¿Cómo entrenar la natación de largas distancias?

Entrena en la Piscina: Ejercicios y Beneficios

12/05/2020

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Hacer deporte en el agua es una de las actividades físicas que reporta mayores beneficios para la salud, no solo a nivel físico, sino también para el bienestar mental. Cuando pensamos en deportes acuáticos, lo primero que suele venir a la mente es la natación tradicional o quizás disciplinas como el waterpolo, la natación sincronizada o el aquagym. Sin embargo, existe un vasto universo de rutinas y ejercicios que se pueden desarrollar en la piscina para aprovechar al máximo la flotabilidad, la libertad de movimiento y todas las ventajas únicas que ofrece el entrenamiento en el medio acuático. Hoy queremos sumergirnos contigo en este fascinante tema y contarte cuáles son algunos de los mejores ejercicios para llevar tu entrenamiento a la piscina, explorando cómo el agua puede convertirse en tu mejor aliada para ponerte en forma.

El entrenamiento en la piscina va mucho más allá de nadar de un lado a otro. La densidad del agua proporciona una resistencia natural que desafía a los músculos de una manera diferente a como lo hace el entrenamiento en tierra firme. Además, el entorno acuático es intrínsecamente amigable con las articulaciones, lo que lo convierte en una opción ideal para personas de todas las edades y condiciones físicas, incluyendo aquellas que se recuperan de lesiones o que buscan una alternativa de bajo impacto. Prepárate para descubrir cómo el simple acto de entrar en una piscina puede abrir un abanico de posibilidades para tu rutina de ejercicios.

¿Cuáles son 10 ejercicios que se pueden hacer en la piscina?
OS PROPONEMOS UNA TABLA DE 10 EJERCICIOS PARA TONIFICAR EL CUERPO:1 – Andar, trotar o correr bajo el agua. Empieza a quemar calorías en pocos minutos. ...2 – Rodillas al pecho. ...3 – Saltar. ...4 – Burpees verticales. ...5- Bicicleta. ...6 – Tijeras. ...7 – El clavo. ...8 – Jack.
Índice de Contenido

Ventajas de Entrenar en la Piscina

Practicar actividad física en el agua ofrece una serie de beneficios que difícilmente se encuentran en los entrenamientos terrestres. Estas ventajas hacen que la piscina sea un lugar excepcional para mantenerse activo y mejorar la salud general.

Actividad Física sin Impacto

Una de las principales bondades del entrenamiento acuático es que es una actividad de bajo impacto. El agua soporta gran parte del peso corporal, reduciendo significativamente la presión sobre las articulaciones, los huesos y los músculos. Esto es especialmente beneficioso para personas con problemas articulares, artritis, sobrepeso o que se están recuperando de lesiones. Permite realizar movimientos que en tierra firme podrían ser dolorosos o perjudiciales, facilitando un entrenamiento seguro y efectivo.

Resistencia y Flexibilidad

El agua no solo reduce el impacto, sino que también proporciona una resistencia constante y uniforme a los movimientos. Cada vez que mueves una extremidad o todo el cuerpo a través del agua, estás trabajando contra esta resistencia. Esto ayuda a fortalecer y tonificar los músculos de manera integral. Un ejercicio de tonificación que se realiza en el agua multiplica sus efectos beneficiosos para el cuerpo debido a esta resistencia natural. Por otra parte, la flotabilidad y la reducción de la gravedad facilitan la realización de numerosos ejercicios de flexibilidad y estiramiento que, por su complejidad o el riesgo de caída, no podrían hacerse con tanta facilidad o seguridad en el suelo. El agua permite un rango de movimiento más amplio y controlado.

Mejora del Estado de Salud General

Los ejercicios realizados en la piscina contribuyen a una mejora notable en diversos aspectos de la salud. A nivel físico, mejoran la agilidad, el equilibrio, la resistencia cardiovascular, la flexibilidad, la fuerza y la resistencia muscular general. La resistencia que opone el agua obliga al corazón a trabajar de manera más eficiente para bombear sangre, fortaleciendo el sistema cardiovascular. Además, como se ha demostrado en diversos estudios y como ya se menciona, a nivel mental, el entrenamiento acuático sirve para estimular el desarrollo psicomotor, fomenta la armonía en los movimientos, mejora la coordinación cuerpo-mente y tiene un impacto positivo en el estado de ánimo, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad. La sensación de ingravidez y la temperatura del agua pueden ser muy relajantes.

Consejos para Empezar tus Ejercicios en la Piscina

Si te has decidido a incorporar el entrenamiento acuático a tu rutina, hay algunas recomendaciones prácticas que pueden ayudarte a que la experiencia sea más segura, cómoda y efectiva:

  • Usa Calcetines de Agua o Escarpines: Estos te proporcionarán una mayor tracción en el suelo resbaladizo de la piscina, protegerán tus pies de posibles asperezas o del cloro, y te ayudarán a evitar resbalones, lo que aumenta la seguridad durante los ejercicios.
  • Elige la Profundidad Adecuada: La mayoría de los ejercicios de pie o en movimiento se realizan mejor en una zona de la piscina donde el agua te llegue aproximadamente a la altura de la cintura o el pecho. Esta profundidad permite la resistencia del agua mientras mantienes el equilibrio y puedes realizar los movimientos de forma segura.
  • Considera la Temperatura del Agua: La temperatura ideal puede variar según tus objetivos. Si buscas un entrenamiento intenso y prolongado, un agua ligeramente más fría (alrededor de 25-28°C) puede ayudarte a no fatigarte tan rápido. Si tienes dolores musculares o articulares, un agua más tibia (alrededor de 28-31°C) puede ser más reconfortante y facilitar la movilidad.
  • Mantén una Buena Hidratación: Aunque estés rodeado de agua y no sientas el sudor como en tierra, tu cuerpo también pierde líquidos al realizar esfuerzo físico en la piscina. Es fundamental beber agua antes, durante y después de tu sesión para evitar la deshidratación. Ten una botella de agua a mano cerca del borde de la piscina.

10 Ejercicios Efectivos para Entrenar en la Piscina

Aquí te presentamos una serie de ejercicios que, combinados, pueden ayudarte a realizar un entrenamiento completo y variado en el agua, trabajando diferentes grupos musculares y mejorando tu capacidad cardiovascular y flexibilidad.

1. Caminar y Correr en el Agua

Este es un excelente ejercicio de calentamiento y cardiovascular. Comienza caminando a paso normal en el agua, dando de 10 a 20 pasos hacia adelante y luego la misma distancia hacia atrás. Para aumentar la intensidad, incrementa gradualmente la velocidad. Puedes alternar entre correr (o trotar) durante 30 segundos y caminar otros 30 segundos, repitiendo este ciclo durante unos cinco minutos. También es beneficioso caminar de lado: da 20 pasos cruzando el pie derecho por delante del izquierdo, y luego cambia de dirección y da otros 20 pasos cruzando el pie izquierdo por delante del derecho. Mantén este movimiento lateral durante unos 3 minutos. Si deseas aumentar aún más la resistencia y el trabajo del tren superior, puedes sostener una tabla de natación o unas mancuernas acuáticas mientras caminas o corres.

2. Skipping Acuático

Imita el movimiento de correr levantando las rodillas hacia el pecho de manera alterna, como si estuvieras haciendo 'skipping' en tierra firme. La resistencia del agua hará que cada elevación de rodilla sea un desafío para tus músculos abdominales y flexores de cadera. Realiza este ejercicio durante aproximadamente 3 minutos, manteniendo un ritmo constante. Este movimiento ayuda a mejorar el equilibrio, la estabilidad del core y a ganar fuerza en las piernas.

3. Pedaleo

¡Es hora de trabajar el abdomen y las piernas! Siéntate en el borde de la piscina con las piernas sumergidas o utiliza una tabla de natación para ayudarte a flotar en posición horizontal, como si estuvieras recostado. Simula el movimiento de pedalear en una bicicleta. Este ejercicio es excelente para fortalecer los músculos abdominales inferiores y los cuádriceps. Mantén el pedaleo durante varios minutos, haciendo pausas si es necesario.

4. Fondos de Tríceps y Pecho

Para ejercitar el tren superior, colócate de espaldas al borde de la piscina, apoyando las manos en el bordillo (como si fueras a salir de la piscina pero al revés). Baja el cuerpo doblando los codos (trabajando tríceps) y luego empuja hacia arriba hasta extender los brazos. Para trabajar el pecho, puedes apoyarte en una tabla o en el bordillo con las manos separadas a la altura de los hombros y realizar flexiones contra la resistencia del agua. Realiza series de repeticiones, ajustando según tu nivel de fuerza.

5. Patadas Laterales

Este ejercicio se centra en las caderas y los glúteos. Apóyate en el borde de la piscina con una mano para mantener el equilibrio, o utiliza una tabla flotante. Estira tu cuerpo de lado en el agua. Levanta lateralmente una pierna estirada o ligeramente flexionada, intentando mantenerla en un ángulo de 90 grados con el cuerpo si es posible. Realiza una serie de repeticiones con una pierna y luego cambia a la otra. La resistencia del agua hará que sientas el trabajo en la parte externa de tus muslos y glúteos.

¿Qué ejercicios hacer en la pileta?
10 EJERCICIOS PARA ENTRENAR EN LA PISCINACaminar y correr en el agua. Camina de 10 a 20 pasos hacia adelante y luego la misma distancia hacia atrás, aumentando la velocidad para hacerlo más difícil. ...Skipping. ...Pedaleo. ...Fondo de tríceps y pecho. ...Patadas laterales. ...Jumping Jack. ...Sky – Tijeras. ...Patada de glúteo.

6. Jumping Jack Acuático

El clásico 'jumping jack' o salto de tijera adaptado al agua. De pie con los pies juntos y los brazos pegados al cuerpo, salta abriendo simultáneamente las piernas hacia los lados y levantando los brazos por encima de la cabeza. Luego, salta para volver a la posición inicial. Realiza el movimiento completo de abrir y cerrar piernas y brazos de manera coordinada. Haz varias series de 30 segundos, descansando brevemente entre ellas. Es un ejercicio cardiovascular que también tonifica piernas y brazos.

7. Sky – Tijeras Acuáticas

Para fortalecer las piernas y mejorar la coordinación, realiza el movimiento de una tijera con las piernas mientras estás de pie en el agua. Lleva una pierna hacia adelante y la otra hacia atrás al mismo tiempo, y luego cambia rápidamente la posición, como si estuvieras dando pasos largos y rápidos en el sitio. Asegúrate de realizar un movimiento completo y coordinado. Mantén este ejercicio durante varios minutos, alternando series y descansos para maximizar su efectividad. Este ejercicio es ideal para trabajar cuádriceps, isquiotibiales y gemelos.

8. Patada de Glúteo

Colócate de pie mirando hacia el borde de la piscina, con precaución. Apoya las manos en el bordillo para mantener el equilibrio. Apóyate sobre un pie y dobla ligeramente la rodilla de apoyo para mayor comodidad. Con la pierna contraria (la que no está apoyada), lanza una patada recta hacia atrás, contrayendo el glúteo. No necesitas levantar la pierna muy alto; la resistencia del agua ya proporciona suficiente trabajo. Realiza una serie de repeticiones con una pierna y luego cambia a la otra. Sentirás cómo trabajan los músculos de los glúteos y la parte trasera del muslo.

9. Spiderman Acuático

Este ejercicio es más avanzado y requiere cierta habilidad para mantenerse a flote. Colócate de pie frente a la pared de la piscina, con el agua por encima de los hombros o incluso cubriéndote por completo. Mantente a flote realizando movimientos circulares con los brazos para ayudarte. Mientras tanto, simula que estás escalando la pared, dando pasos sobre ella con los pies, como si subieras escaleras o como el Hombre Araña. Es un ejercicio que trabaja el core, los brazos, los hombros y las piernas, además de mejorar la coordinación.

10. El Clavo

Para trabajar los abdominales y las piernas de forma intensa, colócate de espaldas a la pared de la piscina, apoyando la espalda en ella. Junta las piernas y manténlas rectas. Extiende los brazos en cruz o apóyalos en el borde. Desde esta posición, eleva las piernas juntas y rectas hacia la superficie, intentando formar un ángulo de 90 grados con tu torso si es posible. Baja lentamente las piernas sin que lleguen a tocar el fondo. Realiza series de repeticiones controladas para trabajar los músculos abdominales inferiores y los flexores de cadera. También puedes realizar una variación apoyando la espalda en la pared y llevando las rodillas al pecho de forma controlada.

Con estos 10 ejercicios para practicar en el agua, puedes diseñar una rutina completa que te permitirá tonificar el cuerpo, mejorar tu salud cardiovascular y aumentar tu flexibilidad. Los resultados irán mejorando progresivamente a medida que vayas intensificando el ritmo, el número de repeticiones y las series de tu rutina. Recuerda escuchar a tu cuerpo y adaptar la intensidad a tu nivel de condición física.

Entrenamiento Acuático vs. Entrenamiento en Tierra: Un Vistazo Comparativo

Aunque el entrenamiento en tierra firme, como correr o caminar, ofrece muchos beneficios, el medio acuático presenta ventajas únicas, especialmente en lo que respecta al impacto y ciertos aspectos de la salud cardiovascular y cerebral.

La investigación sugiere que incluso una sesión de natación de 20 minutos puede potenciar la función cerebral. Uno de los beneficios que subraya el poder holístico de la natación es su efecto sobre nuestras arterias. Las arterias son cruciales como vasos sanguíneos; la enfermedad cardíaca, después de todo, a menudo es causada por obstrucciones arteriales. Las arterias no solo transportan sangre, sino que también amortiguan las pulsaciones de ese movimiento, expandiéndose y contrayéndose. Este papel constante puede desgastarlas, volviéndolas rígidas con el tiempo, lo que puede dañar el cerebro y los riñones.

Un experimento realizado por el Prof. Hiro Tanaka de la Universidad de Texas, Austin, mostró que solo tres meses de un programa de ejercicio basado en la natación fue altamente efectivo para reducir la rigidez arterial y disminuir el estrés transmitido a otros órganos. Esto sugiere que la natación puede ayudar a vivir más tiempo. Científicos de la Universidad de Carolina del Sur siguieron a más de 40,000 hombres durante un promedio de 13 años y descubrieron que los nadadores tenían una tasa de mortalidad mucho menor que los no deportistas. Los nadadores también tenían un 50% menos de probabilidades de morir por cualquier causa que los corredores o caminantes, lo que indica que el ejercicio terrestre fue menos efectivo en la reducción de la rigidez arterial.

Además de los beneficios cardiovasculares, el ejercicio acuático parece tener un impacto superior en la función cognitiva en comparación con el ejercicio terrestre.

AspectoEntrenamiento Acuático (Natación/Ejercicios)Entrenamiento Terrestre (Correr/Caminar)
Impacto ArticularMuy bajo, el agua soporta el peso. Ideal para rehabilitación y personas con problemas articulares.Mayor impacto, especialmente en rodillas, tobillos y caderas.
ResistenciaConstante y uniforme en todas las direcciones, trabaja múltiples músculos simultáneamente.Principalmente contra la gravedad y la fricción del aire.
Flexibilidad y Rango de MovimientoFacilitado por la flotabilidad, permite un mayor rango de movimiento seguro.Limitado por la gravedad y el riesgo de caída.
Rigidez ArterialAltamente efectivo en la reducción (demostrado en estudios).Menos efectivo en la reducción (en comparación con la natación).
Función CerebralAumenta el flujo sanguíneo general al cerebro, mejora la función cognitiva y el tiempo de reacción (incluso en sesiones cortas).Impacto positivo, pero potencialmente menor que el entrenamiento acuático debido a la posición vertical.
Riesgo de Lesión por CaídaPrácticamente nulo.Presente, especialmente en terrenos irregulares o al aumentar la velocidad.

El Prof. Tanaka señala que la inmersión en agua aumenta el flujo sanguíneo general al cerebro. Otra investigación sugiere que la función cognitiva mejora en el agua porque a menudo se está en posiciones supina (boca arriba) o prono (boca abajo). Debido a esto, el flujo sanguíneo al cerebro se facilita en comparación con ejercicios verticales como caminar o andar en bicicleta. Un estudio mostró que solo siete días de entrenamiento de natación mejoraron la memoria en ratas, con resultados similares en humanos.

¿Cuánto tiempo hay que nadar para estar en forma?
El consenso general parece ser que todos deberían aspirar a un mínimo de 150 minutos de ejercicio moderado por semana, o 75 minutos de ejercicio vigoroso por semana. Por lo tanto, idealmente deberías nadar 3 veces por semana durante al menos 45 minutos por sesión.

¿Cuánto Tiempo se Debe Entrenar en la Piscina?

La duración ideal del entrenamiento en la piscina puede variar según tus objetivos (salud general, pérdida de peso, tonificación, mejora cardiovascular) y tu nivel de condición física. Sin embargo, la investigación sugiere que incluso sesiones relativamente cortas pueden ser beneficiosas.

Según la información proporcionada, incluso un ejercicio de natación de 20 minutos puede potenciar la función cerebral y permitir tiempos de reacción más rápidos. Esto indica que no necesitas pasar horas en el agua para obtener beneficios significativos, especialmente si eres principiante o tienes poco tiempo.

Para un entrenamiento efectivo que combine ejercicios cardiovasculares y de fuerza, una sesión de 30 a 60 minutos es un buen punto de partida. Puedes estructurar tu tiempo de la siguiente manera:

  • Calentamiento (5-10 minutos): Caminar o trotar suavemente en el agua.
  • Parte Principal (20-40 minutos): Realizar una combinación de los ejercicios mencionados (skipping, pedaleo, fondos, patadas, etc.), alternando entre movimientos que elevan la frecuencia cardíaca y ejercicios de tonificación muscular. Puedes hacer series y repeticiones, o trabajar por tiempo.
  • Estiramientos y Relajación (5-10 minutos): Estirar suavemente los músculos en el agua (la flotabilidad ayuda) y terminar con unos minutos de relajación, como flotar boca arriba ('hacerse el muerto').

La clave es la consistencia. Entrenar en la piscina de 2 a 4 veces por semana te permitirá experimentar los beneficios a largo plazo. A medida que tu condición física mejore, podrás aumentar la duración o la intensidad de tus sesiones.

Preguntas Frecuentes sobre Ejercicios en la Piscina

Aquí respondemos algunas preguntas comunes que pueden surgir al considerar el entrenamiento acuático:

¿Necesito saber nadar para hacer ejercicios en la piscina?

No necesariamente. Muchos ejercicios acuáticos, como caminar, trotar, el skipping, jumping jacks o ejercicios contra el borde, se realizan en la parte menos profunda de la piscina donde haces pie. Sin embargo, saber nadar te abre un abanico más amplio de opciones y te permite sentirte más seguro en el agua.

¿Ayuda el entrenamiento en la piscina a perder peso?

Sí. El entrenamiento acuático quema calorías. La resistencia del agua hace que los músculos trabajen más, lo que aumenta el gasto energético. Combinado con una dieta adecuada, puede ser muy efectivo para la pérdida de peso. Se menciona que con una bicicleta acuática se pueden quemar hasta 800 calorías por hora.

¿Es bueno el ejercicio acuático para personas mayores o con lesiones?

Absolutamente. El bajo impacto del agua lo convierte en una opción ideal y segura para personas mayores, aquellas con problemas articulares, artritis, fibromialgia o en proceso de rehabilitación de lesiones. Permite mantener la movilidad y fortalecer los músculos sin la carga y el estrés que implica el ejercicio en tierra.

¿Qué equipamiento adicional puedo usar?

Además de los calcetines de agua, puedes usar mancuernas acuáticas, flotadores de tobillo, cinturones de flotación (especialmente para ejercicios en aguas más profundas) o tablas de natación para aumentar la resistencia o el soporte. Una bicicleta acuática es una opción más avanzada para un entrenamiento específico.

¿Cómo puedo hacer los ejercicios más desafiantes?

Puedes aumentar la intensidad de varias maneras: incrementando la velocidad de los movimientos, usando equipamiento que aumente la resistencia (como mancuernas acuáticas o paletas en las manos), aumentando el número de repeticiones o series, o disminuyendo los tiempos de descanso entre ejercicios.

En definitiva, la piscina ofrece un entorno versátil y beneficioso para cualquier persona que desee mejorar su salud y forma física. Desde ejercicios sencillos como caminar hasta rutinas más complejas, el agua proporciona una resistencia efectiva y un soporte seguro, haciendo que el entrenamiento sea accesible y gratificante. Sumérgete en los beneficios del ejercicio acuático y descubre una forma refrescante de mantenerte activo.

En empresas como Hidroingenia, conscientes de estos beneficios, se diseñan piscinas específicamente adaptadas para la práctica deportiva, demostrando la importancia creciente de los espacios acuáticos dedicados al fitness y la salud, desde el nivel amateur hasta el profesional.

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