¿Qué ejercicios se pueden hacer por la noche?

Entrenar de Noche: ¿Afecta a tu Descanso?

26/12/2020

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Encontrar el momento perfecto para dedicarte a la actividad física puede ser un verdadero desafío en el ajetreo diario. Para muchas personas, la única ventana disponible parece ser al final del día, cuando las responsabilidades laborales o familiares han disminuido. Surge entonces una pregunta recurrente: ¿qué pasa si entreno a las 10 de la noche? Esta inquietud es válida, ya que el horario de tu entrenamiento puede tener un impacto significativo no solo en tu rendimiento físico, sino también en un aspecto crucial de tu salud: el sueño.

¿Qué pasa si entreno a las 10 de la noche?
A partir de las nueve o diez de la noche es un horario inadecuado para hacer ejercicio, especialmente de alta intensidad, porque podría retrasar la necesidad de dormir. En tal sentido, al día siguiente estarás aún con más cansancio.

Tradicionalmente, se ha desaconsejado el ejercicio intenso en las horas previas a dormir, basándose en la idea de que activa el cuerpo y dificulta la conciliación del sueño. Sin embargo, como en muchos aspectos de la salud y el deporte, la respuesta no es un simple sí o no. Depende de varios factores, incluyendo la intensidad del ejercicio, el tipo de actividad y, fundamentalmente, tu propio ritmo circadiano y hábitos personales. Exploraremos qué dice la ciencia y la experiencia sobre entrenar cuando el sol ya se ha puesto.

Índice de Contenido

¿Por qué se desaconseja el ejercicio de alta intensidad tarde por la noche?

La principal razón por la que entrenar con alta intensidad a última hora del día puede ser problemático es su efecto en la fisiología de tu cuerpo. Cuando realizas ejercicio vigoroso, tu organismo se activa de diversas maneras que son contrarias a la preparación para el descanso nocturno. Entre estos efectos se encuentran:

  • Alteración de los niveles hormonales: El ejercicio intenso, especialmente el entrenamiento de fuerza o el HIIT, libera hormonas como la adrenalina y el cortisol. Estas son hormonas del estrés y la activación que te ponen en un estado de alerta, lo opuesto a lo que necesitas para relajarte y conciliar el sueño.
  • Aumento de la temperatura corporal: Durante el ejercicio, la temperatura interna de tu cuerpo se eleva. Para poder dormir bien, tu temperatura corporal central necesita disminuir. Si realizas una actividad intensa justo antes de acostarte, tu cuerpo puede tardar varias horas en enfriarse lo suficiente, retrasando la aparición del sueño.
  • Estimulación del sistema nervioso: El ejercicio estimula el sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de 'lucha o huida'. Esto aumenta el estado de alerta y la excitación, dificultando que tu mente y cuerpo se calmen para dormir.
  • Incremento de la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea: Tu corazón late más rápido y la sangre circula con mayor velocidad para llevar oxígeno a tus músculos. Estos son signos de un cuerpo activo, no de uno que se prepara para el sueño reparador.

Por estas razones, si tu objetivo es un sueño reparador y te acuestas relativamente pronto (por ejemplo, entre las 10 PM y 11 PM), realizar un entrenamiento muy exigente a las 9 o 10 de la noche puede ser contraproducente y dejarte sintiéndote más cansado al día siguiente debido a un descanso insuficiente o de baja calidad.

El impacto del cardio y el HIIT antes de dormir

Si eres fanático de los ejercicios cardiovasculares o los entrenamientos de alta intensidad (HIIT), debes prestar especial atención al horario si planeas entrenar por la noche. El cardio eleva significativamente tu frecuencia cardíaca y temperatura corporal, mientras que el HIIT, además de esto, genera un fuerte impulso hormonal que te mantiene alerta. Si tu intención es irte a la cama poco después de terminar este tipo de rutinas, es muy probable que experimentes dificultades para conciliar el sueño.

Los expertos sugieren que, si realizas ejercicios aeróbicos o HIIT, lo ideal sería terminarlos al menos tres horas antes de tu hora de acostarte. Esto le da a tu cuerpo tiempo suficiente para regresar a un estado de calma, reducir la temperatura y normalizar los niveles hormonales, facilitando así la transición al sueño.

Mañana vs. Noche: ¿Cuál es el mejor momento para entrenar?

La realidad es que no existe un único 'mejor' horario universal para hacer deporte. La hora ideal depende en gran medida de tus hábitos personales, tu ritmo circadiano (el reloj biológico interno de tu cuerpo) y tus preferencias. Algunas personas son 'alondras' (más activas por la mañana), mientras que otras son 'búhos' (más activas por la tarde/noche).

El ritmo circadiano influye en variables fisiológicas clave como la temperatura corporal, los niveles hormonales (incluyendo cortisol y melatonina) y la frecuencia cardíaca, todos los cuales afectan tu predisposición para el ejercicio en diferentes momentos del día.

Consideremos los pros y contras de entrenar en diferentes momentos:

HorarioProsContras
Mañana
  • Comienzas el día con energía y activas el metabolismo.
  • Puede ser mejor para el control de peso en algunas personas.
  • Ayuda a establecer una rutina constante antes de que surjan otras obligaciones.
  • Los ejercicios aeróbicos pueden mejorar el ánimo y la vitalidad para el resto del día.
  • Temperatura corporal inicialmente baja, lo que aumenta el riesgo de lesiones si no calientas bien.
  • La eficiencia y el rendimiento pueden ser ligeramente menores al principio del día.
Tarde/Noche (Intensidad Moderada)
  • La temperatura corporal y los niveles hormonales suelen alcanzar su pico, lo que puede favorecer el rendimiento y la fuerza.
  • Menor riesgo de lesiones ya que el cuerpo ha estado activo durante el día.
  • Menos distracciones en gimnasios o espacios públicos a últimas horas.
  • Puede ayudar a aliviar el estrés del día.
  • El ejercicio intenso puede alterar el sueño.
  • Puede ser difícil mantener la motivación después de un largo día.
  • Depende de la tolerancia individual; a algunos les activa demasiado.

Como se ve, ambos horarios tienen sus ventajas. Si tus compromisos diarios solo te permiten entrenar por la noche, no todo está perdido. La clave está en cómo manejas la intensidad y el tipo de ejercicio.

Cuando entrenar por la noche SÍ puede ser beneficioso

Contrario a la creencia popular generalizada, para un grupo de personas, el ejercicio nocturno (especialmente si no es de alta intensidad) no solo no perjudica el sueño, sino que incluso puede ayudar. Esto suele ser la minoría, pero es una posibilidad. Además, entrenar por la noche, con la estrategia adecuada, puede ofrecer otros beneficios:

  • Alivio del estrés: Después de un día agotador, una sesión de ejercicio puede ser una excelente válvula de escape. La actividad física ayuda a liberar tensiones y segregar endorfinas, mejorando tu humor y relajándote para el resto de la noche.
  • Mejor concentración: A últimas horas del día, el ambiente suele ser más tranquilo. Menos gente en el gimnasio o menos tráfico si entrenas al aire libre significa menos distracciones, lo que puede permitirte concentrarte mejor en tu rutina.
  • Menor riesgo de lesiones: Como mencionamos, después de estar activo durante el día, tus músculos y articulaciones suelen estar más calientes y flexibles, reduciendo potencialmente el riesgo de sufrir una lesión durante el entrenamiento comparado con las primeras horas de la mañana.
  • Posible ayuda para conciliar el sueño: Aunque no aplica para todos, algunas personas encuentran que un ejercicio moderado por la noche les ayuda a sentirse lo suficientemente cansados y relajados como para dormir mejor.

La clave para obtener estos beneficios sin sacrificar tu descanso es la intensidad moderada y el tipo de ejercicio.

Ejercicios recomendados si entrenas por la noche

Si tu horario te obliga a entrenar por la noche, opta por actividades que no sean excesivamente estimulantes. Los ejercicios más adecuados en las horas previas a dormir son aquellos de intensidad moderada o baja que promueven la relajación muscular y no disparan tu sistema nervioso. Algunas excelentes opciones incluyen:

  • Yoga: Especialmente estilos suaves o restaurativos. Ayuda a estirar los músculos, calmar la mente y practicar la respiración consciente, todo lo cual favorece la relajación.
  • Pilates: Similar al yoga, se enfoca en el control del movimiento y la fuerza del core sin ser un ejercicio de alto impacto o que eleve drásticamente tu frecuencia cardíaca.
  • Natación tranquila: Un nado suave o recreativo puede ser muy relajante y ejercitar el cuerpo sin el componente de excitación que puede tener un entrenamiento de natación intenso.
  • Levantamiento de pesas ligero: Realizar una rutina con pesos moderados o bajos, enfocándose en la técnica y no en la máxima carga, puede ser una buena opción. Evita los levantamientos máximos o muy explosivos.
  • Estiramientos: Una sesión de estiramientos estáticos o movilidad suave puede ayudar a relajar los músculos tensos del día y preparar el cuerpo para el descanso.
  • Caminatas: Un paseo relajado por la noche es una excelente manera de mantenerse activo, despejar la mente y no interferir con el sueño.

Si tienes rutinas complementarias como ejercicios de glúteos, abdominales o brazos que no implican una gran carga sistémica, la noche puede ser un buen momento para realizarlas con una intensidad moderada. Una sesión de 15-45 minutos de este tipo de ejercicio, realizada al menos una hora antes de acostarte, es una pauta segura para la mayoría de las personas.

Nuevas perspectivas: los 'snacks' de ejercicio nocturno

Un estudio reciente publicado en BMJ Open Sport & Exercise Medicine ha aportado una perspectiva interesante sobre el ejercicio vespertino y nocturno, especialmente en personas sedentarias. Investigó el efecto de realizar breves periodos de ejercicio moderado, lo que llaman 'snacks' de ejercicio, en las horas de la tarde/noche sobre la calidad y cantidad del sueño.

El estudio consistió en que los participantes realizaran ejercicio moderado durante 3 minutos cada 30 minutos, en un periodo de 4 horas entre las 17:00 y las 21:00 horas. Los ejercicios eran sencillos, como sentadillas con silla, elevación de talones y elevación de rodillas al pecho con extensiones de cadera. Los resultados fueron sorprendentes: los participantes durmieron, de media, unos 27 minutos más y no experimentaron un aumento de los despertares nocturnos.

¿Qué pasa si entreno a las 10 de la noche?
A partir de las nueve o diez de la noche es un horario inadecuado para hacer ejercicio, especialmente de alta intensidad, porque podría retrasar la necesidad de dormir. En tal sentido, al día siguiente estarás aún con más cansancio.

Aunque la propia coordinadora del grupo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño, María José Martínez, señala que es un estudio con pocos participantes y realizado en laboratorio, destaca que estos hallazgos no están del todo reñidos con las recomendaciones de higiene del sueño. Ella comenta que siempre se ha recomendado actividad suave como caminatas, pilates o yoga antes de dormir, y que estos snacks de ejercicio cortos probablemente no eleven la temperatura o la frecuencia cardíaca lo suficiente como para ser perjudiciales.

Este estudio refuerza la idea de que, para personas sedentarias, cualquier actividad física, incluso en pequeños bloques por la tarde/noche, es mejor que nada y puede tener beneficios, incluso en el sueño, al aumentar el contraste entre la actividad diurna y el descanso nocturno. No obstante, se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos en poblaciones más amplias y activas.

Conclusiones clave para tu rutina nocturna

Entonces, ¿qué pasa si entrenas a las 10 de la noche? La respuesta depende fundamentalmente de qué tipo de entrenamiento realices. Si es de alta intensidad, como correr a fondo, una sesión de HIIT o levantamiento de pesas máximas, es muy probable que afecte negativamente tu capacidad para conciliar el sueño y la calidad de tu descanso. Esto se debe a la activación fisiológica que genera.

Sin embargo, si optas por un entrenamiento de intensidad moderada o baja, como yoga, estiramientos, pilates, una caminata o pesas ligeras, realizado al menos una hora antes de irte a la cama, es menos probable que perjudique tu sueño. Para algunas personas, incluso podría ayudar a relajarse y dormir mejor. La recomendación tradicional de no hacer ejercicio después de las 8 PM a menudo se basa en un horario de acostarse a las 11 PM, dejando un margen adecuado para cenar y relajarse después de la actividad física.

Lo más importante es escuchar a tu cuerpo y observar cómo te afecta el ejercicio nocturno. Si notas que te cuesta dormir después de entrenar por la noche, intenta adelantar la hora de tu sesión o cambiar a actividades de menor intensidad. Si, por el contrario, te ayuda a relajarte y descansar, y optas por actividades moderadas, puede ser una opción viable para ti. Siempre es preferible hacer ejercicio (incluso por la noche de forma moderada) que no hacer nada.

Preguntas Frecuentes sobre el Entrenamiento Nocturno

Aclaramos algunas dudas comunes sobre hacer ejercicio al final del día:

¿Es cierto que entrenar por la noche me quita el sueño?
Sí, el ejercicio de alta intensidad o muy vigoroso realizado poco antes de acostarse puede dificultar la conciliación del sueño en la mayoría de las personas debido a la activación fisiológica (aumento de temperatura, frecuencia cardíaca, hormonas de estrés).

¿Qué tipo de ejercicio puedo hacer si solo tengo tiempo por la noche?
Se recomiendan ejercicios de intensidad moderada o baja, como yoga, pilates, estiramientos, caminatas tranquilas o levantamiento de pesas ligero. Evita el cardio intenso, el HIIT y los levantamientos máximos.

¿Cuánto tiempo antes de dormir debo terminar de entrenar?
Para ejercicio moderado, se sugiere terminar al menos una hora antes de acostarse. Para ejercicio intenso, idealmente tres horas o más antes.

¿Entrenar por la noche tiene algún beneficio?
Sí, entrenar por la noche (con intensidad moderada) puede ayudar a aliviar el estrés del día, mejorar la concentración (menos distracciones) y, para algunas personas, incluso favorecer la relajación y el sueño. También puede haber un menor riesgo de lesiones ya que el cuerpo está más caliente.

¿La hora del entrenamiento afecta el rendimiento?
El rendimiento físico puede variar según el ritmo circadiano individual. Algunas personas sienten que tienen más fuerza y potencia por la tarde/noche cuando la temperatura corporal es más alta. Sin embargo, la constancia es más importante que encontrar una 'hora perfecta'.

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