¿Qué debo hacer para no marearme cuando hago ejercicio?

Mareos al Entrenar: Causas y Soluciones

07/03/2022

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¿Alguna vez has sentido que el mundo da vueltas, dolor de cabeza o esa incómoda sensación de náusea mientras te esfuerzas en tu rutina de ejercicio? Estos malestares son más comunes de lo que piensas y, aunque a menudo son una señal de que algo no va bien, entender sus causas es el primer paso para poder evitarlos y disfrutar plenamente de tu actividad física.

Sentirse mareado o con náuseas durante o después de un entrenamiento puede ser una experiencia desagradable e incluso alarmante. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se deben a factores manejables relacionados con la preparación, la hidratación, la nutrición o la intensidad del ejercicio. Es crucial escuchar a nuestro cuerpo cuando nos envía estas señales de alerta.

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Resúmenes. Las náuseas leves pueden aliviarse presionando con fuerza, con el pulgar u otro dedo, sobre el surco que se forma entre los dos tendones grandes que van de la base de la palma de la mano hasta el codo.
Índice de Contenido

¿Por Qué Ocurren los Mareos y Náuseas al Hacer Ejercicio?

Los mareos y las náuseas durante el ejercicio pueden originarse por diversas razones, muchas de las cuales están interconectadas. Entender estas causas nos ayuda a tomar medidas preventivas adecuadas. Veamos algunas de las más frecuentes:

Problemas de Nutrición e Hidratación

Una de las causas principales está relacionada con cómo alimentamos e hidratamos nuestro cuerpo antes, durante y después del ejercicio.

  • Hipoglucemia: Un nivel bajo de glucosa en sangre es un culpable común de los mareos. Cuando entrenamos, nuestros músculos utilizan glucosa como combustible. Si no hemos comido adecuadamente antes, o si el entrenamiento es muy largo o intenso, los niveles de azúcar pueden caer demasiado, provocando mareos, fatiga, debilidad y falta de energía.
  • Deshidratación: El sudor es el mecanismo de enfriamiento de nuestro cuerpo, pero implica una pérdida significativa de agua y electrolitos. Si no reponemos adecuadamente estos fluidos, podemos deshidratarnos. La deshidratación reduce el volumen sanguíneo, lo que puede disminuir el flujo de sangre al cerebro y al sistema digestivo, causando mareos y náuseas. Es vital beber agua antes, durante y después de la actividad.
  • Comer Demasiado o Muy Poco: El equilibrio es clave. Entrenar con el estómago completamente vacío, especialmente después de un ayuno prolongado, puede llevar a la hipoglucemia y náuseas. Por otro lado, comer una comida copiosa o alimentos difíciles de digerir (altos en grasa o fibra) justo antes de entrenar puede desviar el flujo sanguíneo necesario para la digestión hacia los músculos, alterando el tracto gastrointestinal y provocando náuseas, hinchazón o malestar estomacal.
  • El Momento de la Comida: No solo importa qué comes, sino cuándo. Comer demasiado cerca de la hora del entrenamiento no da tiempo suficiente al sistema digestivo para procesar los alimentos. La ventana ideal suele ser entre una y tres horas antes del ejercicio, permitiendo la digestión sin sentir el estómago pesado o vacío.

Respuestas Fisiológicas y Esfuerzo

La forma en que nuestro cuerpo responde al esfuerzo físico también puede desencadenar estos síntomas.

  • Hipotensión Postural o Inducida por el Ejercicio: Una bajada repentina de la presión sanguínea puede causar mareos, especialmente al cambiar rápidamente de posición (como levantarse del suelo) o al detenerse abruptamente después de un ejercicio intenso. Durante el ejercicio, los vasos sanguíneos en los músculos se dilatan. Si el ejercicio cesa de golpe, la sangre puede acumularse en las extremidades inferiores antes de que la presión sanguínea se estabilice, reduciendo temporalmente el flujo al cerebro.
  • Sobreesfuerzo: Empujar el cuerpo más allá de sus límites actuales es una causa común de mareos, especialmente para principiantes o al aumentar drásticamente la intensidad. El sobreesfuerzo puede agotar rápidamente las reservas de energía, estresar el sistema cardiovascular y alterar el equilibrio interno del cuerpo, manifestándose como mareos, náuseas o fatiga extrema.
  • Redirección del Flujo Sanguíneo: Durante el ejercicio intenso, el cuerpo prioriza el envío de sangre a los músculos activos, el corazón, los pulmones y el cerebro. Esto reduce temporalmente el flujo sanguíneo a otros órganos, incluido el sistema digestivo. Esta reducción puede interferir con los procesos digestivos y contribuir a la sensación de náusea. Ciertos tipos de ejercicio, como el entrenamiento de piernas intenso o el entrenamiento de alta intensidad por intervalos (HIIT), que demandan mucho flujo sanguíneo, pueden exacerbar esta respuesta.

Factores Ambientales

El entorno donde entrenamos también juega un papel.

  • Calor y Humedad: Entrenar en condiciones de calor o humedad elevadas aumenta la pérdida de líquidos a través del sudor y dificulta la regulación de la temperatura corporal. Esto incrementa el riesgo de deshidratación y puede llevar a enfermedades relacionadas con el calor, como el agotamiento por calor o el golpe de calor (una emergencia médica), cuyos síntomas incluyen náuseas, mareos, dolor de cabeza y confusión.
  • Altitud: El ejercicio en altitudes elevadas (donde la presión de aire y los niveles de oxígeno son menores) puede provocar mal de altura, cuyos síntomas comunes son náuseas, dolor de cabeza, mareos y fatiga. El cuerpo necesita tiempo para aclimatarse a estas condiciones.

Otros Factores

A veces, las náuseas y mareos pueden ser indicativos de algo más.

  • Suplementos y Medicamentos: Ciertos suplementos (como altas dosis de cafeína, algunos electrolitos, o suplementos de hierro) y medicamentos (analgésicos, antibióticos, antidepresivos, antihipertensivos, AINEs, anticonceptivos orales, entre otros) pueden tener la náusea como efecto secundario, especialmente cuando se combinan con el esfuerzo físico.
  • Condiciones de Salud Subyacentes: En raras ocasiones, los mareos o náuseas persistentes durante el ejercicio pueden ser un síntoma de una condición médica no diagnosticada, como problemas cardiovasculares, trastornos neurológicos (migrañas), problemas digestivos (dispepsia funcional, enfermedades de la vesícula), ansiedad o estrés severo, o incluso infecciones. Si los síntomas son frecuentes, severos o acompañados de otros signos preocupantes, es fundamental consultar a un profesional de la salud.

¿Qué Hacer si Sientes Mareos o Náuseas Durante el Entrenamiento?

Si experimentas estos síntomas mientras haces ejercicio, es crucial detenerte y escuchar a tu cuerpo. Ignorar estas señales puede empeorar la situación.

  1. Detén la Actividad: Inmediatamente reduce la intensidad o detén el ejercicio por completo.
  2. Busca un Lugar Seguro para Sentarte o Acostarte: Siéntate o, si es posible, acuéstate. Evita poner la cabeza entre las rodillas, ya que esto puede no ser útil en casos de hipotensión.
  3. Relájate y Respira Profundamente: Concéntrate en tu respiración para calmarte y ayudar a regular el flujo sanguíneo.
  4. Hidrátate: Bebe pequeños sorbos de agua o una bebida isotónica si tienes a mano. Evita beber grandes cantidades de golpe.
  5. Ingiere Algo Ligero: Si sospechas que puede ser hipoglucemia o hambre, come algo pequeño y de fácil digestión, como un trozo de fruta (plátano), unas galletas saladas o un gel energético si estás en un entrenamiento largo.
  6. No te Detengas Abruptamente (Si es Náusea Intensa): Si la náusea es muy fuerte y estás en medio de un ejercicio de alta intensidad, a veces es mejor reducir la intensidad a un caminar suave en lugar de detenerte por completo. Un cambio muy brusco en el flujo sanguíneo al detenerse puede, paradójicamente, empeorar la náusea en algunos casos. Camina lentamente hasta que la sensación disminuya.
  7. Permanece Sentado Tranquilamente (Si es Náusea Post-Entrenamiento): Si la náusea aparece después de terminar, siéntate en un lugar tranquilo y ventilado. Evita moverte demasiado.
  8. Considera Alimentos Blandos Post-Entrenamiento: Si la náusea persiste después de terminar, alimentos blandos y fáciles de digerir como galletas de soda, puré de manzana o gelatina pueden ayudar a asentar el estómago.
  9. Medicamentos Antináuseas (Post-Entrenamiento): Si es algo recurrente o particularmente molesto después del ejercicio, podrías considerar medicamentos de venta libre para la náusea, pero ten en cuenta que pueden tardar entre 30 y 60 minutos en hacer efecto. Consulta a un farmacéutico o médico antes de usarlos regularmente.

Escuchar a tu cuerpo es fundamental. No te fuerces a continuar si te sientes mal.

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Al usar varios grupos musculares, se acumula más sangre en los músculos y no llega al estómago ni a los intestinos. También podrías experimentar náuseas al ejercitar las piernas, debido al gran tamaño de los músculos .

Estrategias para Prevenir Mareos y Náuseas

La mejor manera de lidiar con los mareos y las náuseas es prevenirlos. Aquí tienes algunas estrategias clave:

  • Nutrición Adecuada Pre-Entrenamiento: Come una comida equilibrada (carbohidratos complejos y algo de proteína magra) 1-3 horas antes del ejercicio. Ejemplos: tostada integral con mantequilla de almendras, yogur griego bajo en grasa con plátano, un sándwich pequeño de pavo y queso en pan integral. Evita alimentos ricos en grasas saturadas, muy fibrosos o muy azucarados justo antes de entrenar.
  • Hidratación Constante: No esperes a tener sed. Bebe agua a lo largo del día y asegúrate de estar bien hidratado antes de empezar. Durante el ejercicio, bebe sorbos regulares de agua, especialmente en entrenamientos largos o intensos. Para sesiones muy prolongadas o en calor, las bebidas con electrolitos pueden ser beneficiosas.
  • Progresión Gradual: Si eres principiante o vuelves a entrenar después de un descanso, empieza despacio y aumenta gradualmente la intensidad y duración de tus entrenamientos. Permite que tu cuerpo se adapte.
  • Calentamiento y Enfriamiento: Realiza un calentamiento adecuado antes de la parte intensa y dedica tiempo a un enfriamiento suave al finalizar. Esto ayuda a tu sistema circulatorio a adaptarse gradualmente.
  • Maneja la Intensidad: Aprende a reconocer cuándo estás forzando demasiado. No todos los entrenamientos tienen que ser al máximo esfuerzo. Incorpora días de menor intensidad y descanso adecuado. Considera usar un monitor de frecuencia cardíaca para ayudarte a mantenerte dentro de zonas de esfuerzo seguras y efectivas para tu nivel.
  • Aclimatación al Entorno: Si entrenas en calor o altitud, permite que tu cuerpo se acostumbre gradualmente a las condiciones antes de intentar sesiones intensas.
  • Revisa Suplementos y Medicamentos: Si tomas suplementos o medicamentos regularmente y experimentas náuseas, consulta con un profesional de la salud o un dietista deportivo para ver si alguno podría ser la causa o si puedes ajustar la dosis o el momento de la toma.
  • Manejo del Estrés y la Ansiedad: Para algunas personas, el estrés o la ansiedad pueden manifestarse físicamente, incluyendo náuseas. Incorporar técnicas de relajación puede ser útil.
  • Escucha a tu Cuerpo: Presta atención a cómo te sientes. Si algo no se siente bien, no dudes en ajustar tu plan o tomar un descanso.

Preguntas Frecuentes

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre los mareos y náuseas al entrenar:

¿Es normal sentir náuseas después de un entrenamiento intenso?

Es relativamente común, especialmente después de esfuerzos muy demandantes como sprints, levantamiento de pesas pesado (particularmente piernas) o entrenamientos HIIT. Se debe en parte a la redirección del flujo sanguíneo fuera del sistema digestivo y al estrés general en el cuerpo. Sin embargo, si ocurre con frecuencia o es muy severo, revisa tu preparación (hidratación, alimentación) y considera si estás entrenando a una intensidad adecuada para ti.

¿Qué alimentos debería evitar antes de entrenar para prevenir mareos?

Evita comidas copiosas, alimentos muy grasosos (frituras, hamburguesas, bollería), muy ricos en fibra insoluble (ciertas verduras crudas en grandes cantidades) o muy azucarados (dulces, bebidas azucaradas) justo antes de ejercitarte. Estos tardan más en digerir o pueden causar picos y caídas rápidas de azúcar en sangre.

¿Cuánto tiempo debo esperar para comer antes de hacer ejercicio?

Generalmente, se recomienda esperar entre 1 y 3 horas después de una comida principal. Si solo vas a tomar un snack ligero (como una fruta pequeña), quizás baste con 30-60 minutos. Experimenta para encontrar qué funciona mejor para ti, ya que varía entre personas.

¿Beber bebidas isotónicas ayuda a prevenir los mareos?

Sí, las bebidas isotónicas pueden ser útiles, especialmente en entrenamientos de larga duración (más de una hora) o en condiciones de calor y humedad. Ayudan a reponer no solo agua sino también electrolitos (como sodio y potasio) que se pierden con el sudor, contribuyendo a mantener el equilibrio hídrico y prevenir la deshidratación y los desequilibrios electrolíticos que pueden causar mareos.

¿Cuándo debo preocuparme por los mareos al entrenar?

Debes consultar a un médico si los mareos o las náuseas son frecuentes, severos, no mejoran ajustando tu nutrición, hidratación y entrenamiento, o si vienen acompañados de otros síntomas preocupantes como dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayos, palpitaciones irregulares, dolor de cabeza intenso o confusión. Podrían ser indicativos de una condición subyacente que requiere evaluación médica.

Conclusión

Los mareos y las náuseas durante el ejercicio son a menudo señales de que tu cuerpo necesita un ajuste en la forma en que te preparas o en la intensidad del entrenamiento. La clave está en una adecuada hidratación, una nutrición inteligente antes del ejercicio, una progresión gradual y, lo más importante, escuchar siempre a tu cuerpo. Presta atención a sus señales, haz los ajustes necesarios y, si los síntomas persisten o te preocupan, no dudes en buscar consejo profesional. Entrenar debe ser una experiencia que mejore tu bienestar, no que te haga sentir mal.

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