09/01/2021
En un paso significativo hacia la valoración de la rica herencia cultural de Chile, un proyecto de ley que busca reconocer los juegos deportivos ancestrales de los pueblos originarios como deportes nacionales ha avanzado en el Congreso. La iniciativa, aprobada recientemente por la Comisión de Educación y Cultura del Senado, pone en el centro del debate la importancia de preservar y dar visibilidad a prácticas milenarias que forman parte intrínseca de la identidad de comunidades como la mapuche, aymara, rapanui, entre otras.

Este proyecto legislativo no solo busca llenar un vacío legal en la actual Ley del Deporte, que no contempla un procedimiento claro para la declaración de un juego o deporte como nacional, sino que, más importante aún, pretende salvaguardar un patrimonio cultural inmaterial invaluable. La propuesta, impulsada por un grupo transversal de senadores, subraya la necesidad de que estas prácticas, que involucran actividad física y tienen profundas raíces sociales y a veces sagradas, sean reconocidas y respetadas por la sociedad chilena en su conjunto.
El Corazón del Debate: Estatus Legal y Financiamiento
Durante la discusión en la comisión, un punto clave de debate surgió respecto a la categorización de estas actividades. La Ministra del Deporte, si bien respaldó la norma en su objetivo de reconocimiento, señaló que el proyecto las nomina como 'juegos deportivos nacionales', una categoría distinta a la de 'disciplina deportiva'. Esta distinción, aparentemente sutil, tiene implicaciones jurídicas y prácticas importantes, particularmente en lo que respecta al acceso a financiamiento público.
Para que una actividad sea considerada una disciplina deportiva formalmente reconocida, se requiere un proceso de postulación y la aprobación de un comité específico. Solo bajo este estatus de 'disciplina' es que quienes la practican y las organizaciones asociadas pueden postular a fondos del Instituto Nacional del Deporte (IND) para su desarrollo, promoción y competencia. Los senadores, por su parte, expresaron su preocupación por los efectos de esta definición, argumentando que el reconocimiento como 'deporte nacional' debería, de alguna manera, facilitar o garantizar el apoyo estatal.
Este debate pone de manifiesto la tensión entre la preservación de prácticas culturales auténticas, que a menudo no se ajustan a las estructuras y formalismos de los deportes modernos y federados, y la necesidad de integrarlas dentro de un marco legal y de financiamiento existente. La autoridad ministerial sugirió, pertinentemente, que se consulte directamente a los pueblos originarios involucrados para conocer su perspectiva sobre este reconocimiento y cuáles son los juegos que ellos consideran más relevantes y representativos.
Un Mosaico de Tradiciones Deportivas Ancestrales
El texto del proyecto y las discusiones en el Congreso han puesto de relieve la diversidad de prácticas deportivas y juegos tradicionales que existen entre los distintos pueblos originarios de Chile. Aunque el artículo se centra en la pregunta sobre los deportes mapuches, es fundamental entender que la iniciativa abarca a una variedad de comunidades, cada una con sus propias expresiones de actividad física y lúdica.
El Palín: Más que un Juego Mapuche
Entre los mapuches, el juego más emblemático y mencionado en el contexto de este proyecto es el Palín, también conocido como chueca. Este deporte colectivo se juega con un bastón curvo (la chueca) y una bola de madera o cuero, y su objetivo es llevar la bola al campo contrario. Históricamente, el Palín ha sido mucho más que una simple competencia; ha servido como un mecanismo para resolver conflictos, preparar a los guerreros y fortalecer los lazos comunitarios. En ciertas circunstancias, incluso, se le ha considerado un juego con un carácter sagrado, imbuido de significados rituales y espirituales. Su práctica requiere fuerza, agilidad, coordinación y una profunda comprensión de las dinámicas de equipo. El Palín sigue vivo hoy en día, siendo practicado en diversas comunidades como una forma de mantener viva su cultura e identidad.
Las Prácticas de Otros Pueblos Originarios
Mientras que el Palín mapuche y los juegos rapanuis destacan por su clara naturaleza deportiva, otras comunidades tienen tradiciones físicas ligadas a distintos aspectos de su vida cultural:
- Aymarás, Quechuas y Atacameños: En estas comunidades del norte, las actividades físicas de mayor relevancia a menudo están ligadas a los bailes y ceremonias de las festividades religiosas. Si bien implican un gran esfuerzo físico, su propósito principal es devocional y cultural, más que competitivo en el sentido occidental.
- Collas y Diaguitas: Los pueblos Colla y Diaguita, históricamente ligados a la vida rural y la cordillera, desarrollaron destrezas físicas y competencias basadas en la fuerza. Estas actividades estaban intrínsecamente relacionadas con las habilidades requeridas para la subsistencia y el trabajo en su entorno geográfico, como la resistencia, la escalada o las pruebas de fuerza bruta.
Los Deportes Rapanuis: Vigor y Tradición en la Isla
Al igual que los mapuches, el pueblo rapanui ha logrado mantener vivas varias prácticas deportivas ancestrales que son un componente central de su cultura y se exhiben prominentemente durante la celebración anual de la Tapati Rapa Nui, una fiesta que revitaliza las tradiciones isleñas en febrero. Entre los deportes rapanuis más destacados mencionados en el proyecto se encuentran:
- Vaka Tuai: Consiste en la recreación y posterior navegación en embarcaciones tradicionales de totora o material similar. Más que una regata, es una demostración de habilidad en la construcción y manejo de estas frágiles pero eficientes naves ancestrales, uniendo la destreza manual con la navegación.
- Haka Pei: Quizás uno de los deportes ancestrales más audaces y visualmente impactantes. Jóvenes valientes se deslizan a gran velocidad por la ladera de un cerro (el Cerro Pu'i) sobre troncos de plátano atados. Requiere una enorme valentía, control y habilidad para mantenerse sobre los troncos mientras se alcanzan velocidades considerables, en un descenso sin frenos.
- Pora: Una competencia de natación que se realiza sobre un flotador hecho de totora. Los participantes nadan impulsándose con las manos y los pies mientras se mantienen sobre este primitivo flotador. Demuestra la íntima relación del pueblo rapanui con el mar y su dominio de las técnicas de navegación y flotación con los recursos disponibles en la isla.
Estos ejemplos ilustran la diversidad y riqueza de las tradiciones deportivas de los pueblos originarios chilenos, cada una adaptada a su entorno geográfico, su cosmovisión y sus necesidades culturales y sociales.
La Importancia del Reconocimiento y la Preservación
El reconocimiento legal de estos juegos y deportes ancestrales como parte del patrimonio nacional es un paso crucial por múltiples razones. En primer lugar, valida y honra la historia y la cultura de los pueblos originarios, combatiendo la invisibilización que históricamente han sufrido. Al ser reconocidos en la Ley del Deporte, se les otorga un estatus oficial que refuerza su importancia no solo para las propias comunidades, sino para todo el país.
En segundo lugar, este reconocimiento puede ser fundamental para la preservación de estas prácticas. Al ser visibilizadas y potencialmente apoyadas (aunque el mecanismo de financiamiento sea aún objeto de debate), se facilita su transmisión a las nuevas generaciones. Esto es vital para evitar que se pierdan tradiciones que encierran conocimientos, valores y formas de entender el mundo únicas.
Además, el reconocimiento abre puertas para la promoción de estos juegos a nivel nacional e incluso internacional, no como meras curiosidades, sino como expresiones deportivas legítimas y culturalmente significativas. Esto puede fomentar el turismo cultural, generar oportunidades para las comunidades y promover un mayor entendimiento y respeto por la diversidad cultural de Chile.
El debate sobre el estatus ('juego deportivo nacional' vs. 'disciplina deportiva') subraya, sin embargo, la complejidad de integrar estas prácticas dentro de marcos normativos pensados para deportes modernos. Es esencial que cualquier regulación o apoyo respete la autonomía de las comunidades para definir sus propios juegos, sus reglas y su significado, sin imponer estructuras que desvirtúen su esencia cultural.
Próximos Pasos y Desafíos
Aunque el proyecto ha superado una etapa importante en el Senado, aún le queda camino legislativo por recorrer. La recomendación de consultar a los pueblos originarios es un paso fundamental y necesario. Su participación es clave para asegurar que la ley responda a sus expectativas y necesidades, y que el reconocimiento sea genuino y respetuoso.
Los desafíos futuros incluyen definir cómo se articulará este reconocimiento en la práctica. ¿Se crearán federaciones o asociaciones de deportes ancestrales? ¿Cómo se gestionarán los posibles fondos públicos? ¿Cómo se promoverá su práctica en escuelas o espacios públicos? Estas son preguntas que requerirán un diálogo continuo y un trabajo conjunto entre el Estado y las comunidades indígenas.
Más allá de los aspectos legales y financieros, el mayor desafío y la mayor oportunidad residen en que este reconocimiento sirva como un catalizador para que más chilenos conozcan, valoren e incluso participen en estos juegos. Imaginar el Palín, el Haka Pei o el Pora siendo practicados y celebrados no solo en sus comunidades de origen, sino en espacios más amplios, es visualizar un Chile que abraza y celebra plenamente su herencia multiétnica y pluricultural.
Preguntas Frecuentes sobre los Deportes Ancestrales
¿Qué es el Palín y quién lo practica?
El Palín es un juego tradicional del pueblo Mapuche, similar al hockey o la chueca. Se juega con bastones curvos y una bola, con el objetivo de llevar la bola al campo contrario. Es practicado por hombres y mujeres en diversas comunidades mapuches y tiene significados sociales, rituales y a veces sagrados.
¿Por qué se busca reconocer estos juegos como deportes nacionales?
El objetivo principal es preservar el patrimonio cultural inmaterial de los pueblos originarios de Chile. Reconocerlos en la Ley del Deporte les otorga visibilidad, valida su importancia cultural e histórica, y busca facilitar su apoyo y transmisión a futuras generaciones.
¿Qué diferencia hay entre un 'juego deportivo nacional' y una 'disciplina deportiva' según el debate?
Según el debate en el Congreso, ser reconocido como 'juego deportivo nacional' es un acto de validación cultural y patrimonial. Ser una 'disciplina deportiva' implica cumplir ciertos formalismos y procedimientos que, actualmente, son necesarios para postular a fondos públicos del Instituto Nacional del Deporte (IND). La distinción legal entre ambas categorías es parte de la discusión legislativa.
¿Recibirán financiamiento del IND automáticamente con este proyecto?
No automáticamente. El debate actual gira precisamente en torno a si el reconocimiento como 'juego deportivo nacional' será suficiente para acceder a fondos o si se requerirá que estas actividades se formalicen bajo la categoría de 'disciplina deportiva', lo cual implica cumplir con requisitos adicionales. El proyecto busca abrir la puerta a este apoyo, pero el mecanismo exacto aún se está definiendo.
¿Solo los Mapuches y Rapanuis tienen deportes ancestrales en Chile?
No. Si bien el Palín mapuche y los deportes rapanuis son ejemplos muy destacados y de clara naturaleza deportiva, otros pueblos originarios como los Aymarás, Quechuas, Atacameños, Collas y Diaguitas también tienen prácticas físicas y juegos tradicionales, aunque a menudo están más ligadas a festividades, bailes o habilidades de subsistencia que a competencias deportivas formales.
¿Cómo se practican estos juegos hoy en día?
Estos juegos se siguen practicando en las comunidades de origen, a menudo asociados a celebraciones culturales, encuentros comunitarios o instancias específicas como la Tapati Rapa Nui. Su práctica es una forma vital de mantener viva la identidad y transmitir los conocimientos y valores asociados a las nuevas generaciones.
El camino hacia el reconocimiento pleno y el apoyo efectivo de los deportes ancestrales chilenos es un proceso complejo que involucra aspectos legales, culturales y sociales. Este proyecto de ley es un hito importante que pone en valor la riqueza deportiva y cultural de los pueblos originarios, abriendo la puerta a un futuro donde el Palín, la chueca, el Haka Pei y otras prácticas milenarias ocupen el lugar que merecen en el panorama deportivo y cultural de Chile.
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