¿Qué se puede merendar antes de entrenar?

Preentreno perfecto: Adapta tu comida

20/08/2020

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La comida previa a un entrenamiento, conocida comúnmente como pre-entreno, es un pilar fundamental para asegurar que tu cuerpo tenga la energía necesaria para afrontar la actividad física. No se trata solo de comer algo, sino de seleccionar los alimentos adecuados que te impulsen sin causarte molestias. Aunque ya hemos explorado este tema antes, hoy profundizaremos en cómo adaptar tu estrategia nutricional pre-entrenamiento según el tipo de ejercicio que vayas a realizar.

¿Qué es bueno comer para un preentreno?
En estos casos se recomienda una comida ligera y líquida o semisólida que además combine proteína e hidrato de carbono. Es importante evitar en las comidas que rodean al entrenamiento el exceso de alimentos grasos, incluso aunque sean grasas saludables, debido a que dificultan la digestión y podrían producir malestar.

El objetivo principal de la comida pre-entreno es simple pero crucial: proporcionar la energía requerida para tu sesión o competición, garantizando al mismo tiempo que no experimentes molestias gastrointestinales que puedan arruinar tu rendimiento o comodidad. Sin embargo, lo que funciona para un entrenamiento suave no es necesariamente lo ideal para una sesión de alta intensidad o larga duración. Veamos las diferencias clave.

Índice de Contenido

El Objetivo de tu Comida Pre-Entrenamiento

Antes de sumergirnos en las especificaciones por tipo de entrenamiento, es vital entender por qué dedicamos tiempo y atención a la comida pre-entreno. Durante el ejercicio, tus músculos demandan una fuente constante de combustible. Principalmente, esta energía proviene de los hidratos de carbono almacenados en tus músculos e hígado en forma de glucógeno, y de las grasas. Una comida pre-entreno bien planificada ayuda a asegurar que estas reservas estén listas para ser utilizadas o que haya glucosa circulando en la sangre para un acceso rápido.

Además de la energía, evitar las molestias digestivas es igualmente importante. Comer los alimentos incorrectos o en exceso justo antes de ejercitarte puede llevar a calambres, hinchazón, náuseas o incluso la necesidad de interrumpir tu sesión. Esto se debe a que el ejercicio físico desvía el flujo sanguíneo hacia los músculos activos, reduciendo el que va al sistema digestivo, lo que ralentiza la digestión. Por ello, la facilidad de digestión es un factor clave al elegir tu pre-entreno.

Pre-Entreno para Sesiones Muy Ligeras

Si tu plan es un entrenamiento de corta duración, digamos entre 30 y 45 minutos, y a una intensidad baja o moderada, la necesidad de una comida pre-entreno sustancial es mínima. Para este tipo de actividad poco exigente, tu cuerpo generalmente tiene suficientes reservas de energía almacenada para completar la sesión sin problemas.

En muchos casos, especialmente si has comido adecuadamente en las horas previas, podrías incluso prescindir de la comida pre-entreno por completo. Esto es particularmente relevante si tu objetivo es la pérdida de peso y tienes sobrepeso. Entrenar en un estado de ayunas relativo (varias horas después de la última comida) durante actividades de baja intensidad puede incentivar a tu cuerpo a utilizar más las reservas de grasa como combustible. Esto activa el metabolismo de los lípidos con mayor énfasis, permitiéndote oxidar más células grasas por minuto en comparación con entrenar con el estómago lleno y niveles elevados de glucosa en sangre.

En estos escenarios, a menudo, solo con asegurar una buena hidratación bebiendo agua es más que suficiente para sostener el esfuerzo y optimizar los beneficios buscados, como la oxidación de grasas.

Comida Previa para Entrenamientos Moderados

Cuando la duración de tu sesión se extiende a 1 o 2 horas y la intensidad aumenta, ya no es tan recomendable afrontar el entrenamiento en ayunas. Necesitas una fuente de energía más accesible para mantener el rendimiento durante un período más largo.

Para entrenamientos moderadamente intensos, se aconseja optar por una comida pre-entreno que sea ligera y fácil de digerir. Las opciones líquidas o semisólidas suelen ser ideales porque pasan por el estómago más rápidamente que los alimentos sólidos. La composición recomendada para esta comida es una combinación de proteína e hidratos de carbono.

Los hidratos de carbono proporcionarán la glucosa necesaria para alimentar tus músculos, mientras que una pequeña cantidad de proteína puede ayudar a la saciedad y empezar el proceso de recuperación muscular, aunque su papel principal aquí es secundario a la energía. Es crucial, en las comidas que preceden al entrenamiento (y también en las que le siguen de cerca), evitar el exceso de alimentos grasos.

Las grasas, incluso las consideradas saludables, tardan más en digerirse que los hidratos de carbono y las proteínas. Consumir una cantidad significativa de grasa justo antes de entrenar puede ralentizar el vaciado gástrico y potencialmente causar malestar estomacal, hinchazón o pesadez durante el ejercicio. Por lo tanto, mantén bajo el contenido de grasa en esta comida.

Algunos ejemplos prácticos de pre-entrenos adecuados para sesiones moderadamente intensas incluyen:

  • Un yogur natural (fuente de proteína y algunos hidratos) con un plátano cortado (hidratos de rápida disponibilidad) y un poco de miel (más hidratos simples para energía rápida).
  • Un smoothie preparado con leche de almendra (base líquida ligera) y frutos del bosque (hidratos, vitaminas y antioxidantes). Puedes añadir un poco de proteína en polvo si lo deseas o si el yogur no es una opción.

Estas opciones son relativamente bajas en grasa, fáciles de digerir y proporcionan una combinación útil de macronutrientes para sostener un esfuerzo de intensidad moderada durante un par de horas.

Nutrición Antes de Entrenamientos Intensos o Muy Largos

Llegamos al nivel más exigente: entrenamientos largos (más de 2 horas) o muy intensos (como sesiones de intervalos de alta intensidad, largas salidas en bicicleta con desnivel significativo, maratones, etc.). Para este tipo de esfuerzo, tu cuerpo requerirá una cantidad considerable de energía sostenida. Por lo tanto, la comida pre-entreno debe ser más sustancial y planificada con mayor cuidado.

¿Qué es mejor comer antes de hacer deporte?
¿Qué comer antes de hacer ejercicio? Para obtener mejores resultados, deberías comer una comida baja en grasas y rica en proteínas y carbohidratos. Esto es así porque la digestión de comidas altas en grasas requiere mucha energía y deja a tu organismo con menos energía para entrenar.

En estos casos, no solo es importante la cantidad de hidratos de carbono para llenar las reservas de glucógeno, sino que también podrías beneficiarte de incluir una pequeña cantidad de grasa saludable. A diferencia de los entrenamientos moderados, donde se desaconseja la grasa, en sesiones muy largas o intensas, una porción controlada de grasa puede ayudar a ralentizar ligeramente el vaciado gástrico. Esto no busca causar pesadez, sino proporcionar un aporte de energía más sostenido y continuo en el tiempo, complementando la energía rápida de los hidratos de carbono.

Sin embargo, aquí entra en juego un consejo fundamental: la individualización. Lo que funciona perfectamente para una persona puede causar problemas a otra. Es absolutamente esencial que pruebes diferentes combinaciones de alimentos y cantidades durante tus entrenamientos de práctica para descubrir qué te sienta mejor en términos de rendimiento y, crucialmente, de comodidad gástrica. No tiene sentido consumir una gran cantidad de calorías si eso te va a causar molestias, hinchazón o la necesidad de ir al baño durante tu entrenamiento o competición.

Ejemplos de pre-entrenos adecuados para entrenamientos intensos o muy largos:

  • Una tostada integral (hidratos complejos de liberación más lenta) con tomate triturado (vitaminas, minerales) y un revuelto de 1 o 2 huevos (proteína y una pequeña cantidad de grasa). Esta es una opción más sólida que requiere más tiempo para digerir, por lo que debe consumirse con suficiente antelación.
  • Si necesitas algo más rápido de digerir pero con alta densidad energética, podrías optar por un batido. Una mezcla de unos 60 gramos de harina de avena hidrolizada (hidratos de rápida absorción, al estar hidrolizada) y 30 gramos de proteína de suero (proteína de rápida absorción) es una opción líquida que proporciona una buena carga de energía y proteína sin ser pesada.

La clave es aportar suficientes hidratos de carbono para la carga de trabajo, una cantidad adecuada de proteína y, en esfuerzos muy prolongados, considerar una pequeña porción de grasa saludable, siempre probando la tolerancia personal.

Resumen: Tu Pre-Entreno Ideal Según la Intensidad

Para visualizar mejor las recomendaciones, aquí tienes una tabla comparativa:

Tipo de EntrenamientoDuración / IntensidadRecomendación GeneralComposiciónEjemplosConsideraciones Adicionales
Muy Ligero30-45 min / Baja-ModeradaLigero o NingunoAgua suficienteSolo aguaIdeal para oxidación de grasa si hay sobrepeso.
Moderadamente Intenso1-2 horas / Cierta IntensidadLigero, líquido/semisólidoPrincipalmente Hidratos + Proteína (poca grasa)Yogur con plátano y miel, Smoothie de almendra y frutos rojosEvitar exceso de grasas para fácil digestión.
Intenso o Muy Largo>2 horas / Alta IntensidadSustancial, planificadoHidratos (abundante) + Proteína + Grasa saludable (poca)Tostada integral con tomate y huevos, Batido de avena hidrolizada y proteínaProbar tolerancia personal. Grasa para energía sostenida en esfuerzos largos.

Esta tabla ofrece una guía rápida, pero recuerda que la experimentación personal es insustituible.

Preguntas Frecuentes sobre el Pre-Entreno

¿Puedo entrenar en ayunas si mi sesión es larga o intensa?

Según la información proporcionada, entrenar en ayunas solo se recomienda para sesiones muy ligeras (30-45 minutos, baja intensidad), especialmente si buscas optimizar la oxidación de grasa y tienes sobrepeso. Para entrenamientos moderados, intensos o muy largos, no es recomendable ir en ayunas, ya que necesitarás una fuente de energía disponible para mantener el rendimiento y evitar la fatiga prematura.

¿Por qué debo evitar el exceso de grasas en la comida pre-entreno?

Las grasas tardan más tiempo en digerirse que los hidratos de carbono y las proteínas. Consumir grandes cantidades de grasa justo antes de entrenar puede ralentizar el vaciado del estómago y desviar el flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo, lo que puede causar molestias como hinchazón, pesadez, calambres o náuseas durante el ejercicio, especialmente en intensidades moderadas o altas.

¿Cuándo debo hacer mi comida pre-entreno?

Aunque el texto no especifica el tiempo exacto, la regla general es dejar suficiente tiempo para la digestión. Las comidas más grandes y sólidas (como las recomendadas para entrenamientos intensos) requieren más tiempo (quizás 2-3 horas) que las comidas ligeras, líquidas o semisólidas (para entrenamientos moderados), que podrían tomar 1-2 horas. Para sesiones muy ligeras donde se come algo mínimo o nada, el tiempo es menos crítico.

¿Qué hago si la comida pre-entreno me causa molestias?

La información enfatiza la importancia de la prueba y error. Si un tipo de comida pre-entreno te causa molestias, debes experimentar con diferentes alimentos, cantidades y tiempos de consumo antes de tu entrenamiento. Opta por opciones más líquidas o semisólidas si las sólidas te sientan mal, reduce la cantidad o prueba a comer un poco más de tiempo antes de empezar a ejercitarte. La comodidad gástrica es tan importante como la energía.

¿Es necesario tomar suplementos pre-entreno?

El texto menciona que el pre-entreno puede ser a base de suplementación deportiva o de platos con alimentos naturales. Esto sugiere que los suplementos son una opción, pero no una necesidad exclusiva. La base de una buena estrategia pre-entreno puede ser perfectamente cubierta con alimentos convencionales bien seleccionados, adaptados a la intensidad y duración del ejercicio.

Si hago un entrenamiento muy largo, ¿por qué puedo incluir algo de grasa saludable?

Para entrenamientos que duran muchas horas, el cuerpo necesita una fuente de energía que se libere de forma más sostenida a lo largo del tiempo. Mientras que los hidratos de carbono son la fuente principal y más rápida, una pequeña cantidad de grasa saludable puede ayudar a ralentizar ligeramente la digestión y el vaciado gástrico. Esto puede proporcionar un flujo de energía más constante durante esfuerzos prolongados, ayudando a mantener los niveles de glucosa en sangre estables por más tiempo y complementando el uso de hidratos.

En conclusión, la clave para un pre-entreno efectivo reside en la adaptación. Escucha a tu cuerpo, experimenta con diferentes opciones y ajusta tu comida previa a la duración e intensidad de tu entrenamiento para asegurar que tienes la energía necesaria sin sufrir molestias digestivas.

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