¿Qué dice la ciencia sobre entrenar en ayunas?

Ayuno y deporte: Lo que dice la ciencia

04/01/2021

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Mantener una vida saludable es un objetivo compartido por muchos, y en su núcleo se encuentran dos pilares fundamentales: la práctica regular de ejercicio físico y una alimentación adecuada. Estos dos elementos no pueden entenderse de forma aislada; interactúan constantemente e influyen de manera directa en nuestro bienestar general y, de forma específica, en nuestro rendimiento deportivo. La forma en que nutrimos nuestro cuerpo, la cantidad de alimento que consumimos, la frecuencia de las ingestas y, crucialmente, el momento en que lo hacemos, son factores determinantes que pueden potenciar o limitar los resultados de nuestro esfuerzo físico.

¿Qué dice la ciencia sobre entrenar en ayunas?
Según el doctor, "a pesar de que algunos expertos en nutrición deportiva sugieren ciertos beneficios derivados de entrenar en ayunas, no hay evidencia científica claras que pruebe la eficacia de hacer ejercicio sin haber comido durante horas".

En este contexto, surge una pregunta recurrente en el ámbito del entrenamiento y la nutrición: ¿Es realmente beneficioso entrenar en ayunas? ¿O es preferible asegurar una ingesta previa para optimizar el rendimiento? La respuesta, como suele ocurrir en ciencia, no es un simple sí o no, sino que requiere comprender cómo nuestro cuerpo obtiene y utiliza la energía durante la actividad física.

Índice de Contenido

Fuentes de Energía Clave para el Ejercicio

Nuestro organismo es una máquina compleja que recurre a diferentes fuentes de combustible para satisfacer las demandas energéticas, especialmente durante el ejercicio. Las principales son los carbohidratos, el glucógeno y las grasas.

Los carbohidratos son la fuente de energía rápida por excelencia. Una vez digeridos, se convierten en glucosa, que circula en la sangre y está disponible de inmediato para ser utilizada por los músculos y otros tejidos. Por esta razón, son considerados prioritarios en la dieta de cualquier deportista, proporcionando el 'chispa' inicial para la actividad.

El glucógeno es la forma en que el cuerpo almacena la glucosa, principalmente en el hígado y en los músculos. El glucógeno muscular es vital, ya que proporciona la glucosa necesaria directamente a las fibras musculares que están trabajando. Por otro lado, el glucógeno hepático es el responsable de mantener estables los niveles de glucosa en la sangre, liberando glucosa cuando estos bajan (como ocurre durante el ayuno o el ejercicio prolongado). Según el doctor Ramón de Cangas Morán, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, durante el ejercicio, el cuerpo primero utiliza la glucosa en sangre y luego recurre a las reservas de glucógeno muscular y hepático.

Finalmente, las grasas constituyen una reserva energética mucho más densa. Si bien no pueden ser utilizadas tan rápidamente como los carbohidratos para esfuerzos de alta intensidad, son una fuente de energía fundamental para actividades de menor intensidad y mayor duración. Es aconsejable que representen hasta un 30% del aporte calórico total de la dieta, priorizando las de origen vegetal.

Entrenamiento en Ayunas: ¿Un Impulso al Rendimiento?

La disponibilidad de estas fuentes de energía, y cómo se gestionan a través de la dieta, impacta directamente en el rendimiento deportivo. Partiendo de esta premisa, la idea de entrenar en ayunas como una estrategia universal para mejorar los resultados deportivos no parece estar sólidamente respaldada por la ciencia, al menos no de manera generalizada.

Aunque algunos defensores del entrenamiento en ayunas sugieren ciertos beneficios, el doctor De Cangas señala que "no hay evidencia científica clara que pruebe la eficacia de hacer ejercicio sin haber comido durante horas" específicamente en lo que respecta a la mejora del rendimiento general. De hecho, apunta que "algunos estudios parecen demostrar que a corto plazo puede tener un efecto negativo en la velocidad y en los ejercicios más intensos". Esto tiene sentido, ya que la alta intensidad depende en gran medida de la disponibilidad rápida de glucosa y glucógeno, que son limitados o bajos tras un periodo de ayuno.

Lo que sí ocurre al entrenar en ayunas es una mayor utilización de las reservas de grasas. El cuerpo, al no tener glucosa readily available de una ingesta reciente y con las reservas de glucógeno potencialmente más bajas (especialmente el hepático tras la noche), tiende a oxidar más grasas para obtener energía. Este efecto es más pronunciado en ejercicios de intensidad moderada. A medida que la intensidad del ejercicio aumenta, el cuerpo necesita energía más rápida y recurre en mayor medida al glucógeno, incluso si se entrena en ayunas.

Riesgos Asociados a Entrenar sin Haber Comido

Más allá de la ausencia de beneficios claros para el rendimiento de alta intensidad, practicar deporte en ayunas puede acarrear ciertos riesgos para la salud, que varían en gravedad según el individuo y la intensidad del ejercicio.

La restricción de alimento antes del ejercicio puede llevar a una sensación de falta de energía o fatiga repentina. Esto puede deberse a una caída en los niveles de glucosa en sangre (hipoglucemia), especialmente si las reservas de glucógeno hepático son bajas. Esta hipoglucemia puede manifestarse con síntomas como mareos o dolor de cabeza, haciendo que la sesión de entrenamiento sea incómoda, insegura y menos efectiva.

Es fundamental escuchar al cuerpo y reconocer estas señales de advertencia. Forzar un entrenamiento intenso en un estado de baja energía puede comprometer la calidad del ejercicio y aumentar el riesgo de incidentes.

¿Qué Dice la Ciencia sobre Ayuno Intermitente y Deporte?

El ayuno intermitente es un patrón alimentario que alterna periodos de ingesta con periodos de ayuno. Aunque ha ganado popularidad por diversas razones, ¿tiene alguna ventaja específica cuando se combina con el deporte, particularmente en lo que respecta al rendimiento?

Según el doctor De Cangas, al igual que con el entrenamiento matutino en ayunas, "no hay ninguna ventaja destacable en el hecho de entrenar antes de desayunar" dentro de un patrón de ayuno intermitente si el objetivo es mejorar el rendimiento deportivo.

Las investigaciones científicas sobre el ayuno intermitente y el rendimiento deportivo sugieren que, en el mejor de los casos, los resultados obtenidos son similares a los que se consiguen siguiendo patrones dietéticos más tradicionales y con mayor evidencia científica, como la dieta mediterránea, que incluye varias ingestas de alimento a lo largo del día. El experto subraya que, si bien el ayuno intermitente puede ser una "herramienta dietética a valorar en determinadas situaciones" (no necesariamente relacionadas con el rendimiento deportivo), las evidencias no lo posicionan como superior para la mejora del rendimiento.

Un ejemplo interesante mencionado es el de los deportistas que practican el Ramadán, durante el cual ayunan desde el amanecer hasta el anochecer. Los estudios han demostrado que es posible mantener un rendimiento adecuado durante este periodo, pero esto no implica que el ayuno en sí mismo otorgue una ventaja. Simplemente demuestra la capacidad del cuerpo para adaptarse, pero "su práctica no conlleva ninguna ventaja respecto al rendimiento, por tanto, su uso no estaría justificado" si el único fin es el rendimiento deportivo.

Estrategias Avanzadas: El 'Train Low, Compete High'

Existe una estrategia específica en el ámbito de la nutrición deportiva avanzada llamada 'train low, compete high'. Esta no es una recomendación general para el entrenamiento en ayunas, sino una táctica metabólica diseñada para deportistas de alto nivel y bien preparados.

Consiste en realizar algunos entrenamientos con bajas reservas de carbohidratos ('train low', que puede implicar entrenar en ayunas o después de un entrenamiento previo que haya agotado el glucógeno) con el objetivo de estimular adaptaciones metabólicas que mejoren la capacidad del cuerpo para utilizar las grasas como combustible. Sin embargo, para las competiciones importantes, la estrategia es la opuesta: asegurar que los depósitos de glucógeno estén al máximo ('compete high') para garantizar la máxima disponibilidad de energía rápida necesaria para el alto rendimiento.

Esta es una estrategia compleja que requiere una planificación nutricional y de entrenamiento muy cuidadosa y supervisión profesional, y no debe confundirse con la simple práctica de entrenar en ayunas sin un propósito o contexto claro.

Conclusiones Basadas en la Evidencia Presentada

A partir de la información proporcionada, podemos extraer varias conclusiones clave respecto al entrenamiento en ayunas:

  • Las principales fuentes de energía para el ejercicio son los carbohidratos, el glucógeno y las grasas. Su disponibilidad es crucial para el rendimiento.
  • Entrenar en ayunas puede aumentar la utilización de grasas como combustible, especialmente a intensidades moderadas.
  • No hay evidencia científica clara que respalde que entrenar en ayunas mejore el rendimiento deportivo general, y podría ser perjudicial para ejercicios de alta intensidad o velocidad.
  • Entrenar en ayunas conlleva riesgos potenciales como fatiga, mareos o dolor de cabeza debido a la posible hipoglucemia.
  • El ayuno intermitente, aunque puede ser una herramienta dietética válida en ciertos contextos, no ha demostrado ofrecer ventajas de rendimiento deportivo superiores a los patrones de ingesta más tradicionales.
  • Estrategias como 'train low, compete high' son enfoques avanzados y específicos para deportistas de élite, no recomendaciones generales.

En resumen, si bien entrenar en ayunas puede favorecer la quema de grasas en ciertos escenarios, no parece ser una estrategia efectiva para mejorar el rendimiento deportivo general y presenta posibles riesgos. La optimización del rendimiento sigue estando ligada a una adecuada disponibilidad de energía, principalmente a través de los carbohidratos y el glucógeno, especialmente para esfuerzos de alta intensidad. La recomendación fundamental sigue siendo buscar el asesoramiento de un dietista-nutricionista especializado en deporte para diseñar un plan de alimentación que se ajuste a las necesidades energéticas y objetivos específicos de cada atleta o persona activa.

Preguntas Frecuentes sobre Entrenar en Ayunas

Aquí respondemos algunas dudas comunes basadas en la información discutida:

¿Entrenar en ayunas quema más grasa?
Sí, entrenar en ayunas tiende a aumentar la utilización de las reservas de grasas como fuente de energía, sobre todo si el ejercicio es de intensidad moderada. Esto se debe a la menor disponibilidad de glucosa inmediata.

¿Es bueno entrenar en ayunas para mejorar el rendimiento deportivo?
Según la evidencia presentada, no hay pruebas científicas claras que demuestren que entrenar en ayunas mejore el rendimiento deportivo general. Incluso podría tener un efecto negativo en ejercicios de alta intensidad.

¿Cuáles son los principales riesgos de entrenar sin comer?
Los riesgos incluyen sensación de falta de energía, fatiga repentina, mareos o dolor de cabeza. Estos síntomas pueden aparecer debido a la baja disponibilidad de glucosa.

¿El ayuno intermitente ayuda a mejorar el rendimiento en el deporte?
Las investigaciones citadas sugieren que el ayuno intermitente, en el mejor de los casos, permite mantener un rendimiento similar al de patrones de ingesta más tradicionales, pero no ofrece ventajas destacables para la mejora del rendimiento deportivo.

¿Qué es la estrategia 'train low, compete high'?
Es una estrategia nutricional avanzada para deportistas bien preparados que implica realizar ciertos entrenamientos con bajas reservas de carbohidratos para estimular adaptaciones metabólicas (mayor uso de grasa), pero competir con las reservas de glucógeno al máximo para asegurar energía rápida.

¿De dónde obtiene el cuerpo energía durante el ejercicio?
Principalmente de los carbohidratos (glucosa en sangre), el glucógeno almacenado (en músculos e hígado) y las grasas. El uso de cada fuente depende de la intensidad y duración del ejercicio, así como del estado nutricional.

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