10/01/2024
La hernia deportiva es una lesión que, aunque común en el ámbito atlético, a menudo genera confusión. Conocida en la comunidad médica como pubalgia atlética, esta condición se diferencia de las hernias tradicionales y afecta principalmente a los deportistas que realizan movimientos explosivos y cambios de dirección bruscos. Comprender sus síntomas, causas y tratamientos es fundamental para una recuperación efectiva y para volver a la actividad física sin dolor.

A diferencia de una hernia tradicional, que implica un defecto o agujero en la pared abdominal por donde protruyen tejidos internos, la hernia deportiva se caracteriza por desgarros o lesiones en los tejidos blandos de la ingle o el abdomen bajo. Estos tejidos incluyen músculos, tendones y ligamentos que son sometidos a un estrés significativo durante la práctica deportiva. Si bien es posible que una hernia deportiva, con el tiempo, pueda llevar a una hernia tradicional, esto no es el escenario más habitual. La clave está en la naturaleza de la lesión: una es un defecto estructural (agujero), la otra es una lesión de tejidos blandos (desgarro o distensión severa).
- ¿Qué es la Pubalgia Atlética o Hernia Deportiva?
- Causas Comunes de la Hernia Deportiva
- Síntomas Clave: ¿Cómo Saber si Tienes una Hernia Deportiva?
- Diagnóstico de la Pubalgia Atlética
- Opciones de Tratamiento para la Hernia Deportiva
- Resultados y Pronóstico
- Comparativa: Hernia Deportiva vs. Otros Tipos
- Preguntas Frecuentes sobre la Hernia Deportiva
¿Qué es la Pubalgia Atlética o Hernia Deportiva?
La pubalgia atlética, término médico preferido para la hernia deportiva, es esencialmente una lesión por sobreesfuerzo o desgarro en los tejidos blandos que rodean la articulación púbica y la parte baja del abdomen. Los tejidos más frecuentemente afectados son los tendones de los músculos oblicuos abdominales, que se insertan en el hueso del pubis, y los músculos aductores, que conectan la pelvis con el muslo y son cruciales para movimientos de aproximación de las piernas.
La lesión ocurre típicamente cuando un músculo es activamente contraído al mismo tiempo que es forzado a un estiramiento en la dirección opuesta. Un ejemplo clásico es cuando un atleta tiene un pie firmemente plantado en el suelo y realiza un giro o pivote repentino, generando una tensión extrema en los músculos de la ingle y el abdomen bajo. Este mecanismo explica por qué es una lesión tan común en deportes que demandan agilidad y cambios de dirección rápidos.
Causas Comunes de la Hernia Deportiva
Las hernias deportivas son el resultado de fuerzas repetitivas o de alta intensidad aplicadas sobre los tejidos blandos de la ingle y el abdomen bajo. Las causas principales incluyen:
- Cambios de Dirección Explosivos: Movimientos rápidos y bruscos que requieren una contracción potente de los músculos abdominales y aductores mientras las extremidades inferiores están fijas o moviéndose en direcciones opuestas.
- Contracción Muscular contra Resistencia: Actividades donde los músculos de la ingle y el abdomen se contraen fuertemente mientras se estiran o se resiste un movimiento contrario.
- Esfuerzo Repetitivo: La acumulación de estrés por movimientos repetidos, especialmente en deportes de alto impacto o que implican patadas, giros o sprints.
- Desequilibrios Musculares: Debilidad o rigidez en ciertos grupos musculares (como abdominales, aductores o flexores de cadera) que puede aumentar la carga sobre otros tejidos de la ingle.
Esta lesión es particularmente prevalente en deportes que implican correr, saltar, patinar, o realizar giros y pivotes frecuentes. Algunas disciplinas donde se observa con mayor frecuencia incluyen el fútbol (soccer), hockey, fútbol americano, lucha libre, atletismo (especialmente en sprints y saltos) y deportes de raqueta.
Síntomas Clave: ¿Cómo Saber si Tienes una Hernia Deportiva?
El síntoma más distintivo de una hernia deportiva es un dolor severo y agudo en la ingle en el momento exacto en que ocurre la lesión. Este dolor suele ser unilateral, aunque en algunos casos puede ser bilateral. Después del evento inicial, el dolor puede volverse más sordo pero persistente, agravándose con ciertas actividades. Los síntomas comunes incluyen:
- Dolor en la ingle que empeora con la actividad física, especialmente al correr, esprintar, dar patadas o realizar movimientos de giro.
- Dolor o rigidez al levantarse de la cama o salir de un coche, actividades que requieren el uso de los músculos abdominales y de la cadera.
- Dolor que puede irradiarse hacia el área de los aductores (parte interna del muslo) o hacia la parte baja del abdomen.
- Aumento del dolor al toser, estornudar o realizar cualquier acción que incremente la presión dentro del abdomen.
- Puede haber sensibilidad al tacto o a la presión directa sobre el área afectada en la ingle o cerca del pubis.
- A diferencia de las hernias tradicionales, rara vez se observa un bulto visible en la ingle, aunque en ocasiones leves protuberancias pueden notarse, sobre todo en casos que evolucionan.
Si experimentas un dolor repentino y agudo en la ingle durante la actividad deportiva, especialmente después de un movimiento explosivo, es importante que consultes a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso.
Diagnóstico de la Pubalgia Atlética
El proceso diagnóstico para una hernia deportiva implica una combinación de historia clínica, examen físico y estudios de imagen:
- Historia Clínica: El médico te preguntará detalladamente cómo ocurrió la lesión, qué tipo de dolor experimentas (localización, intensidad, factores que lo agravan o alivian) y qué actividades deportivas o diarias desencadenan los síntomas.
- Exploración Física: El médico examinará la zona de la ingle y el abdomen bajo buscando puntos de dolor o sensibilidad al tacto, especialmente en la inserción de los músculos abdominales y aductores en el pubis. Realizará pruebas específicas para intentar reproducir el dolor, como pedirte que aprietes las rodillas juntas contra resistencia o que realices movimientos de torsión o abdominales suaves.
- Estudios de Imagen: Aunque las radiografías pueden ser útiles para descartar problemas óseos, no son el método principal para diagnosticar una hernia deportiva. La Resonancia Magnética Nuclear (RMN) es el estudio de imagen más valioso, ya que permite visualizar los tejidos blandos (músculos, tendones, ligamentos) y detectar desgarros, inflamación u otras anomalías en la zona de la ingle y el pubis. Una ecografía también puede ser útil en algunos casos.
El diagnóstico diferencial es importante para distinguir la hernia deportiva de otras causas de dolor en la ingle, como tendinitis de los aductores, fracturas por estrés del pubis, atrapamiento nervioso o incluso hernias inguinales tradicionales.
Opciones de Tratamiento para la Hernia Deportiva
El tratamiento de la hernia deportiva varía dependiendo de la gravedad de la lesión y la respuesta inicial del paciente. Generalmente, se comienza con un enfoque conservador:
Tratamiento No Quirúrgico
Este es el primer paso y a menudo exitoso para la mayoría de los atletas:
- Reposo: Durante las primeras semanas (usualmente 1-2) después de la lesión, es crucial evitar cualquier actividad que cause dolor para permitir que los tejidos inicien su proceso de curación. Esto significa una pausa completa en el deporte.
- Hielo: Aplicar hielo en el área afectada varias veces al día puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
- Medicamentos Antiinflamatorios: El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como ibuprofeno o naproxeno, bajo supervisión médica, puede aliviar el dolor y la inflamación.
- Compresión: El uso de pantalones cortos de compresión o vendajes puede proporcionar soporte y ayudar a reducir la hinchazón y el dolor.
- Fisioterapia: Después de la fase inicial de reposo (generalmente a partir de la segunda semana), un programa de fisioterapia es fundamental. Los ejercicios se centran en mejorar la flexibilidad de los músculos de la ingle y los flexores de la cadera, y en fortalecer los músculos abdominales, aductores y de la pelvis para mejorar la estabilidad del core y la zona pélvica. El fisioterapeuta guiará la progresión de los ejercicios.
- Inyecciones: Si el dolor persiste a pesar del reposo y la fisioterapia, el médico puede considerar una inyección de corticosteroides en el área afectada para reducir la inflamación localizada.
La vuelta al deporte se permite gradualmente, generalmente después de 4 a 6 semanas, siempre y cuando el dolor haya desaparecido por completo y el atleta haya recuperado la fuerza y flexibilidad normales bajo la guía del fisioterapeuta o médico.
Tratamiento Quirúrgico
La cirugía se considera solo si el tratamiento no quirúrgico intensivo no logra aliviar el dolor después de un período adecuado (usualmente varios meses), o en casos de recurrencia persistente. El objetivo de la cirugía es reparar los tejidos dañados y restaurar la estabilidad de la zona de la ingle.
- Reparación de Tejidos Blandos: El procedimiento más común implica reparar los desgarros en los tendones de los músculos abdominales o aductores y reinsertarlos en el hueso púbico si es necesario. Esto a menudo se realiza reforzando el área con suturas.
- Neurectomía: Si el dolor se debe significativamente a la irritación de un pequeño nervio sensitivo en la ingle (nervio ilioinguinal), el cirujano puede optar por cortar este nervio para aliviar la sensación de dolor en el área.
- Tenotomía de Aductores: Si se determina que la rigidez y tensión excesiva de los músculos aductores contribuyen significativamente al dolor, se puede realizar un alargamiento quirúrgico del tendón de los aductores para reducir la tensión en el pubis.
La elección del procedimiento quirúrgico específico dependerá de la evaluación individual del cirujano sobre la naturaleza exacta de la lesión. La rehabilitación después de la cirugía es crucial y puede llevar varias semanas o meses antes de que el atleta pueda regresar completamente a la actividad deportiva.

Resultados y Pronóstico
La buena noticia es que la mayoría de las hernias deportivas pueden sanar exitosamente con un programa de tratamiento no quirúrgico bien estructurado que incluya reposo, fisioterapia y fortalecimiento progresivo. La cirugía, aunque menos común, tiene altas tasas de éxito para aquellos casos que no responden al manejo conservador o que recurren.
En general, la mayoría de los atletas que reciben el tratamiento adecuado, ya sea conservador o quirúrgico, pueden regresar a sus actividades deportivas previas sin limitaciones y con una resolución completa o significativa del dolor. La clave está en un diagnóstico temprano, seguir el plan de tratamiento de manera diligente y una rehabilitación adecuada antes de intentar volver a la competencia.
Comparativa: Hernia Deportiva vs. Otros Tipos
Para aclarar las diferencias mencionadas, aquí una tabla comparativa:
| Característica | Hernia Deportiva (Pubalgia Atlética) | Hernia Abdominal/Inguinal Tradicional | Hernia Muscular |
|---|---|---|---|
| Naturaleza de la Lesión | Desgarro o lesión de tejidos blandos (músculos, tendones, ligamentos) en la ingle/abdomen bajo. | Defecto o agujero en la pared abdominal por donde protruyen órganos o tejidos internos. | Protrusión de tejido muscular a través de un defecto en la fascia muscular. |
| Ubicación Típica | Ingle, cerca del pubis, abdomen bajo. | Ingle (inguinal), ombligo (umbilical), sitio de incisión previa (incisional). | Pierna (tibial anterior), antebrazo. |
| Síntoma Principal | Dolor en la ingle con el movimiento, especialmente giros/sprints. | Bulto visible o palpable que puede doler, empeora con esfuerzo. | Abultamiento visible o palpable en el músculo, dolor local. |
| Causa Común | Esfuerzo deportivo repetitivo, cambios de dirección bruscos, contracción contra resistencia. | Debilidad congénita o adquirida de la pared abdominal, aumento de presión intraabdominal (levantar peso, toser). | Traumatismo directo, esfuerzo repetitivo, debilidad congénita de la fascia. |
| Presencia de Bulto | Generalmente no visible, aunque a veces leve. | Típicamente visible o palpable, puede ser reducible (desaparece al acostarse). | Abultamiento visible, especialmente con el músculo contraído. |
| Tratamiento Inicial | Reposo, hielo, AINEs, fisioterapia. | Observación si es pequeña y asintomática; cirugía si es grande, dolorosa o irreductible. | Reposo, compresión, fisioterapia; cirugía en casos graves. |
Preguntas Frecuentes sobre la Hernia Deportiva
Aquí respondemos algunas dudas comunes:
¿La hernia deportiva siempre requiere cirugía?
No. De hecho, la mayoría de los casos de hernia deportiva responden bien al tratamiento no quirúrgico, que incluye reposo, antiinflamatorios y, fundamentalmente, un programa de fisioterapia enfocado en la rehabilitación y fortalecimiento de la musculatura del core y la ingle. La cirugía se considera solo si los síntomas persisten o son muy severos después de haber intentado el tratamiento conservador.
¿Cuánto tiempo toma recuperarse de una hernia deportiva?
El tiempo de recuperación varía. Con tratamiento no quirúrgico, muchos atletas pueden empezar a regresar gradualmente a la actividad deportiva en 4 a 6 semanas, siempre que el dolor haya desaparecido. La recuperación completa y el retorno al nivel deportivo previo pueden llevar varios meses. Si se requiere cirugía, el tiempo de rehabilitación es más largo, pudiendo extenderse de 2 a 4 meses o más, dependiendo del procedimiento y la respuesta individual.
¿Puedo prevenir una hernia deportiva?
Aunque no se puede garantizar la prevención al 100%, reducir el riesgo es posible. Un programa de entrenamiento que incluya el fortalecimiento del core (músculos abdominales y lumbares), la flexibilidad de los aductores y los flexores de cadera, y una técnica deportiva adecuada para minimizar el estrés en la ingle son factores importantes. Un calentamiento adecuado antes del ejercicio y evitar el sobreentrenamiento también ayudan.
¿La hernia deportiva es lo mismo que una hernia inguinal?
No, son diferentes. Una hernia inguinal es un tipo de hernia abdominal tradicional donde una porción del intestino u otro tejido protruye a través de un agujero en la pared abdominal en la zona de la ingle. Una hernia deportiva es una lesión o desgarro en los músculos, tendones o ligamentos de la ingle/abdomen bajo, sin un defecto o agujero por donde protruyan órganos.
¿Qué debo hacer si sospecho que tengo una hernia deportiva?
Deja de practicar la actividad que causa dolor de inmediato. Aplica hielo en la zona y considera tomar antiinflamatorios (si no tienes contraindicaciones). Consulta a un médico, preferiblemente especializado en medicina deportiva u ortopedia, lo antes posible para obtener un diagnóstico preciso y comenzar el tratamiento adecuado.
En resumen, la hernia deportiva o pubalgia atlética es una lesión de tejidos blandos que requiere atención médica y un plan de rehabilitación estructurado. Con el enfoque correcto, la mayoría de los deportistas pueden superar esta lesión y retomar su actividad en el campo de juego.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Hernia Deportiva: Síntomas, Causas y Cura puedes visitar la categoría Lesiones.
