlsate explosivamente hacia el lado izquierdo, despegando del suelo. Aterriza suavemente sobre la pierna izquierda, flexionando la rodilla para absorber el impacto. Mientras aterrizas, pasa la pierna derecha por detrás de la pierna de apoyo (la izquierda), tocando el suelo suavemente con la punta del pie derecho solo para mantener el equilibrio si es necesario, pero el peso principal debe estar en la pierna de apoyo. Inmediatamente, impúlsate explosivamente desde la pierna izquierda para saltar hacia el lado derecho, aterrizando sobre la pierna derecha y repitiendo el movimiento. Este ejercicio trabaja la potencia lateral y la estabilidad unilateral.
3. Burpees Pliométricos (con Salto Final)
Comienza de pie. Lleva las manos al suelo frente a tus pies. Salta con los pies hacia atrás para aterrizar en posición de plancha (como el inicio de una flexión). Puedes mantener los codos ligeramente relajados o realizar una flexión completa bajando el pecho al suelo y luego impulsándote de nuevo para quedar en plancha. Desde la posición de plancha, salta con los pies hacia adelante para llevarlos cerca de tus manos. Desde esta posición agachada, elévate explosivamente hacia arriba con un salto vertical, extendiendo completamente el cuerpo y llevando las manos por encima de la cabeza en el punto más alto del salto. Aterriza suavemente flexionando rodillas y caderas y repite todo el ciclo. Esta es una versión de cuerpo completo que combina fuerza y pliometría.
4. Saltos al Cajón (Box Jumps)
Coloca un cajón o superficie elevada estable frente a ti. Empieza con una altura baja que te permita realizar el salto con buena técnica y seguridad. Haz una sentadilla parcial para tomar impulso, y luego salta explosivamente con los dos pies juntos para subirte a la caja. Aterriza suavemente sobre la caja con ambos pies al mismo tiempo, flexionando las rodillas y caderas para absorber el impacto. Una vez arriba, contrae los glúteos y extiende completamente las rodillas y las caderas para ponerte de pie erguido sobre la caja. Para bajar al suelo, hazlo de forma controlada, bajando una pierna primero y luego la otra, sin saltar hacia atrás. Repite el salto. Aumenta la altura del cajón solo cuando domines la técnica y el aterrizaje sea silencioso en la altura actual.
5. Fondos Explosivos (Explosive Push-ups)
Comienza en posición de plancha, con las manos apoyadas en el suelo ligeramente más separadas que el ancho de los hombros y el cuerpo formando una línea recta desde la cabeza hasta los talones. Asegúrate de que la cabeza esté alineada con la columna. Dobla los codos para bajar el pecho hacia el suelo como en una flexión tradicional. Una vez abajo, impúlsate hacia arriba con tanta fuerza y velocidad que tus manos se separen del suelo. Puedes intentar dar una palmada rápida en el aire si tienes suficiente potencia. Al aterrizar, hazlo suavemente sobre las manos, flexionando ligeramente los codos para absorber el impacto y pasar inmediatamente a la siguiente repetición. Variante si no tienes suficiente fuerza: sitúa las rodillas en el suelo, manteniendo el core duro y la columna recta, y realiza el mismo movimiento explosivo.
Preguntas Frecuentes sobre Pliometría
¿La pliometría es solo para atletas de élite?
No, aunque es una herramienta fundamental en el entrenamiento de atletas para mejorar la potencia y la velocidad, la pliometría adaptada puede ser beneficiosa para cualquier persona que quiera mejorar su rendimiento físico general, su capacidad de movimiento, su estabilidad y la salud ósea. Es importante adaptar la intensidad y los ejercicios al nivel de cada persona.
¿Necesito mucho equipo para hacer pliometría?
Generalmente no. Muchos de los ejercicios pliométricos más efectivos, como los saltos en el sitio, las sentadillas con salto, los burpees o los saltos de patinador, solo requieren tu propio peso corporal y un espacio libre. Para ejercicios como los box jumps, necesitarás un cajón o una superficie elevada estable, pero puedes empezar con un simple step o incluso un escalón bajo.
¿La pliometría es peligrosa para las articulaciones?
Puede serlo si no se realiza correctamente o sin la preparación adecuada. Los principales riesgos provienen de una técnica de aterrizaje deficiente, falta de fuerza base para soportar los impactos, o una progresión demasiado rápida en intensidad o altura. Sin embargo, cuando se sigue una progresión lógica (aprendiendo a aterrizar primero, empezando con baja intensidad y altura, y aumentando gradualmente) y se mantiene una buena técnica, la pliometría puede incluso fortalecer las articulaciones y los tejidos conectivos, ayudando a prevenir lesiones.
¿Con qué frecuencia debo hacer pliometría?
Para la mayoría de las personas y objetivos generales, incluir 1-2 sesiones de pliometría a la semana es suficiente. Es crucial permitir una recuperación completa entre sesiones de alta intensidad, por lo que dejar al menos 48 horas de descanso entre ellas es recomendable. La frecuencia exacta dependerá de tu nivel de entrenamiento, tu plan general y tus objetivos específicos.
¿Quién no debería hacer pliometría?
Las personas con sobrepeso significativo, aquellas con lesiones articulares o musculares activas, o quienes no tienen una base mínima de fuerza y acondicionamiento físico deberían evitar la pliometría de alta intensidad hasta resolver estos problemas. Es fundamental poder realizar movimientos básicos con control y tener la capacidad de absorber el impacto de forma segura antes de añadir la carga extra que suponen los ejercicios explosivos.
Incorporar el entrenamiento pliométrico a tu rutina puede ser un game-changer para tu rendimiento físico, dotándote de mayor potencia, velocidad y eficiencia en tus movimientos. Recuerda que la clave está en la técnica, la paciencia y la progresión adecuada. Empieza por lo básico, domina el aterrizaje, y avanza gradualmente. Tu cuerpo te lo agradecerá con un rendimiento mejorado y un menor riesgo de lesiones a largo plazo.
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