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Guillermo B. Schelotto: 30 años de una Copa Única

23/05/2024

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Han pasado tres décadas desde aquel memorable domingo 30 de enero de 1994, una fecha grabada a fuego en la memoria de cada hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata. Ese día, el Lobo alcanzó la gloria al conquistar la Copa Centenario, su segundo título en el fútbol argentino. Uno de los grandes protagonistas de aquella gesta, referente indiscutido y figura consular, fue Guillermo Barros Schelotto, quien recientemente rememoró aquel momento histórico y compartió detalles íntimos y emotivos sobre lo que significó ese equipo y esa consagración para él y para el club.

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El Recuerdo de la Epopeya y la Conexión Única

Al hablar sobre la Copa Centenario, Guillermo Barros Schelotto no oculta el profundo cariño y afecto que siente al evocar aquel período. "Lo recuerdo con mucho cariño y afecto, toda la expectativa que había alrededor de ese partido de la gente de Gimnasia era increíble", expresó el Mellizo. La final contra River Plate, disputada en el Estadio del Bosque, fue el clímax de un torneo que representó la unión perfecta entre un plantel y su afición.

Uno de los puntos clave que Guillermo resalta de aquel equipo es la profunda identificación de sus integrantes con la camiseta. Muchos de ellos, como él mismo, Jorge San Esteban o Favio Fernández, surgieron de las divisiones inferiores del club, llevando el sentimiento tripero desde la cuna. Otros, como Sergio Dopazo, se hicieron hinchas al llegar y convivir con la pasión albiazul. "Eran hinchas de Gimnasia, como nosotros que éramos pibes... Y eso se veía en la cancha, esas ganas de ganar por Gimnasia, por el club que nos daba la posibilidad de jugar", afirma Guillermo.

Esta conexión trascendía lo futbolístico. "Ese equipo a la gente le daba que le pagaba la entrada", sentenció Guillermo, una frase poderosa que resume la entrega y el compromiso que el plantel demostraba en cada partido. No importaba el resultado final; lo que el hincha valoraba era ver a un grupo de jugadores que sentían la camiseta con la misma intensidad que ellos en la tribuna. "Podría ganar, empatar o perder, pero le iba a dar al hincha lo que aspira cuando el equipo sale a jugar, tener esa sensación de que podía ganar y eso no tiene valor, y el hincha muere con ese equipo", agregó, describiendo la lealtad incondicional que se generó.

El Espíritu de Equipo y la Importancia del Grupo

Para Guillermo, el éxito de aquel Gimnasia campeón no fue obra de individualidades aisladas, sino el resultado de un colectivo unido y comprometido. La sensación de hermandad era palpable: "Somos 10 amigos desde chiquitos, y somos todos de Gimnasia y convivimos en una cena, reunión o café", relata. Esta camaradería fuera de la cancha se traducía en una fortaleza dentro de ella.

El Mellizo es enfático al reconocer el papel fundamental de sus compañeros y entrenadores en su propia trayectoria. "Uno es el fruto de lo que uno tuvo al lado, no es solo de lo que uno pudo dar. Sin estos jugadores no hubiera logrado ser quien fui. Es un equipo eso hay que tenerlo en claro", subraya. Jugadores experimentados que guiaron a los más jóvenes y la calidad humana y futbolística del plantel formaron un caldo de cultivo ideal.

Los cuerpos técnicos también fueron pilares. Guillermo mencionó a Roberto Perfumo, quien inició el proceso, a Gregorio Pérez que le dio continuidad, y especialmente a Carlos Timoteo Griguol, quien pulió y potenció a esa generación. "El Viejo nos entrenó y nos explotó", recuerda sobre Griguol, destacando cómo la dedicación individual sumada al trabajo colectivo y la guía de los entrenadores llevó a ese equipo a alcanzar su máximo rendimiento.

La Mística de Perfumo y el Camino a la Final

Previo a la trascendental final contra River Plate, la tensión en el vestuario era palpable. ¿Cómo enfrentar a un rival plagado de figuras? Guillermo compartió una anécdota reveladora sobre la charla técnica de Roberto Perfumo, el entrenador en aquel momento. "En la charla en la previa del partido con River, me acuerdo que Roberto Perfumo nos da la charla y nos dice: ‘¿cómo le jugamos a River, porque tiene todas figuras?’", relató Guillermo.

Tras un intercambio de opiniones entre los jugadores, se generó un silencio cargado de expectativa. Fue entonces cuando Perfumo soltó una frase que descontracturó y llenó de confianza al grupo: "no se dan una idea el cagazo que tengo yo, pero sé que vamos a salir campeón". Esta muestra de honestidad y convicción por parte del DT, lejos de generar dudas, pareció fortalecer la determinación de los jugadores, quienes sintieron el respaldo y la fe de su líder.

Esa mística, esa combinación de respeto por el rival pero convicción en las propias fuerzas, fue clave para afrontar el desafío y lograr la victoria por 3 a 1 que desataría la locura tripera y consagraría a ese plantel en la historia del club.

Más Allá de la Copa: La Generación del '96

La Copa Centenario no fue un hecho aislado para esa camada de jugadores. Bajo la dirección de Carlos Timoteo Griguol, el proceso iniciado por Perfumo y Gregorio Pérez continuó y se consolidó, llevando a Gimnasia a ser protagonista en varios torneos posteriores. Si bien no lograron sumar más títulos de liga en esa época, dejaron una huella imborrable por su juego y competitividad.

Guillermo Barros Schelotto no duda en afirmar que, futbolísticamente, el equipo de 1996 fue superior incluso al campeón de la Copa Centenario. "El equipo ’96 futbolísticamente fue el mejor, como jugaba no es común en un mismo torneo hacerle 6 goles a Boca y Racing, 4 a Newell’s y Rosario Central", explicó. Esa temporada, Gimnasia desplegó un fútbol de alto vuelo, demostrando su capacidad para golear a los rivales más importantes del fútbol argentino.

El nivel individual de los jugadores de aquel plantel alcanzó picos muy altos, impulsados por la exigencia y el trabajo del Viejo Griguol. Esa generación no solo quedó en la historia por el título de la Copa Centenario, sino por haber instalado a Gimnasia en la pelea grande del fútbol argentino durante varios años, forjando una identidad de juego y entrega que los hizo merecedores del reconocimiento y la admiración de sus hinchas.

Preguntas Frecuentes

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre Guillermo Barros Schelotto, la Copa Centenario y aquel recordado equipo de Gimnasia:

¿Guillermo Barros Schelotto es considerado un ídolo de Gimnasia?

Sí, Guillermo Barros Schelotto es sin duda uno de los máximos ídolos en la historia de Gimnasia y Esgrima La Plata. Surgido de las inferiores, campeón y referente de una generación dorada, su conexión con el club y su gente es innegable, más allá de quién pueda ser considerado el "máximo" absoluto (una discusión que a menudo incluye a figuras como Diego Maradona por su paso como DT, pero Guillermo representa la identidad y el éxito deportivo de una era).

¿Qué importancia tuvo la Copa Centenario para Gimnasia?

La Copa Centenario de 1994 es el segundo y, hasta ahora, último título oficial de Gimnasia en el fútbol argentino. Su importancia radica no solo en el trofeo en sí, sino en haber cortado una larga sequía y en la forma en que se logró, con un equipo identificado con el club y el apoyo masivo de su hinchada. Es una gesta histórica que se celebra cada año.

¿Por qué se dice que aquel equipo "pagaba la entrada"?

Esta frase, utilizada por el propio Guillermo Barros Schelotto, describe la percepción de los hinchas sobre el compromiso y la entrega del equipo. Significaba que, sin importar el resultado, los jugadores dejaban todo en la cancha, mostrando garra, pasión y un deseo genuino de ganar por la camiseta, lo cual era altamente valorado por la afición.

¿Quiénes eran los entrenadores de esa época?

El proceso que llevó a la consolidación de esa generación tuvo varios entrenadores clave. Roberto Perfumo dirigió al equipo campeón de la Copa Centenario. Gregorio Pérez continuó su trabajo, y Carlos Timoteo Griguol fue quien potenció al máximo a ese plantel en los años posteriores, llevándolo a pelear varios campeonatos.

La memoria de la Copa Centenario y de aquel equipo de Gimnasia sigue viva 30 años después, gracias al recuerdo emocionado de sus protagonistas como Guillermo Barros Schelotto. Su testimonio subraya que aquel logro fue mucho más que un título; fue la comunión entre un grupo de jugadores que sentían la camiseta y una hinchada que encontró en ellos la representación de sus sueños. Una historia de pasión, pertenencia y fútbol que perdura en el corazón tripero.

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