¿Por qué los deportistas tienen presión baja?

Tensión Baja en Deportistas: ¿Normal o Alerta?

05/04/2026

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La presión arterial es un indicador clave de nuestra salud cardiovascular. Mientras que en la población general la preocupación suele centrarse en la hipertensión, muchos deportistas, especialmente aquellos que entrenan de forma regular e intensa, se encuentran con la particularidad de tener cifras de presión arterial que podrían considerarse bajas en personas sedentarias, o experimentan un descenso notable tras finalizar su actividad física. Surge entonces la duda: ¿es esto normal? ¿Debo preocuparme si mi tensión marca 9.5 sistólica después de un entrenamiento?

Esta es una pregunta frecuente entre quienes se toman en serio la actividad física. La respuesta, como en muchos aspectos de la fisiología humana, tiene matices. Si bien es cierto que el ejercicio provoca adaptaciones que influyen en la presión arterial, un descenso post-esfuerzo es un fenómeno fisiológico que, dentro de ciertos límites, se considera normal. Sin embargo, es fundamental entender por qué ocurre y cuándo podría ser una señal de alerta que requiera evaluación médica.

¿Cuánto sube la tensión haciendo deporte?
La práctica de ejercicio físico aumenta la presión arterial durante el esfuerzo hasta valores superiores a 200 mm/Hg en jóvenes y adultos9, pero luego de pocos minutos finalizado el es- fuerzo, se produce un efecto hipotensivo tanto en la presión arterial sistólica (PAS) como en la diastólica (PAD).
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¿Cómo Responde la Presión Arterial al Ejercicio?

Para entender por qué la tensión puede bajar después de hacer deporte, primero debemos comprender qué ocurre durante la actividad física. Contrario a lo que podría pensarse sobre la presión baja post-ejercicio, durante el ejercicio la presión arterial experimenta cambios significativos.

Específicamente, la presión arterial sistólica (la cifra más alta) aumenta. Esto se debe a que el corazón bombea con más fuerza y rapidez para llevar sangre rica en oxígeno a los músculos activos. La presión arterial diastólica (la cifra más baja), por otro lado, tiende a permanecer estable o incluso a disminuir ligeramente. Esto último se explica por la vasodilatación que ocurre en los vasos sanguíneos de los músculos, lo que reduce la resistencia al flujo sanguíneo en la periferia.

Una respuesta exagerada de la presión arterial sistólica durante una prueba de esfuerzo se ha identificado como un posible predictor de futura hipertensión arterial en algunos individuos, lo que subraya la importancia de evaluar cómo reacciona nuestro sistema cardiovascular bajo estrés.

El Fenómeno de la Hipotensión Post-Ejercicio

Ahora bien, ¿qué sucede una vez que terminamos de entrenar? Aquí es donde aparece el descenso de la presión arterial que intriga a muchos deportistas. Una vez finalizado el ejercicio, la presión arterial tiende a descender por debajo de los niveles previos al inicio de la actividad. Este fenómeno se conoce como hipotensión post-ejercicio.

La razón principal detrás de este descenso es la dilatación generalizada de los capilares musculares y la persistencia de la vasodilatación en los vasos sanguíneos que irrigaron los músculos durante el esfuerzo. Aunque la demanda de oxígeno disminuye, los vasos permanecen dilatados durante un tiempo, permitiendo una mayor distribución del volumen sanguíneo por el cuerpo. Esta redistribución y la menor resistencia vascular periférica resultan en una reducción de la presión arterial.

Este descenso post-ejercicio es, en muchos casos, una respuesta fisiológica normal y beneficiosa, parte del proceso de recuperación y adaptación del cuerpo al entrenamiento regular. En deportistas bien entrenados, las adaptaciones cardiovasculares generales (como un corazón más eficiente que bombea más sangre con menos latidos) pueden llevar a tener una presión arterial en reposo naturalmente más baja que en personas sedentarias, lo que hace que un descenso adicional post-ejercicio sea aún más notorio.

¿Cuándo Preocuparse por una Tensión Baja Después del Deporte?

Aunque un descenso de la presión arterial después de entrenar es común, hay situaciones en las que podría ser motivo de consulta médica. La pregunta específica sobre una tensión de 9.5 sistólica (mmHg) entra en esta categoría. Si bien no hay un umbral absoluto que defina una tensión baja 'peligrosa' en todos los contextos, especialmente en deportistas, un descenso considerable con relación a la presión en reposo previa al ejercicio, o valores muy bajos como 95/X mmHg, deben ser evaluados.

La principal señal de alarma no es solo la cifra, sino la presencia de síntomas asociados. Si el descenso de la presión arterial post-ejercicio se acompaña de:

  • Sensación de mareo.
  • Visión borrosa.
  • Debilidad o fatiga excesiva.
  • Náuseas.
  • En el peor de los casos, sensación de pérdida de conocimiento o desmayo.

En estos casos, es altamente recomendable que un cardiólogo estudie las posibles causas. Podría ser simplemente una respuesta fisiológica acentuada, pero también podría indicar la necesidad de investigar otros factores subyacentes o asegurarse de que las adaptaciones cardiovasculares son puramente fisiológicas y no patológicas.

El Corazón del Atleta vs. la Hipertensión

El entrenamiento deportivo regular, especialmente el de resistencia, provoca adaptaciones en el corazón y el sistema circulatorio que pueden influir en la presión arterial. Estas adaptaciones se conocen a menudo como el "corazón de atleta". Incluyen un aumento en el tamaño de las cavidades cardíacas y un ligero engrosamiento de las paredes ventriculares (una leve hipertrofia del ventrículo izquierdo - HVI), lo que permite al corazón bombear más sangre con cada latido y, por lo tanto, trabajar de manera más eficiente en reposo y durante el ejercicio moderado.

Estas adaptaciones fisiológicas suelen resultar en una menor frecuencia cardíaca en reposo y, frecuentemente, en una presión arterial en reposo más baja en comparación con personas no entrenadas. Es importante destacar que estas adaptaciones fisiológicas del deportista son reversibles con el desentrenamiento.

La hipertensión arterial (HTA), por otro lado, provoca una remodelación patológica del corazón y los vasos sanguíneos. La HTA crónica obliga al corazón a trabajar constantemente contra una mayor resistencia, lo que lleva a un engrosamiento de las paredes ventriculares (Hipertrofia del Ventrículo Izquierdo inducida por hipertensión) que es diferente a la del corazón de atleta y no es reversible con el desentrenamiento. Además, la HTA daña los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Diferenciar entre las adaptaciones fisiológicas del deportista y los cambios patológicos inducidos por la HTA es crucial, especialmente cuando se evalúa la HVI. Herramientas como la ecocardiografía son fundamentales para medir el grosor parietal relativo (RWT) y la masa ventricular, ayudando a distinguir entre una adaptación sana y una respuesta patológica.

Diagnóstico y Evaluación de la Presión Arterial en Deportistas

Evaluar la presión arterial en deportistas tiene sus particularidades. Una historia clínica detallada es esencial, incluyendo antecedentes familiares, factores de riesgo cardiovascular, y un examen físico completo. Es vital indagar sobre el uso de suplementos, bebidas energéticas, medicamentos (como antiinflamatorios o medicación tiroidea para control de peso) y sustancias que mejoran el rendimiento (eritropoyetina, esteroides anabolizantes), ya que todos pueden influir en la presión arterial.

¿Cómo es la presión arterial de los deportistas?
Durante la práctica deportiva la presión arterial (PA) sistólica aumenta, mientras que la PA diastólica permanece estable o disminuye ligeramente. Una respuesta exagerada durante una prueba de esfuerzo se ha relacionado con mayor incidencia de HTA en un futuro.Jun 7, 2019

Para medir la presión arterial, se debe usar un manguito o brazalete de tamaño adecuado para la circunferencia del brazo del deportista. En deportes asimétricos (lanzamiento, tenis), se recomienda medir la PA en el brazo no dominante.

La HTA se define en la consulta como una presión arterial sistólica ≥ 140 mmHg y/o una presión arterial diastólica ≥ 90 mmHg en mediciones repetidas. En personas con diabetes, el umbral es ligeramente diferente, ≥ 140/85 mmHg. En niños y adolescentes, los valores normales son más bajos (< 120/80 mmHg). La Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial (MAPA) de 24 horas es una herramienta valiosa, con umbrales elevados definidos en ≥ 130/80 mmHg (≥ 135/85 mmHg durante el día, ≥ 120/70 mmHg durante la noche).

Además de la medición de la PA, se deben realizar pruebas diagnósticas para buscar posible daño a órganos diana causado por la hipertensión. Estas incluyen:

  • Evaluación de la hipertrofia del ventrículo izquierdo (HVI) mediante ecocardiografía.
  • Estudio de la disfunción diastólica.
  • Evidencia ecográfica de engrosamiento de la pared arterial o placa aterosclerótica.
  • Fondo de ojo para buscar retinopatía hipertensiva.
  • Análisis de sangre para evaluar la función renal (aumento de la creatinina sérica) y buscar proteinuria.

La prueba de esfuerzo es también fundamental en la evaluación de deportistas. No solo evalúa la capacidad de ejercicio, sino que también ayuda a descartar la hipertensión inducida por el ejercicio, es decir, un aumento anormalmente elevado de la PA durante la actividad.

Manejo de la Hipertensión en Deportistas

Cuando un deportista es diagnosticado con hipertensión, el manejo sigue las pautas generales, pero con consideraciones específicas relacionadas con el entrenamiento y la competición.

El primer paso son siempre las medidas no farmacológicas:

  • Restricción estricta del consumo de sal y alcohol.
  • Reducción de peso en caso de sobrepeso u obesidad.
  • Aumento del consumo de frutas y verduras.
  • Abandono del hábito tabáquico.
  • Disminución o eliminación de suplementos nutricionales y sustancias ergogénicas teóricamente empleadas para mejorar el rendimiento físico (como L-carnitina, creatina, o antiinflamatorios usados de forma crónica).

Los programas de ejercicio aeróbico regular son, de hecho, una recomendación de clase IA para la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, y deben complementar el entrenamiento específico del deportista.

La decisión de iniciar tratamiento farmacológico depende del nivel de hipertensión y del riesgo cardiovascular global del deportista. Para deportistas con bajo o moderado riesgo y HTA persistente a pesar de los cambios en el estilo de vida (por ejemplo, después de tres meses), se considera la medicación. Para aquellos con hipertensión grado 3 (≥ 180/110 mmHg) o riesgo cardiovascular alto/muy alto, el tratamiento farmacológico debe iniciarse de inmediato.

El objetivo del tratamiento es reducir la presión arterial. Tradicionalmente se buscaba < 140/90 mmHg (o < 140/85 mmHg en diabéticos), aunque las guías más recientes tienden a recomendar objetivos más bajos, como < 130/80 mmHg, si es bien tolerado.

Consideraciones Farmacológicas en el Deporte Competitivo

Elegir el medicamento adecuado para un deportista hipertenso requiere tener en cuenta no solo la eficacia y los efectos secundarios, sino también las normativas antidopaje. Es fundamental que los deportistas revisen la lista actual de sustancias y métodos prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Si un medicamento necesario está en la lista, puede ser preciso obtener una Exención de Uso Terapéutico (TUE).

Las opciones preferidas de tratamiento antihipertensivo en deportistas suelen ser los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los antagonistas del receptor de la angiotensina II (ARA-II). Estos fármacos generalmente no afectan negativamente la capacidad de ejercicio y no suelen estar en la lista de dopaje (salvo combinaciones específicas). Sin embargo, los IECA y ARA-II están contraindicados en mujeres en edad reproductiva debido a riesgos fetales.

Como alternativa o en combinación, los antagonistas de los canales de calcio son una opción útil, especialmente en terapias combinadas para mejorar el control y la adherencia.

Otros grupos de fármacos se usan con más precaución en deportistas:

  • Betabloqueantes: Rara vez se utilizan como primera o segunda línea debido a su efecto bradicardizante (disminuyen la frecuencia cardíaca), lo que puede afectar negativamente el rendimiento aeróbico y aumentar el riesgo de bloqueos cardíacos. Además, están prohibidos en algunos deportes que requieren control de la precisión, como el tiro con arco y el tiro deportivo.
  • Diuréticos: Están totalmente prohibidos en todos los deportes por su capacidad para enmascarar el uso de otras sustancias dopantes.

La siguiente tabla resume algunas consideraciones clave sobre los principales grupos de medicamentos:

Clase de FármacoUso en DeportistasEfecto en Rendimiento AeróbicoEstado WADA (General)
IECA / ARA-IIPreferidosGeneralmente NeutroPermitido
Antagonistas Canales CalcioAlternativa / CombinaciónGeneralmente NeutroPermitido
BetabloqueantesUso Limitado (2ª línea)NegativoProhibido en algunos deportes
DiuréticosTotalmente ProhibidoPuede ser negativoProhibido en todos los deportes

Es fundamental que la elección del tratamiento farmacológico se realice de forma individualizada, considerando el deporte, el nivel competitivo, el riesgo cardiovascular y el cumplimiento de las normativas antidopaje.

Elegibilidad Deportiva con Hipertensión

Una de las mayores preocupaciones para un deportista diagnosticado con hipertensión es si podrá seguir compitiendo. Las recomendaciones de elegibilidad dependen del control de la presión arterial, la presencia de daño a órganos diana y el riesgo cardiovascular global.

  • Un deportista con la presión arterial bien controlada, sin factores de riesgo cardiovascular adicionales y sin evidencia de daño a órganos diana, es generalmente elegible para competir en todos los deportes.
  • Si el deportista tiene la PA controlada, pero presenta daño a órganos diana (como HVI significativa, disfunción renal moderada, etc.) o alguna otra patología cardiovascular asociada, puede participar en la mayoría de los deportes, pero se recomienda restricción en los deportes de potencia o fuerza (levantamiento de pesas, lucha, lanzamientos, etc.), ya que estos pueden causar aumentos muy elevados y agudos de la presión arterial durante el esfuerzo. Se recomienda una evaluación médica periódica (cada 6 meses).
  • En deportistas con riesgo cardiovascular bajo o moderado, pero con la PA no normalizada a pesar de las medidas no farmacológicas, se recomienda una restricción temporal del deporte competitivo hasta lograr el control tensional. Podrían considerarse excepciones para disciplinas de habilidad con bajo componente isométrico (golf, tiro con arco, etc.).
  • Los atletas con alto o muy alto riesgo cardiovascular, incluso con la PA controlada, generalmente tienen restricciones para los deportes de fuerza o potencia. Si la PA no está bien controlada en este grupo de alto riesgo, la restricción temporal del deporte competitivo es necesaria.

La evaluación médica previa a la participación en deportes competitivos es una recomendación clave para identificar y manejar adecuadamente a los deportistas con hipertensión, asegurando que puedan practicar deporte de forma segura.

¿Por qué los deportistas tienen presión baja?
Respuesta: Durante el ejercicio la presión arterial aumenta, pero una vez finalizado, y debido a la dilatación de todos los capilares musculares, la mayor distribución de la sangre hace que se produzca una reducción de la presión arterial.

Preguntas Frecuentes

Aclaramos algunas de las dudas más comunes sobre la presión arterial en deportistas:

¿Es normal tener la tensión baja después de hacer deporte?

Sí, es un fenómeno fisiológico común llamado hipotensión post-ejercicio, causado por la vasodilatación muscular tras el esfuerzo.

¿Por qué ocurre este descenso de la presión arterial tras el ejercicio?

Se debe principalmente a la dilatación prolongada de los vasos sanguíneos en los músculos que trabajaron, lo que reduce la resistencia al flujo sanguíneo y redistribuye la sangre.

¿Cuándo debería preocuparme si mi tensión baja mucho después de entrenar?

Debes consultar a un cardiólogo si el descenso es considerable respecto a tu presión habitual en reposo o si experimentas síntomas como mareos, visión borrosa, debilidad o sensación de desmayo.

¿Cómo afecta el ejercicio a la presión arterial durante la actividad?

Durante el ejercicio, la presión sistólica aumenta significativamente, mientras que la presión diastólica tiende a mantenerse estable o disminuir ligeramente.

¿Qué es el "corazón de atleta" y cómo se diferencia de la hipertrofia por hipertensión?

El "corazón de atleta" son adaptaciones fisiológicas (agrandamiento de cavidades, ligera HVI) al entrenamiento de resistencia, que son reversibles. La hipertrofia por hipertensión es un engrosamiento patológico del músculo cardíaco debido a la sobrecarga constante, que no es reversible y se asocia a mayor riesgo.

¿Qué significa tener hipertensión si soy deportista?

Significa que tu presión arterial en reposo está elevada de forma persistente (≥ 140/90 mmHg en consulta, con matices según la edad y la presencia de diabetes). Requiere evaluación para identificar causas, buscar daño a órganos y establecer un plan de manejo.

¿Qué pruebas médicas son importantes para un deportista con hipertensión?

Además de la historia clínica y el examen físico, son clave la medición adecuada de la PA (posiblemente con MAPA), análisis de sangre y orina, electrocardiograma (ECG), ecocardiografía y una prueba de esfuerzo.

¿Qué puedo hacer para controlar mi presión arterial sin medicamentos?

Implementar cambios en el estilo de vida: dieta baja en sal, rica en frutas y verduras; mantener un peso saludable; limitar el alcohol; no fumar; y seguir un programa de ejercicio aeróbico regular. Reducir el uso de ciertos suplementos también puede ayudar.

¿Qué medicamentos para la presión son seguros o están prohibidos para deportistas?

Los IECA y ARA-II suelen ser preferidos. Los antagonistas de los canales de calcio son una alternativa. Los betabloqueantes se usan con precaución por sus efectos en el rendimiento y porque están prohibidos en algunos deportes. Los diuréticos están totalmente prohibidos en todos los deportes por dopaje.

¿Puedo seguir compitiendo si tengo hipertensión?

Depende de si tu presión está controlada, si tienes daño a órganos diana, tu riesgo cardiovascular general y el tipo de deporte. Con PA controlada y sin daño, generalmente puedes competir en todo. Con daño o alto riesgo, puede haber restricciones, especialmente en deportes de fuerza.

Conclusión

La relación entre el deporte y la presión arterial es compleja y fascinante. Si bien el ejercicio regular es uno de los pilares para mantener una salud cardiovascular óptima, es natural que genere dudas sobre cómo impacta en nuestras cifras tensionales. Experimentar un descenso de la presión arterial después de entrenar es un fenómeno normal y esperable en muchos deportistas, reflejo de adaptaciones fisiológicas positivas.

Sin embargo, es crucial estar atento a las señales que nuestro cuerpo nos envía. Un descenso excesivo acompañado de síntomas como mareos no debe ignorarse. La evaluación médica, especialmente por un cardiólogo con experiencia en medicina deportiva, es fundamental para distinguir las adaptaciones saludables de posibles condiciones subyacentes que requieran atención. Entender la diferencia entre el "corazón de atleta" y las consecuencias de la hipertensión, saber cuándo buscar ayuda profesional y cumplir con las pautas de manejo y elegibilidad deportiva son pasos esenciales para disfrutar de los innumerables beneficios del deporte de forma segura y efectiva.

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