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IVA Deportivo: ¿Lujo o Servicio Esencial de Salud?

28/02/2024

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El debate sobre la fiscalidad en el ámbito deportivo resurge con fuerza, especialmente en un contexto marcado por las dificultades económicas y la creciente conciencia sobre la importancia de la salud. En el centro de esta discusión se encuentra el tipo impositivo del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que grava la actividad física y deportiva en España, fijado actualmente en un elevado 21%.

Esta tasa impositiva no es solo una cifra; representa una carga significativa tanto para los empresarios del sector, que ven mermada su capacidad de inversión y supervivencia, como para los usuarios, para quienes el acceso a la práctica deportiva se encarece. La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID) ha sido una de las voces más activas en esta reclamación, solicitando insistentemente la reducción de este impuesto del 21% al 10%. Argumentan que, en la situación actual, esta medida es más crucial que nunca para la viabilidad del sector.

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La petición de la FNEID no es nueva. Es una reclamación histórica que se remonta a años atrás. El sector considera que la actual tributación es un despropósito, calificando la práctica de ejercicio físico como una "actividad de lujo" al aplicarle el tipo impositivo máximo en España. Adolfo Ruiz Valdivieso, Presidente de FNEID, es claro al respecto: "Somos un sector esencial que prestamos un servicio que mejora la salud de las personas, pero no se nos trata como tal. Pedimos algo muy razonable, que la práctica de ejercicio físico deje de considerarse una actividad de lujo imputada con un IVA del 21%".

La paradoja es evidente: un servicio directamente vinculado a la mejora de la salud pública soporta la misma carga fiscal que bienes o servicios de carácter puramente suntuario. La FNEID solicita un trato fiscal similar al de otros sectores que, pese a no tener un vínculo tan directo con la salud, sí han visto atendidas sus peticiones de reducción impositiva. "Solicitamos que, al igual que en otros sectores a los que se ha escuchado y tenido en cuenta, se baje este impuesto a los servicios que prestamos en nuestras instalaciones, dado que paradójicamente somos de todos ellos el único directamente vinculado a la salud", añade Ruiz Valdivieso.

Este elevado tipo impositivo no ha sido siempre la norma. Existe una historia detrás de esta carga fiscal que el sector no olvida. En el año 2012, el IVA aplicable a las actividades deportivas experimentó un drástico incremento. Se pasó de tributar un reducido 8% a soportar el actual 21%. Este salto supuso un golpe significativo para la industria del deporte y la actividad física, generando consecuencias negativas que perduran hasta hoy, afectando tanto a la sostenibilidad de las empresas como al poder adquisitivo de los ciudadanos para acceder a servicios deportivos.

La crisis sanitaria derivada del coronavirus ha puesto de manifiesto, de forma cruda, la fragilidad económica del sector deportivo. Las restricciones de aforo, los cierres temporales y la incertidumbre han provocado una caída sin precedentes en la facturación. Representantes de ASOMED, la territorial de FNEID en Madrid, mantuvieron una reunión con Ignacio Aguado, entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid, para exponer la crítica situación. Los datos presentados eran alarmantes: una caída del 53% en la facturación y el riesgo inminente de que el 44% de los centros e instalaciones deportivas se vean abocados al cierre definitivo si no se adoptan medidas de apoyo urgentes. Esta reunión subraya la desesperada necesidad de ayuda que atraviesa el sector.

En dicho encuentro, la patronal encontró un eco favorable a sus demandas. Ignacio Aguado mostró su apoyo público a la solicitud de la reducción del IVA. Incluso manifestó su intención de trasladar formalmente esta petición al Ministro de Cultura y Deporte. El objetivo específico de esta solicitud es reducir el IVA, del 21% al 10%, para toda la actividad física y deportiva que esté vinculada directamente a la salud. Este matiz es importante, pues refuerza el argumento central del sector: el ejercicio no es ocio de lujo, sino una herramienta fundamental para el bienestar y la prevención.

La justificación principal para esta reducción impositiva radica en el reconocimiento de la actividad física como un pilar fundamental de la salud pública. Numerosos estudios científicos avalan de forma contundente los beneficios del ejercicio regular en la prevención de una amplia gama de enfermedades, desde cardiovasculares hasta metabólicas y mentales. La inversión en deporte es, en realidad, una inversión en salud y bienestar para la población.

El contexto actual, marcado por meses de confinamiento domiciliario y restricciones diversas, ha tenido consecuencias negativas para los hábitos de la población. Se ha observado un crecimiento alarmante en los índices de sedentarismo y obesidad. Esta realidad hace aún más apremiante la necesidad de adoptar políticas que fomenten activamente los hábitos de vida saludables y los estilos de vida activos. Facilitar el acceso a la práctica deportiva, haciéndola más asequible mediante una reducción del IVA, es una de esas políticas clave.

Promover la actividad física no solo mejora el estado físico y psíquico de las personas, sino que tiene un impacto directo y positivo en la sostenibilidad del sistema sanitario público. Una población más activa y saludable requiere, a largo plazo, menos gasto en atención médica y productos farmacéuticos. Por lo tanto, la reducción del IVA en el deporte puede verse como una inversión estratégica que genera ahorros significativos en otras áreas del gasto público.

En resumen, la petición de la FNEID y ASOMED para reducir el IVA de la actividad física del 21% al 10% se fundamenta en sólidos argumentos: el reconocimiento del deporte como un servicio esencial para la salud, la necesidad de aliviar la crítica situación económica del sector tras la pandemia, la corrección de una carga impositiva que consideran injusta y que trata el ejercicio como un lujo, y el potencial ahorro a largo plazo en gasto sanitario derivado de una población más sana y activa. La medida cuenta con apoyos políticos y resuena con la creciente evidencia sobre la importancia de la actividad física para el bienestar individual y colectivo.

Preguntas Frecuentes sobre el IVA Deportivo:

  • ¿Qué IVA se aplica actualmente a los servicios de actividad física y deportiva en España?
    Actualmente, la mayoría de los servicios prestados por gimnasios, centros deportivos e instalaciones similares tributan al tipo general del IVA, que es del 21%.
  • ¿Por qué el sector deportivo solicita la reducción de este impuesto?
    El sector, representado por entidades como FNEID, argumenta que la actividad física es un servicio esencial directamente vinculado a la salud pública, no un lujo. Piden la reducción al 10% para hacer el deporte más accesible a los ciudadanos y ayudar a la supervivencia económica de las empresas del sector, especialmente afectadas por la pandemia.
  • ¿A qué tipo de servicios deportivos afectaría la posible bajada del IVA?
    La solicitud específica, como la apoyada por el vicepresidente de Madrid, se centra en la actividad física y deportiva vinculada a la salud, que es la que se realiza en la mayoría de las instalaciones deportivas y gimnasios.
  • ¿Cuándo y cómo cambió el IVA deportivo en 2012?
    En 2012, el tipo impositivo aplicable a los servicios deportivos subió drásticamente del 8% al 21%. Este cambio supuso un aumento significativo de la carga fiscal para el sector y los usuarios.
  • ¿Cómo justifica el sector que el ejercicio no es una actividad de lujo?
    Se basa en la abundante evidencia científica que demuestra los beneficios directos de la actividad física en la prevención de enfermedades y la mejora del bienestar físico y mental. Consideran que un servicio con tal impacto positivo en la salud no debería ser gravado con el tipo máximo, propio de bienes o servicios suntuarios.
  • ¿Tiene la actividad física un impacto real en el gasto público sanitario?
    Sí. Una población más activa y con mejores hábitos de salud tiende a enfermar menos y requiere menos intervenciones médicas y farmacéuticas a largo plazo. Fomentar el deporte mediante medidas como la reducción del IVA es, por tanto, una inversión que puede generar ahorros en el sistema de salud.

La lucha por un IVA reducido para la actividad física es una batalla por el reconocimiento del deporte no solo como ocio, sino como una inversión fundamental en la salud y el futuro de la sociedad. El sector deportivo sigue esperando que su voz sea escuchada y que se adopten medidas fiscales que reflejen su verdadero valor esencial.

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