25/10/2025
El ejercicio durante el embarazo ofrece numerosos beneficios, desde mejorar la postura y aliviar dolores hasta prepararte para el parto. En general, se recomienda que las mujeres embarazadas realicen al menos 2 horas y media de ejercicio moderado a la semana, distribuidas en sesiones de al menos 10 minutos. Actividades como caminar a paso ligero, nadar o el aquagym son excelentes opciones. Sin embargo, es fundamental entender que no siempre es seguro hacer ejercicio, y hay situaciones específicas en las que debes detenerte o evitar ciertas actividades por completo. Conocer estas
contraindicaciones y señales de advertencia es crucial para garantizar la seguridad tanto tuya como la de tu futuro bebé.

Señales Claras: ¿Cuándo Debes Detener el Ejercicio y Consultar a Tu Médico?
Aunque el ejercicio moderado es generalmente seguro, tu cuerpo te enviará señales si algo no va bien. Ignorar estas advertencias podría poner en riesgo tu salud o la del feto. Es imperativo detener cualquier actividad física de inmediato y buscar asesoramiento médico si experimentas cualquiera de los siguientes síntomas:
- Fatiga excesiva o falta de aire que va más allá del esfuerzo normal para el nivel de actividad.
- Dolor o calambres, especialmente si se localizan en la espalda o la zona pélvica.
- Cualquier tipo de sangrado vaginal.
- La ruptura de las membranas (la 'fuente').
- Mareos o sensación de desvanecimiento.
- Latidos cardíacos fuertes (palpitaciones) o sensaciones inusuales en el pecho.
- Contracciones que persisten después de un breve descanso.
Estas señales de alarma requieren atención médica inmediata. No intentes 'aguantar' o continuar con la actividad si experimentas alguno de ellos.
Actividades y Deportes Terminantemente Prohibidos o a Evitar
Más allá de las señales de advertencia, hay ciertas actividades que conllevan un riesgo inherente para el embarazo y deben ser evitadas desde el principio o a medida que avanza la gestación. La seguridad del feto y la estabilidad de la madre son las prioridades.
En general, se deben evitar:
- Deportes de contacto físico donde haya riesgo de golpes en el abdomen, como fútbol, baloncesto, hockey, artes marciales, etc. El impacto directo puede ser muy peligroso para el feto.
- Actividad intensa a gran altitud (por encima de 1828.8 metros o 6000 pies). La menor disponibilidad de oxígeno en estas condiciones puede ser perjudicial para el feto.
- Buceo. Los cambios de presión pueden ser peligrosos para el bebé en desarrollo.
- Deportes o actividades con alto riesgo de caídas, especialmente a medida que el embarazo avanza y el centro de gravedad cambia, afectando el equilibrio. Esto incluye esquí, patinaje sobre ruedas o hielo, equitación, ciclismo (especialmente en exteriores con tráfico o terreno irregular), gimnasia, etc.
- Después del cuarto mes de embarazo, se deben evitar los ejercicios que implican acostarse completamente boca arriba sobre una superficie dura por períodos prolongados. El útero en crecimiento puede comprimir la vena cava inferior, reduciendo el flujo sanguíneo de vuelta al corazón y al útero, lo que puede causar mareos en la madre y restringir el suministro de oxígeno al feto. Esto afecta a ejercicios abdominales tradicionales o ciertas posturas de yoga.
- Deportes extremos o de alto riesgo como paracaidismo, puenting, esquí acuático, saltos de trampolín, motociclismo, etc. El riesgo de trauma es demasiado elevado.
- Utilizar el ejercicio con el objetivo principal de perder peso durante el embarazo. El enfoque debe ser mantener un estilo de vida saludable y una ganancia de peso adecuada.
Consideraciones Adicionales: Prevención y Adaptación
Además de saber qué evitar, hay precauciones importantes para cuando sí haces ejercicio:
Nutrición e Hidratación:
Nunca hagas ejercicio con el estómago vacío. Come algo pequeño o bebe un jugo 15-30 minutos antes de empezar. Esto ayuda a mantener estables tus niveles de glucosa en sangre y previene la producción de cetonas, que pueden ser perjudiciales para el feto. Continúa con una dieta equilibrada en general, aumentando tu ingesta calórica según lo recomendado (aproximadamente 340 calorías adicionales en el segundo trimestre y 450 en el tercero, posiblemente más si eres muy activa).
La hidratación es clave. Bebe abundantes líquidos antes, durante y después del ejercicio. No esperes a tener sed. Mantenerte bien hidratada ayuda a regular la temperatura corporal y previene la deshidratación, que puede llevar a contracciones prematuras.
Temperatura Corporal:
Evita el sobrecalentamiento, especialmente en el primer trimestre, ya que un aumento significativo de tu temperatura corporal podría afectar el desarrollo temprano del bebé. Haz ejercicio en ambientes bien ventilados o climatizados (idealmente entre 18-25°C). En verano, opta por las horas más frescas del día (temprano en la mañana o al anochecer).
Intensidad y Frecuencia:
La intensidad moderada es la recomendación general. Una forma sencilla de medirla es la 'prueba del habla': deberías ser capaz de mantener una conversación mientras haces ejercicio, pero no de cantar una canción completa. No te esfuerces hasta el punto de la extenuación. Si eras sedentaria antes, comienza muy gradualmente, quizás con sesiones de 10-15 minutos al día y aumenta lentamente.

La duración recomendada para una sesión es de unos 45 minutos, idealmente con pequeños descansos. En cuanto a la frecuencia, se sugiere un mínimo de tres días a la semana, aunque la actividad física diaria (como caminar) es altamente beneficiosa si no hay contraindicaciones.
Historial Médico y Adaptaciones:
Si tienes antecedentes de abortos espontáneos recurrentes, tu médico podría aconsejarte evitar ejercicios de alto impacto o que impliquen carga de peso (como correr) durante el primer trimestre. Si presentas complicaciones específicas del embarazo (como placenta previa, sangrado vaginal, debilidad cervical) o tienes condiciones médicas crónicas, el ejercicio podría estar contraindicado por completo o requerir modificaciones muy específicas y supervisión médica. Incluso en estos casos, a veces son posibles ejercicios suaves en cama con la aprobación de tu médico.
No Hay Pruebas de que el Ejercicio Cause Abortos Espontáneos:
Es importante destacar que, en un embarazo saludable y sin contraindicaciones, el ejercicio moderado no se ha relacionado con un aumento del riesgo de aborto espontáneo. De hecho, sus beneficios superan ampliamente los posibles riesgos cuando se practica de forma segura y supervisada.
Tabla Resumen: Actividades a Evitar vs. Precauciones Clave
| Situación/Actividad | Riesgo/Motivo | Recomendación |
|---|---|---|
| Deportes de Contacto (Fútbol, Baloncesto) | Riesgo de trauma directo en el abdomen | Evitar completamente. |
| Ejercicio a Gran Altitud (>1828m) | Menor disponibilidad de oxígeno para el feto | Evitar o limitar intensidad y duración; consultar médico. |
| Buceo | Cambios de presión peligrosos para el feto | Evitar completamente. |
| Deportes con Riesgo de Caídas (Esquí, Patinaje, Ciclismo exterior avanzado el embarazo) | Riesgo de lesiones por pérdida de equilibrio | Evitar a medida que el embarazo avanza. |
| Ejercicios Acostada Boca Arriba (después del 4º mes) | Compresión de vena cava, reduce flujo sanguíneo | Modificar o evitar (ej: usar inclinación, cambiar a ejercicios de pie o sentada). |
| Deportes Extremos (Paracaidismo, etc.) | Alto riesgo de trauma severo | Evitar completamente. |
| Ejercicio Intenso (incapaz de hablar) | Esfuerzo excesivo, posible falta de oxígeno, sobrecalentamiento | Reducir la intensidad a moderada. |
| Ejercicio en Calor Extremo/Humedad | Riesgo de sobrecalentamiento y deshidratación | Evitar; hacer ejercicio en horas más frescas o ambientes climatizados. |
| Ejercicio con el Estómago Vacío | Riesgo de hipoglucemia y cetonas | Comer algo ligero antes de entrenar. |
| Síntomas de Alarma (Sangrado, Dolor Intenso, etc.) | Posible complicación del embarazo | Detener inmediatamente y consultar al médico. |
Preguntas Frecuentes sobre el Ejercicio y el Embarazo
¿Qué intensidad de ejercicio es segura durante el embarazo?
La intensidad debe ser moderada. Debes ser capaz de hablar mientras haces ejercicio, pero no de cantar.
¿Cuánto tiempo debo ejercitarme en cada sesión?
Se recomiendan sesiones de unos 45 minutos, con pequeños descansos cada 15 minutos si es necesario. Si eres principiante, empieza con sesiones más cortas (10-15 minutos) y aumenta gradualmente.
¿Con qué frecuencia debo hacer ejercicio?
Lo ideal es al menos tres veces por semana. La actividad física diaria, como caminar, también es muy recomendable.

¿Puedo seguir corriendo si ya lo hacía antes del embarazo?
Si ya eras corredora y tu embarazo es saludable, es posible que puedas continuar, adaptando la intensidad y prestando mucha atención a las señales de tu cuerpo. Sin embargo, si tienes historial de abortos espontáneos, tu médico podría aconsejarte evitarlo en el primer trimestre.
Si era sedentaria antes de embarazarme, ¿puedo empezar a hacer ejercicio?
Sí, pero debes empezar de forma muy gradual y siempre después de consultarlo con tu médico. Empieza con caminatas cortas y de baja intensidad.
¿Cuándo debo dejar de hacer ejercicio inmediatamente?
Debes detenerte y contactar a tu médico si experimentas sangrado vaginal, ruptura de membranas, dolor o calambres intensos, fatiga excesiva, falta de aire significativa, mareos, palpitaciones o contracciones persistentes.
¿Es normal sentirme sin energía para ejercitarme al principio del embarazo?
Sí, la fatiga es común en el primer trimestre. Está bien reducir la intensidad o duración del ejercicio, pero intenta mantener algo de actividad ligera si te es posible, ya que puede ayudar a mejorar tu estado de ánimo y energía a largo plazo.
¿Qué pasa si tengo una complicación en el embarazo que me impide hacer ejercicio?
La seguridad de tu bebé es primordial. Si no puedes hacer ejercicio debido a una complicación o una condición médica, no te preocupes, tu bebé no se verá perjudicado. Habla con tu médico sobre si hay ejercicios muy suaves o específicos que puedas realizar.
En resumen, el ejercicio es un pilar de un embarazo saludable para la mayoría de las mujeres, pero requiere escuchar atentamente a tu cuerpo, conocer las restricciones y contraindicaciones, y mantener una comunicación constante con tu profesional de la salud. La información aquí presentada te ayuda a identificar esas situaciones donde la pausa o la modificación son necesarias, asegurando que tanto tú como tu bebé estéis seguros durante toda la gestación.
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