¿Qué ejercicios pueden hacer los adultos de 65 años en adelante?

Ejercicio para Adultos Mayores de 65 Años

25/06/2022

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A medida que cumplimos años, nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios naturales que pueden afectar nuestra movilidad, fuerza y bienestar general. Sin embargo, llegar a los 65 años y más allá no significa que debamos reducir nuestra actividad. Todo lo contrario: el ejercicio físico se convierte en un pilar fundamental para mantener una buena salud, preservar la independencia y disfrutar de una calidad de vida plena en esta etapa dorada.

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La inactividad física es uno de los mayores enemigos de la salud en la tercera edad. Un estilo de vida sedentario acelera procesos como la pérdida de masa muscular, un fenómeno conocido como sarcopenia. La sarcopenia es un deterioro progresivo y generalizado del músculo esquelético que se asocia a un mayor riesgo de caídas, fracturas, discapacidad e incluso mortalidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como un problema de salud significativo. Aunque la sarcopenia es un proceso natural, se ve agravada por la falta de ejercicio, una nutrición inadecuada, ciertos medicamentos, factores genéticos y cambios hormonales propios del envejecimiento, como la disminución de testosterona y estrógeno.

¿Qué ejercicios pueden hacer los adultos de 65 años en adelante?
La OMS recomienda al menos tres horas semanales de ejercicio para personas mayores de 65 años. Los ejercicios de fuerza, como levantar pesas ligeras, ejercicios de resistencia con bandas elásticas y actividades de bajo impacto como caminar o nadar, son muy efectivos.

Afortunadamente, gran parte de esta pérdida de fuerza y masa muscular puede ser mitigada o incluso revertida con la estrategia adecuada. Y en el centro de esa estrategia se encuentra el ejercicio físico regular, combinado con una nutrición óptima y un descanso reparador.

Índice de Contenido

El Porqué del Ejercicio Pasados los 65: Beneficios Invaluables

El ejercicio regular ofrece una amplia gama de beneficios específicos para las personas mayores de 65 años:

  • Mejora de la Fuerza y la Masa Muscular: Combate la sarcopenia, aumenta la fuerza funcional para las actividades diarias (levantarse de una silla, subir escaleras) y mejora el metabolismo.
  • Aumento de la Densidad Ósea: Los ejercicios de soporte de peso ayudan a fortalecer los huesos, reduciendo el riesgo de osteoporosis y fracturas.
  • Mejora del Equilibrio y la Coordinación: Disminuye significativamente el riesgo de caídas, una de las principales causas de lesiones en la tercera edad.
  • Salud Cardiovascular: Fortalece el corazón y los pulmones, mejora la circulación sanguínea, ayuda a controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre.
  • Control del Peso: Ayuda a mantener un peso saludable al aumentar el gasto calórico y preservar la masa muscular, que es metabólicamente activa.
  • Mejora de la Flexibilidad y la Movilidad Articular: Mantiene las articulaciones lubricadas y funcionales, aliviando la rigidez y el dolor asociados con afecciones como la artritis.
  • Salud Mental y Bienestar Emocional: Reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Mejora el estado de ánimo, la función cognitiva (memoria, concentración) y la calidad del sueño.
  • Mayor Independencia y Calidad de Vida: Al fortalecer el cuerpo y mejorar las capacidades funcionales, el ejercicio permite a las personas mayores realizar sus actividades diarias con mayor facilidad y confianza, manteniendo su autonomía por más tiempo.

Tipos de Ejercicio Recomendados para Mayores de 65

La OMS recomienda que los adultos mayores de 65 años realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente. Además, sugieren incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana, y ejercicios para mejorar el equilibrio y prevenir caídas tres o más días a la semana.

Es fundamental que cualquier persona mayor que vaya a iniciar o modificar una rutina de ejercicio consulte primero con su médico para asegurarse de que es seguro y adaptar los ejercicios a sus condiciones de salud específicas. La supervisión por parte de profesionales del ejercicio (fisioterapeutas, entrenadores personales especializados en geriatría) es altamente recomendable, especialmente al principio.

1. Ejercicios de Fuerza o Resistencia

Estos ejercicios son cruciales para combatir la sarcopenia, aumentar la masa muscular y fortalecer los huesos. No es necesario levantar grandes pesos; se trata de trabajar contra una resistencia, que puede ser el propio peso corporal, bandas elásticas, pesas ligeras o máquinas de gimnasio adaptadas.

Ejemplos de ejercicios de fuerza:

  • Sentadillas con apoyo (en silla): Sentarse y levantarse de una silla de forma controlada.
  • Flexiones de pared: Apoyar las manos en la pared y realizar flexiones suaves.
  • Elevación de talones: De pie, sujetándose a una silla o pared, levantar los talones.
  • Elevación de puntas: De pie, sujetándose, levantar las puntas de los pies.
  • Remo con banda elástica: Sentado o de pie, tirar de una banda elástica anclada hacia el cuerpo.
  • Press de pecho con banda elástica: De pie, pasar la banda por detrás de la espalda y empujar hacia adelante.
  • Levantamiento de pesas ligeras: Ejercicios como curl de bíceps, elevaciones laterales o extensiones de tríceps con mancuernas de bajo peso.

Se recomienda comenzar con pocas repeticiones (8-10) y series (1-2) e ir aumentando gradualmente a medida que se gana fuerza. Es vital mantener una técnica correcta para evitar lesiones.

2. Ejercicios Aeróbicos o Cardiovasculares

Estos ejercicios fortalecen el corazón y los pulmones, mejoran la resistencia y ayudan a controlar el peso.

Ejemplos de ejercicios aeróbicos:

  • Caminar: Es una de las actividades más accesibles. Empezar con caminatas cortas e ir aumentando progresivamente la duración y la intensidad.
  • Natación o Aquagym: Ideales porque el agua reduce el impacto en las articulaciones.
  • Ciclismo estático: Permite controlar la intensidad y es de bajo impacto.
  • Bailar: Una forma divertida de hacer ejercicio cardiovascular y mejorar la coordinación.

El objetivo es alcanzar una intensidad moderada, donde la respiración se acelere pero aún se pueda mantener una conversación. Se recomienda acumular al menos 150 minutos a lo largo de la semana, repartidos en sesiones de al menos 10 minutos.

3. Ejercicios de Flexibilidad

Mantener una buena flexibilidad es clave para la movilidad articular, reducir la rigidez y prevenir dolores.

Ejemplos de ejercicios de flexibilidad:

  • Estiramientos suaves: Estirar los principales grupos musculares (piernas, brazos, espalda) manteniendo la posición durante 15-30 segundos, sin rebotes y sin sentir dolor intenso.
  • Tai Chi o Yoga suave: Disciplinas que combinan movimientos fluidos, estiramientos y control de la respiración, mejorando también el equilibrio y la calma mental.

Los estiramientos deben realizarse cuando los músculos están calientes, idealmente después de una sesión de ejercicio aeróbico o de fuerza.

4. Ejercicios de Equilibrio

Mejorar el equilibrio es fundamental para prevenir caídas, que pueden tener consecuencias graves en la tercera edad.

Ejemplos de ejercicios de equilibrio:

  • Marcha talón-punta: Caminar poniendo el talón de un pie justo delante de los dedos del otro.
  • Pararse sobre una pierna: Inicialmente, sujetándose a una silla o pared, intentar mantener el equilibrio sobre una pierna durante unos segundos e ir aumentando el tiempo.
  • Caminar en tándem: Caminar sobre una línea recta imaginaria.

Estos ejercicios deben realizarse en un entorno seguro, cerca de una pared o silla para poder sujetarse si es necesario. Incorporarlos casi a diario puede marcar una gran diferencia.

Estructurando Tu Rutina Semanal

Siguiendo las recomendaciones de la OMS, una semana ideal podría incluir:

Tipo de EjercicioFrecuencia RecomendadaEjemplos
Ejercicio Aeróbico ModeradoAl menos 150 minutos/semana (ej. 30 min, 5 días)Caminar rápido, nadar, bici estática, bailar.
Ejercicio de FuerzaAl menos 2 días no consecutivos/semanaSentadillas con silla, remo con banda, levantamiento de pesas ligeras.
Ejercicio de EquilibrioAl menos 3 días/semanaPararse en una pierna, marcha talón-punta, Tai Chi.
Ejercicio de FlexibilidadIdealmente a diario o después de otras sesionesEstiramientos suaves, Yoga.

Es importante escuchar al cuerpo y no forzar. Si se siente dolor, se debe detener el ejercicio. La progresión debe ser gradual, aumentando la duración, la intensidad o la resistencia poco a poco.

El Papel Crucial de la Nutrición y el Descanso

El ejercicio por sí solo no es suficiente para combatir la pérdida muscular y mantener la salud general. Una dieta equilibrada es esencial, con un énfasis particular en la ingesta de proteínas. Los nutricionistas suelen recomendar entre 1.8 y 2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal para adultos mayores activos. Fuentes de proteína de alta calidad incluyen carnes magras, pescado, huevos, legumbres y productos lácteos.

Además de la nutrición, el descanso adecuado es un pilar fundamental de la salud. Se recomienda dormir entre 7 y 8 horas diarias. Durante el sueño, el cuerpo se repara y regenera, incluyendo la recuperación muscular. Un sueño de calidad mejora tanto la salud física como la función cognitiva.

Seguridad Primero: Consideraciones Clave

  • Consulta Médica: Siempre. Antes de empezar cualquier programa de ejercicio.
  • Supervisión Profesional: Especialmente al inicio, un profesional puede enseñar la técnica correcta y adaptar los ejercicios.
  • Calentamiento y Enfriamiento: Iniciar cada sesión con 5-10 minutos de calentamiento suave (ej. marchar en el sitio) y finalizar con 5-10 minutos de estiramientos suaves.
  • Hidratación: Beber agua antes, durante y después del ejercicio.
  • Ropa y Calzado Adecuados: Utilizar ropa cómoda y calzado deportivo que ofrezca buen soporte.
  • Escuchar al Cuerpo: No ignorar el dolor. Es diferente a la fatiga muscular normal.
  • Progresión Lenta: Aumentar la dificultad gradualmente.

Preguntas Frecuentes sobre el Ejercicio en la Tercera Edad

¿Es seguro empezar a hacer ejercicio si nunca he sido activo/a?
Sí, es seguro y muy beneficioso, pero es crucial empezar muy lentamente, con ejercicios de baja intensidad y corta duración, y siempre después de consultar con su médico. Empezar con caminatas cortas o ejercicios en silla puede ser un buen inicio.

¿Qué hago si tengo una condición médica como artritis u osteoporosis?
El ejercicio es a menudo parte del tratamiento para estas condiciones, pero debe ser adaptado. Un fisioterapeuta o un entrenador especializado pueden diseñar un programa seguro y efectivo que tenga en cuenta sus limitaciones y objetivos. Por ejemplo, ejercicios de bajo impacto como la natación son excelentes para la artritis.

¿Cuánto tiempo debe durar una sesión de ejercicio?
Las sesiones de ejercicio aeróbico pueden durar entre 20 y 60 minutos. Las sesiones de fuerza pueden durar entre 20 y 40 minutos. Lo importante es la acumulación total semanal y la regularidad.

¿Cómo puedo mantenerme motivado/a?
Encontrar actividades que disfrute, hacer ejercicio con un amigo o en grupo, establecer metas realistas, llevar un registro de su progreso y variar su rutina puede ayudar a mantener la motivación.

¿El ejercicio puede ayudar con el dolor crónico?
Sí, para muchas personas, el ejercicio adaptado y regular puede ayudar a reducir el dolor crónico, mejorar la función y aumentar la calidad de vida, especialmente en casos de osteoartritis o dolor lumbar. Un profesional de la salud puede recomendar los mejores tipos de ejercicio.

Conclusión

El envejecimiento es una etapa de la vida llena de potencial y oportunidades, y mantenerse activo es una de las mejores inversiones que se pueden hacer para asegurar que sea una etapa saludable y gratificante. Los ejercicios de fuerza, aeróbicos, de flexibilidad y equilibrio, combinados con una nutrición adecuada y un buen descanso, son las herramientas más poderosas que los adultos mayores tienen a su disposición para combatir los efectos del paso del tiempo, mantener la independencia y disfrutar de una vida plena y activa. No importa la edad que tengas, siempre es un buen momento para empezar a moverse y cosechar los innumerables beneficios del ejercicio.

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