28/07/2022
Cuando pensamos en la salud y el estado físico, el Índice de Masa Corporal (IMC) es a menudo una de las primeras herramientas que vienen a la mente. Se utiliza ampliamente para clasificar a las personas en categorías de peso: bajo peso, normopeso, sobrepeso y obesidad. Sin embargo, ¿es esta herramienta igualmente útil y precisa cuando hablamos de deportistas de alto rendimiento, individuos con composiciones corporales que difieren significativamente de la población general?
La respuesta corta es: no, el IMC no es una herramienta adecuada para evaluar la composición corporal de los deportistas de élite. La razón principal radica en cómo se calcula el IMC: simplemente dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros (kg/m²). Este cálculo no distingue entre masa muscular y masa grasa. Un deportista de alto rendimiento, especialmente en disciplinas que requieren fuerza y potencia, tiende a tener una masa muscular considerablemente mayor que una persona sedentaria o moderadamente activa de la misma altura. El músculo es más denso que la grasa, lo que significa que una persona muy musculosa pesará más. Como resultado, el IMC de un atleta musculoso puede caer fácilmente en las categorías de 'sobrepeso' o incluso 'obesidad', a pesar de tener un porcentaje de grasa corporal muy bajo y estar en una condición física óptima.

Imagina a un levantador de pesas olímpico o a un jugador de rugby profesional. Su físico es imponente, con una gran cantidad de músculo. Su peso total será elevado para su altura. Si aplicamos el cálculo del IMC, es casi seguro que serán clasificados como 'obesos'. Pero, ¿son realmente obesos en el sentido médico tradicional, es decir, con un exceso de grasa corporal que compromete su salud? Claramente no. Esta es la gran limitación del IMC en el contexto deportivo.
Por qué el IMC falla en deportistas de élite
Un estudio específico examinó esta cuestión analizando a deportistas con un IMC igual o superior a 30 kg/m², que según las clasificaciones estándar se considerarían obesos. La muestra incluía 173 atletas (la mayoría hombres) con una edad promedio de 23.3 años y varios años de experiencia en competición. El objetivo era comparar el IMC con métodos de medición de la grasa corporal más precisos, como la antropometría (medición de pliegues cutáneos y perímetros).
Los resultados fueron reveladores y confirmaron lo que se sospechaba: un asombroso 72% de los atletas en este estudio habrían sido incorrectamente clasificados como obesos basándose únicamente en su IMC. Esto subraya la ineficacia del IMC para distinguir entre masa muscular y masa grasa en esta población. Un IMC elevado en un deportista a menudo refleja una alta masa muscular, no un exceso de grasa corporal perjudicial para la salud o el rendimiento.
El estudio incluso sugirió que, para los hombres deportistas, un IMC de hasta 32.8 kg/m² podría considerarse simplemente como sobrepeso, principalmente debido a su gran cantidad de masa magra (músculo, hueso, órganos). Esto es un umbral significativamente más alto que el utilizado para la población general (donde un IMC de 25 ya se considera sobrepeso y 30 obesidad).
Alternativas más precisas para evaluar la composición corporal
Dado que el IMC no es fiable, ¿qué métodos deben usarse para evaluar la composición corporal de un deportista?
El estudio mencionado, y la práctica deportiva en general, señalan a la antropometría como una herramienta mucho más útil. La antropometría implica la medición de diferentes partes del cuerpo, incluyendo perímetros (como la cintura, cadera, brazos) y, crucialmente, los pliegues cutáneos. Los pliegues cutáneos, medidos con un cáliper (adipómetro) en puntos específicos del cuerpo (como el tríceps, bíceps, subescapular, suprailíaco), proporcionan una estimación del grosor de la capa de grasa subcutánea.
El estudio encontró que las mediciones de pliegues cutáneos eran las variables con mayor capacidad para diagnosticar la obesidad (definida por un alto porcentaje de grasa corporal) en los atletas analizados. Específicamente, el pliegue suprailíaco (en la parte superior del hueso de la cadera) mostró una alta precisión, con un punto de corte sugerido de 21 mm para identificar exceso de grasa en esta población.
Otra medida antropométrica útil es la relación cintura-estatura. Esta se calcula dividiendo el perímetro de la cintura por la altura. Un valor elevado en esta relación indica una mayor acumulación de grasa abdominal, que está relacionada con mayores riesgos para la salud metabólica. El estudio encontró que una relación cintura-estatura de 0.57 o superior también era un buen indicador de exceso de grasa en los atletas estudiados.
Estos métodos, al enfocarse directamente en la grasa corporal (pliegues cutáneos) o en la distribución de la grasa (cintura-estatura), ofrecen una imagen mucho más precisa de la composición corporal de un deportista que el simple peso o el IMC.
Peso óptimo: Más allá de la báscula
La pregunta de "cuánto debe pesar un jugador profesional" o "cuánto debe pesar un deportista de 1.80m" es común, pero tiene una respuesta compleja. No existe un peso ideal único aplicable a todos los deportistas, ni siquiera dentro del mismo deporte. El peso "óptimo" para un atleta depende de una combinación de factores:
- Altura: Obviamente, una persona más alta pesará más que una más baja con una composición corporal similar.
- Deporte y Posición: Las demandas físicas varían enormemente entre deportes. Un gimnasta de élite tendrá una estructura y peso muy diferentes a los de un jugador de baloncesto o un levantador de pesas. Dentro de un mismo deporte, la posición también influye. Un defensor central en fútbol puede beneficiarse de una mayor masa y fuerza que un extremo rápido y ágil.
- Composición Corporal: Lo crucial no es el peso total, sino cómo se distribuye ese peso entre masa magra (músculo, hueso, órganos) y masa grasa. Un atleta con un alto porcentaje de masa muscular y un bajo porcentaje de grasa corporal puede ser más pesado que alguien de su misma altura con menos músculo, pero su peso es "funcional" y contribuye a su rendimiento.
- Contextura Física: La estructura ósea y la complexión natural de una persona también influyen en su peso.
Por lo tanto, en lugar de centrarse en un número específico en la báscula, los entrenadores y deportistas deben enfocarse en optimizar la composición corporal para las exigencias de su deporte y posición. Esto generalmente implica maximizar la masa muscular funcional y mantener un porcentaje de grasa corporal que sea lo suficientemente bajo para no ser un lastre, pero no tan bajo como para comprometer la salud o la producción hormonal.
Ejemplo práctico: Un futbolista de 1.80m
Retomando el ejemplo de un futbolista hombre de 1.80 m de altura, proporcionado en la información inicial, se sugiere un peso "ideal" de alrededor de 75.5 kg. Sin embargo, se ofrece un rango considerable: desde 68 kg para alguien de contextura delgada hasta 83 kg para alguien con una masa muscular más pronunciada. Este rango de 15 kg para la misma altura ilustra perfectamente que el peso por sí solo no define al deportista. Un futbolista de 1.80m y 83 kg no está necesariamente "gordo"; podría tener una gran cantidad de masa muscular que le confiera potencia y fuerza para el cabeceo o la disputa de balones, mientras que otro de 1.80m y 68 kg podría ser un jugador de banda extremadamente rápido y ágil con una menor masa muscular pero un porcentaje de grasa corporal igualmente bajo.

La clave está en que ambos pesos pueden ser "óptimos" si la composición corporal subyacente es adecuada para el rol del jugador en el equipo y si ambos mantienen porcentajes de grasa corporal bajos y saludables, evaluados mediante métodos como los pliegues cutáneos o la relación cintura-estatura, y no solo por su IMC.
Evaluación de la composición corporal en la práctica deportiva
La evaluación regular de la composición corporal es una herramienta valiosa para los deportistas de alto rendimiento y sus equipos técnicos. Permite monitorizar los efectos del entrenamiento y la nutrición, identificar si los cambios de peso se deben a ganancias de músculo o grasa, y asegurar que el atleta se encuentra en el estado físico más adecuado para su rendimiento. Los métodos más comunes en el ámbito deportivo incluyen:
- Antropometría: Como ya se mencionó, medición de pliegues cutáneos, perímetros y diámetros óseos. Es relativamente económica y portátil, pero requiere un evaluador experimentado.
- Bioimpedancia Eléctrica (BIA): Mide la resistencia del cuerpo al paso de una pequeña corriente eléctrica. Es rápida y fácil de usar (básculas domésticas o dispositivos más sofisticados), pero su precisión puede verse afectada por el estado de hidratación y la calidad del equipo.
- DEXA (Absorciometría Dual de Rayos X): Considerada uno de los métodos más precisos, ya que mide la masa ósea, la masa magra y la masa grasa por separado en diferentes regiones del cuerpo. Es más costosa y requiere equipamiento especializado.
- Pesaje Hidrostático o Pletismografía por Desplazamiento de Aire (Bod Pod): Estos métodos miden la densidad corporal para estimar el porcentaje de grasa. Son precisos pero requieren instalaciones específicas.
Para la mayoría de los contextos deportivos, la antropometría realizada por un especialista (como un nutricionista deportivo o un fisiólogo del ejercicio) suele ser suficiente y muy informativa, especialmente las mediciones de pliegues cutáneos y la relación cintura-estatura, que el estudio destacó como particularmente útiles.
Conclusiones clave
En resumen, el Índice de Masa Corporal (IMC) es una herramienta de clasificación de peso que resulta inadecuada y a menudo engañosa para los deportistas de alto rendimiento debido a su elevada masa muscular. Un IMC alto en un atleta no significa necesariamente que tenga exceso de grasa corporal u obesidad. Para evaluar la composición corporal en deportistas, es fundamental recurrir a métodos que discriminen entre masa muscular y masa grasa, como la medición de pliegues cutáneos o la relación cintura-estatura. El peso óptimo para un atleta es un concepto individual que depende de su altura, deporte, posición y, sobre todo, de tener una composición corporal adecuada para optimizar su rendimiento y salud, con un porcentaje de grasa corporal bajo y funcional.
Los deportistas y sus equipos deben dejar de lado la obsesión por un número específico en la báscula o por la categoría de IMC, y centrarse en optimizar la composición corporal a través de un entrenamiento y una nutrición adecuados, guiados por evaluaciones más precisas como la antropometría.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es el IMC completamente inútil para los deportistas?
Aunque no es útil para clasificar el estado nutricional o de obesidad en deportistas de élite, puede tener una utilidad muy limitada como una medida inicial muy general o para comparar grupos de deportistas de características similares. Sin embargo, nunca debe ser la única herramienta ni la principal para evaluar a un atleta individual.
¿Cuál es un porcentaje de grasa corporal saludable para un deportista?
Varía mucho según el deporte, la posición y el sexo. Generalmente, los hombres deportistas de élite suelen tener porcentajes de grasa corporal entre el 6% y el 15%, mientras que las mujeres deportistas de élite suelen estar entre el 10% y el 20%. Deportes que requieren mucha potencia o peso (como el lanzamiento de peso o el rugby de primera línea) pueden tener porcentajes más altos que deportes de resistencia (como el maratón) o estéticos (como la gimnasia).
¿Cómo se miden los pliegues cutáneos?
Se utilizan un cáliper (adipómetro) para pellizcar suavemente un pliegue de piel y tejido adiposo subcutáneo en puntos anatómicos específicos del cuerpo (por ejemplo, tríceps, bíceps, subescapular, suprailíaco, abdominal, muslo, pantorrilla). Se toman varias mediciones en cada punto para asegurar la precisión y se utilizan fórmulas estandarizadas (como las de Jackson & Pollock, Durnin & Womersley, o Faulkner) para estimar el porcentaje de grasa corporal total.
¿La relación cintura-estatura es tan precisa como los pliegues cutáneos?
Los pliegues cutáneos suelen considerarse más precisos para estimar el porcentaje de grasa corporal total. Sin embargo, la relación cintura-estatura es una medida simple y rápida que es particularmente útil para evaluar la grasa abdominal, que tiene implicaciones importantes para la salud metabólica. Ambos métodos pueden complementarse.
¿Con qué frecuencia debe un deportista evaluar su composición corporal?
La frecuencia depende del ciclo de entrenamiento, los objetivos y el deporte. Durante periodos clave de la temporada o al inicio de un nuevo bloque de entrenamiento, puede ser útil realizar mediciones cada pocas semanas o meses. Lo importante es monitorizar las tendencias a lo largo del tiempo y correlacionarlas con el rendimiento y el estado de salud del atleta.
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