¿Qué pasa si no duermo bien después de hacer ejercicio?

Duerme Bien Tras Entrenar: Guía Completa

04/12/2025

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El insomnio es una experiencia frustrante, especialmente cuando te sientes agotado físicamente. Esta sensación puede intensificarse para algunas personas después de hacer ejercicio. Aunque la lógica nos dice que estar activos debería ayudarnos a dormir mejor, a veces entrenar, sobre todo a ciertas horas, puede tener el efecto contrario.

¿Por qué no puedo dormir después de un partido deportivo?
Las hormonas como el cortisol y la adrenalina aumentan durante estos eventos, y las luces brillantes del juego (en la televisión o en persona) pueden retrasar la liberación de la hormona melatonina, que induce el sueño , perturbando aún más el sueño.

La relación entre el ejercicio y el sueño es compleja y personal. Si bien la actividad física regular es un pilar fundamental para la salud general y, en la mayoría de los casos, mejora la calidad del descanso, realizar ejercicio intenso muy cerca de la hora de acostarse puede ser contraproducente para algunos individuos. Pero, ¿por qué ocurre esto y qué podemos hacer para asegurarnos de que nuestro entrenamiento sea un aliado del sueño y no un obstáculo?

Índice de Contenido

¿Por Qué el Ejercicio Nocturno Puede Dificultar el Sueño?

Entrenar, especialmente con alta intensidad, activa nuestro cuerpo de múltiples maneras. Aumenta el ritmo cardíaco, eleva la temperatura corporal y estimula la liberación de hormonas como la adrenalina y neurotransmisores como la serotonina, que nos mantienen en un estado de alerta y euforia. Esta activación física y mental puede enviar señales contradictorias al cuerpo justo cuando debería prepararse para descansar.

El ejercicio intenso practicado muy tarde puede interferir con el ritmo circadiano, ese reloj biológico interno que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia. Al estar fisiológicamente activados, el cerebro puede retrasar la señal de producción de melatonina, la hormona clave para inducir el sueño natural. Expertos señalan que realizar actividad física vigorosa menos de 3-4 horas antes de acostarse es cuando este efecto es más pronunciado.

Además de la activación fisiológica, otros factores post-entrenamiento pueden influir. Consumir comidas copiosas o pesadas para reponer energías justo antes de ir a la cama puede causar molestias digestivas que dificultan conciliar el sueño.

Encontrando el Momento Ideal para Entrenar

La solución más directa si el ejercicio nocturno afecta tu sueño es, si es posible, cambiar tu horario de entrenamiento a la mañana o las primeras horas de la tarde. Realizar ejercicio aeróbico moderado entre 4 y 8 horas antes de acostarse ha demostrado mejorar la calidad del sueño y reducir el tiempo para conciliarlo.

Sin embargo, la realidad es que, debido a compromisos laborales o personales, muchas personas solo pueden entrenar al final del día. Si este es tu caso, no todo está perdido. Existen estrategias y ajustes que puedes implementar para minimizar el impacto negativo y seguir disfrutando de los beneficios del ejercicio.

Estrategias Clave para Conciliar el Sueño Después de Entrenar Tarde

Si entrenar por la noche es tu única opción, considera modificar el tipo de actividad o incorporar hábitos post-entreno que promuevan la relajación. Aquí tienes algunas medidas efectivas:

1. Ajusta la Intensidad y Tipo de Ejercicio

Si sueles realizar entrenamientos de alta intensidad (como HIIT, crossfit o fitboxing) por la noche, prueba a cambiarlos por actividades de menor impacto y más suaves. El yoga, el pilates, el taichí o los estiramientos suaves son excelentes opciones para la tarde-noche, ya que ayudan a relajar el cuerpo y la mente sin generar una activación excesiva del sistema nervioso simpático.

2. Implementa una Rutina de Vuelta a la Calma

Después de un entrenamiento, especialmente si fue intenso, dedica unos minutos a la recuperación. Realiza estiramientos suaves y enfócate en ejercicios de respiración profunda o meditación. Estos minutos de transición ayudan a reducir gradualmente el ritmo cardíaco y calmar la mente, señalizando al cuerpo que el momento de la actividad ha terminado.

3. Crea un Ambiente Relajante en Casa

Una vez que llegas a casa, procura que el entorno sea propicio para el descanso. Atenúa las luces, escucha música relajante en lugar de algo estimulante, y elige actividades tranquilas. Evita las pantallas brillantes (móvil, tablet, ordenador) justo antes de acostarte, ya que la luz azul puede suprimir la producción de melatonina.

4. Una Ducha Caliente Post-Entreno

Aunque parezca contradictorio, una ducha o baño con agua caliente puede ser muy relajante. Ayuda a que la temperatura corporal, que se elevó con el ejercicio, descienda gradualmente. Este proceso de enfriamiento posterior puede facilitar la sensación de somnolencia.

5. Establece una Rutina Nocturna Consistente

Crear y mantener una rutina constante antes de ir a la cama le indica a tu cuerpo que se acerca la hora de dormir. Esto podría incluir leer un libro, escuchar un podcast relajante, o simplemente dedicar tiempo a desconectar. La regularidad es clave para regular tu reloj interno.

6. Presta Atención a la Cena

Lo que comes después de entrenar por la noche es crucial. Opta por una cena ligera que te permita reponer energías sin sobrecargar el sistema digestivo. Evita comidas muy grasas, picantes o copiosas. Algunos alimentos que contienen triptófano (precursor de la melatonina) o melatonina natural, como lácteos, pavo, pollo, pescado, plátano, frutos secos o legumbres, podrían ser buenas opciones.

¿Por qué cuando hago ejercicio no puedo dormir?
El ejercicio eleva temporalmente la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la temperatura central, factores contraproducentes para el sueño. Un nivel elevado de cortisol, la hormona del estrés del cuerpo, es otra causa potencial.

7. Mantente Hidratado

Beber suficiente agua a lo largo del día y después de entrenar es importante. La deshidratación puede afectar negativamente la calidad del sueño.

La Importancia de la Regularidad y la Progresión

Más allá del horario específico, la clave para que el ejercicio beneficie tu sueño es la regularidad. Moverse de forma constante, incluso si es menos tiempo o intensidad, es más efectivo a largo plazo que entrenamientos esporádicos y muy intensos. Los expertos recomiendan combinar ejercicio de fuerza y cardiovascular para obtener beneficios completos, incluyendo una mejor regulación metabólica y control de la inflamación, que indirectamente apoyan un mejor descanso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere para adultos al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada a vigorosa por semana. Integrar este volumen de ejercicio de forma regular, distribuyéndolo a lo largo de los días y eligiendo el momento más adecuado (idealmente no justo antes de dormir si te afecta), es la mejor estrategia.

Recuerda el mantra: “Más vale menos ejercicio, pero constante, progresivo y en un horario asumible; que empezar con un plan de entreno demasiado rígido o ambicioso y que, con el tiempo, se quede en nada.”

Suplementación y Ayudas para el Descanso

Si a pesar de ajustar tus hábitos, sigues teniendo dificultades para dormir, existen algunas ayudas que podrías considerar, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. Algunos suplementos, como los basados en melatonina, se mencionan como una opción para ayudar a regular el ciclo sueño-vigilia, especialmente cuando se ve alterado.

Tabla: Impacto en el Sueño Según la Actividad Nocturna

Actividad NocturnaPotencial Impacto en el SueñoRecomendación si se hace de noche
Entrenamiento de Alta Intensidad (HIIT, Fitboxing)Aumenta el estado de alerta, eleva temperatura y ritmo cardíaco. Puede dificultar conciliar el sueño.Evitar justo antes de acostarse (idealmente >3-4h antes). Si no es posible, realizar una rutina de enfriamiento extensa.
Entrenamiento de Fuerza VigorosoSimilar a alta intensidad, activa el sistema nervioso.Evitar justo antes de acostarse. Enfriamiento y relajación post-entreno son clave.
Ejercicio Aeróbico Moderado (Correr suave, Ciclismo)Generalmente beneficioso, pero si es muy cerca de la hora de dormir, la activación residual puede ser un problema.Idealmente >2-3h antes de acostarse. Si se hace más tarde, asegurar un enfriamiento adecuado.
Actividades de Bajo Impacto (Yoga, Pilates, Estirar)Promueven la relajación, reducen el estrés, mejoran la flexibilidad.Recomendado antes de dormir para facilitar la conciliación.
Comida Copiosa/Pesada Post-EntrenoPuede causar indigestión, acidez o malestar estomacal.Optar por cenas ligeras, ricas en nutrientes y fáciles de digerir.
Uso de Pantallas (Móvil, Tablet)La luz azul suprime la melatonina.Evitar o reducir drásticamente el uso en la última hora antes de dormir.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la mejor hora para hacer ejercicio si quiero dormir bien?

Para la mayoría de las personas, la mañana o las primeras horas de la tarde son ideales. Realizar ejercicio aeróbico moderado entre 4 y 8 horas antes de acostarse ha demostrado ser muy beneficioso para el sueño.

¿Qué tipo de ejercicio debo hacer si entreno por la noche y me cuesta dormir?

Si no puedes cambiar el horario, opta por actividades de menor intensidad y que promuevan la relajación, como yoga, pilates, taichí o estiramientos suaves. Si haces ejercicio más intenso, asegúrate de incluir una rutina de enfriamiento y relajación extensa.

¿Qué puedo comer después de entrenar por la noche para no afectar mi sueño?

Elige una cena ligera y de fácil digestión. Alimentos ricos en triptófano (lácteos, pavo, plátano) o melatonina natural (algunos frutos secos) pueden ser buenas opciones. Evita comidas grasas, picantes o muy abundantes.

¿Una ducha caliente ayuda a dormir después de entrenar?

Sí, una ducha o baño caliente puede ayudar a que la temperatura corporal descienda gradualmente después del ejercicio, lo que puede inducir una sensación de relajación y somnolencia.

¿Es mejor no hacer ejercicio si solo puedo hacerlo por la noche y me afecta el sueño?

No necesariamente. La actividad física regular tiene tantos beneficios para la salud que, en la mayoría de los casos, es mejor hacer "menos ejercicio, pero constante" en un horario asumible que no hacer nada. Implementa las estrategias post-entreno mencionadas para mitigar los efectos negativos.

Encontrar el equilibrio perfecto entre tu rutina de ejercicio y tu descanso nocturno puede requerir algo de experimentación. Escucha a tu cuerpo, ajusta tus hábitos y recuerda que el objetivo es que el ejercicio sea una herramienta para mejorar tu salud integral, incluyendo un sueño reparador.

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