10/06/2020
La relación entre los deportistas y los carbohidratos ha sido objeto de un debate constante. Por un lado, encontramos la creencia arraigada de que son absolutamente indispensables para cualquier atleta. Por otro, surgen enfoques que minimizan o incluso eliminan su consumo, como las dietas cetogénicas adaptadas. Ante este panorama de opiniones encontradas, es fundamental recurrir a la evidencia científica para comprender cuál es el papel real de los carbohidratos en el rendimiento deportivo y cuántos son necesarios.

Recientemente, se ha publicado una revisión sistemática importante con el objetivo de establecer una base sólida y diferenciar lo que la ciencia respalda de las afirmaciones sin fundamento. Este estudio abordó el consumo de carbohidratos en relación con diversas facetas del rendimiento y la composición corporal.
La Ciencia Responde: ¿Son Esenciales los Carbohidratos?
Tradicionalmente, se ha considerado que el carbohidrato es la principal fuente de energía para las contracciones musculares, especialmente aquellas de alta intensidad. Esta afirmación es correcta, pero la pregunta clave es: ¿cuánto de esta energía se requiere realmente en los diferentes tipos de entrenamiento y cómo afecta esto a la necesidad de consumir grandes cantidades?
La revisión sistemática mencionada analizó el impacto del consumo de carbohidratos en cuatro categorías principales: el efecto sobre el rendimiento deportivo general, los efectos a corto plazo de su ingesta, su influencia en la ganancia de fuerza y su relación con la ganancia de masa muscular. Si bien el estudio es amplio, nos centraremos en lo que la revisión ha arrojado hasta ahora sobre el rendimiento, que es donde el texto base proporciona detalles concretos.
Análisis del Rendimiento Deportivo y los Carbohidratos
En lo referente al rendimiento, esta revisión examinó un total de 19 estudios. Un hallazgo notable fue que en 11 de estos estudios, no se encontró un efecto superior en el rendimiento derivado del consumo de carbohidratos. Los 8 estudios restantes sí observaron una afectación positiva en el rendimiento, pero presentaban una limitación significativa: no controlaron adecuadamente la cantidad total de energía total (kilocalorías) aportada en las dietas. Esto sugiere que, más allá de la cantidad específica de carbohidratos, la ingesta calórica total es un factor determinante para el buen rendimiento de un deportista.
Carbohidratos y Entrenamiento de Fuerza: Un Enfoque Diferente
Un punto particularmente interesante que surge de la revisión, especialmente relevante para disciplinas como el entrenamiento de fuerza (bodybuilding, powerlifting, etc.), es el efecto del consumo de carbohidratos pre-entrenamiento. Se observó que, en muchos casos, este consumo tenía un efecto más parecido a un placebo o, metabólicamente, no generaba un impacto significativo en el rendimiento durante la sesión.
¿Por qué sucede esto? La explicación radica en la naturaleza propia del entrenamiento de fuerza. Este tipo de actividad se caracteriza por ráfagas cortas de esfuerzo seguidas de periodos de descanso relativamente largos. Durante una serie de levantamiento, que puede durar solo unos segundos, los sistemas energéticos predominantes son el ATP y la fosfocreatina. En los extensos periodos de descanso entre series (que a menudo superan con creces el tiempo de trabajo efectivo), el sistema aeróbico tiene tiempo de recuperarse y reponer energía utilizando principalmente ácidos grasos.
Esto significa que el consumo total de carbohidratos durante una sesión típica de entrenamiento de fuerza no es tan elevado como se podría pensar. Para ponerlo en perspectiva, asumiendo un gasto de 500 kcal en un entrenamiento de fuerza y considerando la contribución de los diferentes sistemas energéticos (aunque sea con estimaciones bajas), la contribución glucolítica (uso de carbohidratos) podría requerir alrededor de 80 gramos de carbohidrato. Comparado con la capacidad de almacenamiento corporal de glucógeno (alrededor de 500 gramos), esto representaría una disminución de solo un 16% de las reservas.
Incluso en la literatura científica sobre entrenamiento de fuerza, la mayor disminución de los niveles de glucógeno muscular observada suele rondar el 39%. Para que una bajada de glucógeno muscular afecte significativamente la función neuromuscular y, por tanto, el rendimiento, los niveles deben caer considerablemente, generalmente por debajo de 250-300 mmol/kg de peso magro, lo que a menudo implica una disminución superior al 40%, dependiendo de los niveles iniciales antes del ejercicio.

Por lo tanto, en sesiones de fuerza convencionales, donde los tiempos de descanso son amplios y el volumen total no es excesivamente alto, las reservas de glucógeno suelen ser suficientes y no se convierten en un factor limitante agudo del rendimiento.
Cuándo los Carbohidratos Son Clave en Fuerza
A pesar de lo anterior, hay situaciones en el entrenamiento de fuerza donde una mayor ingesta de carbohidratos sí podría ser beneficiosa. Específicamente, en entrenamientos de muy alto volumen, definidos en la revisión como más de 11 series por grupo muscular, es posible que se produzca un agotamiento más significativo de las fibras musculares tipo II, que dependen más del glucógeno. En estos escenarios, una mayor disponibilidad de carbohidratos podría ser interesante para mantener la intensidad y el volumen.
Estrategias de Consumo: Antes del Entrenamiento
La revisión también abordó el impacto del consumo de carbohidratos antes del entrenamiento. Se observó que entrenar en ayunas no parece ser la mejor opción para optimizar el rendimiento. Por el contrario, se han registrado mejoras cuando se consume algún tipo de carbohidrato previo a la sesión.
La cantidad ideal de carbohidrato pre-entrenamiento dependerá del tipo de deporte. Sin embargo, para los deportes de fuerza, la revisión sugiere que no se han apreciado diferencias significativas en el rendimiento entre consumos de 15, 30 o 60 gramos antes del entrenamiento. Esto indica que una cantidad moderada podría ser suficiente.
Una recomendación práctica que se desprende de estos hallazgos para deportistas de fuerza es consumir una cantidad mínima de 15 gramos de carbohidratos, combinada con aproximadamente 0.3 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, unas 3 horas antes de la sesión de entrenamiento. Es crucial recordar que esta ingesta pre-entrenamiento debe ser parte de una ingesta energética total diaria adecuada, la cual es fundamental para asegurar la correcta recuperación de las reservas de glucógeno muscular y mantener un rendimiento óptimo a largo plazo.
Preguntas Frecuentes
- ¿Son los carbohidratos la única fuente de energía para los atletas?
No. Si bien son la principal fuente para esfuerzos de alta intensidad, el cuerpo también utiliza grasas a través del sistema aeróbico (especialmente en esfuerzos de menor intensidad o durante el descanso) y los sistemas de ATP y fosfocreatina para esfuerzos muy cortos y máximos. - Según la ciencia, ¿cuántos carbohidratos necesita un deportista de fuerza antes de entrenar?
La revisión sugiere que para el entrenamiento de fuerza, consumir entre 15 y 60 gramos de carbohidratos antes de la sesión no mostró diferencias significativas en el rendimiento. Una recomendación práctica basada en esto podría ser un mínimo de 15g unas horas antes, siempre como parte de una dieta global adecuada. - ¿Es más importante la cantidad de carbohidratos o la energía total consumida?
Según los hallazgos de la revisión, la ingesta energética total parece ser un factor fundamental para el rendimiento, incluso más que la cantidad específica de carbohidratos, ya que los estudios que no controlaron la energía total mostraron resultados sesgados. - ¿El entrenamiento en ayunas es beneficioso para el rendimiento en fuerza?
La evidencia revisada sugiere que entrenar en ayunas no es la mejor opción para el rendimiento, y que el consumo de carbohidratos antes de la sesión puede generar mejoras. - ¿Hay algún caso en fuerza donde los carbohidratos sean particularmente importantes?
Sí, en entrenamientos de muy alto volumen (más de 11 series por grupo muscular), donde el agotamiento de las fibras glucolíticas es mayor, una alta disponibilidad de carbohidratos puede ser más relevante.
En conclusión, la ciencia nos muestra que, si bien el carbohidrato es crucial para el rendimiento deportivo, su necesidad y timing pueden variar significativamente dependiendo del tipo de actividad. Para el entrenamiento de fuerza típico, la ingesta energética total parece ser un factor limitante más importante que la cantidad específica de carbohidratos consumidos durante la sesión, ya que las reservas de glucógeno suelen ser suficientes. Sin embargo, estrategias como el consumo pre-entrenamiento (incluso moderado) y asegurar una recuperación adecuada mediante la ingesta diaria total son aspectos clave a considerar para optimizar el rendimiento a largo plazo, especialmente en escenarios de alto volumen.
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