03/09/2020
Corresponde aquí advertir al amigo lector, antes de dar lectura a esta nota, que no me lleva ningún interés romántico ni apasionado honrar hoy a una institución centenaria. Por su trayectoria se ha ganado el derecho de figurar en las páginas amarillentas de la historia de Salta. Me estoy refiriendo al Club de Gimnasia y Tiro quien, hoy por hoy, se halla ubicada entre los diez más importantes desde Córdoba hacia el norte del país.
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Esta entidad germinó el 29 de noviembre de 1902. Desde sus inicios como Club Atlético Salteño, abrió sus puertas enarbolando como distintivo y bandera los colores de la enseña patria puesto que, bajo su airoso ondear, pueden cobijarse con plenos derechos y respeto cualquier persona ya sea por su nacionalidad, credo y sentir. Solo exige: lealtad y honradez.

La historia de su gestación nos remonta a los últimos años del siglo XIX, un tiempo en que las reuniones sociales en casas particulares eran el centro de la vida comunitaria. Vecinos de Salta cultivaban el hábito de las tertulias, espacios donde se mezclaban conversaciones sobre arte, política y asuntos personales. Estas reuniones a menudo eran amenizadas con música en vivo, interpretada por jóvenes o sirvientes con violines, piano y guitarras.
Dos lugares se destacan como escenarios de estos primeros encuentros que, sin saberlo, sembraban la semilla de una futura institución deportiva. Uno de ellos era la antigua casa de Lucinda Quiroz Zorrilla, situada en Caseros casi esquina 20 de Febrero. Su hermano, Ángel Quiroz, disponía de dos salas para recibir a los contertulios. Allí, entre mates cebados por la servidumbre, se gestaban ideas y proyectos.
El otro punto de reunión importante fue el bar del Grand Hotel, ubicado en la esquina de España y Zuviría, en la misma cuadra de la Catedral. Este lugar, más público, se convertiría más tarde en el sitio donde se daría el paso definitivo hacia la fundación del club.
Los Primeros Impulsos Deportivos
Fue en el seno de estas tertulias donde comenzó a esbozarse la idea de formar una entidad dedicada a que la juventud practicara deportes. La necesidad surgía de la realidad de la época: los jóvenes, ávidos de actividad física, se veían obligados a improvisar. Pateaban una aparente pelota fabricada con cuero seco de panza de vaca en cualquier baldío o incluso en la calle.
Uno de los lugares habituales para estos “picaditos” informales era un campito situado en las proximidades de la entonces parada de los tranvías, arrastrados por caballos. Este terreno se encontraba entre las actuales calles Ameghino, Pueyrredón, Zuviría y las vías del ferrocarril.
Un momento clave para la formalización del deporte llegó de la mano de Victoriano de la Vega. Profesor de gimnasia de la Escuela “Benjamín Zorrilla”, fue él quien trajo a Salta el primer “football de cinco tajadas” y, lo que es más importante, la reglamentación para la práctica de este nuevo juego que ganaba popularidad en el mundo.
El “bichito” del fútbol había picado a de la Vega y a otros jóvenes que jugaban cerca de la estación de tranvías. Entre ellos se encontraban Adolfo Agote, Bernardo Guzmán, Santiago Nansi, Pedro y Pablo Copa, Juan Reimundín, Segundo Suárez, José Solá, Domingo Quizio y Juan Reboin. Con una pelota oficial, se pudieron armar canchas más adecuadas, una en un baldío frente al Colegio Santa Rosa y otra en un campo ubicado en la manzana delimitada por las calles Zuviría, General Güemes, Deán Funes y Santiago del Estero.
Pero el fútbol no era la única actividad deportiva de interés. En esa Salta de principios de siglo, la natación también tenía sus adeptos. En época estival, se acostumbraba nadar en el río Arenales o en la “zanja blanca”, hoy avenida Virrey Toledo, entre Santiago del Estero y Paseo Güemes, donde existían pozos profundos. Para quienes buscaban instalaciones más formales, había una pileta construida en la esquina de Jujuy y Urquiza, conocida como la quinta de la familia Baldovino, donde se podía nadar por solo diez centavos.
Incluso, en lo que hoy es el Mercado Artesanal, donde se encontraba el Molino de los Patrón, existían baños cercados para los bañistas de familias “distinguidas”, buscando privacidad de los paseantes. El ciclismo también figuraba entre las actividades competitivas, como lo atestiguan imágenes de competencias en 1930.
La Asamblea Fundacional
Retornando a las reuniones preparatorias, los asistentes a las tertulias sentían que el proyecto de formar un club deportivo no podía quedar en el aire. La idea había generado suficiente interés como para convocar a una asamblea formal. Era necesario encontrar un local amplio y fijar una fecha.
No resultó difícil establecer la sede de esta trascendental reunión: el bar del Grand Hotel. En la noche del 29 de noviembre de 1902, un grupo de entusiastas se congregó allí para dar vida a la institución. Entre los presentes se encontraban Victoriano de la Vega, Carlos Trogliero, Luis Peralta, Alfonso Baissac, José Eustaquio Alderete, Cayetano Cernuschi, Federico Lance, Julio Guerrero, Fernando Córdoba, Héctor González, Desidero Ruiz, Jorge Guerrero, Ángel Zamora, José Pellegrini, Arístides Hadrowa, Raquel Saravia, Ramón Albeza, y Juan Marino Solá.
Después de un animado intercambio de opiniones, quedó formalmente constituido el Club Atlético Salteño. Se designó una comisión directiva provisoria, presidida por José Eustaquio Alderete, fundador y director del diario “El Cívico” y figura política de tendencia radical. La redacción de los estatutos, documento fundamental para el funcionamiento del club, fue encargada al doctor Manuel Anzoátegui, con la colaboración de Alderete y de la Vega.
Consolidación y Cambio de Nombre
Al mes siguiente de la fundación, se convocó a una nueva asamblea. El objetivo era doble: aprobar los estatutos redactados y elegir al primer consejo directivo formal. La conducción recayó en Francisco Alsina, un destacado escritor, periodista y constituyente en 1881. Lamentablemente, su presidencia fue breve, ya que falleció en Chicoana el 26 de julio de 1903.
Durante la tercera asamblea, presidida en esta ocasión por el periodista, político y legislador nacional Moisés J. Oliva, se tomó una decisión importante respecto al lugar para las actividades deportivas. Se desistió de utilizar la Plaza Güemes, considerada inadecuada para tal fin. En cambio, se aceptaron los terrenos cedidos, sin cargo, por el doctor Manuel Anzoátegui. Este gesto de generosidad fue fundamental para el futuro del club.
Como muestra de gratitud por su invaluable donación, el doctor Manuel Anzoátegui fue elegido presidente de la institución. Su gestión al frente del club fue notablemente extensa, alcanzando 17 años, desde ese momento hasta su fallecimiento el 4 de febrero de 1920. Durante su presidencia, el club experimentó un crecimiento y una consolidación significativos.
Fue precisamente durante esta etapa de crecimiento y ampliación de actividades que surgió la necesidad de reflejar la diversidad de disciplinas que se practicaban. Al incorporar formalmente la práctica del tiro, se resolvió cambiar el nombre de la institución. El 26 de marzo de 1904, el Club Atlético Salteño pasó a llamarse Club de Gimnasia y Tiro, nombre que mantiene hasta el día de hoy.
Este cambio de denominación no fue solo una formalidad, sino que simbolizó la evolución del club, que de ser una entidad centrada inicialmente en el atletismo y el fútbol, se abría a otras disciplinas, mostrando una vocación polideportiva que lo caracterizaría.
Liderazgo a lo Largo del Tiempo
Tras la prolongada y fructífera presidencia del doctor Anzoátegui, otras figuras importantes tomaron las riendas de la entidad ubicada en la calle Vicente López. Entre ellos, se destacaron el mayor Brígido Zavaleta, quien presidió el club en dos períodos (1920-1923 y 1924-1925), y Juan José Castellanos (1923-1924).
Sin embargo, una figura que marcó una era en la historia de Gimnasia y Tiro fue David Michel Torino. Conocido afectuosamente como “Don David”, manejó los intereses de esta tradicional entidad por más de treinta años. Su liderazgo fue tan influyente que, en una anécdota que habla de su arraigo y trascendencia, se cuenta que ganó elecciones para la presidencia incluso estando privado de su libertad por razones políticas.
Los Primeros Desafíos Deportivos
La actividad deportiva fue el motor del club desde sus inicios. El fútbol, en particular, generó gran entusiasmo. El primer partido conocido del Club Atlético Salteño fue contra el Club Atlético Tucumán, en 1903, con motivo de la celebración del Día de la Independencia. El equipo salteño viajó presidido por Moisés Oliva y Delfín Ovejero, y la alineación estaba conformada por: Juan Reimundín; Ángel Zamora y Ramón Albeza; Andrés Ilvento, Desiderio Ruiz y Alberto Alemán; Luis Bassaniu, Roberto Ritzer, Domingo Quirzio, Juan Mariano Solá y Victoriano de la Vega. Su atuendo, descrito con detalle, incluía sombreritos con ribetes azul y blanco, camiseta con franjas verticales azules y blancas, pantalón blanco a media pierna, medias comunes y calzados con borceguíes. Aunque los “albos” fueron derrotados por un contundente 10 a 0, esta experiencia marcó el inicio de su trayectoria en la competencia regional.
Otro episodio memorable de los primeros años fue el viaje a Jujuy en 1904 para enfrentar a un equipo de esa provincia. Lo particular de este viaje fue el medio de transporte: el equipo se trasladó a pie hasta Jujuy. El esfuerzo valió la pena, ya que en ese encuentro lograron una victoria por 6 a 0, demostrando la garra y el compromiso de aquellos pioneros.
Tabla de Hitos Clave
| Fecha | Evento | Significado |
|---|---|---|
| Fines del siglo XIX | Inicio de tertulias | Espacios donde surge la idea de un club deportivo |
| 29 de noviembre de 1902 | Asamblea en Grand Hotel | Fundación del Club Atlético Salteño |
| Diciembre de 1902 | Asamblea para estatutos y CD | Formalización del club, elección de Francisco Alsina |
| 1903 | Donación de terrenos por Dr. Anzoátegui | Obtención de espacio físico propio, elección de Manuel Anzoátegui como presidente |
| 26 de marzo de 1904 | Cambio de nombre | Adopción del nombre Club de Gimnasia y Tiro |
| 1903 | Primer partido de fútbol vs C.A. Tucumán | Inicio de la competencia deportiva formal |
| 1904 | Partido de fútbol vs equipo jujeño | Victoria tras un memorable viaje a pie |
| 1903-1920 | Presidencia de Manuel Anzoátegui | Periodo de consolidación y crecimiento |
| Años posteriores a 1925 | Presidencia de David Michel Torino | Liderazgo extenso que marcó una era |
Preguntas Frecuentes sobre la Fundación
¿Quiénes fueron las figuras clave en la fundación?
Aunque la idea surgió de un grupo amplio en las tertulias, figuras como Victoriano de la Vega, quien trajo el fútbol reglamentado, José Eustaquio Alderete, primer presidente provisorio, y especialmente el Dr. Manuel Anzoátegui, por su donación de terrenos y larga presidencia, fueron fundamentales.
¿Cuándo se fundó el club?
La fecha oficial de fundación, con el nombre de Club Atlético Salteño, es el 29 de noviembre de 1902.
¿Por qué cambió de nombre a Gimnasia y Tiro?
El cambio de nombre ocurrió el 26 de marzo de 1904 para reflejar la incorporación formal de nuevas disciplinas deportivas, específicamente el tiro, ampliando el alcance del club más allá del atletismo inicial.
¿Dónde se practicaban deportes en los primeros años?
Inicialmente, en baldíos, calles y campos improvisados. Luego, en terrenos como el campito cerca de la parada de tranvías (actuales Ameghino, Pueyrredón, Zuviría, vías) y en el terreno donado por Anzoátegui. La natación se practicaba en ríos, canales y piletas privadas.
¿Quién fue el primer presidente oficial?
Tras la aprobación de estatutos, el primer presidente electo fue Francisco Alsina, aunque su mandato fue muy breve debido a su fallecimiento. Posteriormente, asumió la presidencia el Dr. Manuel Anzoátegui, quien tuvo un rol crucial y una gestión muy extensa.
La rica historia del Club de Gimnasia y Tiro de Salta, desde sus orígenes en las tertulias salteñas hasta convertirse en la destacada institución que es hoy, está marcada por la visión y el esfuerzo de sus pioneros, la pasión por el deporte y el compromiso de figuras como David Michel Torino, quienes sentaron las bases de su legado centenario.
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