26/12/2025
“El rondo contiene todo lo que necesitas en el fútbol”, una frase icónica atribuida a Johan Cruyff que resume la importancia de este ejercicio. Hoy en día, el rondo es una estrategia metodológica fundamental adoptada por casi todos los entrenadores modernos en sus sesiones de trabajo y, a menudo, como parte esencial del calentamiento previo a un partido. Cruyff, tras asumir el banquillo del Barcelona en 1988, fue uno de los principales impulsores de esta práctica, integrándola en los entrenamientos para luego ver sus principios reflejados en el juego del equipo, caracterizado por combinaciones rápidas y cortas que forzaban al rival a perseguir el balón.

Este simple juego, aparentemente básico, encierra una profundidad táctica y técnica que lo convierte en una herramienta invaluable en el desarrollo de los futbolistas. Su adaptabilidad permite utilizarlo en diversas fases del entrenamiento, ofreciendo beneficios que van desde la mejora de la técnica individual hasta la comprensión de conceptos colectivos complejos.

¿Qué es el Rondo?
En su forma más pura, el rondo es un juego de posesión. Consiste en un grupo de jugadores formando un círculo (aunque la forma puede variar) que se pasan el balón entre sí, mientras uno o varios jugadores, ubicados dentro de ese círculo, intentan interceptar el pase y recuperar la posesión. La dinámica es fluida: el jugador que logra robar el balón cambia de rol y se une al círculo de poseedores, mientras que el jugador cuyo pase fue interceptado, o si el balón salió del área de juego definida, pasa a ser uno de los defensores interiores.
El número de participantes puede variar enormemente, tanto entre los jugadores que mantienen la posesión como entre los que intentan robar. Sin embargo, una regla constante es que el número de defensores interiores siempre debe ser menor que el de los poseedores. El espacio de juego suele estar delimitado por el propio círculo formado por los jugadores, aunque puede ajustarse. Comúnmente, se juega a un toque, lo que añade un desafío adicional y acelera la toma de decisiones.
El objetivo principal para los jugadores que tienen el balón es alcanzar un número predeterminado de pases consecutivos sin perder la posesión. Para los defensores, la meta es clara: evitar que los poseedores alcancen ese número de pases, forzando el error o interceptando el balón.
¿Para qué se Utiliza el Rondo en el Entrenamiento?
Las características del rondo, como la carga de trabajo, la intensidad, el tiempo de intervención y el descanso, permiten su aplicación en diferentes momentos de una sesión de entrenamiento. Dado que los jugadores en el círculo se mueven en un espacio reducido (apenas dos o tres metros) y el contacto con el balón es frecuente pero discontinuo (a menudo al primer toque), es un ejercicio ideal para la activación y el calentamiento inicial.
Sin embargo, el rondo no se limita a ser un simple preámbulo. Modificando el espacio, el número de jugadores o introduciendo reglas adicionales (como limitar el número de toques), se puede aumentar significativamente la carga de trabajo. Esto permite que el rondo se convierta en una de las tareas principales de la sesión, enfocada en aspectos técnicos, tácticos o incluso físicos específicos. De igual modo, ajustando nuevamente sus características para reducir la intensidad, podría utilizarse al final del entrenamiento como parte de la vuelta a la calma, facilitando una transición suave y lúdica.
Un aspecto fundamental del rondo es su carácter lúdico. La diversión debe ser un eje central, manteniendo el factor competitivo. La lucha por recuperar el balón o por mantener la posesión debe ser estimulante y entretenida, lo que impulsa a los jugadores a esforzarse. El ritmo de ejecución es clave; un rondo dinámico y rápido fomenta la competencia y maximiza el disfrute.
En esencia, el rondo es una actividad lúdica y altamente competitiva que contribuye significativamente a la mejora del nivel técnico, táctico y físico del futbolista. Su versatilidad lo posiciona como un ejercicio útil en cualquier fase del entrenamiento.
Tipos Comunes de Rondos
Aunque la configuración puede variar infinitamente, existen formatos de rondo particularmente habituales en el fútbol profesional. Los más extendidos suelen ser el rondo de 5-8 jugadores en el círculo contra 2 defensores interiores, a menudo jugado en un diámetro de 10-12 metros. Otro tipo común es el que involucra a toda la plantilla, utilizando el círculo central del campo, con 3 jugadores actuando como defensores.
A partir de estas bases, la flexibilidad es total. Se puede adaptar el número de jugadores tanto fuera como dentro, así como ajustar el espacio de juego en función del número de participantes o del objetivo específico del ejercicio. Jugar a un toque impone una gran exigencia cognitiva y técnica a los poseedores, obligándoles a estar muy atentos para anticipar la siguiente acción, ya que disponen de muy poco tiempo y espacio para ejecutar pases precisos bajo presión. Esta limitación de tiempo-espacio es precisamente lo que simula situaciones reales de partido.
Paralelamente, los jugadores que intentan robar deben mantener una alta intensidad en la presión para reducir aún más el espacio y el tiempo de decisión de los poseedores. Esta interacción constante entre la posesión rápida y la presión intensa es lo que genera la transferencia de los principios del rondo a las situaciones de juego en un partido.
El Rondo en las Fases del Juego: Ataque y Defensa
El rondo, a pesar de su naturaleza circular y no direccional, permite trabajar conceptos clave tanto para la fase ofensiva como defensiva.
En Ataque (Jugadores con Posesión)
Para los jugadores que se pasan el balón, el rondo enfatiza principios como:
- Jugar siempre con el compañero que está de cara, facilitando la recepción y el siguiente pase.
- Utilizar pases cortos hacia compañeros cercanos para atraer la presión del rival, con el objetivo de que el segundo pase (o un pase posterior) pueda encontrar a un compañero más alejado y libre de marca. Este concepto se relaciona con la idea del "tercer hombre".
- Jugar al primer toque para imprimir velocidad al juego y dificultar la recuperación del rival. Aunque en un partido real no siempre es posible, practicarlo en el rondo mejora la capacidad de hacerlo cuando la situación lo requiere.
- Operar en un espacio reducido y con tiempo limitado para decidir y ejecutar. Esto exige pensar rápido, ser preciso en el pase y reaccionar de forma inmediata a las demandas cambiantes del juego. El rondo agudiza la capacidad de toma de decisiones bajo presión.
En Defensa (Jugadores que Roban)
Para los jugadores que intentan recuperar el balón, el rondo estimula y mejora aspectos defensivos como:
- Estimular la presión hacia adelante, buscando activamente la interceptación o el error del poseedor.
- Cerrar líneas de pase interiores, obligando al rival a jugar por fuera o a cometer errores.
- Mantener un ritmo e intensidad de presión altos y constantes, adaptándose a las exigencias del juego rápido de los poseedores.
- Reaccionar de manera inmediata ante estímulos inesperados (como un pase impreciso o un control fallido), adaptando al jugador a situaciones de reacción rápida similares a las que ocurren en un partido. La intensidad en la presión es clave.
Ventajas y Desventajas del Rondo
Como cualquier ejercicio, el rondo presenta puntos fuertes y débiles en su aplicación al entrenamiento de fútbol.
Ventajas
- El Balón es Protagonista: Es un ejercicio centrado en el contacto constante con el balón, lo que lo hace atractivo y relevante para los futbolistas.
- Mejora del Primer Toque: La práctica constante del pase y la recepción a un toque en espacios reducidos mejora significativamente la precisión y la velocidad de ejecución en esta habilidad, crucial en el fútbol moderno.
- Generación de Hábitos de Juego: Permite instaurar patrones de comportamiento deseados en un equipo, como la combinación en corto, la posesión sin progresión inicial para atraer rivales, o el juego rápido al primer toque. La repetición consciente de estas acciones en el rondo ayuda a que surjan espontáneamente en el partido.
- Desarrollo Cognitivo: Exige pensamiento rápido, anticipación y reacción inmediata, mejorando la capacidad de los jugadores para procesar información bajo presión.
- Aspecto Lúdico y Motivacional: Su formato de juego lo hace divertido y competitivo, manteniendo a los jugadores comprometidos y disfrutando del entrenamiento.
Desventajas
A pesar de sus beneficios, es crucial entender que el rondo no simula todas las complejidades de un partido real:
- Falta de Direccionalidad: El fútbol es un juego direccional (atacar una portería, defender la propia). El rondo se juega en círculo, sin una dirección clara de ataque o defensa, lo que limita el entrenamiento de conceptos como la progresión hacia el gol.
- Énfasis en Pases al Pie: Predominan los pases cortos y al pie, lo que no permite entrenar situaciones de desmarques al espacio libre, pases en profundidad o golpeos medios y largos, elementos fundamentales en el fútbol.
- Foco en la Posesión por la Posesión: El objetivo principal es mantener el balón para alcanzar un número de pases, no para progresar hacia la portería contraria y marcar. Esto puede generar el hábito de mantener el balón sin intención de avanzar.
- Dificultad Reducida en Superioridad Numérica: Al jugar con una superioridad numérica constante, es más difícil perder el balón, ya que siempre hay compañeros cerca en múltiples ángulos. Esto no siempre ocurre en un partido, donde los espacios son mayores y la presión puede venir de ángulos inesperados, lo que podría asentar hábitos de juego que no se transfieren bien a la competición real.
- Rol Limitado del Defensor: En el rondo, el defensor está casi siempre obligado a presionar activamente para evitar que los poseedores alcancen su objetivo. En un partido, un defensor puede optar por temporizar, replegarse, defender espacios o cerrar líneas de pase sin necesidad de una presión constante sobre el poseedor directo.
El rondo, por lo tanto, debe ser visto como una herramienta complementaria que trabaja aspectos específicos del juego, pero que necesita combinarse con otros ejercicios que simulen situaciones más globales y direccionales del fútbol.
Entrenadores Emblemáticos y su Uso del Rondo
El rondo ha sido adoptado y adaptado por algunos de los entrenadores más influyentes del fútbol moderno, cada uno dándole su propio matiz y propósito.
Pep Guardiola
Heredero directo de la filosofía de Cruyff, Pep Guardiola utiliza el rondo como una pieza central para transmitir ideas fundamentales de su juego de ataque. Su formato predilecto suele ser de 6-8 jugadores por fuera contra 2 por dentro. La clave para Guardiola es usar el rondo para enseñar cómo atraer a los defensores rivales cerca del balón (mediante pases entre 2 o 3 jugadores muy juntos) para, de repente, sorprender con un pase a un jugador alejado que ha quedado libre. Esta acción no solo busca mantener la posesión, sino crear el espacio para el tercer hombre, un concepto crucial en su modelo de juego que permite superar líneas de presión.
Carlo Ancelotti
Para Carlo Ancelotti, el rondo cumple una función más orientada a la activación y el disfrute. Lo concibe como una parte divertida del entrenamiento, donde el jugador se introduce en la sesión de manera lúdica. Su enfoque prioriza que el futbolista disfrute con el balón, utilizando rondos con menos jugadores fuera (5-6) y 2 dentro. En este contexto, la calidad técnica de los jugadores poseedores es lo que impone la dificultad a los defensores. El objetivo principal es la activación y la entrada en calor, incluso antes del calentamiento formal, utilizando el rondo como una forma amena de iniciar la actividad.
Ernesto Valverde
Ernesto Valverde, por su parte, imprime un carácter marcadamente competitivo a sus rondos. Divide a la plantilla en tres rondos simultáneos y los jugadores, a menudo en parejas, compiten por ser los que menos veces tengan que pasar por el centro a defender a lo largo de la sesión. Este enfoque busca estimular el espíritu de disputa y lucha entre los jugadores. La consecuencia directa es un ritmo de práctica extremadamente alto, tanto para los que defienden (que no quieren estar en el centro) como para los que poseen (que no quieren perder el balón y rotar al centro). Esta alta intensidad optimiza las situaciones de pase bajo presión y la agresividad en la recuperación, haciendo del rondo una herramienta para potenciar la competitividad.
Preguntas Frecuentes sobre el Rondo
- ¿Es el rondo un ejercicio de calentamiento?
- Sí, por sus características de baja intensidad y movilidad reducida para los poseedores, es ideal para la activación y el calentamiento inicial, aunque también puede usarse en otras fases del entrenamiento.
- ¿Qué habilidades mejora principalmente el rondo?
- Mejora la técnica de pase y recepción (especialmente a un toque), la toma de decisiones bajo presión, la anticipación, la visión de juego, la comunicación y la intensidad en la presión defensiva.
- ¿Cuántos jugadores se necesitan para hacer un rondo?
- El número puede variar mucho. Se puede hacer con tan solo 3 jugadores (2 vs 1) o con toda la plantilla (por ejemplo, 20 vs 3 en el círculo central). Lo esencial es que siempre haya superioridad numérica para los poseedores.
- ¿Se puede adaptar el rondo para diferentes edades o niveles?
- Absolutamente. Se puede ajustar el tamaño del círculo, el número de defensores, el número de toques permitidos o añadir reglas para aumentar o disminuir la dificultad, haciéndolo apto para jugadores de cualquier edad o nivel.
- ¿El rondo sustituye a los partidos de entrenamiento?
- No. Aunque el rondo es valioso, carece de la direccionalidad, las transiciones y la complejidad posicional de un partido real. Es una herramienta complementaria para trabajar aspectos específicos, no un sustituto del juego global.
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